P. Laurence Freeman OSB

Sábado de la quinta semana de Cuaresma: Juan 11, 45-56.

quinta semana de cuaresma

No se dan cuenta de que es mejor que muera un solo hombre por el pueblo y no que perezca toda la nación.

Fui educado desde pequeño en las riquezas de la fe católica. Su poderoso simbolismo abrió nuevas dimensiones de la realidad para mí. Tenía una imagen tan madura de Dios como podía a esa edad. Sin embargo, cada vez me relacionaba más con esa construcción mental de nuestra imaginación colectiva, distante, elevada, siempre observante y supuestamente amorosa, aunque aterradoramente fría. Un poco como un ladrón de bancos se relacionaría con una cámara de vigilancia.

«Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuando me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño». San Pablo insiste en que hemos de crecer en lo religioso y abrirnos a la realidad y no a nuestra construcción mental de la dimensión divina.  Estas palabras del Evangelio de hoy provienen del Sumo Sacerdote quien, con una crueldad siempre presente en los pasillos del poder, nos da una clave para esta maduración de nuestra comprensión de la historia de la Pascua. Este recontar la historia pronto se acelerará para aquellos de nosotros que estamos siguiendo estas liturgias.

De niño me fue dada una explicación simple, de hecho, una gran sobre-simplificación, de esta historia capaz de destruir mitos. Perdón de la deuda. El sufrimiento y la muerte de Jesús, el inocente cordero sacrificado, se explicaba como el pago de una deuda que la humanidad tenía con un Creador bueno y amoroso. Si preguntabas cuál era la deuda, te contaban la historia del Edén y de la fruta fatal que trajo la muerte y la desgracia a la condición humana. De esta forma se invertía la historia de Santa Claus. Papá Noel te da algo a cambio de nada. Dios Padre castiga al pueblo por cosas que no hicieron y las llama el pecado original. Como la deuda de una tarjeta de crédito que no puedes pagar, la culpa solo iba haciéndose cada vez más grande.

Después de una cierta edad y nivel de reflexión, esto se vuelve un insulto a la inteligencia de la mayoría de las personas. Buscan una explicación mejor o se van a buscar la verdad en otra dirección completamente distinta. El comentario del Sumo Sacerdote ayuda.  Revela una dinámica universal de cada sociedad humana y de todas las relaciones comunitarias. Rene Girard, el pensador francés, lo reconoció como un mecanismo de chivo expiatorio por el cual en un tiempo de crisis un grupo en conflicto descarga sus aflicciones en una víctima inocente que es sacrificada, trae una paz temporaria y frecuentemente es divinizada posteriormente. Aún hoy lo seguimos haciendo con los judíos, los gays, los inmigrantes y cualquiera que sea ‘otro’ para la mayoría.

La Pasión del Cristo refleja esta dinámica universal, pero lo hace únicamente desde la perspectiva de la víctima. La máscara es levantada, aunque, como es un mecanismo tan útil, continuamos utilizándolo, eligiendo no ser conscientes de los que estamos haciendo. La Cuaresma y la meditación son capaces de cambiar esta elección y volvernos conscientes de lo que estamos haciendo y de cuál es nuestra verdadera relación con el Padre. El problema no es la naturaleza divina sino la psique humana. ¿Cómo podemos ayudar a las personas a crecer y tomar responsabilidad por sí mismos? Tratándolos como adultos. La historia de Pascua es para adultos.

Dentro de la mentalidad de la multitud, sin embargo, los humanos actuamos como animales o niños pequeños. Seguimos a los fuertes y aplastamos a los débiles si eso parece ser lo más seguro que podemos hacer. La historia que pronto estaremos volviendo a contar revela la enorme soledad de la postura alternativa a la multitud. Muestra como emergen la experiencia personal y el mito. El rechazo, el sufrimiento, la muerte y la tumba son pruebas solitarias. Enfrentémoslo. Pero esto no es toda la historia, ni es, felizmente, el fin de la historia.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Carina Conte, WCCM Uruguay

 

 

P. Laurence Freeman OSB

Viernes de la quinta semana de Cuaresma: Juan 10, 31-42

quinta semana de cuaresma

Si no me creen a mí, crean en mis obras  

¿Cuáles pueden ser esas obras, en aquel entonces y ahora?

