Noticias de la Comunidad, P. John Main O.S.B.

36 aniversario de John Main (1926-1982)

El pasado 30 de diciembre se cumplieron 36 años del fallecimiento del P. John Main. Les compartimos un mensaje que envió el P. Laurence conmemorando un día tan significativo para nuestra comunidad y que nos llega a través de la comunidad en Argentina.

Dirección del video del P. Laurence:

https://youtu.be/kLs9UsnyUsg

Puedes seleccionar subtítulos y traducción al español en el ícono de configuración de Youtube, abajo a la derecha en la pantalla.

Les compartimos también una guía de meditación grabada por el propio P. John, con hermosas fotos de su infancia, juventud y edad madura, algunas junto al P. Laurence y al Dalai Lama. No es posible colocar los subtítulos en español, sin embargo vale la pena escuchar su voz, que transmite mucho en sí misma.

El contenido de la locución es muy similar al que utilizamos en la introducción que impartimos a quienes comienzan a practicar la Meditación Cristiana, porque más allá de que consigamos o no traducirlo, muchos seguramente ya están familiarizados con este contenido.

Pincha abajo para ver el video:

Vista previa del video de YouTube John Main Anniversary (1926 – 1982): a special meditation session

John Main byn

Muchas gracias! Bendiciones!

P. Laurence Freeman OSB

Cuarto Domingo de Adviento

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Lucas 1 39-44

En esos días María se levantó y fue apresuradamente a la región montañosa, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 

Y aconteció que cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre; e Isabel fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Por qué me ha acontecido esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque he aquí, apenas la voz de tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de gozo en mi vientre.

 

Los Evangelios de las tres últimas semanas han tenido figuras preponderantemente masculinas, que reflejan el mundo cultural del Medio Oriente donde el muy esperado Mesías debía nacer. Pero el Evangelio de hoy se transporta completamente al mundo femenino, dos mujeres embarazadas que han comprendido el Adviento: la espera, la oración y el cambio de mentalidad.

 

San Lucas es, para su tiempo, alguien perfectamente sintonizado con las mujeres, los pobres, los marginados y los niños. Todos aquellos que en su mundo eran habitualmente hechos a un lado, devaluados, pasados por alto. Su atención hacia ellos refleja la Buena Nueva de Jesús, de que a la luz de Dios, simplemente no hay marginados, ni grupos de segunda clase, ni personas desechables. Nuestra preocupación contemporánea – en lo que queda de la democracia liberal – por las minorías, la igualdad de derechos para la mujer, la justicia económica, puede, aunque a una menor profundidad de entendimiento, reflejar esta sabiduría de igualdad universal.

 

Así que aunque la naturaleza no reparta sus dones en forma equitativa, los humanos pueden hacerlo en la medida en que protejan y respeten a los menos afortunados.

 

Aun a pesar de las diferencias culturales, la justicia es un instinto innato que surge de la bondad esencial de la naturaleza humana. Esta bondad es Dios. Y revela la capacidad del ser humano para ser divinizado, tal como el niño que brinca en el vientre de Isabel ante la presencia del embrión en el vientre de María atestigua la capacidad divina de encarnarse. Durante el Adviento tal vez no estamos seguros si vamos hacia Dios o si Dios viene hacia nosotros, pero la conclusión es que los dos movimientos son inseparables.

 

Siglos de representaciones de la escena de la Visitación nos muestran a María la niña y a Isabel la mujer mayor, abrazándose. Cuando Juan, el hijo de Isabel brincó, María, su pariente, escuchó otra declaración sobre el significado de su propio bebé. De nuevo se queda en silencio, apenas vislumbrando el significado del misterio en que se ve envuelta ahora.

 

En la Anunciación, María sólo dijo sí. En los relatos del nacimiento, el exilio y el regreso a Nazareth, permanece callada. Reprende al niño Jesús por causarle ansiedad al perderse en el Templo y también le habla durante el banquete en Caná. Fuera de eso, su presencia luminosa en los Evangelios es silente, consciente, preocupada, comprometida aún al pie de la cruz con aquél  a quien esperaban ella y el mundo. Su silencio ante la presencia del misterio es un modelo de contemplación para nuestro propio tiempo, que a veces se balancea entre la superstición y el reduccionismo.

 

Claro que no sabemos mucho o más bien casi nada de los orígenes históricos de estos relatos llenos de simbología, y nunca sabremos. Sin embargo, nos seguimos emocionando y llenando de asombro ante la realidad que nos exponen. La mentalidad de Adviento es holística, incluyente, abierta a los profundos, bellos y evocativos símbolos que nos permiten vislumbrar la verdad intuitiva y directamente. Sentimos algo que brinca en nuestro interior pero  no lo podemos ver plenamente todavía.

 

Después de todo, el Adviento trata de una gestación, la experiencia de una presencia invisible en el vientre de nuestro espíritu. Esto es algo muy poderoso por sí mismo – al igual que nuestra meditación en silencio se va reconociendo solamente a través de sus frutos. El nacimiento es otra etapa de la auto revelación de la realidad que prueba lo que sabíamos sin conocer. Pero ni el mismo nacimiento nos aclara el asunto ya que aumenta el misterio aun más.

