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Bonnevaux, Noticias de la Comunidad

Grabaciones del John Main Seminar 2021, Comunidad de Amor.

Queridos compañeros de viaje,

Les adjuntamos un link con cinco videos de las presentaciones que tuvieron lugar durante el seminario de John Main el pasado 4 de septiembre. Fue una verdadera fiesta para nuestra comunidad el poder celebrar juntos los 30 años de camino difundiendo la meditación cristiana. Las charlas están traducidas al español. En la primera presentación encontrarán las palabras iniciales del propio Padre Laurence.

Las grabaciones en español están aquí. La contraseña es jms21sp

¡Paz!

Noticias de la Comunidad, P. Laurence Freeman OSB

Charla para Jóvenes Adultos con Laurence Freeman – 17 de julio

ACTIVIDAD SIN COSTO PARA PERSONAS DE 18 A 40 AÑOS.

REGISTRO GRATUITO:  https://wccm.org/la-vida-sabia-y-la-alegria-de-la-conexion-registro-gratuito/

Para unirse al grupo de jóvenes meditadores del WCCM (de 18 a 40 años) en Whatsapp: https://chat.whatsapp.com/CC41lVgBeZVGBcOyAkd2LW

Noticias de la Comunidad

Conferencias Veronica Mary Rolf

LOS MÍSTICOS EN LA BIBLIA:
El llamado, la respuesta, las bendiciones

jueves 3, 10 y 17 de junio a las 14:00 Montevideo

Veronica Mary Rolf, autora galardonada, locutora de podcasts y maestra de meditación cristiana, presentará una serie de reflexiones sobre hombres y mujeres de las Sagradas Escrituras que recibieron revelaciones divinas, respondieron a esas revelaciones y obtuvieron grandes bendiciones. Estas reflexiones se basarán en su libro, – Suddenly there is God – De repente ahí está Dios: La historia de nuestras vidas en las Sagradas Escrituras, que ganó el Premio al Libro de Escritura de la Asociación Católica de Medios de Comunicación 2020.

Los místicos bíblicos eran gente común como nosotros que esperaba, temía, luchaba y cuestionaba: Abraham, Moisés, María y José, Marta y María de Betania, María Magdalena y Pablo. No vivían una vida fácil ni estaban libres de sufrimiento. Pero debido a que estos hombres y mujeres escucharon la llamada divina y luego respondieron a ella, experimentaron abundantes bendiciones en el camino místico.

Estos místicos pueden ser tan relevantes para todos nosotros en este momento, en medio de nuestras propias decisiones difíciles de vida, la división en nuestro mundo, la pandemia catastrófica. Podemos aprender de ellos cómo la divinidad continúa revelándose a nosotros. Los místicos bíblicos pueden convertirse en nuestros guías espirituales, ayudándonos a estar más atentos a nuestra propia llamada, respuesta y bendiciones personales.

Veronica Mary Rolf es una académica independiente, líder de retiros y miembro de WCCM desde hace mucho tiempo. Es autora de Suddenly There is God: The Story of Our Lives in Sacred Scripture (Cascade Books, 2019) y su volumen complementario, Living Resurrected Lives (Cascade Books, 2020), en coautoría con Eva Natanya, PhD. Veronica también es autora de los dos libros más vendidos sobre Julian of Norwich: An Explorer’s Guide to Julian of Norwich (IVP Academic Press, 2018) y Julian’s Gospel: Illuminating the Life & Revelations of Julian of Norwich (Orbis Books, 2013) – que han ganado numerosos premios, incluido el Premio al Libro de la Asociación de Prensa Católica de Primer Lugar y la Medalla de Oro Nautilus a la Espiritualidad.

Veronica graba reflexiones sobre los místicos para su podcast semanal: Life, Love, & Light, disponible en la mayoría de directorios, incluido:

Ella también bloguea en su sitio web: https://www.veronicamaryrolf.com/

jueves 3, 10 y 17 de junio a las 14:00 Montevideo

– Costo de las conferencias: $ 600 Pesos Mexicanos (30 US$)

Inscripciones:

https://www.wccm-mexico.org/event-details/los-misticos-en-la-biblia-ticket

Donativo

– Costo de las conferencias: $ 600 Pesos Mexicanos (30 US$)

P. Laurence Freeman OSB

Tercer retiro con el P. Laurence. traducido al español

Retiros con el Padre Laurence

Niveles de Consciencia y los Frutos del Espíritu

Próximamente  

2) Las fuerzas del inconsciente – Abril 29 al Mayo 2

3) El muro de tabique del ego – Mayo 27 al 30

4) Un avance decisivo – Junio 12 al 15

5) Iluminación gradual – Julio 22 al 25

6) Reconociendo al jardinero – Septiembre del 9 al 12

7) Viviendo la nueva vida – Octubre 4 al 7

8) La Jerusalén celestial – Noviembre 18 al 21

Los temas que Laurence desarrollará durante el año estarán vinculados a una exploración de los niveles de conciencia que vamos descubriendo a través de la práctica de la meditación. Con eso en mente, desarrollará una serie de charlas en estos retiros como si estuviera compartiendo con nosotros capítulos de un libro sobre los temas esenciales de la enseñanza de John Main y los Frutos del Espíritu tal como los describe San Pablo en su carta a los Gálatas (Gal 5: 22-23). Estos pueden entenderse como los valores esenciales que iluminan el significado de la condición humana.

Para el meditador también puede verse como el fruto de una práctica diaria que conduce a una transformación de todo nuestro ser interiormente y en todas nuestras relaciones y actividades en el mundo: amor, alegría, paz, paciencia, bondad, bondad, fidelidad, dulzura y templanza o autocontrol. Todos estos retiros estarán en línea y estarán abiertos a cualquier persona que se una.

Tercer Retiro: El muro de tabique del ego

Laurence Freeman

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Laurence Freeman es un monje benedictino del Monasterio de S. Maria del Pilastrello, Lendinara, Italia, en la Congregación Benedictina de Monte Oliveto. Es Director de Bonnevaux y de La Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana.

El siguiente nivel de consciencia puede llevarnos a enfrentar nuestras sombras y experiencias turbulentas olvidadas del pasado, que se encuentran encerradas en el disco duro de la memoria. La meditación trae sanación y libertad a este nivel siempre y cuando no entremos en una introspección excesiva. Comprender cómo actúa la gracia en la naturaleza durante el trabajo de contemplación es parte de ver los aspectos cristianos de la meditación.

Horarios en Montevideo

Además de la Misa del Domingo, los 3 primeros días tendrán los siguientes horarios:

JUEVES 27 DE MAYO

09:00 a 10:00 AM Charla del P Laurence 1

10:00 a 10:45 AM Meditación

10:45 a 11:30 AM Grupos de reflexión

12:00 a 13:00 AM Plática del P Laurence 2

13:00 a 14:00  Meditación.

VIERNES 28 DE MAYO

09:00 a 10:00 AM Charla del P Laurence 3

10:00 a 10:45 AM Meditación

10:45 a 11:30 AM Grupos de reflexión

12:00 a 13:00 AM Plática del P Laurence 4

13:00 a 14:00  Meditación con la comunidad Internacional

SÁBADO 29 DE MAYO

09:00 a 10:00 AM Plática del P Laurence 5

10:00 a 10:45 AM Meditación

11:00 a 11:40 AM Grupos de reflexión

DOMINGO 30 DE MAYO

10:00 a 11:00 AM Plática del P Laurence 

11:00 a 11:45 AM Conclusiones del retiro

1200 a 13:30 AM Eucaristía contemplativa 

Donativo

– Costo de este Retiro: 25 US$

– Costo por Todos los Retiros: 50 US$

– Donativo opcional para becar a alguien: 25 US$ o 50 US$

Pagos por Tarjeta de crédito, Paypal, o depósitos directos a la cuenta

de la comunidad en México:

INBURSA: CLABE 036180 500568396954

Beneficiario: Comunidad Mexicana para la Meditación Cristiana

PAGAR

P. Laurence Freeman OSB

El lenguaje del cuerpo ¿Cuál es el lenguaje sagrado del cristianismo? 

Laurence Freeman explora el lsignificado de la Resurrección

 

La vigilia de Pascua comenzó para nosotros encendiendo el fuego cerca de lo que llamamos el árbol de Pascua al final del valle de Bonnevaux. Era un fuego tan intenso que no podía acercarme lo suficiente para encender el cirio pascual. A la mañana siguiente, la vigilia terminó con nosotros de pie, con un poco de frío, mirando el sol subir como una naranja gigante por encima de la línea de árboles. Con muchos compartiendo las ceremonias de Semana Santa virtualmente, cada parte de esta iniciación de tres días me recordó cuán poderosamente podemos estar unidos local y globalmente en todos los continentes y en el ahora de los demás. Mi comprensión de la Resurrección se profundizó de nuevo misteriosamente y vi de nuevo que la celebramos no porque lo comprendamos todo, sino para comprenderlo un poco más. Comprender cualquier cosa se trata menos de obtener más información que de estar vulnerablemente abierto a lo que no sabemos. Dejar ir las ideas preconcebidas y los prejuicios, las ideas y opiniones fijas es la condición previa de todo aprendizaje. Nuestras mentes, sin embargo, pueden cerrarse rápidamente y ponerse a la defensiva. El aprendizaje nos desafía porque nos cambia. Tememos al cambio, por lo que se necesita valor real y una mente abierta para aprender. La meditación es un proceso de aprendizaje continuo que se puede iniciar a cualquier edad. Debido a que nunca completaremos este proceso de aprendizaje, aprendemos cómo llegar a ser un discípulo perpetuo, un verdadero aprendiz. Aprendemos cómo aprender algo mejor, cómo dejar de lado los hábitos pesimistas y los juicios sobre nosotros mismos y, en cambio, estar abiertos a una mayor profundidad de campo en cada área de la experiencia. * El silencio es la forma más profunda  y completa de entender la realidad   Si celebramos la Pascua con nueva fe cada año, aprenderemos más sobre la Resurrección y el misterio humano se ilumina. Salimos de estos tres días pensando no solo ‘qué gran cosa hizo Dios al resucitar a su Hijo de entre los muertos’, sino ‘te doy gracias, Señor, por la maravilla de mi propio ser’. La ciencia a menudo parece mas adecuada para despertar un sentido de asombro – el comienzo del aprendizaje – que la religión. La religión puede abordar incluso los misterios más sagrados con las mentes cerradas por fórmulas y explicaciones. A través del aprendizaje infantil y de primera mano, los contemplativos abren las mentes exponiendo el misterio viviente. La ciencia también puede ser reduccionista y dogmática. Pero cuando se hace un nuevo descubrimiento – como está sucediendo ahora en física – se lanza una ola de humildad y asombro: “Hemos encontrado una nueva parte del rompecabezas pero hay aún más que aprender sobre el mundo e incluso sobre lo que es la materia en sí”. Encarnación. Verbo hecho Carne, Muerte y Resurrección. El cuerpo resucitado. El envío del Espíritu Santo. Estos términos no son respuestas que debamos creer. Se encuentran entre los mejores términos hasta ahora inventados para llevarnos a descubrir a qué apuntan. No son contraseñas para una página web restringida sino palabras que nos abren a una realidad nueva y abierta a todos. Un lugar común en la enseñanza de la física es que el silencio es la forma más profunda y completa de comprender la realidad. La oración profunda del corazón enseña las verdades más profundas que podemos aprender.   No hay nada tan parecido a Dios en todo el universo como el silencio (Meister Eckhart). El silencio da respuestas ( Rumi). El silencio de la revelación nos llena de asombro; el silencio de la ausencia nos enseña la  fidelidad.  La Palabra está en ambos ( John Main). La experiencia del Sí mismo libre de pensamientos es el silencio. Es elocuencia, el mejor lenguaje (Ramana Maharshi).   El silencio todavía funciona incluso cuando el habla y otras vías de comunicación están en funcionamiento. Es tangible en cualquier acto de comunicación a través de la calidad de la atención. La presencia real del silencio en toda comunicación confiere autenticidad y autoridad. Donde está ausente, la comunicación vacila y huele a falso. Con el tiempo, incluso se rompe o se convierte en un engaño deliberado. Esto es dolorosamente visible hoy en día en nuestro mundo contaminado por ruido, física y mentalmente. Incluso la distinción básica entre verdad y falsedad parece a menudo degenerar en la vida política en ataques mordaces entre los contendientes. También es una causa adicional de angustia en la actual crisis de salud. ¿En qué opinión confiamos durante la pandemia? ¿Tienen algún mérito las teorías más extremas? ¿Dónde está la autoridad antes de poder darle confianza a algo?

Cuando usamos palabras cada vez más fuertes para ocultar la ausencia de silencio en la comunicación, se convierten en una capa adicional de falta de autenticidad, separación y desconfianza. Solo queremos decir, ‘¡cállate!’ La comunicación se vuelve más nublada, más ruidosa y ajetreada. Así, la primacía y la pureza del silencio afirmada por la tradición mística puede ayudar a mejorar las relaciones sociales que se establecen por su modo de hablar, escribir, escuchar y leer. Si la meditación crea comunidad, también la sostiene. Suena ingenuo pero creo que llegará el día en que todas las reuniones de negocios comenzarán de forma rutinaria con un período de silencio porque las personas se habrán dado cuenta de cuánto mejores son los resultados cuando lo hacen. El silencio purifica el lenguaje.

Toda esta reflexión tiene un lugar en el significado de la Resurrección. Jesús fue ajusticiado por un recurso a una abstracción: ‘es mejor que un hombre muera por el pueblo’. Así es como se justifica la inhumanidad y se nos encierra en patrones ancestrales de opresión e injusticia. La Resurrección explota esta hipocresía de abstracción y deshumanización al revelar la encarnación completa del ser humano en la cima de su evolución. El cuerpo resucitado de Jesús no es un signo de privilegio divino sino una idea de nuestro destino. Ver a Jesús resucitado: ¿qué significa ‘ver’? – es saborear los primeros frutos de la cosecha humana. Pero, ¿por qué insistir en la resurrección corporal? Parece absurdo. Wittgenstein dijo que no podía entenderse por la razón sino sólo por el amor. ¿Cómo cambia el cuerpo de forma? ¿Por qué es el cuerpo tan importante y por qué es más importante en la fe cristiana para el significado humano que en cualquier otra tradición?

Cuando nos preguntan ‘¿cuál es el lenguaje sagrado del cristianismo?’, nos quedamos perplejos. Conocemos el idioma sagrado de hindúes, judíos y musulmanes. Pero el ¿lenguaje sagrado cristiano? ¿griego? ¿arameo? ¿latín? Cuando estas respuestas fallan, la gente empieza a volverse más abstracta: ¿el amor? ¿la Iglesia? ¿la Eucaristía?

El lenguaje sagrado del cristianismo no se puede expresar adecuadamente con palabras. No es esencialmente verbal aunque es una transmisión esencialmente oral, incorporada e interpersonal. Su lenguaje es todo el misterio del cuerpo humano. No los cuerpos idealizados de Miguel Ángel sino tu cuerpo y el mío, tal como son mientras escribo y tú lees esto. El Evangelio sólo está esbozado en palabras, palabras asombrosas, pero está completamente escrito en carne, en ‘lenguaje corporal’, porque Dios fue traducido perfectamente en  carne cuando la Palabra se encarnó en el vientre de María. En la revelación cristiana, Dios no nos envió un mensaje escrito. Dios se encarnó en un cuerpo que creció  desde la infancia hasta la madurez, se sintió cansado, hambriento, conoció el deseo, el placer y el dolor, lloró y murió. Como nosotros: vivió y murió – y resucitó – en un estado encarnado.

En los Hechos apócrifos de Juan, Jesús es descrito bailando en círculo después de la Última Cena con sus discípulos, habiendo bebido al menos tres de las copas de vino rituales. Los convoca a todos a que se le unan porque ‘si no bailas no sabrás lo que sabemos’. Recordé esta escena la noche del domingo de Pascua. Estábamos en Bonnevaux sentados frente al claustro terminando una barbacoa. Cuando alguien trajo un altavoz y lo vinculó a su teléfono, la música llenó el aire. La primera pieza fue la irresistible música de baile de Zorba el griego. Al poco tiempo, la gente estaba bailando, aunque algunos (como dice Mt 28:17) ‘dudaban’. Pensaron que tal vez se verían tontos, así que comenzaron a llevar los platos adentro.

Pero se dejaron arrastrar al baile. La enseñanza de Jesús no es dogmática sino coreográfica. El Reino es un baile al que cualquiera puede unirse y que todos deben completar. Si añades condiciones y calificaciones a este llamado a la plenitud de vida, lo desacreditas. Esto es lo que ha hecho el cristianismo institucional a lo largo del tiempo, especialmente con respecto al cuerpo. Si el lenguaje de la fe cristiana es el cuerpo, ¿cómo se puede comunicar esa fe colocando el miedo, la represión y la culpa en aquellos aspectos del cuerpo especialmente relacionados con el placer y la felicidad?

El cuerpo no sólo está hecho para sufrir y morir. A medida que se reforma el cristianismo institucional, se reconoce una vez más el cristianismo encarnado. El agente activo en el reconocimiento de esta forma de encarnación es la contemplación. Como en el viaje de meditación de la cabeza al corazón, el primer gran descubrimiento es la pura maravilla de nuestro estado encarnado.  

Nuestro cuerpo es una enciclopedia que comprende todo tipo de conocimientos porque los seres humanos somos un microcosmos del universo. El cuerpo sabe más que nosotros y nunca nos engaña. Formado a partir de las energías materiales del universo, el cuerpo tiene potencial mucho más allá de su forma material para extenderse sin límites hasta los confines del universo. Podemos llevar el Evangelio a todo el mundo como dijo Jesús. En Marcos 16:15 Jesús dice ‘predicad el Evangelio a toda la creación’. Esta encarnación, el evangelismo universal no es una campaña de reclutamiento de miembros. Tampoco tenemos que predicar a árboles o galaxias lejanas. Se trata de despertar en la Mente de Cristo. Porque, ¿quién conoció la mente del Señor para instruirle? Pero tenemos la mente de Cristo ‘(1Cor 2:15). 

Lo hacemos desde dentro de la danza, superando nuestro miedo a la inclusión y la unión y perdiendo la autoconciencia: la danza entonces habla por sí sola. Al deshacerse del miedo, incluso del odio al cuerpo, el cristianismo encarnado genera una evangelización más auténtica a través de una forma contemplativa de comunicación. Sus palabras resuenan con la experiencia de fe infinitamente encarnada atestiguada por la Resurrección.

El Nuevo Testamento habla de la experiencia de la Resurrección de los discípulos como una completa transformación personal expandida en comunidad. En el fondo, está el reconocimiento de los discípulos de Jesús resucitado después de haber superado el desconocimiento, el miedo y la duda y, por supuesto, el sentirse reconocidos y acogidos por él. Este reconocimiento revitaliza y dinamiza a todos aquellos que ‘ven y creen’, devolviéndoles a su vida diaria con un nuevo compromiso, propósito y libertad. Sienten algo nuevo – todavía no todo – de la vida que Jesús está viviendo ahora ya través de ellos. Se sienten encarnados y arraigados y, a la vez, llenos de una espontánea libertad de espíritu que corta las cadenas que aún retienen a la danza. Después de un tiempo, como meditadores que sienten los efectos transformadores en sus vidas, comienzan a hablar sobre lo que han encontrado.

John Main dijo que el gran defecto de la Iglesia es subestimar el poder del Evangelio reduciéndolo a la moralidad y la conformidad social. Así es como la tradición mística ha desafiado durante mucho tiempo al cristianismo institucional.