San Antonio del Desierto permaneció veinte años meditando en soledad, tras los cuales sus amigos fueron a buscarlo esperando encontrarlo muerto o enloquecido. En lugar de esto, apareció física y mentalmente radiante, saludable y racional. Por el resto de su vida fue reconocido por curar a los enfermos, confortar a los afligidos y reconciliar a los divididos. No está mal como forma de entender lo que quiere decir el buen trabajo y una vida significativa. Pero estos trabajos expresan un estado del ser más profundo. Quienquiera que toque ese estado en sí mismo y permanezca, se vuelve capaz de cambiar la mente de otros, llevándolos hacia la misma profundidad en ellos mismos. No importa si ‘crees’ en esa persona o no. O al menos, tu opinión es secundaria al hecho de haber sido tocado y cambiado por y a través de esa persona.

Esto implica un cierto tipo de liderazgo. No del tipo que se define meramente por los resultados o el éxito o los poderes carismáticos o la persuasión. Más bien del tipo que deja al descubierto la dimensión oculta de la bondad tanto dentro de nosotros como en el corazón de toda relación humana. Esto es turbador, sin duda alguna, y revolucionario; porque asumimos muchas cosas sobre nosotros y los demás que son una enorme subestimación de nuestra bondad esencial. Suele ser incluso peor: tenemos una baja consideración de nosotros mismos y una desconfianza básica por los demás.

 

‘La corte es corrupta, los campos están descuidados y llenos de maleza, los graneros están vacíos; sin embargo, hay algunos finamente vestidos con espadas en sus costados, llenos de comida y bebida y poseedores de demasiada riqueza. Esto es conocido como liderar en el robo. Sin duda alguna está muy lejos del Camino’. (Tao Te Ching LIII)

 

El impacto socialmente desestabilizante de las vastas diferencias de riqueza existentes en la sociedad es cada vez más obvio. ¿No es razonable pensar que el Brexit pueda estar relacionado con los casi cuatro millones de niños que viven en la pobreza en Gran Bretaña? Cuando Lao Tse escribió en el siglo VI AC, las expectativas sociales eran diferentes pero la visión de la persona sabia sobre la bondad esencial es la misma desde siempre. Con esa visión viene la indignación y la profunda tristeza del profeta al ver cuán engañados podemos llegar a estar todos y cuán inmisericordes e injustos pueden ser nuestros actos en este estado de engaño.

El significado místico de la Pascua que hemos venido preparando por casi seis semanas no puede ser separado de sus acciones. No se trata en primer lugar de la creencia sino de la experiencia. La creencia crece desde la experiencia. Ser tocados por la resurrección nos devuelve a la vida con nuevas formas de ver y un desafío radical a nuestros valores.

Desafortunadamente para aquellos que creen que el libro guía es el viaje, solo es posible comprender cómo sucede esto atravesando todo el proceso que conduce a la resurrección. El sufrimiento y la pérdida última no pueden ser evitados. Esa es la buena noticia.

 

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Carina Conte, WCCM Uruguay

 

 

P. Laurence Freeman OSB

Jueves de la quinta semana de Cuaresma: Juan 8, 51-59.

quinta semana de cuaresma

‘Antes que Abrahán existiera, Yo soy.’  Entonces tomaron piedras para lanzárselas. 

Uno podría pensar que cualquiera que oyera una frase así, aún si no le gustara la persona, aún si creyera que es un loco o un genio, hubiera dicho ‘explica lo que acabas de decir antes de que te apedree para matarte’. Sin embargo, en ésta, al igual que en las otras grandes frases “Yo soy”, Jesús está revelando otra dimensión de la realidad tan turbadoramente diferente de nuestra habitual forma de ver, que sus palabras amenazan el orden existente.

En los regímenes totalitarios los poetas y los artistas son las mayores amenazas. Aquellos que resisten a los detentadores del poder por la vía de la política o de la fuerza son más fáciles de reprimir. Una de las más grandes matemáticas modernas, por ejemplo, fue Emmy Noether. A la par de Einstein, abrió nuevas formas de percepción en álgebra y física que cambiaron para siempre la forma de ver las cosas en estos campos. Sus ideas originales entraron tan profundamente en la estructura básica conceptual que raramente se cita su nombre. No solamente agregó palabras al vocabulario, sino que expandió el lenguaje mismo.

Jesús hace esto con toda la visión humana del mundo. Por ello nos resulta tan deprimente cuando sus dichos revolucionarios, nacidos de la experiencia directa del Padre, son desviados de su intención verdadera para defender una moral particular o estructuras religiosas. Los contemplativos no solo son los verdaderos revolucionarios. Los verdaderos revolucionarios, en cualquier campo, son por naturaleza contemplativos y son místicos en cuanto a su visión de la realidad.

