P. Laurence Freeman OSB

Quinto domingo de Cuaresma: Juan 8, 1-11

quinta semana de cuaresma

Miró hacia arriba y dijo, ‘Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra´.

 Recientemente, en el pequeño Sultanato de Brunei, el líder nacional sintió el impulso de introducir leyes religiosas más rigurosas para el bienestar de su pueblo. Éstas incluían la amputación para los ladrones y la muerte por lapidación para los homosexuales. Me pregunto cómo habría respondido si hubiera cruzado su mirada con la de Jesús cuando levantó sus ojos de lo que escribía en el polvo mientras la mujer adúltera aguardaba su destino. Sus jueces la castigaban siguiendo la ley al pie de la letra. Jesús borró todos los libros cuando se arrodilló y escribió sus palabras silenciosas en el polvo.

La religión tiene dimensiones morales e intelectuales que conllevan los beneficios de los principios éticos y de símbolos sanadores para las desgracias de la vida. También ayudan a alinear la fe personal y la salud mental social. Pero hay una dimensión adicional oculta en la religión — la mística — que ignoramos a nuestro propio riesgo. Sin la influencia de la experiencia contemplativa, la creencia y conducta religiosa cae lentamente en decadencia, volviéndose insoportablemente superficial o moralista. O simplemente monstruosa.

Cuando estás convencido de que Dios está de tu lado, comienzas a hablar en nombre de Dios; y luego, si otros te empiezan a escuchar, pronto llegarás a creer que eres Dios. La paradoja de la verdadera experiencia religiosa es que, cuando has enfrentado la infinita diferencia y distancia entre tú y Dios, descubres que Dios está más cerca de ti de lo que tú estás de ti mismo. Luego eres atraído a un proceso de unión transformativa que es la contracara de la ‘identidad’. La unión diferencia. La distancia de esta intimidad que está más allá de las diferencias evoca la verdad de lo que dijo Meister Ekhart: ‘no hay distancia entre Dios y yo’.

Esto es menos abstracto de lo que puede sonar. La integridad de la religión debe ser protegida y promovida porque la religión no puede ser eliminada. Al igual que la política, si ha de evitar la corrupción, debe ser continuamente purificada por la verdad. Como la música, debe ser bien tocada. Pero no estoy pensando inmediatamente en los beneficios que esto traería al Sultán de Brunei. Estoy pensando más bien en todas las víctimas de la religión retardada, las mujeres encontradas en adulterio, los homosexuales y los ladrones, los chivos expiatorios de la falsa religión y en todos aquellos que están sentados solos en las celdas de alguna prisión, cuyas vidas han sido arruinadas por la cruel religiosidad de los que se creen con más razón que los demás.

La mujer adúltera toca un sentimiento universal de compasión. Como la Regla de Oro (trata a los demás como te gustaría ser tratado) es irreductible e indiscutible en su simplicidad tanto moral como mística.  Sin embargo, nos desconectamos muy fácilmente de su sentido y es por ello que debemos practicar la dimensión contemplativa a través de la Cuaresma y la meditación.

 

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Carina Conte, WCCM Uruguay

 

P. Laurence Freeman OSB

Sábado de la cuarta semana de Cuaresma: Juan 7, 40-52

cuarto domingo de cuaresma 2019

sí que la gente no se podía poner de acuerdo sobre él. Sigue leyendo.

En Bonnevaux hay tres primaveras. En cada una, un flujo continuo de agua pura brota del mundo subterráneo invisible, de niveles freáticos (superficiales) o de ríos subterráneos. Cuando me paro junto a ellos, observando la perturbación suave saliendo a la superficie de su fuente escondida, tengo la sensación de una larga historia. Los manantiales siempre han atraído a los seres humanos no solo como una fuente de agua de la que depende su vida sino como lugares sagrados, símbolos que significan una mejor vida, la conexión de vida. “Cree en milagros, curaciones y fuentes de sanación”,  Seamus Heaney escribió en su poema “Cure at Troy” y lo repitió en un discurso en el Royal College of Physicians of Ireland (Colegio Real de Médicos de Irlanda).

