P. Laurence Freeman OSB

Martes de Semana Santa: Juan 13, 21-38

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Y después de mojar el pedazo de pan, lo tomó y se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. Y después de comer el pan, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: “Lo que vas a hacer, hazlo pronto”. Pero ninguno de los que estaban sentados a la mesa entendió por qué le dijo esto. Sigue leyendo

La última cena fue una cena entre amigos, pero más extraña de lo que pareciera a simple vista. En las frases que describen su inicio confrontamos una revelación de la intensidad del drama de las relaciones humanas a través de las que somos dirigidos a una mayor toma de consciencia de la relación fundamental – unicidad – que tenemos con la fuente del ser.

Jesús inicia comentando que uno de los presentes le va a traicionar. No es el mejor modo, podríamos pensar, de iniciar una velada de amigos que se reúnen a compartir. Sin embargo, este comentario, abre las dimensiones obvias y familiares de la vida, de la convivencia y de las relaciones hacia unos límites nada fáciles de entender. ¿Qué quiere decir? ¿Por qué decirlo en ese momento? San Juan comenta que los discípulos se miraron entre sí preguntándose qué quería decir Jesús. Este intercambio de miradas complica más la textura de esta comunidad. Jesús aparece aislado, intensamente solitario. Ha expuesto una falla radical en su camaradería. Pero lo único que hace es llamar la atención hacia ello sin entrar en detalles. Tiene que ser algo de lo que necesitan estar conscientes.

Pedro, el líder de los discípulos, le pide a Juan, el discípulo amado, que averigüe quién es el traidor. Como en cualquier grupo humano hay niveles de intimidad que crean el peligro de la rivalidad y de los celos. Vemos en el relato que la descripción de los discípulos los presenta discutiendo entre ellos acerca de sus posturas respectivas. Jesús responde dándole un pedazo de pan al traidor y ‘en ese instante’ Satanás entró en él. Este momento de comunicación directa entre ellos dispara las sombras, las fuerzas obscuras. Qué fue, qué lo motivó o cómo podríamos explicarlo psicológicamente, nunca lo sabremos. ‘En ese instante’ da inicio el proceso en que Judas se convierte en sinónimo de traición para la historia, la vergüenza eterna de la mala fe. Y sin embargo, no solamente es una parte integral del drama. También ilumina el significado del relato.

¿Por qué sentimos una simpatía extraña con este marginado que traicionó a su amigo y luego consumó su mayor auto rechazo? ¿Por qué se da esta extraña intimidad entre Jesús y él cuando comparten este conocimiento, excluyendo a todos los demás presentes, sobre lo que va a hacer? Un momento íntimo que aparenta lo opuesto del que acaba de suceder con el discípulo amado y que, no obstante, lo incluye. Esto puede ser la clave de todo el misterio.

Todas las contradicciones y los opuestos de la vida, aun la gran división entre los muertos y los vivos, son capaces de ser reconciliadas y unidas.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Enrique Lavín, WCCM Méxi

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