P. Laurence Freeman OSB

Miércoles de Semana Santa: Mateo 26, 14-25

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El hijo del hombre va a su destino, como dice la escritura. 

Las grandes tradiciones de sabiduría guardan secretos profundos y universales acerca de la naturaleza de la realidad. Pero no son tan explícitas como nosotros quisiéramos, con nuestra mente literal y nuestro entrenamiento científico. Nuestra experiencia en la dimensión espiritual actualmente se ha visto empobrecida grandemente y por tanto hemos perdido prácticamente el arte de leer los antiguos textos de cualquier tradición. Eso ha dado por resultado que se desarrolle el fenómeno moderno del fundamentalismo religioso y que se vea socavada la consciencia unificadora de una verdad universal expresada en símbolos universales. Quienquiera que haya sido quien escribió el Libro del Génesis se asombraría hoy en día al saber que 42 % del pueblo estadounidense rechaza el concepto de la evolución y piensa que todo sucedió en seis días. La ‘palabra’ de Dios se ha vuelto lingüística más que existencial.

Debido a que leía las escrituras de su tradición a la luz de su propia experiencia, Jesús fue capaz de entender y expresarse con una autoridad singular y con gran profundidad en su significado. Eso dio pie a una reacción en cadena que eventualmente se volvió una nueva tradición. Desde la reflexión cristiana sobre las escrituras, a la luz de la experiencia sin precedente de la Resurrección, surgió el ‘nuevo testamento’. Estos breves textos de cuatro evangelios y las cartas de los maestros de las primeras comunidades se volvieron una escritura de primera fuente. Surgieron directamente de una profunda y fresca experiencia espiritual, no completamente asimilada, pero que se volvió una inspiración perenne para místicos, teólogos y artistas.

Emergió, entonces, algo único y característico de la consciencia cristiana, despertada por el contacto con el Cristo crucificado y resucitado. Primeramente concierne a la realidad de la persona que nos pregunta ‘¿Quién dicen que soy?’ – una pregunta que solamente puede ser respondida desde el marco de nuestro propio auto conocimiento. En segundo lugar, o al mismo tiempo, tiene que ver con el entendimiento de Dios como Trinidad, como una comunión entre tres. Jesús habla del Padre como su fuente y objetivo y proclama su unión no dual con él. Pero también habla del Espíritu que enviará a continuar y guiar el desarrollo de su enseñanza, el Espíritu Santo, el sucesor real de Jesús.

Y sin embargo la trinidad ha sido una intuición de la mente humana en su búsqueda de Dios y la realidad definitiva. Si esto es porque la mente, reflexionando en su fuente, está estructurada de esta manera – pensamos en grupos de tres – o al revés – es una pregunta abierta. Pero es más que una coincidencia que los antiguos egipcios, los vedas, la tradición india del sat-ci-ananda (ser, consciencia, deleite); las tres manifestaciones del Buda; la idea en la filosofía griega de la humanidad (inteligencia, alma, el cuerpo del mundo); Lao-Tze (no-ser, ser eterno y la gran unidad que produce las diez mil cosas en la multiplicidad del mundo); todas estas visiones y el concepto cristiano de Dios como Padre, Hijo y Espíritu, hablan de los misterios definitivos de una manera tri-dimensional.

Encontramos esta verdad dentro de nosotros – la ‘trinidad inmanente’ que vive la explosiva vida de su amor dentro del corazón humano. Pero también encontramos esta realidad interior en los procesos externos y los eventos de la vida diaria, siempre y cuando hayamos aprendido a reconocerlos. ‘Cuando haces de los dos uno entonces entrarás al reino’ dice el evangelio del dubitativo Tomás. Lo que hace que dos sean uno son los tres. Esto no es teoría. Es la vida.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Enrique Lavín, WCCM México

P. Laurence Freeman OSB

Martes de Semana Santa: Juan 13, 21-38

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Y después de mojar el pedazo de pan, lo tomó y se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. Y después de comer el pan, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: “Lo que vas a hacer, hazlo pronto”. Pero ninguno de los que estaban sentados a la mesa entendió por qué le dijo esto. Sigue leyendo

La última cena fue una cena entre amigos, pero más extraña de lo que pareciera a simple vista. En las frases que describen su inicio confrontamos una revelación de la intensidad del drama de las relaciones humanas a través de las que somos dirigidos a una mayor toma de consciencia de la relación fundamental – unicidad – que tenemos con la fuente del ser.