Hoy en día, la ciencia a menudo nos recuerda, mejor que la Iglesia, la maravilla de la realidad. Los electrodos que tocan el cerebro durante la cirugía con frecuencia devuelven al paciente una experiencia pasada con todos los detalles y la inmediatez del evento original. Un concierto se ‘recuerda’ con cada nota que se toca, la risa estalla en un evento divertido olvidado hace mucho tiempo, un objeto insignificante de la niñez se representa con total recuerdo. Este recuerdo no es la reproducción de una grabación de vídeo observada “ahora” en oposición a “entonces”. Es inexpresablemente real, tan presente como en el “pasado” y el individuo está totalmente presente con él. 

¿No es éste el significado de “anamnesis”, el hacer presente en la Eucaristía a Cristo que es “el mismo ayer, hoy y siempre” (Hb 13, 8)? Jesús resucitado está igualmente presente en todas las dimensiones del tiempo y en todos los lugares. “Corta la madera y estoy allí. Levanta la piedra y estoy allí” (Evangelio de Tomás). Como despertarse del dormir o enamorarse, ocurre por etapas. Nos hace presentes a todo aquello a lo que Él está presente. Son maravillas incluso si están fuera de nuestra zona de confort de la corriente de la realidad habitual. Muestran nuestra capacidad para una vida expandida y una conciencia presente en el cuerpo, incluso aquí y ahora. El cuerpo es el campo de la experiencia y él mismo se transforma. Se vuelve extraño y familiar: “si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no puedo decir ”, como San Pablo describió su experiencia mística.

El yo encarnado que cada uno de nosotros manifiesta es un microcosmos del cosmos y de una realidad eterna que se extiende por todos los husos horarios. Las fotografías microscópicas del interior de los órganos se parecen asombrosamente a fotografías de galaxias y cúmulos de estrellas. El cuerpo es un “nanocosmos” (un nano es una mil millonésima parte de un metro) y una maravillosa belleza une lo cósmico y lo microcósmico.

En Cristo, en ese pequeño espacio en el corazón, estamos todos y en todos está. Espacio y tiempo ya no son lo que solía ser nuestra conciencia separada del ego porque en esa unidad encarnada estamos incluidos en la totalidad de toda la experiencia de la vida. No hemos llegado al punto sin retorno todavía. Sin embargo, la forma en que vivimos ahora se ve profundamente realzada por una creciente conciencia de esta realidad.

Recientemente y con entusiasmo, los físicos informaron del descubrimiento de una quinta fuerza nueva en el universo. Si se verifica, cambiará la forma en que vemos todo y nos ayudará a desarrollar nuevas ideas. Fue una hermosa noticia, elevándonos a un panorama mayor en esta época de Covid. ¿Por qué debería de haber competencia entre ciencia y fe? La noticia de la quinta fuerza, pequeña en comparación con la historia de la Resurrección, es como parte del proceso de aprendizaje evolutivo del viaje de la humanidad.

Si olvidamos el cuerpo como el lenguaje sagrado del cristianismo, no podremos hablar con autoridad sobre el descubrimiento que nuestra fe revela. Si viéramos la maravilla y la belleza del cuerpo en lugar de sus peligros morales, la programación de la Iglesia institucional cambiaría y le permitiría bailar en el mundo. Un cristianismo encarnacional percibe los signos apenas descriptibles, los vívidos indicios y vislumbres del cuerpo resucitado de Cristo, penetrando y formándonos incluso como formas en nosotros.

El gran misterio se revela en las pequeñas cosas. La mente contemplativa encuentra riquezas infinitas en una habitación pequeña y nuestro vacío atrae su plenitud. Recordar que la contemplación lleva a la encarnación a su plenitud nos ayuda a estar presentes en cómo la Palabra que habló en la creación surgió de las infinitas y silenciosas profundidades del Ser. El silencio de un amor que ha venido hacia nosotros y espera nuestra llegada, esto es lo que se anuncia en la Resurrección.

Con mucho amor,



PD – Traducido y abreviado por WCCM España
Noticias de la Comunidad

Encuentro del P. Laurence con la comunidad en Uruguay: nueva Coordinación Nacional.

Este martes 6 de abril tuvimos un encuentro especial con el P. Laurence Freeman y la Coordinadora Internacional, Kath Houston. El P. Laurence nos habló sobre la Comunidad en el mundo y en el Uruguay y sobre su importante rol de difundir la oración contemplativa en esta noche oscura que atraviesa el mundo.

También anunció cambios en la Coordinación Nacional. Luego de 10 años de servicio en este cargo, Philippe Sauval se retira, designándose a Carina Conte en este rol. Tanto el P. Laurence como Kath y los meditadores que participaron fueron profusos en el reconocimiento del formidable trabajo realizado por Philippe. Toda la comunidad agradece su entrega generosa. Philippe continuará trabajando activamente con nosotros dese el Comité Ejecutivo Nacional y en estrecha relación con los grupos.

Carina, por su parte, expresó su gratitud al P. Laurence, a Philippe y a toda la comunidad por la invitación a colaborar desde este lugar y su confianza en que será el Espíritu Santo quien guiará los pasos que la comunidad deba dar en el futuro. Destacó como valores a honrar en su trabajo la fidelidad a las enseñanzas del P. John Main y de la WCCM, la colaboración y el trabajo en equipo, así como la apertura y la escucha. 

La nueva coordinadora invitó a cada integrante de la comunidad a reflexionar en torno a dos preguntas: ¿qué significa para mí la comunidad? y ¿quién quiero ser yo para la comunidad?

Es una invitación a cada uno a acercarse para aportar sus dones personales y su luz única.

¡Que el Señor resucitado renueve la fuerza de nuestra comunidad nacional en su Amor!

P. Laurence Freeman OSB

Carta del P. Laurence

Integrando al Yo Dividido
Laurence Freeman describe la sanación que viene del autoconocimiento y la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana anuncia la ‘salud integral’ como el tema fundamental para el nuevo año  
Mis queridos amigos,

Entre los constantes confinamientos y medidas de aislamiento, pude escaparme un par de días para visitar los orígenes de la Humanidad. Hace tiempo que tenía ganas de visitar las cuevas de Lascaux, a sólo un par de horas desde Bonnevaux, en la hermosa región de la Dordoña. El 23 de septiembre de 1940 fueron descubiertas por tres chicos que jugaban al fútbol. Su perro llamado Robot cayó en un hoyo. Al tratar de rescatarlo, se deslizaron por una pendiente y se encontraron una enorme cámara subterránea. Entonces se dieron cuenta de la poderosa presencia de las silenciosas imágenes de animales -bisontes, caballos, toros, ciervos y un oso-  en las paredes de la caverna. Los chicos fueron los primeros en verlos en 20.000 años. Fueron corriendo a contárselo al maestro de la escuela. Como no cabía por la entrada de la cavidad, les pidió a los chicos que dibujasen las imágenes que habían visto para poder mostrárselas a los expertos.

Este evento no sólo abrió nuevos horizontes para los investigadores del arte paleolítico sino también para el autoconocimiento de la Humanidad en sí misma. No podríamos volver a imaginarnos ya a nuestros ancestros, de incluso hace 40.000 años, como estúpidos o lo que entendemos habitualmente por “primitivo”. Sus mentes eran mucho más complejas y sensibles de lo que imaginábamos.
El estudio de este arte primigenio y enigmático ha convencido a los investigadores de que las imágenes no son aleatorias. Fueron compuestas de forma inteligente y bella, y no meramente mágicas sino conscientemente simbólicas. Este descubrimiento cambió la forma en que pensamos acerca de lo que significa “ser humano”, mientras que nos intriga con un misterio íntimo y extrañamente familiar que nunca podremos resolver o comprobar.

Seis años después de este descubrimiento, tres pastores beduinos entraron en una cueva en el desierto de Judea y descubrieron unos antiguos rollos judíos que databan del siglo III a. C. Los rollos del Mar Muerto, que es como fueron denominados, cambiaron nuestra comprensión de la tradición bíblica y del cristianismo primitivo, aunque llegaron a convertirse en el centro de una vergonzosa competición académica y financiera durante años. En la Dordoña y en las cuevas de Qumrán se hicieron descubrimientos que desvelaron nuestra ignorancia y nuestra autocomplacencia con aquello que creemos saber y nos liberaron de esta ignorancia para alcanzar un mayor autoconocimiento.

Siempre me he sentido atraído por las cuevas aunque también me asustan en cierta medida. Son profundas, oscuras, misteriosas y, a la vez, parece como si nos ofrecieran un tesoro. Como la cueva del corazón, debemos sentir la atracción – o dejarnos sorprender por los descubrimientos accidentales – que nos introduce en estos espacios sagrados. Para entrar, debemos ser jóvenes de corazón, más curiosos que asustados, y arriesgar en el viaje interior, deslizándonos por la pendiente que conduce a las cámaras interiores llenas de la presencia primordial en la que nos encontramos. Y en esta soledad, necesitamos compañeros.

La cueva es el símbolo del viaje del autoconocimiento. En la famosa alegoría de Platón, la Humanidad está encadenada en la ignorancia viendo sombras parpadeantes en la pared, proyectadas por un fuego detrás de ellos que no pueden ver. Una persona alcanza a liberarse y comienza el largo camino hacia arriba, para salir de la cueva y llegar a la luz. Al salir, se encuentra maravillado por los colores y la belleza del mundo. Mira más alto aún hasta que ve el sol, la fuente de la luz.

Regresa luego a la cueva y proclama su descubrimiento, urgiendo a los otros a seguirle hacia la libertad. Pero los otros tienen miedo de dejar la caverna y furiosos  rechazan creerle. El descenso a la cueva es el comienzo del viaje hacia arriba y más allá de la cueva. Como los grandes maestros de sabiduría dicen a menudo – ellos necesitaban y amaban la paradoja para comunicar lo que habían encontrado. El camino hacia abajo es el camino hacia arriba, el camino para ir más allá es el camino de regreso y el camino hacia dentro es el camino hacia fuera.

Me complació descubrir, ciertamente, que la parte de Francia donde se sitúa Bonnevaux contiene un gran número de cavernas prehistóricas cuyas pinturas han ayudado a inspirar una nueva corriente en el autoconocimiento de la Humanidad. Recogidos como estamos en la cueva del corazón, Bonnevaux también, está relacionado con el camino del autoconocimiento. En una época de escepticismo como la nuestra, desconectada en su mayoría de los símbolos religiosos comunes y la fe, que desconfía de toda autoridad e institución y que busca sobre todo experiencia personal y autenticidad, el autoconocimiento parece el objetivo más auténtico al que poder aspirar. Pero ¿cómo priorizar un autoconocimiento como éste sin que termine degenerando en narcisismo, auto fijación y el aburrimiento mortal de la interminable auto referencialidad: la generación “yo-yo-mío”? La auto fijación es el fracaso del autoconocimiento.

Pero cuando descubrimos que el autoconocimiento paradójicamente crece a través del “ser-centrado-en-el-otro” – lo cual todas las tradiciones de sabiduría enseñan –, entonces estaremos haciendo progresos reales. Poco después aprenderemos que el autoconocimiento conduce a la cueva del corazón. La presencia que allí reside nos dará la bienvenida con una efusión de alegría. Sea cual fuere el nivel de autoconocimiento que alcancemos – es un camino sin meta – ése es el nivel en el cual conocemos a Dios. Y de hecho todo supuesto conocimiento de Dios es en el fondo nuestra experiencia de ser conocidos por Dios.

La Humanidad está continuamente redescubriéndose a sí misma. En cada persona, y también, en la experiencia colectiva de la Humanidad, el autoconocimiento crece a través de un entramado de alegrías y sufrimientos. Y, deberíamos también añadir, a través de algunos momentos de aburrimiento. Si bien manejar el aburrimiento no es algo que nosotros hoy en día en general, con nuestra ansia de estimulación constante, experiencia máxima y novedad, hagamos bien, el aburrimiento tiene su valor. Uno de nuestros jóvenes invitados, el cual pasa mucho tiempo con nosotros, me dijo una vez lo extrañamente feliz que se sintió al descubrir que el elemento aburrimiento, una vez aceptado en el ritmo normal de la vida, le estaba introduciendo en una sensación de renovación y de paz que él nunca había sentido antes. Me recordó la primera atracción que sentí hacia la vida monástica al pregustar un aparente aburrimiento que de alguna manera no era aburrido.

El autoconocimiento hace que todos se sientan extraños al principio. Incluso podríamos sentirnos desorientados por un tiempo al sentir que somos extraños a nosotros mismos. De hecho, nos volvemos a encontrar por primera vez. Volvemos a casa y reconocemos el lugar que habíamos olvidado. Nos sentimos diferentes y vemos el mundo igualmente diferente. Dos experiencias nos dan el mismo sentimiento al mismo nivel de intensa claridad: enamorarse y morir. Generalmente, ambos nos asustan mientras que al mismo tiempo nos sentimos atraídos hacia ellos contra nuestra voluntad, con más fuerza que nuestros miedos. Cuando se supera la resistencia, nos sentimos libres de elevarnos. El amor y la muerte son mensajeros del verdadero yo, ángeles de lo divino, que no reconocemos al principio porque aún no nos conocemos a nosotros mismos. Ambas experiencias expresan la fuerza impulsora fundamental del autoconocimiento, que es el centrarse en el otro. …el autoconocimiento nos lleva a la cueva del corazón.

Incluso si nos enamoramos, y terminamos complicándonos cayendo en la trampa del apego y la posesividad, al menos la lección que estamos aprendiendo es la de prestar atención a lo que es simplemente distinto a nosotros mismos y encontrarnos en la otra persona. Estamos aprendiendo a aceptar el poder transformador de la muerte. A medida que quitamos la atención de nosotros mismos, aprendemos el dolor de desapegarnos de quién o de lo qué amamos. La posesividad es reemplazada por el altruismo y el espíritu de servicio. El dejar ir que nos permite recibir el regalo que nos ha encontrado es la muerte del ego. Cuanto más profundo es el morir, y más lo aceptamos, más plena es la siguiente etapa de la vida a la que pasamos. Si no aprendemos la lección, habrá otras posibilidades hasta que lo hagamos.

La gente de hoy a menudo entiende mejor el significado de la plenitud que la idea de Dios. Lo más importante, después de todo, es la experiencia en sí y no el nombre que le damos. La plenitud surge a través del proceso que llamamos crecimiento. Sentir que estamos creciendo incluso a través de una experiencia dolorosa nos ayuda a soportar un alto grado de incertidumbre e incomodidad. Nos da un horizonte de significado, de estar conectados a algún tipo de proceso, incluso si no podemos definir qué significa o para qué sirve dicho proceso. Quizás sea por ello por lo que el autoconocimiento está relacionado con nuestra preocupación por la salud. Sin duda, nuestros antepasados que pintaban esas asombrosas imágenes en las cuevas de Lascaux también estaban preocupados por su salud cuando sintieran un nuevo tipo de dolor o vieran que uno de los miembros del grupo al cual se sentían más cercanos se estaba muriendo.

Muchos milenios después, los tratamientos médicos que se ofrecían a las personas para curar sus dolencias no servían para nada en muchos casos y, a menudo, empeoraban las cosas, como la práctica de la sangría con sanguijuelas. Hoy, como dice el Dr. Barry White, vivimos en la “edad de oro de la medicina”. Curamos muchas más cosas y alargamos la vida significativamente. Y gracias a esta medicina tecnocientífica estamos a la espera de las nuevas vacunas Covid. Pero la asistencia sanitaria moderna se enfrenta a enormes problemas para los cuidadores y los pacientes. Las personas sienten que se les brinda salud, mientras que su responsabilidad para vivir de manera saludable está condicionada al estilo de vida de la sociedad moderna. La pregunta “qué es la salud”, por lo tanto, no es solo una preocupación financiera o política sino, más bien, una clave importante para abrir un nuevo y urgente nivel de autoconocimiento humano.

El Consejo Rector de la Comunidad ha elegido el tema de la “salud integral” para la reflexión común de la comunidad durante el próximo año. A partir de enero, Barry White y yo ofreceremos un seminario mensual online que explorará el significado y los diversos aspectos de la salud, incluidos los prácticos como el sueño y la nutrición, relacionándolo con la tradición espiritual. Esperamos que estos seminarios contribuyan a un enfoque contemplativo no sólo de esta crisis sanitaria global sino también de lo que está más allá de la crisis sanitaria.

Creo que la mayoría de nosotros sentimos que la verdadera crisis que enfrenta el mundo es algo más profundo que el propio Covid. Es esencialmente una crisis espiritual que el Covid también, a su modo, ha contribuido a traer a la luz. La pandemia nos ha hecho muy conscientes de lo frágil y preciosa que es cada vida humana … como la de los más vulnerables, como los mayores, en las residencias de ancianos; la de los trabajadores de la salud que atienden a cualquier enfermo; o la de los trabajadores migrantes de la India o de las grandes ciudades del mundo. La capacidad de infectar del virus no hace distinción de personas y nos muestra cuán iguales e interdependientes son tanto los ricos como los pobres. Durante el último año, la fragilidad, la impermanencia y la imprevisibilidad se han revelado ineludiblemente como elementos esenciales de la condición humana común.

La cuestión de la salud, lo que realmente significa y cómo mantenerla nos ayuda a ver el significado completo de la crisis subyacente. El Covid ha sido uno de los muchos puntos de inflexión a lo largo de la Historia. Vendrán otros en el futuro. Por ejemplo, podríamos pensar en nuestra relación enfermiza con el medio ambiente planetario, que está enfermo y muestra cada vez más puntos de ruptura. O la emergencia social que ha minado la confianza en las instituciones y la propia democracia. Más allá del Covid hallaremos una gran crisis financiera que exigiría un enfoque radicalmente nuevo de la economía y de la justicia social. ¿Qué significa “volver a la normalidad” en un momento como éste? ¿Recordaremos lo que hemos aprendido?

Alcanzar el autoconocimiento que necesitamos a escala global parece una montaña demasiado empinada para escalarla. Pero recordemos la mente expresada en las pinturas rupestres de hace milenios, en diferentes continentes por artistas que no tenían contacto entre sí. El pintor del bisonte de Lascaux o de los hermosos caballos de las cuevas de Chauvet no se tomó un selfie frente a ellos y la envió a su grupo de WhatsApp. Sin embargo, se pueden percibir grandes similitudes entre ellos, una mente común. Lo que pensaban, nunca lo sabremos con certeza. Pero lo que vieron todavía resuena en nosotros hoy.

La misteriosa unidad de la autoconciencia humana nos ofrece una esperanza al afrontar la complejidad de nuestra crisis actual. Reconocer los errores que hemos cometido es doloroso y desalentador: el daño que le hemos hecho a la belleza de la naturaleza que nos salva de la desesperación; la crueldad con los animales que son también nuestros antepasados y nuestros compañeros en la vida; las negligencias, o algo peor, respecto a los más pobres y vulnerables de los miembros de nuestra familia humana; el daño que hemos permitido que los multimillonarios se inflijan a sí mismos y a los demás, porque los adulamos y animamos en lugar de llamarlos a enfrentar la realidad de nuestra interdependencia; el abuso de los jóvenes a quienes les negamos el conocimiento espiritual y la formación en una educación impulsada por el materialismo; el daño que hemos hecho a nuestra propia inteligencia cuando nos hemos vuelto adictos a la tecnología que creamos. Pero por dolorosa que sea esta primera etapa del autoconocimiento, generará esperanza y abrirá nuevos futuros.

Si podemos entender lo que significa la salud, -lo que Barry White articula de manera poderosa como meditador y como médico-, tal vez no perdamos la que podría ser nuestra última oportunidad de autorrenovación a través del autoconocimiento. Es responsabilidad del contemplativo poner de relieve e insistir en esta esperanza frente al pesimismo respecto de la Humanidad misma que tanto está aumentando hoy. En este trabajo, la tradición contemplativa cristiana tiene una inmensa sabiduría que aportar.