Acertadamente era considerado peligroso para el orden prevaleciente, pero a un nivel aún más profundo que el que sus críticos imaginaban.  Le costó su muerte liberarse del poder represivo de sus críticos y liberar su visión (el espíritu) que continúa entrando en la conciencia humana para cambiar la naturaleza de la realidad para nosotros. Hubiera sido lindo que las autoridades lo hubieran reconocido y escuchado. Pero es factible que eso no suceda cuando aceptar tal forma de ver amenaza no solo tu institución sino todo aquello en torno a lo cual has construido tu vida. Nadie quiere atravesar una transformación total. Nos gusta el cambio que podemos controlar. Así que el violento rechazo de sus contemporáneos era altamente probable; si sentimos que había un plan, era incluso parte del plan. Ni siquiera aquellos que lo amaban lo comprendían.

Nuestra práctica espiritual diaria y los próximos días de los misterios Pascuales nos sintonizan con esta visión y nos ayudan a comprender lo que Jesús quería decir cuando usaba la palabra ‘Yo’. Jesús no estaba diciendo — como temían en su confusión los que querían apedrearlo o crucificarlo— ‘Yo soy Dios’. Estaba diciendo ‘Dios es Yo soy. Esto es lo que estoy diciendo’.

 

Laurence Freeman OSB

Traducción: Carina Conte, WCCM Uruguay

P. Laurence Freeman OSB

Miércoles de la quinta semana de Cuaresma: Juan 8, 31-42

quinta semana de cuaresma

Yo he salido y vengo de Dios. No he venido por mi cuenta, sino que él mismo me ha enviado.

Ayer estuve observando unos corderos recién nacidos. Como niños pequeños, saltan de un extremo a otro de un espectro que va entre el apego obsesivo a la madre y un entusiasmo ilimitado por explorar un mundo nuevo. Son adorables, interminablemente fascinantes y deliciosos. Bueno, quizás no interminablemente, pero son muy encantadores. Pensé ‘¿quién podría desearles algún daño?’. Debe ser su misma inocencia la que los vuelve un símbolo tan poderoso del abuso de esa inocencia. Desde el cordero pascual sacrificado en los oscuros años del Éxodo al ‘Cordero de Dios’ aclamado en cada Misa.

En todas partes por aquí, el mundo está reverdeciendo. Comienzan a emerger aromas fértiles largamente enterrados en la tierra fría. La larga soledad del invierno es expulsada por incontables relaciones nuevas entre los seres vivos de todo tipo que aparecen de la nada, emergiendo a la luz y trayendo luz consigo. Aún en un frío día de primavera se hace presente la calidez de la vida. Todo sucede desde tiempo inmemorial, pero es siempre nuevo y fresco. El poeta inglés George Herbert lo captó en las primeras líneas de su gran poema, La Flor, comparando el ciclo de la naturaleza con el ciclo de su oscuridad y renacimiento espiritual: ‘Cuán frescos, oh Señor, cuán dulces y puros son tus retornos…’

En contraste con lo opresivo de las fuerzas oscuras, como el miedo o la opresión, o la violencia y el rechazo, con su historia secreta de culpa y vergüenza, aparece una nueva autoridad: la autoridad de la inocencia. Puede mirar a la opresión y al miedo directamente a los ojos y desarmarlos. La primavera es muy tierna comparada con la brutalidad del invierno, pero es incontenible. En el punto correcto del ciclo es irresistible.

En el Evangelio de Juan, las palabras de Jesús frecuentemente reflejan la verdadera identidad de Jesús descubierta por los cristianos primitivos. Sacado de contexto, algunas de las palabras suenan arrogantes. Son el eco de una comunidad que estaba descubriendo la dimensión del Cristo. Los evangelios de hoy incluyen las palabras que elegí más arriba, que muestran no una auto fijación sino a una persona sobre quien amanece la dimensión de la primavera eterna. En la conciencia de Jesús, su inocencia de orgullo es su autoridad. No la construye él mismo, sino que es completamente tomada de otro: el que lo eligió y lo envió.

‘Elegido’ y ‘enviado’ son palabras que describen una experiencia que también nos espera a nosotros, si penetramos más allá de la ego-conciencia. Cuando nos convertimos en nuestro yo real, vemos que ya estamos viviendo en una red de relaciones tan vasta como el cosmos, una comunión de ser, una comunidad de seres que nos sumerge en la realidad última. Nos vuelve tan humildes como podemos serlo. En Jesús, la misma humildad se manifiesta como autoridad y autoconocimiento. Como una inocencia de poderosa vulnerabilidad.

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

 

Traducción: Carina Conte, WCCM Uruguay