P. Laurence Freeman OSB

Domingo de Pascua: Lucas 24, 13-35.

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Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

Viene a nosotros escondido; la salvación consiste en reconocerlo (Simone Weil) .

Ha sido un largo camino desde el miércoles de Ceniza a la mañana de la Resurrección. No ha terminado aún. Si nos perdimos de algo, lo repasaremos tantas veces como sea necesario hasta reconocerlo. Pero, por ahora, el camino se ve bañado en su luz. Sobre todo, no hay nada más que temer.

Nuestra invitación a morir es también a levantarnos a una nueva vida, en comunidad, en comunión, una vida plena sin miedo. Supongo que es difícil estimar a qué es lo que la gente teme más – a la muerte o a la resurrección. Pero al meditar perdemos todo nuestro miedo, pues caemos en la cuenta que la muerte es muerte al miedo y la resurrección es surgir a una vida nueva. John Main

iFELICES PASCUAS, ALELUYA!

Laurence Freeman OSB

Traducción: Enrique Lavín, WCCM México

 

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