Clemente de Alejandría, un maestro de la fe cristiana del siglo II, lo vio como una forma de vida y una forma natural de crecimiento humano más que como una mera pertenencia institucional u ortodoxia doctrinal. Para él, su vida cristiana comenzó al convertirse desde el paganismo. Con este término nos referiríamos ante todo a una visión fragmentada de la divinidad desprovista de la experiencia de la unidad de Dios y del amor centrado en la persona, lo que daría como resultado el esparcirse entre muchos dioses. El paganismo se manifiesta en todas las culturas, y hoy lo hace en el consumismo moderno. Entonces, habiendo comenzado esta transición, necesitamos apoyarnos en la disciplina básica y en la atención a nuestra forma de vida para que pueda comenzar una curación de la división entre el yo interno y el externo. Finalmente, en la tercera etapa se profundiza la madurez espiritual a través del conocimiento interior y se forma un ser humano contemplativo.

¿Qué tiene esto de específicamente cristiano? Cristo, cuya venida completa todas las fuentes de sabiduría y a su vez, no compite con ninguna de ellas, guía cada etapa de la Historia como Maestro y como “Médico Divino”. Clemente ve a Jesús como Jesús se ve a sí mismo: como un sanador, no como un juez. “No son los sanos los que necesitan un médico”, dijo. Lo que sana directamente en cada persona, y en la familia humana en su conjunto, es toda clase de enfermedad del alma. Para los primeros maestros de la fe, esta enfermedad se identificaba con el pecado. A Clemente (como a otros teólogos cristianos místicos) le gustaba contar la historia del pecado original describiendo a Adán como una nueva criatura que sería enviada en misión por Dios. Con un entusiasmo juvenil se apresuraría a cumplir la misión encargada pero rápidamente caería en un pozo del que no puede salir. Dios no lo culparía ni lo castigaría por ello sino que enviaría a su Hijo para liberarlo y restaurar a la Humanidad a su misión original.

Muchas personas, cuando piensan en la curación mediante la fe religiosa, se lanzan directamente a la idea de las sanaciones milagrosas. Mientras seamos mortales, ésta será una respuesta comprensible al dolor y al sufrimiento. Pero, aunque muchos de estos milagros ahora estén disponibles con receta médica, siempre habrá una enfermedad de la que no podremos recuperarnos. Sin embargo, un enfoque contemplativo de la salud une la sanación y el cuidado. Las sanaciones son deseables y a menudo misteriosas. Muchos factores, además de la medicación o el tratamiento, parecen estar involucrados en el éxito de la sanación. Pero la curación es un misterio aún más profundo.

Podemos morir curados. Podemos vivir con discapacidades o enfermedades crónicas curadas. La curación es la restauración de la persona completa a un nuevo nivel de integridad, uno que no hubieran alcanzado sin la enfermedad. Si la sanación también ocurre, eso será motivo de celebración; pero incluso cuando no es así, la curación en sí misma expresa el propósito esencial de la medicina. Como Barry White explorará en sus sesiones mensuales online a partir de enero, para comprender qué significa ser humanos debemos comprender qué significa una salud integral. ¿A qué aspiramos realmente cuando queremos estar bien y sentirnos mejor? En el centro del misterio de la curación y la verdadera salud se encuentra el maravilloso poder de la atención simple y pura. La distracción, la fragmentación, la división interior y exterior son todas formas de enfermedad que necesitan atención para curarse y restaurarse.

El viaje de la Humanidad significa crecer hacia una mente y unidad comunes.

La meditación es la sabiduría universal que nos introduce a esta verdad de manera más simple e inmediata. La atención nos lleva a la quietud y en la quietud, emerge el conocimiento salvador. Si perseveramos, el camino de la atención se vuelve cada vez más simple hasta que no haya ningún trabajo que hacer, ningún objetivo que alcanzar, ningún observador que vigilar:
Sé quietud y conoce que Yo soy Dios
Sé quietud y conoce que Yo soy
Sé quietud y conoce
Sé quietud


Una vez conocí a un estudiante de posgrado que había estado tomando medicamentos para el síndrome de déficit de atención desde el quinto grado. Me dijo lo imposible que le resultaba estar sentado y físicamente quieto en cualquier lugar durante más de uno o dos minutos. Un poco más de tiempo y comenzaba a sentir como si un ejército de hormigas se arrastrase sobre él. Si lograba llegar a los diez minutos en una sesión de meditación estaba encantado. Solo podemos medir la salud y la integridad según los criterios únicos de cada persona. Pero la salud es reconocible en cualquier lugar donde la encontremos.

Estar sano y disfrutar de la libertad de la plenitud es esencialmente igual para todos. Es parte de nuestra humanidad común. A su manera, los pintores de Lascaux deben haber sentido esencialmente lo que sentimos nosotros. Somos uno con los demás en el estado de salud integral porque entonces nuestras divisiones personales se han curado. Si somos uno con nosotros mismos, encontramos la unidad con todos. El viaje de la Humanidad significa crecer hacia una mente y unidad comunes.

John Main entendió que todo crecimiento se da desde el centro y hacia afuera. En el centro está la inocencia original que nunca podemos perder, nuestra integridad en la infinita sencillez de Dios. Regresar a este centro paso a paso, día a día, es sanar incluso a medida que crecemos. Todo crecimiento necesita arraigo. Nuestra necesidad de raíces es fundamental para la salud y, por lo tanto, debemos aprender a tratar el desarraigo del mundo moderno. La contemplación sana al mundo, devolviendo la salud allí donde nos ha herido la brutalidad, la crueldad, la codicia y el egoísmo. Y nuestro destino está incluso más allá de esto, como revela el misterio de la Encarnación a los ojos del corazón.

Nuestro destino común, nuestro destino personal es la unidad, donde sabemos porque somos conocidos, amamos porque somos amados y donde nuestro trabajo, sea el que sea, es el servicio.

Con mucho amor,
P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones de Adviento: tercer domingo 2020

Domingo de Gaudete    

Hoy, la Iglesia añade un poco de rosa a los sombríos colores de sus vestimentas. El morado, el color de la Pascua y del Adviento -las estaciones de la espera y la preparación- no es precisamente mi color favorito. En aquellos días en los que viajaba, me entristecía ver en el aeropuerto de Heathrow a las personas dedicadas a la atención de los pasajeros vestidas fúnebremente de color morado, mientras buscaban a quien poder asistir. Alegrémonos hoy. Hoy es el Domingo de Gaudete, el domingo de la alegría. Por eso hay un poco de rosa en el vestuario. El mensaje es que aún en la larga y quizás oscura espera de una gran celebración o de un evento, como un nacimiento, graduación, aniversario o inauguración de un centro, podemos seguir estando alegres. Desde luego, nos deprimimos cuando alguien nos dice que tenemos que estar alegres. Por aquello de ser educados, igual incluso pretendemos estarlo. Pero la sonrisa se desvanece tan pronto como pasa la obligación. Esta actitud es típica de muchas personas religiosas que creen que han de ser educados con Dios y ocultar sus inescapables tristeza y rabia.   Incluso para los más afortunados, la vida trae olas de tristeza. Pero podemos estar sumergidos en una ola de duelo, fracaso, o decrepitud sin perder la alegría de ser, tal y como se describe en las lecturas de hoy: El espíritu del Señor Yahveh está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahveh, me ha enviado a anunciar la buena nueva a los pobres, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos, la libertad; a pregonar un año de gracia de Yahveh. Quizás no a todos se lo parezca, pero a mí estas palabras me suenan genuinas y me ofrecen un consuelo verdadero, aún en las circunstancias más desalentadoras. Al resaltar la alegría que burbujea desde el corazón de todo, la lectura evoca un manantial de pureza en la misma naturaleza de la consciencia. Participamos en la alegría de ser, simplemente estando despiertos. Es difícil mantener esta experiencia continuamente. Aparece y desaparece, durante la meditación y de un día a otro. Sin embargo, sólo basta haberla vislumbrado o saboreado una única vez para que jamás pueda ser negada. El aislamiento tan frecuente en la cultura de hoy en día, que se genera con el rechazo a la intimidad y la confianza por ser amenazas a nuestra autonomía, bloquea la alegría y el manantial del que fluye. La tristeza que así se genera nos arroja a un agujero del que es imposible salir por nosotros mismos. La ayuda siempre nos llega a través de otra persona. Aunque el otro emerja invisiblemente desde nuestro interior, tendrá un rostro que podremos ver y tocar. Esperándole aprendemos a liberarnos de nuestras expectativas y de todo lo que podamos llegar a imaginarnos sobre cómo será. Es el momento morado, apofático, sin imágenes. Es necesario porque le interpretamos desde nuestra arrogancia. Le juzgamos desde la atalaya de nuestro ego. Le decimos cómo es. Y así nos protegemos de la revolución en nuestra consciencia que Él trae consigo, desde su dolorosa alegría. La meditación hace que nos sintamos como Juan el Bautista en el evangelio de hoy. Juan tiene tanta confianza de que vendrá el otro que puede sentir su presencia. Esta presencia sentida genera una humildad tan impenetrable que derrama su alegría hasta el punto de que llegamos a verle como el profeta vestido de rosa.

Laurence Freeman OSB  
Traducido por WCCM España

P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones de Adviento: segunda semana 2020

Este año me han ayudado especialmente a prepararme para el Adviento de dos maneras. Déjame compartirlas contigo. La primera es escuchar una charla de John Main todos los días, de su serie “Charlas recopiladas” (disponible en línea y en CD antiguos). 

Estuve presente cuando todas estas charlas se dieron a los primeros grupos de meditación que se reunieron en el antiguo priorato de Montreal, el embrión de la WCCM. De hecho, también las grabé, como un aficionado, con una grabadora antigua en casete. El efecto de  escucharlos hoy no es nostalgia. Es más de lo que se llama “anamnesis”, un término que se usa principalmente con respecto a la Eucaristía, un “hacer presente” lo que fue eterno, atemporal en el evento histórico original. Lo opuesto a la amnesia. El tiempo y la eternidad fluyendo juntos y mezclándose forman el Ahora que todo lo incluye.

Las charlas en promedio son de 15 a 20 minutos. Cada vez que escucho una, tiene el efecto de escucharla por primera vez, familiar pero nuevo, como estar allí de nuevo por primera vez. Así actúa el Evangelio en nosotros cuando estamos realmente presentes y escuchando de verdad. No soy una persona particularmente nostálgica. Los amigos a menudo se sorprenden de que necesite que me recuerden los momentos importantes que compartimos en el pasado. Después de un tiempo, es fácil dejar atrás el pasado, aunque uno todavía lo recuerde. Sin embargo, es imposible dejar ir el presente. En cuanto al futuro, es un puente demasiado lejano y por lo general me contento con dejarlo en las manos invisibles de Dios.

Mi otra práctica de Adviento es compartir la tradición a la que pertenecemos con los miembros más jóvenes aquí en Bonnevaux. Algunos son aves de paso durante unas semanas o meses, peregrinos. Pero pueden ser buscadores serios. Incluso si fueron criados nominalmente en la fe cristiana, es posible que sepan poco de cuál es el fundamento de nuestra vida aquí y en la WCCM. Sin embargo, lo poco que saben es precioso porque es una base sobre la que construir. Compartir la sabiduría de la tradición del desierto, leer el evangelio de Marcos, discutir la Regla de Benito cada mañana o celebrar la misa con ellos tiene un efecto rejuvenecedor sobre ellos y sobre la tradición misma. Elimina el polvo de la deferencia y el miedo que se han acumulado y restaura la doctrina pura e iluminadora, la enseñanza de Cristo.

En una vida solo tenemos tantos Advientos y Navidades. ¿No tiene sentido acercarse a cada uno sin sentimentalismos ni nostalgias, sino como un redescubrimiento y un renacimiento? Adviento significa “ir hacia”. Lo que viene hacia nosotros, a la velocidad de la luz, ya está aquí. ¿Qué significa, entonces, prepararse para ello, excepto darnos cuenta del nacimiento eterno del Verbo, el Hijo de Dios, dentro del nacimiento histórico en Belén y, fundamentalmente, no menos en nosotros mismos?

En el evangelio de hoy, Juan el Bautista “prepara el camino” para Jesús. Aunque aplaudido por sus contemporáneos (antes de ser ejecutado), su ego no fue enganchado por su audiencia.

Cuando Jesús apareció, fue lo suficientemente humilde como para inclinar la cabeza ante Juan y ser bautizado. Y Juan fue lo suficientemente humilde como para bautizarlo como una forma de reconocer a Jesús como a quien estaba esperando. La colisión de estas dos humillaciones personales lanzó la vida pública de Jesús en su camino hacia el Calvario, incluso cuando marcó la salida de Juan del escenario. No se puede encontrar significado y propósito sin abrazar la mortalidad. El nacimiento de Jesús incluye la realidad completa de la muerte y todo el ciclo de nacimiento, muerte y, en última instancia, de resurrección.

Laurence Freeman OSB

P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones de Adviento

 
Aquí en Bonnevaux – en el hemisferio norte – el Adviento comienza en otoño. La Navidad llega durante el oscuro invierno cuando el sol, aunque sea imperceptiblemente, empieza a renacer en el solsticio. Y una y otra vez, el ciclo vuelve a repetirse. El final del año cristiano -y, como todos los finales, también es un comienzo- tiene lugar mientras la mayoría de los árboles está perdiendo su gloria silenciosamente, dejando caer todas sus hojas. Caen una a una, como si fueran estrellas fugaces o almas divinas. La mágica paleta de colores del otoño se difumina en siluetas oscuras de árboles desnudos que contrastan con el cielo de fondo: el arte de la naturaleza en su expresión mas minimalista. En el suelo, las hojas están por todos lados, desparramadas por el viento o descomponiéndose despacio por el efecto del escaso calor que llega del sol. A los gatos les encanta acurrucarse entre las hojas. Y justo en estos momentos, aparece Julián, el jardinero, con su máquina para recoger hojas. Haciendo un ruido enorme -pero ahorrando mucho tiempo y esfuerzo- recoge las hojas en patrones simétricos sobre la hierba, para así poderlas meter en sacos mas fácilmente. La primera lectura de la misa del Domingo me recordó a estas hojas Todos nos marchitábamos como follaje, nuestras culpas nos arrebataban como el viento. La lectura de Isaías puede sonar muy negativa para el oído poco entrenado.  Está llena de corazones endurecidos, de ira divina, y de rebelión e impurezas. Sin embargo, no leemos los evangelios solamente para ser consolados. También los leemos para permitir que el filo de la Palabra de Dios rebane nuestros juegos mentales y nuestra arrogancia. Y para que también nos ofrezca un diagnóstico. La Palabra de Dios nos lee, aunque nos creamos que somos nosotros los que estamos leyendo. Menudo alivio sentiríamos si pudiéramos llegar a apreciar que leemos porque estamos siendo leídos y que conocemos porque estamos siendo conocidos. Nos consuela recibir un diagnóstico acertado, uno en el que podamos confiar y que sea coherente con los síntomas que mostramos. Si pudiéramos sentir íntimamente esta interacción con la Palabra, la leeríamos con una mayor profundidad y nos iluminaría aun más.  También es mas fácil de interpretar – por ejemplo, ver “la ira de Dios” simbólicamente. Dios no puede estar “enfadado”. Pero el karma, las consecuencias inevitables de nuestros propios errores, sí puede llegar a parecer como si la ira de alguien estuviera dirigida personalmente hacia nosotros. La crisis ecológica, por ejemplo, es el resultado de un pecado colectivo y un “castigo” impersonal por la avaricia y la profanación de la naturaleza. Al leer las escrituras de esta forma, nos encontramos que en alguna ocasión tenemos que invertir la relación sujeto–objeto, como cuando Isaías le dice a Dios: “escondiste tu rostro de nosotros y nos entregaste al poder de nuestros pecados”. Lo que Isaías realmente nos quiere decir es que escondimos nuestro rostro ante Dios. Al darnos cuenta, la dulce compasión de la Palabra se convierte en un bálsamo: “nosotros la arcilla, Tú el alfarero, somos todos obra de tus manos”. ¿Podéis ahora tener la sensación de haber sido restaurados a vuestra normalidad? El Evangelio de hoy, al principio del Adviento, refuerza este mensaje con gran economía de palabras. Contiene dos mensajes para guiarnos a una buena preparación del acontecimiento de la Encarnación: Uno es “no sabéis” y el otro, “velad”. Velad sin saber. Así es como nos preparamos para reconocer y recibir lo que viene hacia nosotros a la velocidad de la luz, a una velocidad a la que lo que viene hacia nosotros ya se encuentra aquí.  

Laurence Freeman OSB                                  
Bonnevaux, 29 noviembre 2020  
Traducido por WCCM España
Noticias de la Comunidad

Meditaciones de Adviento

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Tres charlas dirigidas por el poeta y profesor de teología histórica, Mark Burrows.
En Inglés con interpretación simultánea al español  

Esta afirmación del apóstol Pablo – «llevamos este tesoro en recipientes de barro» (2 Cor. 4: 7) – es una que necesitamos en tiempos como estos. Es una promesa de Adviento, y una que parece apta en una temporada de pandemia, ya que –como el apóstol continúa diciendo– esto nos recuerda «que este extraordinario poder pertenece a Dios y no viene de nosotros». Las charlas que darán forma a esta serie de tres partes exploran la profunda sabiduría del místico del siglo XIV, Meister Eckhart, un pensador radical que escribió al margen de las convenciones teológicas de su época.
El tema se centra en los poemas meditativos publicados en dos libros recientes: Meister Eckhart’s Book of the Heart: Meditations for the Restless Soul (2017) y Meister Eckhart’s Book of Secrets: Meditations on Letting Go and Finding True Freedom (2019), ambos co-escritos con Jon M. Sweeney.   
Fecha: Miércoles 2, 9 y 16 de diciembre, 2020.  
Hora
2 PM CDMX       
3 PM Bogotá/Lima/Quito        
4 PM Caracas        
5 PM Buenos Aires/Montevideo/Asunción        
9 PM Madrid
Vía Zoom
Gratuito con inscripción previa y aporte voluntario.
Inscríbete aquí: http://tiny.cc/adv20  
Este evento es posible gracias al apoyo de las comunidades de México y Colombia.
Aporte voluntario  
Informes:  gparrodi@wccm-mexico.org
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Mark S. Burrows es un erudito en teología histórica, enseñó en escuelas teológicas de postgrado en los EE.UU. durante 25 años antes de aceptar una cátedra de religión y literatura en una universidad alemana en 2012. Es oblato de la Abadía de Glastonbury, un monasterio benedictino cerca de Boston, Massachusetts, y fue ordenado al ministerio de la enseñanza en la Iglesia Unida de Cristo.
También es poeta y traductor premiado de literatura alemana. Recientemente se ha retirado de la enseñanza universitaria y actualmente enseña en la Escuela Watershed en Camden, Maine, donde vive con su esposa y su cachorro Springer Spaniel. Sus volúmenes más recientes de poemas, The Chance of Home, fueron publicados en 2018 por Paraclete Press. En la última década ha dirigido eventos en el Centro Meditatio de la WCCM en Londres y recientemente dirigió un retiro de cinco días sobre Eckhart para la comunidad en Bonnevaux en junio de 2020.
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Meister Eckhart’s Book of Secrets: Meditations on Letting Go and Finding True Freedom Jon M. Sweeney, Mark S. Burrows, et al.  
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Meister Eckhart’s Book of the Heart: Meditations for the Restless Soul Jon M. Sweeney y Mark S. Burrows   
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The Chance of Home: Poems (Paraclete Poetry) Mark S. Burrows 
Noticias de la Comunidad, P. Laurence Freeman OSB

Seminario John Main 2020. Online del 19 al 22 de octubre

Explore la sabiduría y la espiritualidad ancestrales para trazar un camino común hacia el futuro.

El Seminario John Main ha sido organizado desde 1984 por la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana en varios países de todo el mundo, convirtiéndose en un evento anual. Fue establecido para honrar la memoria de John Main y su legado para ampliar y profundizar la enseñanza de la meditación cristiana. Los presentadores anteriores incluyeron a Su Santidad el Dalai Lama, el Cardenal Walter Kaspar, la ex presidente de Irlanda Mary McAleese y los contemplativos Cristianos Abad Thomas Keating, el ex arzobispo de Canterbury Rowan Williams, y el Padre Richard Rohr.

El Seminario John Main 2020 tendrá una duración de cuatro días, desde el lunes 19 de octubre a las 2.00 p. m. hasta el jueves 22 de octubre a las 4.00 p.m.

El seminario se llevará a cabo completamente en línea por lo que se sugiere contar con el equipo apropiado y una buena conexión de Internet para tener una experiencia satisfactoria.

Para mayor información e inscripciones haga click aquí:

Destacados conferencistas conducirán este retiro online:

Lecturas Semanales

Enseñanzas Semanales 5.07.20

comunidad

 

Me parece fascinante cómo en los últimos años la ciencia cada vez más convalida con rigurosos experimentos lo que aquellos que están en el camino espiritual saben por experiencia personal. En la enseñanza de la semana pasada hablé de la importancia de la comunidad y cómo un grupo de meditación nos apoya en nuestro camino. Que esto es cierto en más de un sentido lo demuestra el siguiente experimento: un grupo de monjas franciscanas estaban conectados a una máquina de ondas cerebrales durante una sesión de oración. Mientras que en un primer momento cada una tenía su propio patrón individual de ondas cerebrales, después de orar juntas por unos 10 minutos, todos los patrones de ondas cerebrales eran idénticos.

 

La misma resonancia, inevitablemente, también juega un papel importante en nuestros grupos. Los meditadores a menudo me dicen que, sobre todo al principio, les resulta más fácil meditar en un grupo semanal que en casa, solos. El experimento anterior nos da la evidencia objetiva de que nos estamos apoyando y reforzando mutuamente. Por otra parte, estamos por lo tanto, durante el período de meditación, todos en sintonía con la misma longitud de onda – en términos cristianos, la longitud de onda del Espíritu. Ya sabemos que el Espíritu que hay en nuestro más profundo centro unifica nuestro propio ser y nos une a todos, como dice John Main en El Cristo presente: “hasta nuestro propio centro, nuestra conciencia objetivante, se está unificando. Todo esto, el proceso de unificación, es la obra del Espíritu.”

 

Dado que en nuestra vida ordinaria vivimos desde el ego, sólo vemos la separación, no la unidad fundamental e interconexión. Nos olvidamos de que estamos íntimamente vinculados. La meditación desempeña un papel esencial en el cambio de nuestra conciencia, nuestro prestar atención, de esta manera. Al meditar, al orar juntos, “experimentamos que la condición básica de la humanidad, del hombre y de la mujer, no es la separación, sino la comunión, ser-con, y como Dios es Amor, en la comunión directa “estar con” es “estar enamorado”. (El Cristo presente).

 

¡Qué diferente sería nuestro mundo si todos fuéramos conscientes de nuestra unidad esencial!

En algún nivel sabemos cuánto nos influencian otros – los padres siempre están preocupados por la influencia de los amigos de sus hijos en su pensamiento y conducta; hablamos también de la importancia de los amigos de ideas afines. En un artículo sobre “Pequeños sistemas de neuronas” de Eric Kandel (revista Scientific American) el autor presenta sus conclusiones: “Incluso durante simples experiencias sociales como cuando dos personas hablan entre sí, la acción de la maquinaria neuronal en el cerebro de la persona es capaz de tener un efecto duradero directo y de largo plazo en las conexiones sinápticas modificables en el cerebro de otro”.

 

Lo que descubrimos en el silencio, en el centro de nuestro ser, sobre la base de nuestra experiencia allí, es confiado y amante sentido de la relación, de comunión con los otros; de hecho, el verdadero significado de la fe. Laurence Freeman dice en “First sight, the experience of faith”, su libro más reciente: “la comunidad – como el matrimonio – es el resultado de la fe”.

 

Escrito por: Kim Nataraja

Traducción: Marina Müller, Escuela de Meditación WCCM Argentina.

Enseñanzas Semanales – 3er.- ciclo

www.meditacioncristiana.net

Noticias de la Comunidad, P. Laurence Freeman OSB

Encuentro con el P. Laurence, 16/05/2020.

webinar P.Laurence 16 de mayo 2020

El sábado 16 de mayo tendremos un encuentro en directo con el P. Laurence Freeman OSB a través de Zoom y Youtube Live.  Podrás participar y escuchar el webinario en castellano a través de traducción simultánea realizada por meditadores de nuestra comunidad.

Este evento hace parte del camino contemplativo ante la crisis. Habrá una breve charla, un periodo de meditación y espacio para preguntas y respuestas.

La meditación es una práctica indispensable durante este periodo que estamos viviendo. La mente contemplativa nos ayuda a expandirnos y a desvelar la verdadera realidad en la que existimos.

Laurence Freeman OSB en un monje benedictino y director de la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana y de Bonnevaux, el centro de retiros de la comunidad ubicado en Francia.

 

Día: Sábado 16 de Mayo

Hora

9:00   Mexico / Colombia / Perú / Ecuador /CT

10:00  Chile / Bolivia /Venezuela / Paraguay /EDT

11:00  Argentina / Brasil / Uruguay

15:00  Portugal/Inglaterra

16:00  Francia/España/Italia

 

Para registrarte y recibir el enlace a Zoom llena este formulario: https://forms.gle/F6xYaLVyVk8oNhr37

Para más detalles, por favor contacta a elba@wccm.org

 

WCCM Online

Comunidades Latinoamericanas de la WCCM

Noticias de la Comunidad

Una esperanza viva: la esencia de la virtud cristiana

Martes 28 de Abril, actividad en inglés.

sara bachelard

La Reverenda Sarah Bachelard estará iniciando un ciclo de seis charlas sobre la Virtud, lo que significa en los tiempos que estamos viviendo – en espíritu y en práctica. (Evento en Inglés)

Sarah Bachelard es teóloga, líder de retiros y presbitera en las órdenes anglicanas. Vive en Canberra, Australia, donde ha enseñado en las áreas de teología, ética y espiritualidad en la Universidad Charles Sturt. Actualmente es directora de la Iglesia Contemplativa Benedictus. Es miembro de la WCCM y fue una de las principales oradoras en el Seminario John Main de Montreal en 2007 y en el Seminario John Main de Vancouver en 2019, con el tema «Un cristianismo contemplativo para nuestro tiempo».

Informes siguiendo este enlace: shorturl.at/bnxMN. (Requiere inscripción)

 

Próximas fechas: 5, 12, 19, 26 Mayo

Hora:

6:00 AM CDMX/Bogotá/Lima/Quito

7:00 AM Asunción/Caracas

8:00 AM Buenos Aires/Montevideo

 

 

 

 


Noticias de la Comunidad

Retiro 2019: Juntos andemos Señor

Con el apasionado testimonio de Claudia Gamarra sobre la experiencia mística de Santa Teresa de Ávila y alimentados por las enseñanzas de John Main, vivimos un retiro de silencio profundamente restaurador. Ciertamente esta experiencia compartida alimenta nuestro camino de encuentro con Cristo y con nuestros hermanos y nos anima a perseverar en la oración continua.

Bonnevaux, Noticias de la Comunidad

Con Bonnevaux en Espíritu y Oración.

La Comunidad de Uruguay acompañó la Bendición de Bonnevaux el 15 de junio desde un encuentro fraterno en la Parroquia San Alejandro.

Fue una tarde gris y lluviosa que iluminamos con la calidez del encuentro  comunitario. Compartimos nuestra oración y el testimonio de Javier Suárez del grupo “Despertar”, quien recientemente visitó el nuevo centro espiritual de la comunidad.

Agradecidos al Señor que nos reúne, expresamos también nuestra gratitud a Javier por sus fotos de Bonnevaux (que compartimos a continuación), al P. Richard Arce por recibirnos, a quienes realizaron donaciones para la reconstrucción de Bonnevaux y a todos los que participaron con tanto cariño.  ¡Gracias!

Fotos: Javier Suárez, Bonnevaux

Noticias de la Comunidad, P. John Main O.S.B.

Simplicidad

Libro de John Main recientemente traducido al español

Disponible ahora como e-book

SIMPLICIDAD

Agradecemos a John Siska, Coordinador nacional de España y a su comunidad local por compartirnos gratuitamente este libro. A continuación su carta de presentación del mismo.

 

Queridos compañeros de viaje,

Tenemos la inmensa alegría de poderos hacer llegar el maravilloso librito de John Main – “Simplicidad – Meditación para Todos”. El libro es una auténtica joya por su simplicidad, brevedad, y profundidad. 

Podéis bajaros el librito en formato pdf o epub de nuestra web, pinchando aquí. El libro, de momento, es gratuito. Sí os pedimos vuestra colaboración en difundir este libro ampliamente. Enormemente agradecidos si mandáis pues este correo a las personas de vuestra confianza que pudieran estar interesadas. 

También tenemos ejemplares impresos del libro. Los vendemos de tres en tres por €10 más gastos de envío. Si deseáis hacer un pedido, contactar con Laura por email lgonzalez@wccm.es, por favor. 

Fuerte abrazo para todos,

John

P. Laurence Freeman OSB

Domingo de Pascua: Lucas 24, 13-35.

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Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

Viene a nosotros escondido; la salvación consiste en reconocerlo (Simone Weil) .

Ha sido un largo camino desde el miércoles de Ceniza a la mañana de la Resurrección. No ha terminado aún. Si nos perdimos de algo, lo repasaremos tantas veces como sea necesario hasta reconocerlo. Pero, por ahora, el camino se ve bañado en su luz. Sobre todo, no hay nada más que temer.

Nuestra invitación a morir es también a levantarnos a una nueva vida, en comunidad, en comunión, una vida plena sin miedo. Supongo que es difícil estimar a qué es lo que la gente teme más – a la muerte o a la resurrección. Pero al meditar perdemos todo nuestro miedo, pues caemos en la cuenta que la muerte es muerte al miedo y la resurrección es surgir a una vida nueva. John Main

iFELICES PASCUAS, ALELUYA!

Laurence Freeman OSB

Traducción: Enrique Lavín, WCCM México

 

P. Laurence Freeman OSB

Sábado Santo: tomado de una homilía del siglo II.

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Algo extraño está sucediendo – hay un gran silencio en la tierra hoy, un gran silencio y quietud. Toda la tierra se mantiene en silencio.

La muerte es un maestro duro. Pero un buen maestro. Al principio parece ser el gran enemigo – como los grandes maestros pueden parecer también. Pero, ya que hemos aprendido, se vuelven nuestros amigos. En el Katha Upanishad, el niño Nachiketas está resuelto a encontrar el significado de la verdad y sabe que debe enfrentar y cuestionar a la muerte si quiere tener éxito. Dejando su casa y su familia se embarca en una búsqueda a través del umbral del mundo conocido. Cada tradición de sabiduría reconoce la importancia de recordar que debemos morir y nos previene que resistir la tentación – por más lógico que pudiera parecer – es negar la realidad.

Hoy, Sábado Santo, es el día después. Ya no podemos negar el hecho. Enfrentándonos a esto, aprendemos también el significado del silencio. No hay nada más silente que la muerte. No sólo eso, sino que llegar al silencio es morir a nuestro yo. La única manera que hay de acercarnos a la dimensión de lo divino es a través del silencio de nuestras facultades. No hay plataforma de observación en la que se pueda refugiar nuestro ego, para decir ‘cuánto silencio hay aquí’. Qué es estar muerto, los vivos no podemos saber.  Atisbamos, con cierto grado de miedo, que nuestro cuerpo no es propiedad privada.

Vivir con esta incertidumbre hace que la contemplación se vuelva inevitable. De otro modo construimos falsas certezas y seguridades que le roban a la vida su dignidad y alegría. En la meditación, el trabajo del silencio, todas nuestras ideas sobre Dios se vuelven obsoletas. Dios muere – como la sociedad secular moderna bien sabe. Y sin embargo Dios sobrevive su propia muerte, pues no es Dios el que muere sino nuestras más preciosas imágenes sobre Dios.

Por más doloroso que sea el abismo de la ausencia en la muerte, si acogemos al silencio, aprendemos que ni la muerte ni el silencio son una negación o un vaciamiento del sentido de la vida. Es un vacío que al mismo tiempo produce plenitud: la pobreza de espíritu que nos hace ciudadanos totales del reino de Dios.

El silencio no dice nada. No tiene mensaje excepto él mismo. El silencio crece a través de todas las dimensiones de la realidad. El silencio del cuerpo sucede no a través de la opresión o la humillación sino por la disciplina y el amor. El cuerpo tiene un millón de procesos operando al mismo tiempo. A no ser que estemos enfermos, no estamos conscientes de estarlo de todos ellos. Pero es más difícil meditar o hacer el trabajo del silencio con una nariz que fluye o que está tapada o con un dolor de muelas. El silencio de la mente también se logra no a través de la fuerza sino por la dulzura de la repetición de entrenar nuestra atención – poner nuestra mente en el Reino de Dios. No en la idea o imagen del reino, sino en el reino que está en silencio. Más aun, que es silencio.

Todo, incluyendo el lenguaje y la imaginación, procede del silencio. Para vivir y buscar de verdad, necesitamos regresar con frecuencia al trabajo del silencio, hasta que se vuelve, como nuestras operaciones biológicas, un ritmo bendecido y natural sobre el que ya no necesitamos pensar.

Jesús se introduce en lo más profundo del cosmos y explora cada rincón de la naturaleza humana y de la historia. Toca el punto singular de origen y simplicidad, el mismo en que la ciencia cree pero no puede encontrar. El Sábado Santo es la celebración de la quietud universal en el corazón de la realidad. Cuando nuestra mente se abre a aprender esto, no se vuelve silente. Se vuelve silencio: más allá de todo pensamiento, palabra e imaginación. Es la gran liberación.

Como silencio, en silencio esperamos que suceda el gran evento que manifiesta la vida del amor del que todo procede y al que todo regresa.

 

Laurence Freeman OSB

Traducción: Enrique Lavín, WCCM México

P. Laurence Freeman OSB

Viernes Santo: Juan 18, 22.

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Cuando dijo esto, uno de los alguaciles que estaba cerca, dio una bofetada a Jesús, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote? Jesús le respondió: Si he hablado mal, da testimonio de lo que he hablado mal; pero si hablé bien, ¿por qué me pegas?

El recuento de la Pasión de Cristo se destaca como uno de los más grandes textos de todos los tiempos donde se refleja la profundidad del significado de la humanidad. Es específicamente personal – el inocente, acusado falsamente, vuelto chivo expiatorio y tratado inhumanamente, torturado y bárbaramente ejecutado. Es un relato antiguo que muestra la peor faceta de la humanidad cuando utiliza su poder sobre el individuo; y es algo que continúa sucediendo al tiempo que escribo estas líneas que ustedes leen. Cada caso, sin embargo, es singular. La exacta particularidad de cada uno es lo que revela este significado y junto con él – con el sentimiento de conexión – siempre hay, paradójicamente, esperanza.

El Viernes Santo expande el sentido humano de la dimensión espiritual. Nos lleva a estar del lado del chivo expiatorio, de forma que el mecanismo por el que culpamos a los otros y los hacemos sufrir por nosotros se ve expuesto. El secreto de cómo funciona el poder queda a la luz. Vemos el mundo tal cual es. La violencia es irracional. Cuando Jesús le responde al guardia que le pega, vemos cómo la razón desarticula la garra de la violencia. No tenemos registrada la respuesta del guardia. La única respuesta real sería admitir el auto engaño atrás de esa violencia, pero siendo incapaz de admitir esto, probablemente abofeteó de nuevo a Jesús.

Hay aún, otra dimensión de este sentido, todavía más transformadora que el exponer nuestra adicción a la violencia. Tiene que ver con el significado del sufrimiento. En la ‘Guía del modo de vida del Bodhisattva’ escrita por Santideva, un clásico budista del siglo VIII después de Cristo, vemos como este significado se universalizó. Un bodhisattva es un ser humano que dedica todo su ser al bienestar de la humanidad, a atenuar el sufrimiento en donde sea. El Dalai Lama comenta sobre este texto, que cuando un gran bodhisattva sufre, lo hace sin generar negatividad.

Los evangelios van más allá cuando nos presentan las últimas palabras de Jesús en la cruz: ‘Padre, perdónalos pues no saben lo que hacen’. No sólo no se genera negatividad en la cruz, sino que se genera sabiduría y compasión sin límite. Si Jesús hubiera dicho ‘Los perdono…’ el efecto hubiera sido menor por su misma individualidad. Al contrario, invocó a la fuente del ser, en la que se encuentran contenidos tanto Él como sus verdugos y aquellos que lo traicionaron. Esto no es una prórroga judicial o un simple acto de clemencia. Viene de una profunda inspiración sobre la causa, la ignorancia y la falta de auto consciencia de los responsables. En un instante atisbamos el significado del perdón, hacia los otros y hacia nosotros.

La muerte de Jesús genera una ola de amor iluminado y brillante que se esparce a través de todas las dimensiones de la realidad, a través de todos los tiempos y todos los espacios. Aunque no lo reconozcamos, su sufrimiento nos toca a todos y expone nuestras fallas humanas, pero sin culpa, remordimiento o responsabilidad. Y hace esto revelando tanto nuestra bondad esencial como nuestro potencial. Por eso es que en el antiguo claustro de Bonnevaux, esta tarde, vamos a escoger avanzar, hacer una reverencia frente a la cruz y besarla.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Enrique Lavin, WCCM México

P. Laurence Freeman OSB

Jueves Santo: Juan 13, 1-15.

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Cuando llegó a Simón Pedro, este le dijo: ― ¿Y tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí? 

Según el relato que San Juan hace de la Última Cena, hay más énfasis en el acto de lavar los pies que en partir el pan y el vino. Pero ambos puntos de vista se enfocan en el cuerpo.

Para entender cuán central es el cuerpo humano para el significado de la Pascua – y de hecho para la esencia del cristianismo – necesitamos pensar en nuestro propio cuerpo. Tenemos dos opciones cuando pensamos en nuestro cuerpo. La primera es lo atractivo o poco atractivo que nos podemos sentir físicamente. Hay un breve y gloriosamente inmortal período en la vida cuando (aunque sin el cien por ciento de certeza) nos damos cuenta que somos jóvenes, estamos en forma y hasta podríamos pensar que competimos con igualdad con otros cuerpos alrededor nuestro. Hay unos cuantos de nuestros contemporáneos que se sienten gloriosamente ciertos de esto por un tiempo. Si estuvieran en una subasta de esclavos en la Roma antigua, serían el objeto más popular en venta. Esto es – espero –solamente una alteración menor de nuestra auto estima y para muchos de nosotros algo poco importante. Sin embargo, el punto es que por un periodo de tiempo vamos a tener confianza en nuestro cuerpo físico. Con mayor frecuencia ahora, y trágicamente, los jóvenes se sienten ajenos a sus propios cuerpos, como podemos ver por tantos casos de auto violencia o desórdenes alimenticios.