Las mitologías contienen historias sobre la búsqueda de la “fuente de la vida”. En sueños, el agua se dice que simboliza la misma conciencia. Jesús quería que descubramos la corriente de agua viva que fluye de nuestro corazón. El corazón de todas las personas es un manantial a través del cual fluye la conciencia de la vida de una fuente común de ser. Entra en esta dimensión tangible de la realidad, donde en este momento yo escribo y ustedes leen. Los corazones, sin embargo, se cierran cuando los estados mentales negativos con los que todos luchamos hasta el final de los tiempos nos distraen y nos agobian. Puede tomar muchos años que te des cuenta de que tu corazón se ha estado cerrando. Pero cuando lo ves, explica una gran parte de todo lo que ha salido mal. Expone los hábitos y patrones de carácter de comportamiento que nos han atrapado gradualmente y con los que nos identificamos falsamente.

Cuando el corazón se cierra, nos separamos de nuestra fuente y de la naturaleza fluida de la realidad. Adoptamos posiciones rígidas y fijas. Le sigue la oposición y al poco tiempo, el conflicto y varias formas de violencia. Cerrados y separados por el orgullo de tener razón y condenando a aquellos que no están de acuerdo con nosotros como equivocados, nunca podremos estar de acuerdo. Entonces perdemos contacto con los caminos misteriosos entre las dimensiones de la realidad. Estas conexiones no son tangibles o conceptuales de la forma en que estamos acostumbrados, por lo que es fácil desecharlas como imaginarias. El precio que pagamos es volvernos varados, inflexibles. Sin el manantial de la vida nueva nuestras ideas se vuelven rancias y nuestros argumentos monótonos. Fracasamos en estar de acuerdo con alguna cosa o con alguien excepto con nosotros mismos. Finalmente, no podemos estar de acuerdo ni con nosotros mismos.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Guillermo Lagos, WCCM México

P. Laurence Freeman OSB

Viernes de la cuarta semana de Cuaresma: Juan 7, 1-30

cuarto domingo de cuaresma 2019

Lo conozco porque he venido de él y fue él quien me envió.

 

En el largo movimiento hacia la autoconciencia, los seres humanos han logrado reconocer diferentes niveles de conciencia. Parece que los perros sueñan, pero no están interesados en la diferencia entre estar despierto y dormido. Hemos crecido en la conciencia de diferentes tipos de conocimientos y operaciones mentales. Si esto nos ha hecho mejores que los perros o los dioses que adoramos, o lo que significa, es otra pregunta.

 

Tal vez necesitamos dar dos pasos adelante y uno para atrás. Quiero decir, conforme crezcamos en autoconciencia, necesitamos recordar puntualmente la diferencia entre los niveles de la conciencia. Para nosotros y nuestras relaciones es importante distinguir entre sueño y realidad. En una cultura saturada por los medios donde fácilmente nos volvemos adictos a nuestros dispositivos y nos privamos de los mínimos grados de paz – sin hablar de la paz de Dios que va más allá del entendimiento – es crucial que recordemos la existencia de un nivel de pura conciencia. Es por esto que vamos al desierto todos los días a llevar a cabo el trabajo de silencio. “Abandonando”, como decía Juan Casiano en el siglo V, “todas las riquezas del pensamiento y la imaginación”, encontramos el camino real a la pobreza de espíritu – el desapego y la capacidad de gozar y entender sin poseer y las ilusiones que conlleva. Es el significado de la Cuaresma y la meditación diaria.

 

Sócrates habló de un sabio que se acercó al rey de Egipto con un magnífico regalo llamado escritura. Afirmó que aumentaría la memoria de la gente: “mi descubrimiento da una receta para la memoria y la sabiduría”, aseveró. El rey era demasiado inteligente para firmar de forma inmediata una suscripción a este nuevo medio maravilloso. Concluyó que la invención tendría el efecto opuesto porque “la gente dejaría de ejercitar la memoria”.  En lugar de buscar dentro de sí mismos se van a volver dependientes de “recursos de marcas externas.”  Sonó como una persona moderna que se queja de que, con Google, con las calculadoras electrónicas hemos perdido el hábito de la memoria, el trabajo mental y el arte de aprender.