 

 

Laurence Freeman OSB

 

Traducción: WCCM México

 

 

 

 

P. Laurence Freeman OSB

Tercera semana de Adviento

Lucas 3:10 – 18

‘Alguien vendrá que les bautizará con el Espíritu Santo y el fuego.’

Cuando todos le preguntaron a Juan, “¿Qué debemos hacer?” Él les contestó: ‘El que tenga dos capas, que dé una al que no tiene, y el que tenga de comer, haga lo mismo’.  Vinieron también cobradores de impuestos para que Juan los bautizara. Le dijeron: ´Maestro, ¿qué tenemos que hacer?’ Respondió Juan: ‘No cobren más de lo establecido’. A su vez, unos soldados le preguntaron: ‘Y nosotros, ¿qué debemos hacer?’  Juan les contestó: ‘No abusen de la gente, no hagan denuncias falsas y conténtense con su sueldo.’

Una sensación de expectativa crecía entre las personas, quienes empezaron a preguntarse interiormente si Juan no sería el Cristo, entonces Juan declaró ante todos ellos: `Yo les bautizo con agua, pero está por llegar uno con más poder que yo, y yo no soy digno de desatar las correas de su sandalia. Él les bautizará con el Espíritu Santo y el fuego. Tiene la pala en sus manos para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en sus graneros, mientras que la paja la quemará en el fuego que no se apaga ´. Con estas instrucciones y muchas otras, Juan anunciaba la Buena Nueva al pueblo. 

tercer semana adviento 2018

 

El mundo en el cual había nacido Jesús estaba tan descontento y disfuncional por la injusticia institucional como el actual. Los momentos de optimismo y esperanza sin límites eran pocos y de corta vida. La elección de un Kennedy o un Obama, la caída del Muro de Berlín, los días embriagadores de la revolución política inspirado por ideales y las secuelas inmediatas de la guerra, los días de bodas, los nuevos inicios son ocasiones para creer en lo imposible y olvidar cómo las esperanzas similares fueron decepcionadas anteriormente. Son los pobres los que compran los boletos de lotería.

Pecados sociales – tal como los que hemos incrustado dentro de nuestros sistemas financieros que disparan el costo de casas lujosos mientras números cada vez más grandes de personas, aun en las sociedades afluentes,  apenas pueden alimentar ni poner un techo sobre las cabezas de sus familias – drena el espíritu y desempodera la voluntad.  En este estado de desesperación, el pueblo fue a Juan a preguntar simplemente “¿Qué debemos hacer?”

Juan el Bautista es el Adviento, la espera activa por el Mesías. Respondiendo a la pregunta del pueblo, él hace frente a las injusticias y los pecados sociales de su tiempo que oprimían las vidas y las almas de las personas que venían al desierto a escucharlo. Ellos se preguntaban acerca de él, con la esperanza de que él sería el salvador que corregiría todo lo que estaba mal y restablecería el orden de la justicia. Los infelices siempre buscan un mesías.

Él no lo es, ni siquiera es un revolucionario social.  Él dice a los que cobran  impuestos que no cobren más de lo debido y a los soldados que no usen su fuerza para explotar ni intimidar. ¿A cuántas sociedades de hoy – llenas de corrupción política, judicial y hasta en su policía – no podría decirles esto? Es lo mínimo para la justicia.  Y no se puede separar de la dimensión spiritual, como San Oscar Romero llegó a entender. Tampoco podemos colocar una línea roja entre nuestra meditación y la forma en que vivimos, votamos, y gastamos nuestros ingresos disponibles y los problemas del día.

Una vez di un retiro en las Filipinas a sacerdotes de un sector muy pobre y remoto del país. El seminario en donde nos reunimos era tan mínimo como la mayoría de las casas de la personas y de los sacerdotes que les servían. Me acuerdo que el lavabo de mi cuarto cayó de la pared cuando lo toqué y lamenté causarles gastos adicionales.

Al hablar individualmente con los sacerdotes, me di cuenta de que estos eran verdaderos servidores del pueblo, cuidando sus derechos y necesidades materiales, defendiendo su dignidad mientras nutrían sus vidas religiosas y espirituales.

En una visita a Venezuela, conocí a un joven e inteligente hombre de negocios que viajaba frecuentemente a los Estados Unidos para organizar el flujo de mercadería de lujo a su país para aquellos clientes con dinero para pagarlos.  La mayoría de las personas en Venezuela, ya en esa época, tenían que luchar de manera humillante para cubrir las necesidades básicas. Lo que más me molestó fue que él rechazó toda conversación acerca de la situación social o de la política de su país.  Decía que eso estaba en la esfera ´pública´ y que él ya tenía suficiente sobre su plato en la esfera ´privada´.  Cuando le presioné, justificó su actitud diciendo que los políticos eran todos iguales. Era la lógica de la jungla mal empaquetada.