La otra opción viene después, cuando pensamos en nuestros cuerpos no como atractivos o poco agradables, sino en términos de desempeño o supervivencia. Cuando nuestros cuerpos se ven atrapados en una serie de pruebas y experimentos en un sistema médico binario, ‘mi cuerpo’ se ve enajenado de la persona que dice ‘mi’ o ‘mío’. De hecho, cada uso del pronombre posesivo sugiere una enajenación de cualquier relación verdadera.  ¿Qué podemos decir con certeza que es ‘mío’ o ‘tuyo’?

En algún punto – como cuando nos vemos siendo cuidados en un hospital, o cuando nos vendemos en las calles – alguien más puede ser el dueño. Sin embargo, cuando Jesús dice ‘este es mi cuerpo’, es dueño de su propio cuerpo. Eso significa no que lo posee, sino que él es su cuerpo. ¿De qué otra manera, excepto con este grado de auto incorporación podría dárselo a los otros – darse a sí mismo como un ser encarnado? Él está plenamente encarnado y acepta esta verdad de la encarnación sobre él, independientemente de cómo luzca su cuerpo o lo bien que pueda desempeñarse. No está poseído o manejado por especialistas o compañías de seguros. Sólo en ese estado, cuando disfrutamos de la libertad física, sin que nuestros cuerpos pertenezcan a otros – ya sea por cuestión de tratamientos médicos o para el placer de otros – podemos decir, ‘este es mi cuerpo’. Para algunos, en la edad media o en la actualidad, las palabras de la consagración ‘hoc est corpus meum’ son palabras de poder e incluyen el significado más profundo de la comunidad en la que se dicen.

Para otros, estas palabras pueden solamente ser reminiscencias de un pasado mágico. La verdad se encuentra en medio, en la red de relaciones que forman al cuerpo.  Todos, excepcionalmente, formamos parte de un cuerpo más grande que nuestro cuerpo privado, que se encoge y se marchita en su individualidad. Este cuerpo muere, pero es resucitado en su singularidad, a una nueva y mayor intensidad de vida. Para aquellos que pueden tener el gusto de la Eucaristía, esto es algo que pueden compartir día a día. Y aun para aquellos que no tienen esta conexión, la meditación les abre una puerta a ello.

 

Laurence Freeman OSB

Traducción: Enrique Lavín, WCCM México

P. Laurence Freeman OSB

Miércoles de Semana Santa: Mateo 26, 14-25

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El hijo del hombre va a su destino, como dice la escritura. 

Las grandes tradiciones de sabiduría guardan secretos profundos y universales acerca de la naturaleza de la realidad. Pero no son tan explícitas como nosotros quisiéramos, con nuestra mente literal y nuestro entrenamiento científico. Nuestra experiencia en la dimensión espiritual actualmente se ha visto empobrecida grandemente y por tanto hemos perdido prácticamente el arte de leer los antiguos textos de cualquier tradición. Eso ha dado por resultado que se desarrolle el fenómeno moderno del fundamentalismo religioso y que se vea socavada la consciencia unificadora de una verdad universal expresada en símbolos universales. Quienquiera que haya sido quien escribió el Libro del Génesis se asombraría hoy en día al saber que 42 % del pueblo estadounidense rechaza el concepto de la evolución y piensa que todo sucedió en seis días. La ‘palabra’ de Dios se ha vuelto lingüística más que existencial.

Debido a que leía las escrituras de su tradición a la luz de su propia experiencia, Jesús fue capaz de entender y expresarse con una autoridad singular y con gran profundidad en su significado. Eso dio pie a una reacción en cadena que eventualmente se volvió una nueva tradición. Desde la reflexión cristiana sobre las escrituras, a la luz de la experiencia sin precedente de la Resurrección, surgió el ‘nuevo testamento’. Estos breves textos de cuatro evangelios y las cartas de los maestros de las primeras comunidades se volvieron una escritura de primera fuente. Surgieron directamente de una profunda y fresca experiencia espiritual, no completamente asimilada, pero que se volvió una inspiración perenne para místicos, teólogos y artistas.

Emergió, entonces, algo único y característico de la consciencia cristiana, despertada por el contacto con el Cristo crucificado y resucitado. Primeramente concierne a la realidad de la persona que nos pregunta ‘¿Quién dicen que soy?’ – una pregunta que solamente puede ser respondida desde el marco de nuestro propio auto conocimiento. En segundo lugar, o al mismo tiempo, tiene que ver con el entendimiento de Dios como Trinidad, como una comunión entre tres. Jesús habla del Padre como su fuente y objetivo y proclama su unión no dual con él. Pero también habla del Espíritu que enviará a continuar y guiar el desarrollo de su enseñanza, el Espíritu Santo, el sucesor real de Jesús.

Y sin embargo la trinidad ha sido una intuición de la mente humana en su búsqueda de Dios y la realidad definitiva. Si esto es porque la mente, reflexionando en su fuente, está estructurada de esta manera – pensamos en grupos de tres – o al revés – es una pregunta abierta. Pero es más que una coincidencia que los antiguos egipcios, los vedas, la tradición india del sat-ci-ananda (ser, consciencia, deleite); las tres manifestaciones del Buda; la idea en la filosofía griega de la humanidad (inteligencia, alma, el cuerpo del mundo); Lao-Tze (no-ser, ser eterno y la gran unidad que produce las diez mil cosas en la multiplicidad del mundo); todas estas visiones y el concepto cristiano de Dios como Padre, Hijo y Espíritu, hablan de los misterios definitivos de una manera tri-dimensional.

Encontramos esta verdad dentro de nosotros – la ‘trinidad inmanente’ que vive la explosiva vida de su amor dentro del corazón humano. Pero también encontramos esta realidad interior en los procesos externos y los eventos de la vida diaria, siempre y cuando hayamos aprendido a reconocerlos. ‘Cuando haces de los dos uno entonces entrarás al reino’ dice el evangelio del dubitativo Tomás. Lo que hace que dos sean uno son los tres. Esto no es teoría. Es la vida.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Enrique Lavín, WCCM México

P. Laurence Freeman OSB

Martes de Semana Santa: Juan 13, 21-38

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Y después de mojar el pedazo de pan, lo tomó y se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. Y después de comer el pan, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: “Lo que vas a hacer, hazlo pronto”. Pero ninguno de los que estaban sentados a la mesa entendió por qué le dijo esto. Sigue leyendo

La última cena fue una cena entre amigos, pero más extraña de lo que pareciera a simple vista. En las frases que describen su inicio confrontamos una revelación de la intensidad del drama de las relaciones humanas a través de las que somos dirigidos a una mayor toma de consciencia de la relación fundamental – unicidad – que tenemos con la fuente del ser.

Jesús inicia comentando que uno de los presentes le va a traicionar. No es el mejor modo, podríamos pensar, de iniciar una velada de amigos que se reúnen a compartir. Sin embargo, este comentario, abre las dimensiones obvias y familiares de la vida, de la convivencia y de las relaciones hacia unos límites nada fáciles de entender. ¿Qué quiere decir? ¿Por qué decirlo en ese momento? San Juan comenta que los discípulos se miraron entre sí preguntándose qué quería decir Jesús. Este intercambio de miradas complica más la textura de esta comunidad. Jesús aparece aislado, intensamente solitario. Ha expuesto una falla radical en su camaradería. Pero lo único que hace es llamar la atención hacia ello sin entrar en detalles. Tiene que ser algo de lo que necesitan estar conscientes.

Pedro, el líder de los discípulos, le pide a Juan, el discípulo amado, que averigüe quién es el traidor. Como en cualquier grupo humano hay niveles de intimidad que crean el peligro de la rivalidad y de los celos. Vemos en el relato que la descripción de los discípulos los presenta discutiendo entre ellos acerca de sus posturas respectivas. Jesús responde dándole un pedazo de pan al traidor y ‘en ese instante’ Satanás entró en él. Este momento de comunicación directa entre ellos dispara las sombras, las fuerzas obscuras. Qué fue, qué lo motivó o cómo podríamos explicarlo psicológicamente, nunca lo sabremos. ‘En ese instante’ da inicio el proceso en que Judas se convierte en sinónimo de traición para la historia, la vergüenza eterna de la mala fe. Y sin embargo, no solamente es una parte integral del drama. También ilumina el significado del relato.

¿Por qué sentimos una simpatía extraña con este marginado que traicionó a su amigo y luego consumó su mayor auto rechazo? ¿Por qué se da esta extraña intimidad entre Jesús y él cuando comparten este conocimiento, excluyendo a todos los demás presentes, sobre lo que va a hacer? Un momento íntimo que aparenta lo opuesto del que acaba de suceder con el discípulo amado y que, no obstante, lo incluye. Esto puede ser la clave de todo el misterio.

Todas las contradicciones y los opuestos de la vida, aun la gran división entre los muertos y los vivos, son capaces de ser reconciliadas y unidas.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Enrique Lavín, WCCM Méxi

P. Laurence Freeman OSB

Domingo de Ramos: Lucas: 22:14-23:56

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Sin embargo yo estoy entre ustedes como el que sirve.

El relato se inicia con una entrada triunfal y termina en fracaso y rechazo total. Entre el principio y el fin surge un gran desenvolvimiento. Es el patrón recurrente de opuestos en la vida que preferimos ignorar. El éxito, la plenitud, el estar contentos llegan con una gracia que no podríamos imaginar y que nos llena con las delicias de la gratitud. No hay nada más maravilloso que el don de sentirnos llenos de agradecimiento. En vez de pedir o imaginar,  sólo tenemos necesidad de recibir.

Pero para poder disfrutar de esta gratitud, la rueda debe dar una vuelta. Normalmente somos tomados por sorpresa cuando un giro en los acontecimientos hace que una celebración sea reemplazada por ansiedad o enojo. La muchedumbre alegre se desvanece y surge una turba con la intención de causarnos daño, al privarnos de la habilidad de agradecer.

La meditación y la disciplina personal ciertamente nos entrenan en alguna medida a ser desapegados y de esa forma podemos estar mejor preparados cuando descubrimos que la bolsa de harina que nos acaban de dar como regalo viene rota y su contenido se escapa. Pero ni la meditación ni la ascesis resuelven o previenen problemas. Solamente nos llevan a un encuentro con el misterio en que el patrón se repite y por lo mismo nos permite trascenderlo al asumirlo y atravesarlo.

Acabo de ver una foto que se ha hecho viral, la primera foto de un agujero negro, tomado en una galaxia muy distante llamada M87. Presenta un centro obscuro, ese horizonte desde el cual ni la misma luz puede escapar, rodeado por un halo de luz brillante y alegre. La coexistencia – o la secuencia – de opuestos parece ser una parte integral de la naturaleza en todos lados. La vida y la muerte, no pueden, aparentemente, existir por separado.

En la consciencia humana este misterio nos aplastaría, de la misma manera que un hoyo negro nos tragaría si no fuera por el milagro del espíritu de servicio. La auto donación es la única manera de sobrevivir los ires y venires de la vida. Jesús entró triunfante en Jerusalén, como un candidato político exitoso. Todos amamos el éxito. La gente lo adora cuando se presenta. Pero Jesús parecía indiferente y desapegado.

Antes de ser absorbido por el hoyo negro en Getsemaní, celebró una última cena con sus amigos, sabiendo que había uno que lo empujaría al precipicio. Los ánimos no eran sombríos, sino más bien serios. La seriedad, como dijo John Main, nos lleva a la alegría. El tono de la velada fue sorprendente, dirigido por un líder que siempre fue un hombre para todos, que sirvió hasta el final aún a aquellos que lo traicionaron a Él y a sus esperanzas. El espíritu de servicio revela una clase de gratitud diferente, que no puede ser anulada por su opuesto.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Enrique Lavín, WCCM México

P. Laurence Freeman OSB

Sábado de la quinta semana de Cuaresma: Juan 11, 45-56.

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No se dan cuenta de que es mejor que muera un solo hombre por el pueblo y no que perezca toda la nación.

Fui educado desde pequeño en las riquezas de la fe católica. Su poderoso simbolismo abrió nuevas dimensiones de la realidad para mí. Tenía una imagen tan madura de Dios como podía a esa edad. Sin embargo, cada vez me relacionaba más con esa construcción mental de nuestra imaginación colectiva, distante, elevada, siempre observante y supuestamente amorosa, aunque aterradoramente fría. Un poco como un ladrón de bancos se relacionaría con una cámara de vigilancia.

“Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuando me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño”. San Pablo insiste en que hemos de crecer en lo religioso y abrirnos a la realidad y no a nuestra construcción mental de la dimensión divina.  Estas palabras del Evangelio de hoy provienen del Sumo Sacerdote quien, con una crueldad siempre presente en los pasillos del poder, nos da una clave para esta maduración de nuestra comprensión de la historia de la Pascua. Este recontar la historia pronto se acelerará para aquellos de nosotros que estamos siguiendo estas liturgias.

De niño me fue dada una explicación simple, de hecho, una gran sobre-simplificación, de esta historia capaz de destruir mitos. Perdón de la deuda. El sufrimiento y la muerte de Jesús, el inocente cordero sacrificado, se explicaba como el pago de una deuda que la humanidad tenía con un Creador bueno y amoroso. Si preguntabas cuál era la deuda, te contaban la historia del Edén y de la fruta fatal que trajo la muerte y la desgracia a la condición humana. De esta forma se invertía la historia de Santa Claus. Papá Noel te da algo a cambio de nada. Dios Padre castiga al pueblo por cosas que no hicieron y las llama el pecado original. Como la deuda de una tarjeta de crédito que no puedes pagar, la culpa solo iba haciéndose cada vez más grande.

Después de una cierta edad y nivel de reflexión, esto se vuelve un insulto a la inteligencia de la mayoría de las personas. Buscan una explicación mejor o se van a buscar la verdad en otra dirección completamente distinta. El comentario del Sumo Sacerdote ayuda.  Revela una dinámica universal de cada sociedad humana y de todas las relaciones comunitarias. Rene Girard, el pensador francés, lo reconoció como un mecanismo de chivo expiatorio por el cual en un tiempo de crisis un grupo en conflicto descarga sus aflicciones en una víctima inocente que es sacrificada, trae una paz temporaria y frecuentemente es divinizada posteriormente. Aún hoy lo seguimos haciendo con los judíos, los gays, los inmigrantes y cualquiera que sea ‘otro’ para la mayoría.

La Pasión del Cristo refleja esta dinámica universal, pero lo hace únicamente desde la perspectiva de la víctima. La máscara es levantada, aunque, como es un mecanismo tan útil, continuamos utilizándolo, eligiendo no ser conscientes de los que estamos haciendo. La Cuaresma y la meditación son capaces de cambiar esta elección y volvernos conscientes de lo que estamos haciendo y de cuál es nuestra verdadera relación con el Padre. El problema no es la naturaleza divina sino la psique humana. ¿Cómo podemos ayudar a las personas a crecer y tomar responsabilidad por sí mismos? Tratándolos como adultos. La historia de Pascua es para adultos.

Dentro de la mentalidad de la multitud, sin embargo, los humanos actuamos como animales o niños pequeños. Seguimos a los fuertes y aplastamos a los débiles si eso parece ser lo más seguro que podemos hacer. La historia que pronto estaremos volviendo a contar revela la enorme soledad de la postura alternativa a la multitud. Muestra como emergen la experiencia personal y el mito. El rechazo, el sufrimiento, la muerte y la tumba son pruebas solitarias. Enfrentémoslo. Pero esto no es toda la historia, ni es, felizmente, el fin de la historia.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Carina Conte, WCCM Uruguay

 

 

P. Laurence Freeman OSB

Viernes de la quinta semana de Cuaresma: Juan 10, 31-42

quinta semana de cuaresma

Si no me creen a mí, crean en mis obras  

¿Cuáles pueden ser esas obras, en aquel entonces y ahora?

San Antonio del Desierto permaneció veinte años meditando en soledad, tras los cuales sus amigos fueron a buscarlo esperando encontrarlo muerto o enloquecido. En lugar de esto, apareció física y mentalmente radiante, saludable y racional. Por el resto de su vida fue reconocido por curar a los enfermos, confortar a los afligidos y reconciliar a los divididos. No está mal como forma de entender lo que quiere decir el buen trabajo y una vida significativa. Pero estos trabajos expresan un estado del ser más profundo. Quienquiera que toque ese estado en sí mismo y permanezca, se vuelve capaz de cambiar la mente de otros, llevándolos hacia la misma profundidad en ellos mismos. No importa si ‘crees’ en esa persona o no. O al menos, tu opinión es secundaria al hecho de haber sido tocado y cambiado por y a través de esa persona.

Esto implica un cierto tipo de liderazgo. No del tipo que se define meramente por los resultados o el éxito o los poderes carismáticos o la persuasión. Más bien del tipo que deja al descubierto la dimensión oculta de la bondad tanto dentro de nosotros como en el corazón de toda relación humana. Esto es turbador, sin duda alguna, y revolucionario; porque asumimos muchas cosas sobre nosotros y los demás que son una enorme subestimación de nuestra bondad esencial. Suele ser incluso peor: tenemos una baja consideración de nosotros mismos y una desconfianza básica por los demás.

 

‘La corte es corrupta, los campos están descuidados y llenos de maleza, los graneros están vacíos; sin embargo, hay algunos finamente vestidos con espadas en sus costados, llenos de comida y bebida y poseedores de demasiada riqueza. Esto es conocido como liderar en el robo. Sin duda alguna está muy lejos del Camino’. (Tao Te Ching LIII)

 

El impacto socialmente desestabilizante de las vastas diferencias de riqueza existentes en la sociedad es cada vez más obvio. ¿No es razonable pensar que el Brexit pueda estar relacionado con los casi cuatro millones de niños que viven en la pobreza en Gran Bretaña? Cuando Lao Tse escribió en el siglo VI AC, las expectativas sociales eran diferentes pero la visión de la persona sabia sobre la bondad esencial es la misma desde siempre. Con esa visión viene la indignación y la profunda tristeza del profeta al ver cuán engañados podemos llegar a estar todos y cuán inmisericordes e injustos pueden ser nuestros actos en este estado de engaño.

El significado místico de la Pascua que hemos venido preparando por casi seis semanas no puede ser separado de sus acciones. No se trata en primer lugar de la creencia sino de la experiencia. La creencia crece desde la experiencia. Ser tocados por la resurrección nos devuelve a la vida con nuevas formas de ver y un desafío radical a nuestros valores.

Desafortunadamente para aquellos que creen que el libro guía es el viaje, solo es posible comprender cómo sucede esto atravesando todo el proceso que conduce a la resurrección. El sufrimiento y la pérdida última no pueden ser evitados. Esa es la buena noticia.

 

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Carina Conte, WCCM Uruguay

 

 

P. Laurence Freeman OSB

Jueves de la quinta semana de Cuaresma: Juan 8, 51-59.

quinta semana de cuaresma

‘Antes que Abrahán existiera, Yo soy.’  Entonces tomaron piedras para lanzárselas. 

Uno podría pensar que cualquiera que oyera una frase así, aún si no le gustara la persona, aún si creyera que es un loco o un genio, hubiera dicho ‘explica lo que acabas de decir antes de que te apedree para matarte’. Sin embargo, en ésta, al igual que en las otras grandes frases “Yo soy”, Jesús está revelando otra dimensión de la realidad tan turbadoramente diferente de nuestra habitual forma de ver, que sus palabras amenazan el orden existente.

