P. Laurence Freeman OSB

Tercer domingo de Cuaresma: Lucas 13,1-9

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Recuerden, “arrepentirse” no significa sentirse culpables y convertirse en sumisos temblorosos, sino tener la fuerza y la determinación para cambiar la mente. Hay un dicho de Lao Tzu que evoca la parábola de la higuera que no daba frutos: si no cambias  el sentido puedes terminar en el mismo punto de partida. Esta descripción de las consecuencias de resistirse a cambiar no es una amenaza sino una simple advertencia. Y aun, es terriblemente difícil cambiar algo en lo cual hemos estado invirtiendo por largo tiempo.

En una mañana otoñal, salimos con algunos compañeros para un largo viaje de retorno a casa. Los caminos estaban vacíos y todavía no aclaraba. Nos dirigíamos al Este y yo pensaba que habíamos tomado esa dirección cuando llegamos a la autopista. Luego de treinta minutos aproximadamente, miré por el vidrio de atrás y observé los hermosos colores del amanecer. Yo lo manifesté y los demás miraron en la misma dirección, diciendo “guau, eso es hermoso”. Luego descendió un incómodo silencio que nadie quería romper. “El sol despunta en el Este, verdad” preguntó algún valiente. Aun así, al comienzo, fue difícil digerir la verdad, y volvimos atrás.

En el mito del pasaje a través del mar Rojo, los israelitas están escapando hacia tierras salvajes y a la libertad, pero son perseguidos por los egipcios, quienes habían cambiado de la idea de dejarles ir. Los israelitas entraron en pánico y culpaban a Moisés, no por primera vez, por guiarles hacia el desastre, y empezaron a hablar de volverse atrás. Luego el cúmulo de nubes, que les había estado guiando hasta ese momento, cambia de dirección yendo hacia la retaguardia de la caravana, escondiéndolos de sus perseguidores y preparando la gran señal de separar las aguas. Se observan muchos cambios en esta historia – los israelitas cambiando sus mentes, los egipcios la suya. Moisés considerando cambiar la suya y hasta Dios parece cambiar su idea de dónde poner las nubes.

El arrepentimiento, cambiar la forma en la que nosotros vivimos – metanoia – no es solamente tomar una decisión. Esto puede ser tremendamente doloroso si pensamos en todo lo que hay que cambiar. Pero detrás de la decisión de cambiar está el consentimiento, observar lo que es y consentirlo, diciendo: “Sí. Lo siento. Así es”. Viendo lo que realmente está pasando, significa despojarnos y descartar nuestras ilusiones familiares bien justificadas. Es difícil de hacerlo en el mejor de los casos, y es aún más difícil en los peores momentos, cuando  tememos el cambio y anhelamos la seguridad de estar en lo cierto. Lleva tiempo, así como aprender a vivir la Cuaresma lleva tiempo. Es mejor tener el hábito de hacerlo regularmente cada día, de modo que las ideas falsas y las conductas que producen no tengan tiempo de solidificarse.

Viendo como es todo esto, experimentar la incontrovertible emisión de la verdad será la esencia del buen juzgamiento e increíblemente, nos dará la energía para elegirla.

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción Marta Geymayr, WCCM Paraguay

Foto: Iglesia del Santo Sepulcro, Jerusalén.

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