 

Es difícil estar totalmente convencidos de esta posición extrema, especialmente tomando en cuenta que las palabras de Sócrates tuvieron que ser escritas por su estudiante para que llegaran a nosotros hoy en día. Sin embargo, nunca ha sido más importante enfrentar las diferencias entre el conocimiento directo e indirecto. Por maravilloso que sea un documental sobre la naturaleza, no es lo mismo que estar dentro de ella. Discutir sobre la meditación o investigar sobre sus beneficios, no es lo mismo que meditar. Llegar a tener la experiencia de Dios a través de las ideas, símbolos o rituales tiene un valor inmenso. Somos más débiles sin este lenguaje. Pero saber que “conozco a Dios porque he venido de Dios y fue Dios quien me envió” es una forma de conocimiento que no puede ser digitalizado en un sistema binario o aun en la más bella escritura.

 

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Guillermo Lagos, WCCM México

 

P. Laurence Freeman OSB

Jueves de la cuarta semana de cuaresma: Juan 5, 31-47

cuarto domingo de cuaresma 2019

La aprobación humana, nada significa para mí. 

He sido tentado, sin lugar a dudas como muchos otros en tiempos recientes, a dejar de seguir las noticias. En primer lugar, hay una enorme cantidad de historias sobre el fracaso: sobre liderazgo, construir consensos, respetar al bien común, ocuparse de los más vulnerables protegiéndolos de los disfuncionales y corruptos. Existe también una sensación de que lo que escuchamos como “noticias” son versiones que están considerablemente distorsionadas e incompletas de los eventos  y de lo que los actores principales piensan. He concluido que, sin importar cuán frustrante y decepcionante sea el estado de las cosas a nivel nacional y global, tenemos una responsabilidad, como miembros de la familia, a mantener cierto nivel de conocimiento e involucrarnos en todo, aun si a veces parece una mala telenovela.

Tal vez en una ermita en la profundidad del bosque, fuera de la civilización, podamos ser excusados de seguir al tanto de las noticias, pero eso sería porque en el nivel más profundo de compañerismo humano estaríamos presentes para todos, en una forma misteriosa, aun influyente. Ramana Maharashi, quien pasó la mayor parte de su vida en un estado de samadhi, de contemplación, nunca salió de su ashram. Siguió la misma rutina personal todos los días. Mucho vinieron a verlo y a sentarse con él en su silencio amoroso. Una vez un visitante preguntó por qué no viajaba y llevaba su paz a los rincones del mundo. Ramana sonrió y contestó “¿Cómo sabe usted que no lo hago?”

Pero mortales ordinarios como nosotros necesitamos equilibrar, en las fluctuaciones del tiempo, tanto el trabajo contemplativo como el activo, para ser en lugar de hacer. Corremos el riesgo de estar cada vez más ocupados y llenos de ruido y cada vez menos y menos realmente útiles. Corremos mucho, pero cubrimos poco terreno. Trabajamos intensamente, pero producimos menos buen trabajo.

Mucho de la ocupación moderna y la confusión gira alrededor de un ego no integrado. Los problemas de personalidad y los chismes ocupan cada vez más espacio en las noticias sobre aquellos que tienen la responsabilidad por cuenta nuestra de manejar las instituciones y mantener seguro al mundo. La excesiva ansiedad sobre la aprobación humana – lo que la gente piensa de nosotros – perturba el desapego que necesitamos para hacer buenos juicios y servir en su nombre. Esto es dramáticamente verdadero en el caso de los líderes, pero también en forma mística para todos, porque formamos un solo cuerpo social en el cual cada individuo está conectado con todos los demás.

Estar desapegado de la aprobación humana tiene un sentido positivo, pero también uno negativo. Negativamente, significa que hacemos lo que nos plazca: mentir, engañar, extorsionar y destruir, y no nos importa lo que la gente diga, porque sencillamente podemos negarlo siempre o eliminar la oposición. Este es el destino de los líderes solitarios quienes han perdido su soledad, ganando el mundo a costa de su verdadero ser.

Pero el sentido positivo significa que estamos desapegados, no desconectados. No estamos absortos en las multitudes agitadas de humanidad, nos mantenemos afuera. Sin embargo, vivimos conscientemente en la comunidad de la humanidad. Mientras más desapegados estemos, más compasivos somos en el corazón de la sociedad.

Esta es la sabiduría de la historia que nos transmite los últimos días de Jesús, una historia que nos está preparando para contarla otra vez y escucharla de nuevo al acercarse a su fin la Cuaresma. Es una historia única. Sin embargo, aun si no obtiene una buena parte de la aprobación humana, la sabiduría es universal. Como dice Lao Tse, el sabio “sabe sin tener que agitar, logra sin tener que actuar”.

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Guillermo Lagos, WCCM México

P. Laurence Freeman OSB

Miércoles de la cuarta semana de Cuaresma: Juan 5, 17-30

cuarto domingo de cuaresma 2019

 

Mi objetivo no es hacer mi propia voluntad, sino la de aquel que me ha enviado

 

 

Centralidad en el otro: es una idea más difícil que el egocentrismo. Todos estamos más familiarizados con el estado mental egocéntrico, aunque generalmente estamos más dispuestos a acusar a otros de ello que a verlo en nosotros mismos. Es el opuesto a la enseñanza fundamental y a la dinámica básica de la meditación.

 

La verdad – que estamos más vivos y somos verdaderamente nosotros cuando nos orientamos hacia otros en lugar de orientarnos a nuestros intereses personales – es una práctica difícil. Sin embargo, poco a poco y con muchas recaídas, conforme la reorientación de nuestras mentes, sentimientos y motivaciones nos van moviendo en la dirección correcta, descubrimos una nueva forma de felicidad. Emerge un nuevo significado en la vida. La meditación, entendida de forma adecuada, abraza de todo corazón este cambio de la mente, al aprender a quitar la atención de nosotros mismos.

 

Al principio, y por algún tiempo, parece que estamos batallando contra un fuerte viento en contra. La atención se revierte frecuentemente a los pensamientos, planes y recuerdos que estamos tratando de poner de lado al decir el mantra. La mente, como un cachorro que está siendo entrenado en casa, continúa cometiendo los mismos errores. Se requiere, no la fuerza o el castigo sino mucha paciencia que refleje el amor que sentimos por él. Las preocupaciones actuales, con las viejas ansiedades, continúan regresando y demandando nuestra atención. Parecería que usemos nuestro tiempo más útilmente tratando de resolver nuestros problemas o reanalizándolos. Pronto vemos, sin embargo, que a menos que aprendamos a dirigir nuestra atención, todos los pensamientos o planes, incluyendo aquellos que se refieren al bienestar de otros, serán rápidamente secuestrados por el egocentrismo. El mantra, suave pero consistentemente, reentrena nuestra mente con un mayor nivel de atención centrada en otros, lo que nos trae verdaderos beneficios a nosotros y a todos los aspectos de nuestro trabajo.

 

Es un buen trabajo porque saca lo mejor de nosotros y produce beneficios para otros. Lo que hacemos en nuestras sesiones de entrenamiento de meditación, da por lo tanto frutos en toda la gama de nuestra elección consciente y actividad; y al mismo tiempo también transforma nuestros hábitos inconscientes mentales y de sentimientos.

 

Así que un nuevo horizonte se ve a lo lejos. Vemos el orden innato de la realidad, la bondad esencial del universo, la cual es en sí misma el máximo buen trabajo. Esto se refleja en nuestro instinto por la consistencia – en fidelidad, justicia, verdad y bondad – en todo lo que nos concierne. En cuerpo, mente y palabra. Aun al reconocer las consecuencias de nuestras palabras y acciones y ver nuestras responsabilidades como son en realidad, sentimos que no es nuestra propia voluntad la que estamos siguiendo. Hay una voluntad en el universo que es centrada en el otro, establecida en la naturaleza de la realidad. Lao Tse la llamó el Camino. Jesús la conoció como el Padre.

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Guillermo Lagos, WCCM México