En los regímenes totalitarios los poetas y los artistas son las mayores amenazas. Aquellos que resisten a los detentadores del poder por la vía de la política o de la fuerza son más fáciles de reprimir. Una de las más grandes matemáticas modernas, por ejemplo, fue Emmy Noether. A la par de Einstein, abrió nuevas formas de percepción en álgebra y física que cambiaron para siempre la forma de ver las cosas en estos campos. Sus ideas originales entraron tan profundamente en la estructura básica conceptual que raramente se cita su nombre. No solamente agregó palabras al vocabulario, sino que expandió el lenguaje mismo.

Jesús hace esto con toda la visión humana del mundo. Por ello nos resulta tan deprimente cuando sus dichos revolucionarios, nacidos de la experiencia directa del Padre, son desviados de su intención verdadera para defender una moral particular o estructuras religiosas. Los contemplativos no solo son los verdaderos revolucionarios. Los verdaderos revolucionarios, en cualquier campo, son por naturaleza contemplativos y son místicos en cuanto a su visión de la realidad.

Acertadamente era considerado peligroso para el orden prevaleciente, pero a un nivel aún más profundo que el que sus críticos imaginaban.  Le costó su muerte liberarse del poder represivo de sus críticos y liberar su visión (el espíritu) que continúa entrando en la conciencia humana para cambiar la naturaleza de la realidad para nosotros. Hubiera sido lindo que las autoridades lo hubieran reconocido y escuchado. Pero es factible que eso no suceda cuando aceptar tal forma de ver amenaza no solo tu institución sino todo aquello en torno a lo cual has construido tu vida. Nadie quiere atravesar una transformación total. Nos gusta el cambio que podemos controlar. Así que el violento rechazo de sus contemporáneos era altamente probable; si sentimos que había un plan, era incluso parte del plan. Ni siquiera aquellos que lo amaban lo comprendían.

Nuestra práctica espiritual diaria y los próximos días de los misterios Pascuales nos sintonizan con esta visión y nos ayudan a comprender lo que Jesús quería decir cuando usaba la palabra ‘Yo’. Jesús no estaba diciendo — como temían en su confusión los que querían apedrearlo o crucificarlo— ‘Yo soy Dios’. Estaba diciendo ‘Dios es Yo soy. Esto es lo que estoy diciendo’.

 

Laurence Freeman OSB

Traducción: Carina Conte, WCCM Uruguay

P. Laurence Freeman OSB

Miércoles de la quinta semana de Cuaresma: Juan 8, 31-42

quinta semana de cuaresma

Yo he salido y vengo de Dios. No he venido por mi cuenta, sino que él mismo me ha enviado.

Ayer estuve observando unos corderos recién nacidos. Como niños pequeños, saltan de un extremo a otro de un espectro que va entre el apego obsesivo a la madre y un entusiasmo ilimitado por explorar un mundo nuevo. Son adorables, interminablemente fascinantes y deliciosos. Bueno, quizás no interminablemente, pero son muy encantadores. Pensé ‘¿quién podría desearles algún daño?’. Debe ser su misma inocencia la que los vuelve un símbolo tan poderoso del abuso de esa inocencia. Desde el cordero pascual sacrificado en los oscuros años del Éxodo al ‘Cordero de Dios’ aclamado en cada Misa.

En todas partes por aquí, el mundo está reverdeciendo. Comienzan a emerger aromas fértiles largamente enterrados en la tierra fría. La larga soledad del invierno es expulsada por incontables relaciones nuevas entre los seres vivos de todo tipo que aparecen de la nada, emergiendo a la luz y trayendo luz consigo. Aún en un frío día de primavera se hace presente la calidez de la vida. Todo sucede desde tiempo inmemorial, pero es siempre nuevo y fresco. El poeta inglés George Herbert lo captó en las primeras líneas de su gran poema, La Flor, comparando el ciclo de la naturaleza con el ciclo de su oscuridad y renacimiento espiritual: ‘Cuán frescos, oh Señor, cuán dulces y puros son tus retornos…’

En contraste con lo opresivo de las fuerzas oscuras, como el miedo o la opresión, o la violencia y el rechazo, con su historia secreta de culpa y vergüenza, aparece una nueva autoridad: la autoridad de la inocencia. Puede mirar a la opresión y al miedo directamente a los ojos y desarmarlos. La primavera es muy tierna comparada con la brutalidad del invierno, pero es incontenible. En el punto correcto del ciclo es irresistible.

En el Evangelio de Juan, las palabras de Jesús frecuentemente reflejan la verdadera identidad de Jesús descubierta por los cristianos primitivos. Sacado de contexto, algunas de las palabras suenan arrogantes. Son el eco de una comunidad que estaba descubriendo la dimensión del Cristo. Los evangelios de hoy incluyen las palabras que elegí más arriba, que muestran no una auto fijación sino a una persona sobre quien amanece la dimensión de la primavera eterna. En la conciencia de Jesús, su inocencia de orgullo es su autoridad. No la construye él mismo, sino que es completamente tomada de otro: el que lo eligió y lo envió.

‘Elegido’ y ‘enviado’ son palabras que describen una experiencia que también nos espera a nosotros, si penetramos más allá de la ego-conciencia. Cuando nos convertimos en nuestro yo real, vemos que ya estamos viviendo en una red de relaciones tan vasta como el cosmos, una comunión de ser, una comunidad de seres que nos sumerge en la realidad última. Nos vuelve tan humildes como podemos serlo. En Jesús, la misma humildad se manifiesta como autoridad y autoconocimiento. Como una inocencia de poderosa vulnerabilidad.

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

 

Traducción: Carina Conte, WCCM Uruguay

 

P. Laurence Freeman OSB

Martes de la quinta semana de Cuaresma: Juan 8, 21-30

quinta semana de cuaresma

El que me ha enviado está conmigo y no me deja nunca solo

Recientemente estuve esperando el metro en una plataforma atestada de gente. Usualmente me hubiera quedado leyendo o escuchando el mantra. Entonces observé intrigado mientras una mujer se inmortalizaba repetidamente en una selfie. Fue toda una performance, ya que estaba decidida a lograr la sonrisa justa y la inclinación perfecta de la cabeza, con el fondo exacto. Posaba, se sonreía satisfecha y luego chequeaba el resultado en su pantalla y volvía a intentarlo. Estaba perfectamente absorta en esta operación y totalmente inconsciente de estar parada en el medio de una multitud que se movía en una angosta plataforma. Cuando llegó mi tren, ella seguía intentando conseguir el disparo perfecto.

Como resultado de una intensa búsqueda académica en Wikipedia descubrí que la primera selfie que se conoce fue un daguerrotipo tomado en 1839 que se encuentra hoy en la tumba del fotógrafo. Como carecía de un smartphone, retiraba la tapa del lente, corría a ponerse en el lugar del retrato y se quedaba quieto por uno o dos minutos antes de volver corriendo a tapar el lente nuevamente. Una selfie más contemplativa. A los artistas siempre les ha gustado pintarse a sí mismos y los espejos nos rodean desde alrededor del 6000 AC. Nos encanta vernos a nosotros mismos, aunque no nos guste lo que veamos.

Como cualquier cosa relativamente inofensiva en sí misma, puede volverse una obsesión y dar forma a todo un modo de vida. Para controlarlo, debemos practicar el otro-centrismo. Hacer de esto una costumbre nos mantiene alertas para ver cuándo la auto-fijación nos vuelve insensibles a los otros que nos rodean. Nos rescata de quedar atrapados en la órbita de un narcisismo que nos auto-consume. Cuando abrazamos el trabajo del otro-centrismo avistamos la dimensión última que abarca todas las dimensiones. La que Jesús llamaba el ‘Padre’, el otro-centrismo básico a lo largo de toda su vida. Es el secreto para distinguir entre realidad e ilusión y para ‘ver a Dios’.

Como fui criado en una ciudad, cuando estoy en el campo tengo que hacer un esfuerzo para leer el libro de la naturaleza. Bonnevaux me está enseñando a hacerlo y también muchas personas que han amado ese libro durante todas sus vidas.

El poeta inglés Gerard Manly Hopkins escribió algunos de los más bellos poemas sobre el mundo natural. También usó la palabra ‘sí mismo’[i] como un verbo. Destruir la belleza (un poema trata sobre la tala de un grupo de álamos) es ‘desimismar’[ii]   al mundo (que el mundo deje de ser él mismo). Vio a Dios ‘mismándose’[iii]  (siendo sí mismo) en las incontables bellezas del mundo donde ‘Cristo juega en diez mil lugares’. Esto nos recuerda a las ‘10,000 cosas elevándose y cayendo’ del Tao Te Ching, que también podemos interpretar como distracción interminable. Lo que convierte a la distracción en la visión de Dios “mismando” al mundo (permitiendo al mundo ser él mismo) es el otro-centrismo: no lo que vemos sino cómo lo vemos.

Ahora, con las puertas de nuestra percepción solo un poquito más limpias después de la Cuaresma y habiendo afinado el mantra, ¿qué puede ser más apasionante que ver las cosas – aun jugando en una plataforma abarrotada – como las ve la Mente de Cristo?

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

 

Traducción: Carina Conte, WCCM Uruguay

[i] En el original: “self”

[ii] En el original: “unselve”

[iii] En el original: “selfing himself”

P. Laurence Freeman OSB

Lunes de la quinta semana de Cuaresma: Juan 8, 12-20

quinta semana de cuaresma

Yo sé de donde he venido y adónde voy.

Muchas personas viven hoy en relaciones de larga distancia. Debido al trabajo u otros factores que complican, escriben mensajes de texto, hablan por Skype o se hablan por teléfono, a veces varias veces por día. Las ausencias prolongadas pueden debilitar y socavar las relaciones o pueden fortalecerlas y hacerlas madurar. Cada relación tiene una distancia óptima. Esta distancia de foco con la que a veces nos ‘vemos’ unos a otros no es de una medida fija. Se ajusta según las condiciones. Sin duda, es duro para las personas que aman estar separadas. Se extrañan; pero a veces es una buena añoranza, como me dijo una vez una persona cercana.

Las formas de estar en relación han sido radicalmente afectadas por la tecnología, por la globalización y por internet. El amor en sí mismo no ha sido cambiado; pero el amor crece a través de formas y hábitos, especialmente en las primeras etapas de la niñez. Un niño puede alegrarse cuando habla por Skype con su padre o madre frecuentemente ausente que lo llama desde un aeropuerto lejano para darle las buenas noches, pero no es lo mismo que estar allí todas las noches.

Durante estas reflexiones he estado repasando las diferentes dimensiones de la realidad. Canto continuamente las bondades de la dimensión contemplativa, porque siento que a pesar de ser debilitada y frecuentemente ignorada en nuestra agitada y fragmentada cultura global, hoy es esencial para manejar los aspectos deshumanizantes de la vida ‘en la red’. Estar en línea, disponible, inmediatamente responsable, con poco tiempo para reflexionar y pensar, tiene sus riesgos así como sus aspectos positivos. Puede, por ejemplo, volverse adictiva. Los meditadores, como cualquiera, encuentran difícil apagar sus celulares, aunque les haría comprender la necesidad de hacerlo periódicamente. La gente muchas veces dice que le gustaría ‘apartarse de todo por un tiempito’. Pero cuando llega la oportunidad encuentran una excusa para no hacerlo. Si olvidamos cómo vivir en la dimensión contemplativa – quieta, silenciosa, simple y ahora – arriesgamos perder todo lo que hemos ganado a través de la tecnología y del progreso social.

Si vivimos exclusivamente en las tres dimensiones de tiempo y espacio, la más distante de todas las relaciones es con Dios. Hablamos por skype con él en la iglesia y apretamos nuestras agendas para darle alguna otra entrevista en nuestros ocupados planes.  Esto nos hace sentir a Dios siempre distante y tan irreal como el amigo imaginario de un niño. Para el no creyente, esto demuestra que Dios es una creación humana, unas muletas, una droga, otra fuente de falso consuelo, y no el Ser, la consciencia misma.

El poder que abre nuevas dimensiones de la realidad es el amor. (La meditación es el trabajo del amor). Para una pareja separada por husos horarios y por la geografía, el amor prueba que están siempre el uno con el otro.

Esto nos acerca más al propósito de la Cuaresma que es entender mejor la Pascua.  Y también a ver por qué la meditación abre nuevas dimensiones de la realidad.

 

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Carina Conte, WCCM Uruguay

 

P. Laurence Freeman OSB

Quinto domingo de Cuaresma: Juan 8, 1-11

quinta semana de cuaresma

Miró hacia arriba y dijo, ‘Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra´.

 Recientemente, en el pequeño Sultanato de Brunei, el líder nacional sintió el impulso de introducir leyes religiosas más rigurosas para el bienestar de su pueblo. Éstas incluían la amputación para los ladrones y la muerte por lapidación para los homosexuales. Me pregunto cómo habría respondido si hubiera cruzado su mirada con la de Jesús cuando levantó sus ojos de lo que escribía en el polvo mientras la mujer adúltera aguardaba su destino. Sus jueces la castigaban siguiendo la ley al pie de la letra. Jesús borró todos los libros cuando se arrodilló y escribió sus palabras silenciosas en el polvo.

La religión tiene dimensiones morales e intelectuales que conllevan los beneficios de los principios éticos y de símbolos sanadores para las desgracias de la vida. También ayudan a alinear la fe personal y la salud mental social. Pero hay una dimensión adicional oculta en la religión — la mística — que ignoramos a nuestro propio riesgo. Sin la influencia de la experiencia contemplativa, la creencia y conducta religiosa cae lentamente en decadencia, volviéndose insoportablemente superficial o moralista. O simplemente monstruosa.

Cuando estás convencido de que Dios está de tu lado, comienzas a hablar en nombre de Dios; y luego, si otros te empiezan a escuchar, pronto llegarás a creer que eres Dios. La paradoja de la verdadera experiencia religiosa es que, cuando has enfrentado la infinita diferencia y distancia entre tú y Dios, descubres que Dios está más cerca de ti de lo que tú estás de ti mismo. Luego eres atraído a un proceso de unión transformativa que es la contracara de la ‘identidad’. La unión diferencia. La distancia de esta intimidad que está más allá de las diferencias evoca la verdad de lo que dijo Meister Ekhart: ‘no hay distancia entre Dios y yo’.

Esto es menos abstracto de lo que puede sonar. La integridad de la religión debe ser protegida y promovida porque la religión no puede ser eliminada. Al igual que la política, si ha de evitar la corrupción, debe ser continuamente purificada por la verdad. Como la música, debe ser bien tocada. Pero no estoy pensando inmediatamente en los beneficios que esto traería al Sultán de Brunei. Estoy pensando más bien en todas las víctimas de la religión retardada, las mujeres encontradas en adulterio, los homosexuales y los ladrones, los chivos expiatorios de la falsa religión y en todos aquellos que están sentados solos en las celdas de alguna prisión, cuyas vidas han sido arruinadas por la cruel religiosidad de los que se creen con más razón que los demás.

La mujer adúltera toca un sentimiento universal de compasión. Como la Regla de Oro (trata a los demás como te gustaría ser tratado) es irreductible e indiscutible en su simplicidad tanto moral como mística.  Sin embargo, nos desconectamos muy fácilmente de su sentido y es por ello que debemos practicar la dimensión contemplativa a través de la Cuaresma y la meditación.

 

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Carina Conte, WCCM Uruguay

 

P. Laurence Freeman OSB

Sábado de la cuarta semana de Cuaresma: Juan 7, 40-52

cuarto domingo de cuaresma 2019

sí que la gente no se podía poner de acuerdo sobre él. Sigue leyendo.

En Bonnevaux hay tres primaveras. En cada una, un flujo continuo de agua pura brota del mundo subterráneo invisible, de niveles freáticos (superficiales) o de ríos subterráneos. Cuando me paro junto a ellos, observando la perturbación suave saliendo a la superficie de su fuente escondida, tengo la sensación de una larga historia. Los manantiales siempre han atraído a los seres humanos no solo como una fuente de agua de la que depende su vida sino como lugares sagrados, símbolos que significan una mejor vida, la conexión de vida. “Cree en milagros, curaciones y fuentes de sanación”,  Seamus Heaney escribió en su poema “Cure at Troy” y lo repitió en un discurso en el Royal College of Physicians of Ireland (Colegio Real de Médicos de Irlanda).

Las mitologías contienen historias sobre la búsqueda de la “fuente de la vida”. En sueños, el agua se dice que simboliza la misma conciencia. Jesús quería que descubramos la corriente de agua viva que fluye de nuestro corazón. El corazón de todas las personas es un manantial a través del cual fluye la conciencia de la vida de una fuente común de ser. Entra en esta dimensión tangible de la realidad, donde en este momento yo escribo y ustedes leen. Los corazones, sin embargo, se cierran cuando los estados mentales negativos con los que todos luchamos hasta el final de los tiempos nos distraen y nos agobian. Puede tomar muchos años que te des cuenta de que tu corazón se ha estado cerrando. Pero cuando lo ves, explica una gran parte de todo lo que ha salido mal. Expone los hábitos y patrones de carácter de comportamiento que nos han atrapado gradualmente y con los que nos identificamos falsamente.

Cuando el corazón se cierra, nos separamos de nuestra fuente y de la naturaleza fluida de la realidad. Adoptamos posiciones rígidas y fijas. Le sigue la oposición y al poco tiempo, el conflicto y varias formas de violencia. Cerrados y separados por el orgullo de tener razón y condenando a aquellos que no están de acuerdo con nosotros como equivocados, nunca podremos estar de acuerdo. Entonces perdemos contacto con los caminos misteriosos entre las dimensiones de la realidad. Estas conexiones no son tangibles o conceptuales de la forma en que estamos acostumbrados, por lo que es fácil desecharlas como imaginarias. El precio que pagamos es volvernos varados, inflexibles. Sin el manantial de la vida nueva nuestras ideas se vuelven rancias y nuestros argumentos monótonos. Fracasamos en estar de acuerdo con alguna cosa o con alguien excepto con nosotros mismos. Finalmente, no podemos estar de acuerdo ni con nosotros mismos.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Guillermo Lagos, WCCM México

P. Laurence Freeman OSB

Viernes de la cuarta semana de Cuaresma: Juan 7, 1-30

cuarto domingo de cuaresma 2019

Lo conozco porque he venido de él y fue él quien me envió.

 

En el largo movimiento hacia la autoconciencia, los seres humanos han logrado reconocer diferentes niveles de conciencia. Parece que los perros sueñan, pero no están interesados en la diferencia entre estar despierto y dormido. Hemos crecido en la conciencia de diferentes tipos de conocimientos y operaciones mentales. Si esto nos ha hecho mejores que los perros o los dioses que adoramos, o lo que significa, es otra pregunta.

 

Tal vez necesitamos dar dos pasos adelante y uno para atrás. Quiero decir, conforme crezcamos en autoconciencia, necesitamos recordar puntualmente la diferencia entre los niveles de la conciencia. Para nosotros y nuestras relaciones es importante distinguir entre sueño y realidad. En una cultura saturada por los medios donde fácilmente nos volvemos adictos a nuestros dispositivos y nos privamos de los mínimos grados de paz – sin hablar de la paz de Dios que va más allá del entendimiento – es crucial que recordemos la existencia de un nivel de pura conciencia. Es por esto que vamos al desierto todos los días a llevar a cabo el trabajo de silencio. “Abandonando”, como decía Juan Casiano en el siglo V, “todas las riquezas del pensamiento y la imaginación”, encontramos el camino real a la pobreza de espíritu – el desapego y la capacidad de gozar y entender sin poseer y las ilusiones que conlleva. Es el significado de la Cuaresma y la meditación diaria.

