P. Laurence Freeman OSB

Viernes de la cuarta semana de Cuaresma: Juan 7, 1-30

cuarto domingo de cuaresma 2019

Lo conozco porque he venido de él y fue él quien me envió.

 

En el largo movimiento hacia la autoconciencia, los seres humanos han logrado reconocer diferentes niveles de conciencia. Parece que los perros sueñan, pero no están interesados en la diferencia entre estar despierto y dormido. Hemos crecido en la conciencia de diferentes tipos de conocimientos y operaciones mentales. Si esto nos ha hecho mejores que los perros o los dioses que adoramos, o lo que significa, es otra pregunta.

 

Tal vez necesitamos dar dos pasos adelante y uno para atrás. Quiero decir, conforme crezcamos en autoconciencia, necesitamos recordar puntualmente la diferencia entre los niveles de la conciencia. Para nosotros y nuestras relaciones es importante distinguir entre sueño y realidad. En una cultura saturada por los medios donde fácilmente nos volvemos adictos a nuestros dispositivos y nos privamos de los mínimos grados de paz – sin hablar de la paz de Dios que va más allá del entendimiento – es crucial que recordemos la existencia de un nivel de pura conciencia. Es por esto que vamos al desierto todos los días a llevar a cabo el trabajo de silencio. “Abandonando”, como decía Juan Casiano en el siglo V, “todas las riquezas del pensamiento y la imaginación”, encontramos el camino real a la pobreza de espíritu – el desapego y la capacidad de gozar y entender sin poseer y las ilusiones que conlleva. Es el significado de la Cuaresma y la meditación diaria.

 

Sócrates habló de un sabio que se acercó al rey de Egipto con un magnífico regalo llamado escritura. Afirmó que aumentaría la memoria de la gente: “mi descubrimiento da una receta para la memoria y la sabiduría”, aseveró. El rey era demasiado inteligente para firmar de forma inmediata una suscripción a este nuevo medio maravilloso. Concluyó que la invención tendría el efecto opuesto porque “la gente dejaría de ejercitar la memoria”.  En lugar de buscar dentro de sí mismos se van a volver dependientes de “recursos de marcas externas.”  Sonó como una persona moderna que se queja de que, con Google, con las calculadoras electrónicas hemos perdido el hábito de la memoria, el trabajo mental y el arte de aprender.

 

Es difícil estar totalmente convencidos de esta posición extrema, especialmente tomando en cuenta que las palabras de Sócrates tuvieron que ser escritas por su estudiante para que llegaran a nosotros hoy en día. Sin embargo, nunca ha sido más importante enfrentar las diferencias entre el conocimiento directo e indirecto. Por maravilloso que sea un documental sobre la naturaleza, no es lo mismo que estar dentro de ella. Discutir sobre la meditación o investigar sobre sus beneficios, no es lo mismo que meditar. Llegar a tener la experiencia de Dios a través de las ideas, símbolos o rituales tiene un valor inmenso. Somos más débiles sin este lenguaje. Pero saber que “conozco a Dios porque he venido de Dios y fue Dios quien me envió” es una forma de conocimiento que no puede ser digitalizado en un sistema binario o aun en la más bella escritura.

 

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Guillermo Lagos, WCCM México

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .