Lecturas Semanales

Lectura 32, Ciclo 5.


“El Silencio del Amor”,
Texto extraído del libro de John Main OSB, “Una Palabra Hecha Carne”
(Norwich: Canterbury, 2009), pág- 29-30.

El lenguaje es muy débil para explicar la plenitud del misterio. Por eso, el silencio absoluto de la meditación es de suma importancia. En el silencio de la meditación no intentamos pensar en Dios, ni hablar con Dios ni imaginarle. Permanecemos en ese asombroso silencio, abiertos al eterno silencio de Dios. Descubrimos en la meditación, a través de la práctica diaria y por la propia experiencia personal, que éste es el ambiente natural para todos nosotros. Fuimos creados para esto y nuestro ser florece y se expande en ese silencio eterno.

El término “Silencio”, sin embargo, falsea la experiencia y quizás disuada a muchas personas, puesto que puede sugerir la experiencia negativa de la privación del sonido o del lenguaje. Hay un temor de que el silencio de la meditación sea regresivo. Pero la experiencia y la tradición nos enseñan que el silencio de la oración no es el estado pre-lingüístico sino el post-lingüístico en el que el lenguaje ha completado su función de dirigirnos a través y más allá de sí mismo y de todo el reino de la conciencia mental. El silencio eterno no se priva de nada ni nos priva de nada. Es el silencio del amor, de la aceptación incondicional y sin reservas.

Sabemos que somos amados y por eso amamos. La meditación se ocupa de completar este ciclo de amor. Con nuestra apertura al Espíritu que habita en nuestros corazones, y que en silencio ama a todos, comenzamos el camino de la fe. Terminamos en la fe porque siempre hay un nuevo comienzo para la eterna danza del enamoramiento.

Carla Cooper
Traducido por WCCM España