Jesús inicia comentando que uno de los presentes le va a traicionar. No es el mejor modo, podríamos pensar, de iniciar una velada de amigos que se reúnen a compartir. Sin embargo, este comentario, abre las dimensiones obvias y familiares de la vida, de la convivencia y de las relaciones hacia unos límites nada fáciles de entender. ¿Qué quiere decir? ¿Por qué decirlo en ese momento? San Juan comenta que los discípulos se miraron entre sí preguntándose qué quería decir Jesús. Este intercambio de miradas complica más la textura de esta comunidad. Jesús aparece aislado, intensamente solitario. Ha expuesto una falla radical en su camaradería. Pero lo único que hace es llamar la atención hacia ello sin entrar en detalles. Tiene que ser algo de lo que necesitan estar conscientes.

Pedro, el líder de los discípulos, le pide a Juan, el discípulo amado, que averigüe quién es el traidor. Como en cualquier grupo humano hay niveles de intimidad que crean el peligro de la rivalidad y de los celos. Vemos en el relato que la descripción de los discípulos los presenta discutiendo entre ellos acerca de sus posturas respectivas. Jesús responde dándole un pedazo de pan al traidor y ‘en ese instante’ Satanás entró en él. Este momento de comunicación directa entre ellos dispara las sombras, las fuerzas obscuras. Qué fue, qué lo motivó o cómo podríamos explicarlo psicológicamente, nunca lo sabremos. ‘En ese instante’ da inicio el proceso en que Judas se convierte en sinónimo de traición para la historia, la vergüenza eterna de la mala fe. Y sin embargo, no solamente es una parte integral del drama. También ilumina el significado del relato.

¿Por qué sentimos una simpatía extraña con este marginado que traicionó a su amigo y luego consumó su mayor auto rechazo? ¿Por qué se da esta extraña intimidad entre Jesús y él cuando comparten este conocimiento, excluyendo a todos los demás presentes, sobre lo que va a hacer? Un momento íntimo que aparenta lo opuesto del que acaba de suceder con el discípulo amado y que, no obstante, lo incluye. Esto puede ser la clave de todo el misterio.

Todas las contradicciones y los opuestos de la vida, aun la gran división entre los muertos y los vivos, son capaces de ser reconciliadas y unidas.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Enrique Lavín, WCCM Méxi

P. Laurence Freeman OSB

Domingo de Ramos: Lucas: 22:14-23:56

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Sin embargo yo estoy entre ustedes como el que sirve.

El relato se inicia con una entrada triunfal y termina en fracaso y rechazo total. Entre el principio y el fin surge un gran desenvolvimiento. Es el patrón recurrente de opuestos en la vida que preferimos ignorar. El éxito, la plenitud, el estar contentos llegan con una gracia que no podríamos imaginar y que nos llena con las delicias de la gratitud. No hay nada más maravilloso que el don de sentirnos llenos de agradecimiento. En vez de pedir o imaginar,  sólo tenemos necesidad de recibir.

Pero para poder disfrutar de esta gratitud, la rueda debe dar una vuelta. Normalmente somos tomados por sorpresa cuando un giro en los acontecimientos hace que una celebración sea reemplazada por ansiedad o enojo. La muchedumbre alegre se desvanece y surge una turba con la intención de causarnos daño, al privarnos de la habilidad de agradecer.

La meditación y la disciplina personal ciertamente nos entrenan en alguna medida a ser desapegados y de esa forma podemos estar mejor preparados cuando descubrimos que la bolsa de harina que nos acaban de dar como regalo viene rota y su contenido se escapa. Pero ni la meditación ni la ascesis resuelven o previenen problemas. Solamente nos llevan a un encuentro con el misterio en que el patrón se repite y por lo mismo nos permite trascenderlo al asumirlo y atravesarlo.

Acabo de ver una foto que se ha hecho viral, la primera foto de un agujero negro, tomado en una galaxia muy distante llamada M87. Presenta un centro obscuro, ese horizonte desde el cual ni la misma luz puede escapar, rodeado por un halo de luz brillante y alegre. La coexistencia – o la secuencia – de opuestos parece ser una parte integral de la naturaleza en todos lados. La vida y la muerte, no pueden, aparentemente, existir por separado.