 

Sócrates habló de un sabio que se acercó al rey de Egipto con un magnífico regalo llamado escritura. Afirmó que aumentaría la memoria de la gente: “mi descubrimiento da una receta para la memoria y la sabiduría”, aseveró. El rey era demasiado inteligente para firmar de forma inmediata una suscripción a este nuevo medio maravilloso. Concluyó que la invención tendría el efecto opuesto porque “la gente dejaría de ejercitar la memoria”.  En lugar de buscar dentro de sí mismos se van a volver dependientes de “recursos de marcas externas.”  Sonó como una persona moderna que se queja de que, con Google, con las calculadoras electrónicas hemos perdido el hábito de la memoria, el trabajo mental y el arte de aprender.

 

Es difícil estar totalmente convencidos de esta posición extrema, especialmente tomando en cuenta que las palabras de Sócrates tuvieron que ser escritas por su estudiante para que llegaran a nosotros hoy en día. Sin embargo, nunca ha sido más importante enfrentar las diferencias entre el conocimiento directo e indirecto. Por maravilloso que sea un documental sobre la naturaleza, no es lo mismo que estar dentro de ella. Discutir sobre la meditación o investigar sobre sus beneficios, no es lo mismo que meditar. Llegar a tener la experiencia de Dios a través de las ideas, símbolos o rituales tiene un valor inmenso. Somos más débiles sin este lenguaje. Pero saber que “conozco a Dios porque he venido de Dios y fue Dios quien me envió” es una forma de conocimiento que no puede ser digitalizado en un sistema binario o aun en la más bella escritura.

 

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Guillermo Lagos, WCCM México

 

P. Laurence Freeman OSB

Jueves de la cuarta semana de cuaresma: Juan 5, 31-47

cuarto domingo de cuaresma 2019

La aprobación humana, nada significa para mí. 

He sido tentado, sin lugar a dudas como muchos otros en tiempos recientes, a dejar de seguir las noticias. En primer lugar, hay una enorme cantidad de historias sobre el fracaso: sobre liderazgo, construir consensos, respetar al bien común, ocuparse de los más vulnerables protegiéndolos de los disfuncionales y corruptos. Existe también una sensación de que lo que escuchamos como “noticias” son versiones que están considerablemente distorsionadas e incompletas de los eventos  y de lo que los actores principales piensan. He concluido que, sin importar cuán frustrante y decepcionante sea el estado de las cosas a nivel nacional y global, tenemos una responsabilidad, como miembros de la familia, a mantener cierto nivel de conocimiento e involucrarnos en todo, aun si a veces parece una mala telenovela.

Tal vez en una ermita en la profundidad del bosque, fuera de la civilización, podamos ser excusados de seguir al tanto de las noticias, pero eso sería porque en el nivel más profundo de compañerismo humano estaríamos presentes para todos, en una forma misteriosa, aun influyente. Ramana Maharashi, quien pasó la mayor parte de su vida en un estado de samadhi, de contemplación, nunca salió de su ashram. Siguió la misma rutina personal todos los días. Mucho vinieron a verlo y a sentarse con él en su silencio amoroso. Una vez un visitante preguntó por qué no viajaba y llevaba su paz a los rincones del mundo. Ramana sonrió y contestó “¿Cómo sabe usted que no lo hago?”

Pero mortales ordinarios como nosotros necesitamos equilibrar, en las fluctuaciones del tiempo, tanto el trabajo contemplativo como el activo, para ser en lugar de hacer. Corremos el riesgo de estar cada vez más ocupados y llenos de ruido y cada vez menos y menos realmente útiles. Corremos mucho, pero cubrimos poco terreno. Trabajamos intensamente, pero producimos menos buen trabajo.

Mucho de la ocupación moderna y la confusión gira alrededor de un ego no integrado. Los problemas de personalidad y los chismes ocupan cada vez más espacio en las noticias sobre aquellos que tienen la responsabilidad por cuenta nuestra de manejar las instituciones y mantener seguro al mundo. La excesiva ansiedad sobre la aprobación humana – lo que la gente piensa de nosotros – perturba el desapego que necesitamos para hacer buenos juicios y servir en su nombre. Esto es dramáticamente verdadero en el caso de los líderes, pero también en forma mística para todos, porque formamos un solo cuerpo social en el cual cada individuo está conectado con todos los demás.

Estar desapegado de la aprobación humana tiene un sentido positivo, pero también uno negativo. Negativamente, significa que hacemos lo que nos plazca: mentir, engañar, extorsionar y destruir, y no nos importa lo que la gente diga, porque sencillamente podemos negarlo siempre o eliminar la oposición. Este es el destino de los líderes solitarios quienes han perdido su soledad, ganando el mundo a costa de su verdadero ser.

Pero el sentido positivo significa que estamos desapegados, no desconectados. No estamos absortos en las multitudes agitadas de humanidad, nos mantenemos afuera. Sin embargo, vivimos conscientemente en la comunidad de la humanidad. Mientras más desapegados estemos, más compasivos somos en el corazón de la sociedad.

Esta es la sabiduría de la historia que nos transmite los últimos días de Jesús, una historia que nos está preparando para contarla otra vez y escucharla de nuevo al acercarse a su fin la Cuaresma. Es una historia única. Sin embargo, aun si no obtiene una buena parte de la aprobación humana, la sabiduría es universal. Como dice Lao Tse, el sabio “sabe sin tener que agitar, logra sin tener que actuar”.

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Guillermo Lagos, WCCM México

P. Laurence Freeman OSB

Miércoles de la cuarta semana de Cuaresma: Juan 5, 17-30

cuarto domingo de cuaresma 2019

 

Mi objetivo no es hacer mi propia voluntad, sino la de aquel que me ha enviado

 

 

Centralidad en el otro: es una idea más difícil que el egocentrismo. Todos estamos más familiarizados con el estado mental egocéntrico, aunque generalmente estamos más dispuestos a acusar a otros de ello que a verlo en nosotros mismos. Es el opuesto a la enseñanza fundamental y a la dinámica básica de la meditación.

 

La verdad – que estamos más vivos y somos verdaderamente nosotros cuando nos orientamos hacia otros en lugar de orientarnos a nuestros intereses personales – es una práctica difícil. Sin embargo, poco a poco y con muchas recaídas, conforme la reorientación de nuestras mentes, sentimientos y motivaciones nos van moviendo en la dirección correcta, descubrimos una nueva forma de felicidad. Emerge un nuevo significado en la vida. La meditación, entendida de forma adecuada, abraza de todo corazón este cambio de la mente, al aprender a quitar la atención de nosotros mismos.

 

Al principio, y por algún tiempo, parece que estamos batallando contra un fuerte viento en contra. La atención se revierte frecuentemente a los pensamientos, planes y recuerdos que estamos tratando de poner de lado al decir el mantra. La mente, como un cachorro que está siendo entrenado en casa, continúa cometiendo los mismos errores. Se requiere, no la fuerza o el castigo sino mucha paciencia que refleje el amor que sentimos por él. Las preocupaciones actuales, con las viejas ansiedades, continúan regresando y demandando nuestra atención. Parecería que usemos nuestro tiempo más útilmente tratando de resolver nuestros problemas o reanalizándolos. Pronto vemos, sin embargo, que a menos que aprendamos a dirigir nuestra atención, todos los pensamientos o planes, incluyendo aquellos que se refieren al bienestar de otros, serán rápidamente secuestrados por el egocentrismo. El mantra, suave pero consistentemente, reentrena nuestra mente con un mayor nivel de atención centrada en otros, lo que nos trae verdaderos beneficios a nosotros y a todos los aspectos de nuestro trabajo.

 

Es un buen trabajo porque saca lo mejor de nosotros y produce beneficios para otros. Lo que hacemos en nuestras sesiones de entrenamiento de meditación, da por lo tanto frutos en toda la gama de nuestra elección consciente y actividad; y al mismo tiempo también transforma nuestros hábitos inconscientes mentales y de sentimientos.

 

Así que un nuevo horizonte se ve a lo lejos. Vemos el orden innato de la realidad, la bondad esencial del universo, la cual es en sí misma el máximo buen trabajo. Esto se refleja en nuestro instinto por la consistencia – en fidelidad, justicia, verdad y bondad – en todo lo que nos concierne. En cuerpo, mente y palabra. Aun al reconocer las consecuencias de nuestras palabras y acciones y ver nuestras responsabilidades como son en realidad, sentimos que no es nuestra propia voluntad la que estamos siguiendo. Hay una voluntad en el universo que es centrada en el otro, establecida en la naturaleza de la realidad. Lao Tse la llamó el Camino. Jesús la conoció como el Padre.

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Guillermo Lagos, WCCM México

P. Laurence Freeman OSB

Martes de la cuarta semana de Cuaresma: Juan 5, 1-16.

cuarto domingo de cuaresma 2019

“¿Quieres estar sano otra vez?” 

Algunas estadísticas sobre Jesús: de acuerdo con el registro que tenemos del evangelio hizo 307 preguntas. Le hicieron 183 preguntas de las que contestó 3. Sigue leyendo.

Uno de los aspectos desalentadores del discurso público moderno es – según las nuevas reglas en política – el familiar de políticos hablando mucho sin decir nada. El arte de no responder la pregunta es fundamental en la vida política hoy en día. No sorprende que la política esté perdiendo la confianza de la gente.

En el caso de Jesús, por contraste, su rechazo a contestar la mayoría de las preguntas que le hicieron profundiza nuestra confianza en su autoridad e integridad. Muchas de las preguntas eran trampas. Así, aun si no las contestó,  sí las respondió, corrigiéndolas al contar una historia. Ficciones honestas, como una parábola, nos ayudan a llegar a la verdad de forma más directa que respuestas “basadas en hechos”. En algunas ocasiones, simplemente se quedaba callado, negándose a ser arrastrado al laberinto de palabras; pero en estas ocasiones su silencio exponía la falsedad de las preguntas para revelar la profundidad de la verdad.

Él enseñó que es mejor hacer preguntas que dar respuestas. Esto resalta la diferencia entre contrastar la motivación de un maestro y un instructor o un oficial de la creencia ortodoxia. Un maestro está motivado por el deseo de despertar el conocimiento directo en el estudiante. Simplemente bajar la información de las respuestas no lleva a la comprensión, sin importar cuán bien sean repetidas.

Una vez estaba leyendo el ensayo de una estudiante. Sus habilidades del idioma inglés eran muy básicas y yo estaba tratando de hacer eso a un lado para ver qué es lo que estaba tratando de decir. Entonces, apareció un pasaje en perfecto inglés. Al rato el lenguaje volvió a colapsar – un caso poco sutil plagio. Había más verdad, conocimiento más directo en los párrafos en los que luchaba con el idioma que en la deshonestidad de las palabras de otro. Política, religión, negocios, discusiones médicas, en toda la comunicación humana se rompe la confianza al esconderse detrás de las palabras.

¿Por qué es que preguntas, mejor que respuestas, despiertan el conocimiento directo? Porque nos obligan a aceptar la responsabilidad personal, a practicar la integridad y a ser humildes. En estado mental, la respuesta que encontramos, aun si es “no sé”, puede ser una revelación o un logro. Nos convertimos en parte de una comunidad de aprendizaje, un discípulo, que ve cualquier respuesta, sin importar cuán cierta sea, como un paso en la dirección correcta, no el lugar de destino.

La pregunta “¿quieres estar sano otra vez?” suena verdadera. Enfoca la atención no en quien habla sino en la otra persona, quien siempre abre la puerta a la verdad.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Guillermo Lagos, WCCM México

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Lunes de la cuarta semana de Cuaresma: Juan 4, 43-54

cuarto domingo de cuaresma 2019

Mientras estaba de camino de regreso a su casa sus sirvientes salieron a darle la noticia de que su hijo estaba vivo.

 

El deseo es una espada de doble filo. Puede cortar a través de la confusión y las dudas y nos ayuda a comprometernos de todo corazón a una dirección y curso de acción. O se puede voltear contra nosotros e incapacitarnos. Ten cuidado con lo que rezas en caso de que se te conceda, es la sabiduría antigua. Tener cuidado sobre tus deseos es igualmente importante porque decide si progresamos o nos quedamos atorados en la trayectoria de la trascendencia, la cual es nuestra verdadera vida.

 

Los padres ansiosos por un hijo enfermo o caprichoso sienten un apabullante deseo de ayudar al niño, a sacrificarse por el pequeño de cualquier forma que sea necesaria. Este deseo es tan instintivo que difícilmente pensamos que sea deseo de la forma que generalmente pensamos, sino como una necesidad arraigada en nuestra más profunda naturaleza. Compara esto con el deseo aplastante de un político de ser elegido, alguien que escale la jerarquía para llegar más alto o un atleta que se prepara para competir y ganar. En estos casos el deseo también conduce a estar dispuestos a sacrificar tiempo y aun salud para conseguirlo. Si esta ambición está motivada por el deseo de hacer el bien o por el ego es un asunto de auto discernimiento. Administrar el deseo, para que no se convierta en una obsesión que consume toda la atención o una fuerza destructiva, requiere valiente autoconocimiento.

 

Con el deseo viene el apego. Esto significa que una parte profunda de nuestra identidad se fusiona con lo que deseamos. Con el apego viene el sufrimiento, el dolor de esperar tener éxito o el temor de perder o fracasar. Aun con le euforia del éxito el alivio del dolor no dura mucho antes de que nos preguntemos cuanto va a durar. Así que la sabiduría antigua nos aconseja desarrollar el hábito del desapego para poder manejar el deseo. No podemos vivir sin deseo, pero, no administrado, el deseo puede succionar la alegría y la libertad de la vida. La meditación es la forma más sencilla y natural para desarrollar este hábito de desapego, el mejor seguro contra los peligros del éxito y el fracaso. Tiempos como la Cuaresma y en particular las prácticas de autocontrol y un compromiso más profundo también ayudan a aflojar el agarre del apego. Liberan una parte de la identificación que hemos hecho entre nosotros y el objeto del deseo. Aceptamos que tenemos cosas que deseamos, pero no sobre invertimos en ellas. Sin importar cuán grande sea el deseo, recordamos que no somos lo que queremos. La buena disciplina nos libera.

 

Luego está el deseo de ser iluminado, por Dios, por la santidad, y el deseo de no tener deseo. Esto necesita ser manejado con mucho cuidado. Puede producir grandes frutos y liberación, o nos puede provocar mucha distorsión del alma y hacernos insufriblemente aburridos para otros. Cuanto mayor sea el bien que deseamos, mayor es el desapego que necesitamos para manejarlo. Entonces, como en el hombre en el evangelio de hoy, lo que deseamos puede llegar en el momento menos esperado con la fuerza trascendental de algo que nos va a liberar totalmente.

 

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Guillermo Lagos, WCCM México

P. Laurence Freeman OSB

Cuarto domingo de Cuaresma: Lucas 15, 1-32

cuarto domingo de cuaresma 2019

“Este hombre”, dijeron, “recibe a los pecadores y come con ellos”.

Ser rechazado, ser echado en la oscuridad exterior, lejos del grupo que se sienta alrededor de un fuego tribal, es uno de los temores más profundos de la humanidad. Los rechazados se convierten de repente en el enemigo del grupo que los rechaza. Asociarse con ellos es un signo de deslealtad y los hace tóxicos e infecciosos.

En la película británica Apostasy – Apostasía –, una iglesia de los Testigos de Jehová excomulga a una joven por romper sus reglas y su familia se enfrenta (y fracasa) en una agonizante elección entre rechazarla y permanecer como miembros de los elegidos. El aspecto más diabólico del drama es el lenguaje religioso invertido de la autojustificación y el tono falso y espeluznante de justicia, propia de un corazón duro. La palabra “diabolus” implica el estado de división, desechando. La palabra opuesta es “symbolum”, que une lo separado. Los ataques diabólicos en nombre de Dios dividen, usando trucos, incluso citando las escrituras, para hacer que parezca del lado de los ángeles.

Los momentos extremos aparecen de tanto en tanto, cuando nos vemos obligados a elegir dónde estamos parados. ¿Nos mantenemos en la seguridad de la multitud que busca sangre, o nos solidarizamos con los marginados? Tomemos a los inmigrantes por ejemplo. En algunas partes de la sociedad rica de hoy, es peligroso hablar compasivamente sobre los inmigrantes. Una vez que su jefe de estado los ha acusado de ser “narcotraficantes, delincuentes y violadores”, su deshumanización ha comenzado. El permiso para abusar de ellos, los más vulnerables, se ha elevado.

“Pecadores” es un término común de rechazo en el vocabulario religioso, aunque a menudo se usa incorrectamente. Jesús se asoció con los ‘pecadores’, personas fuera del radar de pureza. Vio que el pecado que importa no está siendo inaceptable, como los intocables en el sistema de castas.

La palabra griega para pecado significa “errar el blanco”. No en el sentido de no entrar en una sociedad respetable, sino en el sentido humano de fracasar. Cuando intentamos tirar un pedazo de papel en una canasta y fallar, ¿deberíamos enfurecernos y maldecir o recogerlo e intentarlo de nuevo?

Para entender el pecado debemos ser justos respecto a nuestras propias divisiones y contradicciones internas, los síntomas universales de la debilidad humana. De lo contrario, nos sumergimos en la hipocresía colectiva, que es la fuerza vinculante de cualquier turba.

Quienes comen con los pecadores se ponen en riesgo. Pero, incluso cuando, a su vez, son despreciados y rechazados, desconectan el poder de la hipocresía. Exponen a los verdaderos pecadores en el drama humano, no a la víctima, sino a los victimarios; a los divisores, no a los divididos. Se hace evidente cuán fácilmente nos deslizamos del lado de los ángeles al de los demonios. Son los que fabrican castas, no los marginados, quienes realmente pecan.

firma Laurence

 

Laurence Freeman OSB

Traducción Marina Müller, WCCM Argentina

 

 

 

P. Laurence Freeman OSB

Sábado de la tercera semana de Cuaresma: Lucas 18, 9-14

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Todo el que se ensalza será humillado pero quien se humilla será ensalzado.

Encontré unas pocas personas que naturalmente parecieran tener el ego bajo control. Al parecer no les costaba ningún esfuerzo y hasta se creería que no tenían ego. Desde luego, cualquier persona a la que te puedas referir tiene un ego, porque eso es lo que nos hace diferentes. Si no estuviéramos separados no seríamos capaces de dejar morir nuestro ego y elevarnos hacia la unión más profunda.

Muchos de nosotros tenemos el ego relativamente herido. A través del largo proceso del desarrollo psicológico y la individualización, el ego acumula dolorosos recuerdos y temores que forman patrones que hacen a nuestra personalidad. Ninguna separación ocurre sin dolor, y el dolor deja una cicatriz en la memoria. Sin un gran amor que lo rodee para sanar esas heridas repetidas, el ego construye desconfianza y aprende a disimular para protegerse. A veces se infla y es agresivo para compensar su desequilibrio. Otras veces se vuelve tímido e inseguro, aterrorizado de ser visto o escuchado. Algunas veces giramos entre uno y otro estado.

Cualquiera que haya crecido con mínimos daños, se encuentra desde el comienzo involucrado con el amor. Tiene un mundo interior más equilibrado, en el cual la palanca del ego opera gentilmente, como un medio de comunicación más que como un arma. Estas son buenas personas. Cuando van a algún evento social, no están preocupados por el reconocimiento que les darán o si conseguirán una mesa mejor ubicada. Estarán curiosos sobre lo que acontece, pero no sentirán la angustia egoísta de aquellos que necesitan y piden aplausos o que estarían aterrorizados de ser observados.

Como la mayoría de nosotros no tiene un ego bien equilibrado, el evangelio de hoy ofrece una sabiduría práctica y compasiva. Haz un esfuerzo extra para evitar lo que el ego apetece o teme y luego, no te sientas orgulloso por haber hecho lo correcto. Entonces serás “exaltado”. Esto no significa convertirte en la última estrella del Factor X. Un corto de YouTube contigo viendo a una atónita audiencia que te adora, no llegará a ser viral.