Cuando Jesús finalmente apareció en escena él será, como Juan, un profeta denunciando la injusticia, defendiendo a los indefensos, apasionado por la justicia. Esto pudo haber sido la causa real de su caída más que su realmente revolucionaria revelación espiritual.  Pero él será más que un profeta. Su palabra mostrará a la humanidad un nuevo y radical sistema social atento a la presencia de Dios en todas las cosas. Esta alineación de los mundos interiores y exteriores, armonizando lo político y lo místico es lo que el llama el Reino. Escuchar esto, atender, esperar, orar y mantenerse despiertos es ser “bautizado con el Espíritu y el fuego”. La evidencia es que nos quemará.

Laurence Freeman OSB

 

Traducción: WCCM Paraguay

P. Laurence Freeman OSB

Segunda semana de Adviento 2018. Reflexión del P. Laurence.

Lucas 3, 1-6

El llamado de Juan el Bautista

«Era el año quince del reinado del emperador Tiberio. Poncio Pilato era gobernador de Judea, Herodes gobernaba en Galilea, su hermano Filipo en Iturea y Traconítide, y Lisanias en Abilene; Anás y Caifás eran los jefes de los sacerdotes. En este tiempo la palabra de Dios le fue dirigida a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. Juan empezó a recorrer toda la región del río Jordán, predicando bautismo y conversión, para obtener el perdón de los pecados. Esto ya estaba escrito en el libro del profeta Isaías:

Oigan ese grito en el desierto:

Preparen el camino del Señor,

enderecen sus senderos.

Las quebradas serán rellenadas

y los montes y cerros allanados.

Lo torcido será enderezado,

y serán suavizadas las asperezas de los caminos.

Todo mortal entonces verá la salvación de Dios.»

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Puede no parecer demasiado importante saber que Lisanias era tetrarca de Abilene cuando Juan el Bautista comenzó a predicar el arrepentimiento. Pero puede que sí nos ayude a recordar la historicidad de nuestra tradición y la necesidad universal de profetas. El profeta salvaje del desierto del Jordán es un arquetipo de todos aquellos que nos llaman a entrar en razón, desafiando el statu quo social, denunciando las negaciones y evasivas oficiales, simplemente diciendo las cosas como son aun cuando sean condenados por las autoridades como enemigos del pueblo y sean asesinados como chivos expiatorios.

Juan es una figura del Adviento, preparando el camino para la aparición de Jesús en el escenario público. Adviento significa literalmente un “venir hacia”. El viene hacia nosotros y, a medida que percibimos ese acercamiento, quizás comenzamos a salir a su encuentro. Esta es una imagen espacial usada para describir un evento espiritual no limitado por espacio ni el tiempo, sino que aún está sucediendo en la geografía humana y en tiempo real.

¿Qué hay en el corazón del mensaje del profeta?  Un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados. Para muchos hoy, estos términos tienen tanto significado como el lenguaje de programación de computadoras.  Pero evocan una necesidad humana, importante y atemporal de sentido, ritual y transformación.   El pecado es endémico. El mundo está devastado por el pecado, personal y colectivo, en familias, en directorios corporativos, en la polución del planeta o contra las mentes de los jóvenes.

Podríamos usar culpa, vergüenza, tristeza, o remordimiento como sinónimos de ‘arrepentimiento’. No son malas reacciones, al menos por un tiempo, cuando reconocemos nuestros pecados y el daño que hemos hecho a otros. Sin embargo, deberíamos hacer más que encogernos de hombros y decir ‘sigamos adelante’. El significado esencial del arrepentimiento (metanoia) no es solo lo que hacemos sino un cambio de la mente, literalmente ‘más allá de la mente’. Frente al horror del miedo y al estar atrapados en patrones destructivos de comportamiento, solamente un cambio en el propio sistema operativo de nuestra atención podrá funcionar. No es un cambio de creencias lo que necesitamos sino un cambio de percepción, no de ideología sino de cómo y qué vemos.

Esto inicia el proceso de perdón dentro y hacia nosotros mismos. Nunca es fácil ver qué tan perdidos, engañados o auto-centrados estábamos. Reconocer esto requiere la reconciliación con el ser verdadero que habíamos rechazado. No podemos perdonar a otros el daño que nos hicieron hasta haber entendido lo que significa perdonarnos a nosotros mismos. “¿Porqué habría de perdonarme a mí mismo? ¡Es el quien me ha lastimado!” Quizás – y ciertamente debe hacerse justicia. Pero si hemos de volvernos completos, no alcanza con ser una víctima. Necesitamos ser sanados por un cambio de perspectiva, por una nueva forma de ver toda la situación.

Arrepentimiento va con ‘bautismo’, un signo visible de lo que sucede dentro de la conciencia.  Esto puede tener un significado religioso explícito como una iniciación en una nueva comunidad, lo que ayuda a mantener en movimiento el cambio de mentalidad. Pero la meditación también es un bautismo, una inmersión en la corriente de la conciencia. Y tiene una forma externa, signos visibles. Como nos sentamos, manifestamos quietud y silencio exterior, nuestro ritmo diario de mañana y tarde, son rituales que expresan y fortalecen el proceso de cambiar nuestra mente, expandiendo nuestra conciencia. La meditación también expresa el suavizar y rellenar que describía Isaías, mostrándonos que somos librados del horror a un nuevo estado de salud y florecimiento.