En la consciencia humana este misterio nos aplastaría, de la misma manera que un hoyo negro nos tragaría si no fuera por el milagro del espíritu de servicio. La auto donación es la única manera de sobrevivir los ires y venires de la vida. Jesús entró triunfante en Jerusalén, como un candidato político exitoso. Todos amamos el éxito. La gente lo adora cuando se presenta. Pero Jesús parecía indiferente y desapegado.

Antes de ser absorbido por el hoyo negro en Getsemaní, celebró una última cena con sus amigos, sabiendo que había uno que lo empujaría al precipicio. Los ánimos no eran sombríos, sino más bien serios. La seriedad, como dijo John Main, nos lleva a la alegría. El tono de la velada fue sorprendente, dirigido por un líder que siempre fue un hombre para todos, que sirvió hasta el final aún a aquellos que lo traicionaron a Él y a sus esperanzas. El espíritu de servicio revela una clase de gratitud diferente, que no puede ser anulada por su opuesto.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Enrique Lavín, WCCM México

P. Laurence Freeman OSB

Sábado de la quinta semana de Cuaresma: Juan 11, 45-56.

quinta semana de cuaresma

No se dan cuenta de que es mejor que muera un solo hombre por el pueblo y no que perezca toda la nación.

Fui educado desde pequeño en las riquezas de la fe católica. Su poderoso simbolismo abrió nuevas dimensiones de la realidad para mí. Tenía una imagen tan madura de Dios como podía a esa edad. Sin embargo, cada vez me relacionaba más con esa construcción mental de nuestra imaginación colectiva, distante, elevada, siempre observante y supuestamente amorosa, aunque aterradoramente fría. Un poco como un ladrón de bancos se relacionaría con una cámara de vigilancia.

«Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuando me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño». San Pablo insiste en que hemos de crecer en lo religioso y abrirnos a la realidad y no a nuestra construcción mental de la dimensión divina.  Estas palabras del Evangelio de hoy provienen del Sumo Sacerdote quien, con una crueldad siempre presente en los pasillos del poder, nos da una clave para esta maduración de nuestra comprensión de la historia de la Pascua. Este recontar la historia pronto se acelerará para aquellos de nosotros que estamos siguiendo estas liturgias.

De niño me fue dada una explicación simple, de hecho, una gran sobre-simplificación, de esta historia capaz de destruir mitos. Perdón de la deuda. El sufrimiento y la muerte de Jesús, el inocente cordero sacrificado, se explicaba como el pago de una deuda que la humanidad tenía con un Creador bueno y amoroso. Si preguntabas cuál era la deuda, te contaban la historia del Edén y de la fruta fatal que trajo la muerte y la desgracia a la condición humana. De esta forma se invertía la historia de Santa Claus. Papá Noel te da algo a cambio de nada. Dios Padre castiga al pueblo por cosas que no hicieron y las llama el pecado original. Como la deuda de una tarjeta de crédito que no puedes pagar, la culpa solo iba haciéndose cada vez más grande.

Después de una cierta edad y nivel de reflexión, esto se vuelve un insulto a la inteligencia de la mayoría de las personas. Buscan una explicación mejor o se van a buscar la verdad en otra dirección completamente distinta. El comentario del Sumo Sacerdote ayuda.  Revela una dinámica universal de cada sociedad humana y de todas las relaciones comunitarias. Rene Girard, el pensador francés, lo reconoció como un mecanismo de chivo expiatorio por el cual en un tiempo de crisis un grupo en conflicto descarga sus aflicciones en una víctima inocente que es sacrificada, trae una paz temporaria y frecuentemente es divinizada posteriormente. Aún hoy lo seguimos haciendo con los judíos, los gays, los inmigrantes y cualquiera que sea ‘otro’ para la mayoría.