Es otra forma de exaltación, en la cual, separada del éxito o del fracaso, tu ego puede reírse de sí mismo. Liberándote del asidero de la auto-fijación, puedes brindar tu atención, tu yo, a otras personas, con la maravillosa sensación de ver la transformación que la atención pura y desinteresada puede obrar.

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Marta Geymayr, WCCM Paraguay

P. Laurence Freeman OSB

Viernes de la tercera semana de Cuaresma: Marcos 12, 28-34

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Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo mandamiento es: amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamientos mayores que éstos. Sigue leyendo.

Cuando Buda estaba moribundo, sus discípulos estaban discutiendo cómo harían para guardar todas las 227 reglas monásticas que él les había dejado. Pidieron a su discípulo más cercano que le pregunte la forma de priorizarlas a un número más accesible. Cuando retornó, el discípulo les comunicó que infortunadamente el Buda había fallecido antes de poder contestar la pregunta. Así fue como ellos quedaron con una enorme cantidad de reglas.

Cuando Jesús fue preguntado sobre cuál era el mandamiento más importante, Él les contestó lo que está escrito más arriba – las tres dimensiones del amor a Dios, a uno mismo y a los demás. Tres en uno. Teológicamente tiene sentido poner el amor de Dios en primer lugar. Psicológicamente, tenemos que comenzar con el amor a uno mismo. La persona devota religiosa, quien está enfocada en amar a Dios obedeciendo todos los mandamientos y ganando la aprobación divina, puede ser fácilmente un individuo conflictuado y dividido que nunca integró su sombra ni tiene la humildad de aceptar sus imperfecciones. La persona que ha hecho su trabajo en el desierto y aprendió a amarse humildemente, puede aparecer poco religiosa, con respecto al mayor  mandamiento. Los que no aman siempre dan mala fama a la religión. Pero aquél que obedece al  ‘primero y mayor’  mandamiento de la vida – amar con todo el corazón – no tiene que preocuparse por las pequeñas reglas. ‘Ama y haz lo que quieras’ dice San Agustín.

Amar a mullidos gatitos, a niños, a ancianos de buen carácter, a aquellos que hacen lo que dicen, a quienes hacen tu vida más fácil, a  grandes cocineros, a los que te aprecian adecuadamente, gente en todos los tipos de pedestales en  que los hayas colocado tú mismo – estos son los amigos – fáciles de amar. Otra cosa son tus enemigos. Gente que te disminuye, que entorpece una decisión que está en marcha complicando innecesariamente los temas, los deshonestos, los infieles, los manipuladores y animales como ratas y cucarachas: estos son los que realmente nos ayudan a obedecer el mandamiento. La dificultad para amar expone nuestras condiciones escondidas y nuestra agenda. Ello revela el grado inadecuado de nuestro auto-conocimiento y auto-aceptación – nuestro amor a nosotros mismos. Por lo tanto, ‘nuestros enemigos son nuestros mejores maestros espirituales’, así como los fracasos nos entrenan mejor que los éxitos.

Algunas veces, es difícil ver lo que una persona ve en otra a quien ama profundamente y sin egoísmos. Es difícil ver el amor que San Francisco sintió por el leproso a quien abrazó o por los moribundos que la Madre Teresa rescató de las calles de Calcuta y los atendió como si fueran Cristo. Algún periodista moderno se preguntaría si lo hacían para aparecer ante las cámaras. Pero amar con todo el corazón es ver lo que no pueden ver aquellos que solo pueden amar a quienes les aman.

Podemos decir que los que aman de verdad ven a Dios o a Cristo en aquellos que no merecen ser amados. Sería una verdad decir que ellos se ven a sí mismos en el otro y a los otros en sí mismos. Este involucrar de personas es Dios. Cuando una persona ama al otro siempre hay tres personas involucradas.

Laurence Freeman OSB

Traducción Marta Geymayr – WWCM Paraguay

P. Laurence Freeman OSB

Jueves de la tercera semana de Cuaresma: Lucas 11, 14-23

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Otros, para ponerlo a prueba, exigían una señal que viniera del cielo. Sigue leyendo.

Existe una historia del Buda encontrándose con un grupo de brahamanes entre quienes se encontraba un joven de dieciséis años, insoportablemente sabiondo, prodigio, que conocía todos los textos y desafiaba la autoridad del iluminado. Gautama respondía todas sus preguntas y eventualmente lo acorralaba. El final feliz es que el joven aprendió su lección y se convirtió en discípulo.

Convertirnos en discípulos para muchos de nosotros es un largo negocio.

El ego, como Lucifer, como en la lucha cósmica que dio lugar a la guerra civil en el cielo, no desea servir. Prefiere la derrota y la exclusión del rango de los benditos, que aceptar un poder más alto.

En términos más terrenales, esto se refleja en nuestra lucha contra las adicciones. El primero de los doce pasos que nos guiarán hacia la libertad, es el más humilde, reconocer nuestra incapacidad de liberarnos y la necesidad de reconocer un poder superior. Esto eventualmente nos conduce al paso once, para cuando hemos aprendido el significado real de la oración: ‘contacto consciente con Dios’ como creemos que Dios significa. Solamente entonces, luego del ‘despertar espiritual’ que resulta del dominio del ego, estamos listos para ayudar a otros que están sufriendo la adicción y comenzamos a vivir lo que hemos aprendido en todos los tramos de nuestra vida.

No podemos enseñar, hasta que hayamos aprendido de un maestro cuyo poder superior hemos reconocido. Mientras veamos esta relación como una batalla de deseos, compitiendo con nuestro maestro, impacientes para nuestra graduación con honores, no hemos sido capaces de dar el primer paso. Al final, sin embargo, no nos rendimos ante nuestro maestro. Amamos a nuestro maestro y también al maestro de nuestro maestro… los estudiantes se gradúan, y se desenvuelven solos. Los discípulosentran en una comunidad que se extiende en todas las direcciones en espacio y tiempo.

Al comienzo, probar a nuestro maestro no es una cosa mala, siempre que también traiga a nuestro ego al lugar externo en que pueda ser probado y domado. Pienso que el Buda no estaba realmente enojado con el practicante prodigio brahmin, ni ofendido por su actitud. Él entendía de dónde provenía esto. Finalmente, con su ayuda, el joven comprendió y vio que su verdadero yo solamente se liberaría, y sus talentos serían puestos a buen uso, por lo que tal vez parecería una humillante derrota, pero que era, en verdad, la aceptación mutua que existe entre un verdadero maestro y un verdadero discípulo.

Pero esto puede ser un largo y difícil juego hasta que encontremos esta clase de maestro, uno que pueda hacer de nosotros esta clase de discípulo. Hasta entonces, el ego tiene innumerables líneas rojas las cuales  se niega a cruzar, y buscará incluso vencer y humillar al maestro, del cual depende nuestra liberación. Esto se hace explícito más adelante en la historia de la Pascua.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Marta Geymayr, WCCM Paraguay

 

P. Laurence Freeman OSB

Miércoles de la tercera semana de Cuaresma: Mateo 5,17-19.

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No crean que he venido a suprimir la Ley o los Profetas. No he venido a suprimirlos sino a completarlos. 

Es difícil dejar ir al pasado. Aun cuando éste fue defectuoso, tendemos a blanquearlo para evitar admitir nuestros errores. Es difícil cambiar nuestra mente (metanoia) y cuanto más la gente nos alza la voz para hacerlo, más nos atrincheramos. Sigue leyendo.

Pero las circunstancias cambian. Lo que fue bueno ayer podría no ser lo mejor hoy. Siempre podemos decir “lo siento” y dejarlo ir, pero nuestro hemisferio izquierdo de la mente encuentra esto difícil de hacer, porque ha construido sus buenas razones para las opiniones previamente vertidas. Éste goza con la “fijación” (no haré una comparación con el Brexit). Pero aun cuando nosotros admitimos que se requiere una nueva aproximación, no nos estamos condenando por los errores pasados: hicimos lo mejor que podíamos con la información a la mano en ese tiempo. El hemisferio derecho está con el fluir de la realidad y encuentra más fácil aceptar el cambio. Solamente entonces podemos hacer la paz con el pasado y ver lo mejor de él, la ley y los profetas, y traerlos a lo nuevo.

Hasta los mismos dioses, como las culturas lo respaldaban alguna vez, cambian y mueren. Hoy día vivimos en el crepúsculo de los antiguos dioses. Ellos dependen de sus devotos para mantenerlos vivos con las ofrendas de peticiones y sacrificios. Cuando los devotos dejan de creer, los dioses se marchitan en la vid. Hasta los todopoderosos dioses del Olimpo fueron degradados. Antes de morir, ellos se volvieron locales, vestigios de nostalgia u objetos de entretenimiento para las nuevas generaciones.

Pero no podemos vivir sin dioses. (Hasta los ateos tienen que lidiar con ellos). Necesitamos los símbolos y el encanto que nos proveen para expresar esperanzas y necesidades que no podemos poner en palabras. El cambio del panteón de los dioses, sin embargo, es un tiempo de pérdida y crisis tal como la estamos atravesando hoy en la cristiandad y en otras religiones. Los nuevos dioses son adorados en las pantallas desde Hollywood hasta Bollywood, en los templos de los shoppings, las rondas de negocios y los cuartos de noticias. Hay dioses de la mal-información y de las  divisiones (y algunas buenas noticias). Algunos antiguos dioses tratan de re-inventarse y llegan a ser relevantes mientras otros simplemente se apagan y desaparecen. El Consenso – la certeza que nos dan los viejos dioses – está erosionado y reemplazado por conflictos y controversias hasta que aparezca algo nuevo.

Esta es la razón por la que el desierto y nuestros cuarenta días en él, o nuestros veinte minutos allí dos veces al día, son tan liberadores. No hay dioses, muertos o vivos, en el desierto, no hay templos, excepto el corazón, no hay sacrificios excepto nuestra atención. Existen, por cierto, nuestros demonios interiores y algunos ángeles necesarios. Sin dioses, todo lo que queda es el Dios que es, que no tiene nombre: ¿“La cristiandad sin religión” de Dietrich Bonhoeffer capta una mirada a través de la fractura del antiguo orden?

Laurence Freeman OSB

Traducción: Marta Geymayr, WCCM Paraguay

P. Laurence Freeman OSB

Martes de la tercera semana de Cuaresma: Lucas 18, 21-35

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¿Cuántas veces tengo que perdonar a mis hermanos si me hacen daño? ¿Tanto como siete veces?  Jesús contestó: ‘No siete, te lo digo, sino setenta veces siete’

Como la mayoría de nosotros, a veces yo mismo he sabido lo penoso que es no ser perdonado. Tal vez yo esté engañado, pero no encuentro tan difícil perdonar (dándome cierto tiempo) como el hecho de sentir que yo estoy privado de esta maravillosa gracia que cambia no solo el relacionamiento sino el mundo y los avances del reino de Dios.

Cuando parecieras haber resuelto en ti un error o una amistad fracturada, cuando ha pasado suficiente tiempo y cada uno sigue con su vida, continuando, puede ser que te sientas listo para salir y tratar de reconciliarte. Hasta que suceda el perdón, el sentimiento contrariado de algo bloqueado y sin acabar detiene desde el comienzo la sanación profunda. Porque la paz y la justicia no son suficientes para que los sentimientos lastimados disminuyan. El perdón es ontológico, más profundo que el sentimiento. No hay vuelta al pasado: algunas relaciones se quedan allí, en la historia personal. Pero nuestra natural sed y hambre de justicia no es sobre olvidar o prorratear la culpa. Es sobre la restauración consciente y el re-equilibrio.

Cuando Jesús dice no solo 7 sino 77, muestra al oyente atento que no hay justicia sin perdón.  No existe esperanza de justicia restaurando nuestra humanidad a no ser que estemos realmente abiertos al perdón. Cuando escucho a la gente confesar que “no puedo perdonar por esto, aquello y lo otro”,  a menudo detecto un sentido de vergüenza y autojustificación. Por detrás está el sentido de ‘no es mi culpa y lo haría si pudiera’. Desde luego que necesitamos perdonar a aquellos que no pueden hacerlo. Para estos casos, tenemos que perdonarnos a nosotros mismos por no perdonar. También necesitamos no confundir el perdón con un agregado auto justificado a un resentimiento o victimización (por parte de la parte ofendida primero y por la ofensora después). ¿Cómo expresamos la diferencia? Tal vez viendo cómo nos sentiríamos si la parte que nos ofendió sigue adelante y florece.

El perdón es una sanación interior, no el otorgamiento del perdón. Un día comprenderemos que está ya sucediendo aunque no lo estemos observando. Recibimos la gracia del perdón sutilmente (y luego lo podemos compartir activamente) luego de que hayamos pasado por las 77 preguntas que penetran en los rincones oscuros del corazón. ¿Qué es lo que yo realmente siento? ¿Por qué X actuó de esa manera? ¿Estoy buscando la integridad o apegado a la retribución?  “Amo a mi enemigo” significa que el otro ya no es mi enemigo (aunque yo no elija ir de vacaciones con él).

Esta interiorización hacia el perdón viene del que pudo decir en la Cruz ‘Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen’. Para Él esta fue la última llave que le abrió las puertas del paraíso.

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción Marta Geymayr – WCCM Paraguay

Noticias de la Comunidad

Contemplating Earth

Nuevo curso online en inglés preparado por Jim Green

Una respuesta contemplativa ante la emergencia climática

This course – Contemplating Earth – has a particular scope and intention. We want to focus on a fundamental aspect of the human response to this stark uncovering of our current endangered situation. Because the challenge now facing us is so total – so immediate and vast – there are many ways of trying to approach and understand it. The course will not ignore the different perspectives on this global existential threat: scientific, political, social, ecological, cultural and economic languages are all central in addressing the great danger of our times. We hope that some references in the text and the embedded links to opportunities for further exploration will point you in whichever direction your interest and enthusiasm takes you. Primarily, though, the course wants to explore the ways in which the shared practice of contemplation might be fundamental in enabling us to authentically engage with all those many areas of human discourse, to act wisely and urgently in our politics, to live through this current crisis – fully, creatively and collectively.

Más Información:

https://wccm.org/offerings/contemplating-earth/

Enseñanzas Semanales

Enseñanza 15, Ciclo 1.

Introducción a la Meditación para un Grupo Cristiano

Recojo algunas sugerencias sobre las charlas que pueden tenerse durante una sesión inicial con un grupo de meditación semanal.

La introducción no excederá de 15 minutos. Nos presentaremos al grupo personalmente como parte de la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana. Explicaremos brevemente cómo nos introdujimos en la meditación. Haremos hincapié en la tradición universal de la meditación, no sólo dentro de la tradición oriental sino también como una práctica de oración arraigada en nuestra propia tradición cristiana.

Tras un breve silencio, comenzaremos la lectura de un pasaje del Evangelio y lo comentaremos como un camino de oración, profundamente arraigado en la tradición cristiana. Estos son algunos ejemplos: Mateo 6,6, “interioridad, pocas palabras”; Mateo 6,8, “la confianza”; Mateo 6,25, “abandono de las preocupaciones, la atención”.

Podemos resaltar que actualmente hay un exceso de interés en “hacer”, en desarrollar actividades. Y debemos establecer una clara distinción entre lo que es “ser” y “hacer”. Todos podemos “caer” en “hacer” demasiadas cosas. Recordaremos la historia de “Marta y María” (Lc. 10, 38-42) y que debemos ser ambas en diferentes momentos, pero que la calidad de nuestro “hacer” depende de nuestro “ser”: estando en paz con nosotros mismos y en silencio interior, seremos capaces de escuchar y ayudar a los demás.

A continuación, haremos una introducción a la figura de John Main y al descubrimiento que hizo sobre la Meditación en la tradición cristiana de Juan Casiano. Este Padre del Desierto es un maestro para todos los cristianos. Él vivió mucho antes de que se produjera la división de las diferentes vertientes del cristianismo. Por ello, la meditación es muy importante en el ecumenismo.

La meditación es una forma natural por la que los cristianos rezamos juntos, a diferencia de las palabras y el ritual que pueden llegar a separarnos. La oración profunda nos muestra que ya somos “uno en Cristo”. “Porque donde están congregados dos o tres en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos” (Mateo 18:20). La meditación no juzga las diferencias, las acepta de una forma amorosa y comprensiva.

La meditación también actúa como un antídoto del fundamentalismo, respetando las diferencias y aprendiendo a perdonar al otro, desde el “corazón”. Tanto la diversidad como la unidad son necesarias. En el Evangelio de Marcos 9, 38-41, Jesús muestra tolerancia y respeto por las diferencias de los seres humanos. La meditación es un camino de vuelta a casa, de vuelta a la propia relación con Cristo y con la unidad original en Cristo.

La meditación representa el eslabón perdido en nuestra cadena de la oración. Complementa y mejora pero no sustituye otras formas de oración. Enriquece de forma especial la oración de las escrituras. Debemos recordar que la meditación es una dimensión de la oración que nos conduce al silencio. No se trata de hablar con Dios, ni pensar en Él, sino de “estar con Dios”, de permanecer en comunión con la presencia de Cristo en nuestros corazones. El Silencio es la “adoración desde el espíritu y la verdad”.

Kim Nataraja

Traducido por WCCM España

Lecturas Semanales

Lectura 15, Ciclo 1.

“Espacio para Ser”, del libro de John Main “Momento de Cristo”.
Para conocernos y entendernos a nosotros mismos y … para poner a nuestros problemas y a nosotros mismos en perspectiva, hemos de entrar en contacto con nuestro espíritu. Todo autoconocimiento surge de la comprensión de nosotros como seres espirituales. Sólo a través de nuestra conexión con el Espíritu Santo recibiremos la profundidad y amplitud para poder comprender… El camino no entraña dificultad. Es muy simple. Pero requiere de un fuerte compromiso por nuestra parte…

La maravillosa revelación que está ahí esperando a ser descubierta por todos nosotros cuando emprendemos el camino con disciplina es que nuestro espíritu ya está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino y un significado eterno. Este es el descubrimiento principal que cada uno de nosotros debe hacer, que nuestra naturaleza tiene un potencial infinito para desarrollarse y que este proceso sólo podrá llegar si realizamos la peregrinación a nuestro propio centro… Es sólo allí, en la profundidad de nuestro ser, dónde podremos descubrirnos enraizados en Dios.

La meditación es el camino que nos lleva a contactar con nuestro espíritu. En esa conexión encontramos la integración de todo nuestro ser, encontramos la armonía en todo cuanto experimentamos, y que toda nuestra existencia está alineada en Dios.

El camino de la meditación es muy sencillo. Todo lo que tenemos que hacer es permanecer tan quietos como podamos, en cuerpo y espíritu … Aprender a meditar es aprender a dejar atrás nuestros pensamientos, ideas e imaginación y descansar en la profundidad de nuestro propio ser. Recuerda siempre esto. No pienses, no utilices más palabras que la propia e única palabra, no imagines nada. Sólo escucha, pronuncia la palabra en la profundidad de tu espíritu y escúchala. Concéntrate en ella con toda tu atención.

¿Porqué es tan poderosa la meditación? Principalmente, porque nos facilita el espacio que el espíritu necesita para expandirse. Nos da el espacio que necesitamos para ser nosotros mismos. Cuando meditas no necesitas disculparte, ni justificarte. Todo lo que necesitas es ser tú mismo y aceptar de Dios el regalo de tu ser auténtico. Y es en esta aceptación de ti mismo y de tu creación cuando entras en armonía con el Creador… el Espíritu de Dios.

Carla Cooper
Traducido por WCCM España