La Pasión del Cristo refleja esta dinámica universal, pero lo hace únicamente desde la perspectiva de la víctima. La máscara es levantada, aunque, como es un mecanismo tan útil, continuamos utilizándolo, eligiendo no ser conscientes de los que estamos haciendo. La Cuaresma y la meditación son capaces de cambiar esta elección y volvernos conscientes de lo que estamos haciendo y de cuál es nuestra verdadera relación con el Padre. El problema no es la naturaleza divina sino la psique humana. ¿Cómo podemos ayudar a las personas a crecer y tomar responsabilidad por sí mismos? Tratándolos como adultos. La historia de Pascua es para adultos.

Dentro de la mentalidad de la multitud, sin embargo, los humanos actuamos como animales o niños pequeños. Seguimos a los fuertes y aplastamos a los débiles si eso parece ser lo más seguro que podemos hacer. La historia que pronto estaremos volviendo a contar revela la enorme soledad de la postura alternativa a la multitud. Muestra como emergen la experiencia personal y el mito. El rechazo, el sufrimiento, la muerte y la tumba son pruebas solitarias. Enfrentémoslo. Pero esto no es toda la historia, ni es, felizmente, el fin de la historia.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Carina Conte, WCCM Uruguay

 

 

P. Laurence Freeman OSB

Viernes de la quinta semana de Cuaresma: Juan 10, 31-42

quinta semana de cuaresma

Si no me creen a mí, crean en mis obras  

¿Cuáles pueden ser esas obras, en aquel entonces y ahora?

San Antonio del Desierto permaneció veinte años meditando en soledad, tras los cuales sus amigos fueron a buscarlo esperando encontrarlo muerto o enloquecido. En lugar de esto, apareció física y mentalmente radiante, saludable y racional. Por el resto de su vida fue reconocido por curar a los enfermos, confortar a los afligidos y reconciliar a los divididos. No está mal como forma de entender lo que quiere decir el buen trabajo y una vida significativa. Pero estos trabajos expresan un estado del ser más profundo. Quienquiera que toque ese estado en sí mismo y permanezca, se vuelve capaz de cambiar la mente de otros, llevándolos hacia la misma profundidad en ellos mismos. No importa si ‘crees’ en esa persona o no. O al menos, tu opinión es secundaria al hecho de haber sido tocado y cambiado por y a través de esa persona.

Esto implica un cierto tipo de liderazgo. No del tipo que se define meramente por los resultados o el éxito o los poderes carismáticos o la persuasión. Más bien del tipo que deja al descubierto la dimensión oculta de la bondad tanto dentro de nosotros como en el corazón de toda relación humana. Esto es turbador, sin duda alguna, y revolucionario; porque asumimos muchas cosas sobre nosotros y los demás que son una enorme subestimación de nuestra bondad esencial. Suele ser incluso peor: tenemos una baja consideración de nosotros mismos y una desconfianza básica por los demás.

 

‘La corte es corrupta, los campos están descuidados y llenos de maleza, los graneros están vacíos; sin embargo, hay algunos finamente vestidos con espadas en sus costados, llenos de comida y bebida y poseedores de demasiada riqueza. Esto es conocido como liderar en el robo. Sin duda alguna está muy lejos del Camino’. (Tao Te Ching LIII)

 

El impacto socialmente desestabilizante de las vastas diferencias de riqueza existentes en la sociedad es cada vez más obvio. ¿No es razonable pensar que el Brexit pueda estar relacionado con los casi cuatro millones de niños que viven en la pobreza en Gran Bretaña? Cuando Lao Tse escribió en el siglo VI AC, las expectativas sociales eran diferentes pero la visión de la persona sabia sobre la bondad esencial es la misma desde siempre. Con esa visión viene la indignación y la profunda tristeza del profeta al ver cuán engañados podemos llegar a estar todos y cuán inmisericordes e injustos pueden ser nuestros actos en este estado de engaño.

El significado místico de la Pascua que hemos venido preparando por casi seis semanas no puede ser separado de sus acciones. No se trata en primer lugar de la creencia sino de la experiencia. La creencia crece desde la experiencia. Ser tocados por la resurrección nos devuelve a la vida con nuevas formas de ver y un desafío radical a nuestros valores.

Desafortunadamente para aquellos que creen que el libro guía es el viaje, solo es posible comprender cómo sucede esto atravesando todo el proceso que conduce a la resurrección. El sufrimiento y la pérdida última no pueden ser evitados. Esa es la buena noticia.

 

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Carina Conte, WCCM Uruguay