P. Laurence Freeman OSB

Tercera semana de Adviento

Lucas 3:10 – 18

‘Alguien vendrá que les bautizará con el Espíritu Santo y el fuego.’

Cuando todos le preguntaron a Juan, “¿Qué debemos hacer?” Él les contestó: ‘El que tenga dos capas, que dé una al que no tiene, y el que tenga de comer, haga lo mismo’.  Vinieron también cobradores de impuestos para que Juan los bautizara. Le dijeron: ´Maestro, ¿qué tenemos que hacer?’ Respondió Juan: ‘No cobren más de lo establecido’. A su vez, unos soldados le preguntaron: ‘Y nosotros, ¿qué debemos hacer?’  Juan les contestó: ‘No abusen de la gente, no hagan denuncias falsas y conténtense con su sueldo.’

Una sensación de expectativa crecía entre las personas, quienes empezaron a preguntarse interiormente si Juan no sería el Cristo, entonces Juan declaró ante todos ellos: `Yo les bautizo con agua, pero está por llegar uno con más poder que yo, y yo no soy digno de desatar las correas de su sandalia. Él les bautizará con el Espíritu Santo y el fuego. Tiene la pala en sus manos para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en sus graneros, mientras que la paja la quemará en el fuego que no se apaga ´. Con estas instrucciones y muchas otras, Juan anunciaba la Buena Nueva al pueblo. 

tercer semana adviento 2018

 

El mundo en el cual había nacido Jesús estaba tan descontento y disfuncional por la injusticia institucional como el actual. Los momentos de optimismo y esperanza sin límites eran pocos y de corta vida. La elección de un Kennedy o un Obama, la caída del Muro de Berlín, los días embriagadores de la revolución política inspirado por ideales y las secuelas inmediatas de la guerra, los días de bodas, los nuevos inicios son ocasiones para creer en lo imposible y olvidar cómo las esperanzas similares fueron decepcionadas anteriormente. Son los pobres los que compran los boletos de lotería.

Pecados sociales – tal como los que hemos incrustado dentro de nuestros sistemas financieros que disparan el costo de casas lujosos mientras números cada vez más grandes de personas, aun en las sociedades afluentes,  apenas pueden alimentar ni poner un techo sobre las cabezas de sus familias – drena el espíritu y desempodera la voluntad.  En este estado de desesperación, el pueblo fue a Juan a preguntar simplemente “¿Qué debemos hacer?”

Juan el Bautista es el Adviento, la espera activa por el Mesías. Respondiendo a la pregunta del pueblo, él hace frente a las injusticias y los pecados sociales de su tiempo que oprimían las vidas y las almas de las personas que venían al desierto a escucharlo. Ellos se preguntaban acerca de él, con la esperanza de que él sería el salvador que corregiría todo lo que estaba mal y restablecería el orden de la justicia. Los infelices siempre buscan un mesías.

Él no lo es, ni siquiera es un revolucionario social.  Él dice a los que cobran  impuestos que no cobren más de lo debido y a los soldados que no usen su fuerza para explotar ni intimidar. ¿A cuántas sociedades de hoy – llenas de corrupción política, judicial y hasta en su policía – no podría decirles esto? Es lo mínimo para la justicia.  Y no se puede separar de la dimensión spiritual, como San Oscar Romero llegó a entender. Tampoco podemos colocar una línea roja entre nuestra meditación y la forma en que vivimos, votamos, y gastamos nuestros ingresos disponibles y los problemas del día.

Una vez di un retiro en las Filipinas a sacerdotes de un sector muy pobre y remoto del país. El seminario en donde nos reunimos era tan mínimo como la mayoría de las casas de la personas y de los sacerdotes que les servían. Me acuerdo que el lavabo de mi cuarto cayó de la pared cuando lo toqué y lamenté causarles gastos adicionales.

Al hablar individualmente con los sacerdotes, me di cuenta de que estos eran verdaderos servidores del pueblo, cuidando sus derechos y necesidades materiales, defendiendo su dignidad mientras nutrían sus vidas religiosas y espirituales.

En una visita a Venezuela, conocí a un joven e inteligente hombre de negocios que viajaba frecuentemente a los Estados Unidos para organizar el flujo de mercadería de lujo a su país para aquellos clientes con dinero para pagarlos.  La mayoría de las personas en Venezuela, ya en esa época, tenían que luchar de manera humillante para cubrir las necesidades básicas. Lo que más me molestó fue que él rechazó toda conversación acerca de la situación social o de la política de su país.  Decía que eso estaba en la esfera ´pública´ y que él ya tenía suficiente sobre su plato en la esfera ´privada´.  Cuando le presioné, justificó su actitud diciendo que los políticos eran todos iguales. Era la lógica de la jungla mal empaquetada.

Cuando Jesús finalmente apareció en escena él será, como Juan, un profeta denunciando la injusticia, defendiendo a los indefensos, apasionado por la justicia. Esto pudo haber sido la causa real de su caída más que su realmente revolucionaria revelación espiritual.  Pero él será más que un profeta. Su palabra mostrará a la humanidad un nuevo y radical sistema social atento a la presencia de Dios en todas las cosas. Esta alineación de los mundos interiores y exteriores, armonizando lo político y lo místico es lo que el llama el Reino. Escuchar esto, atender, esperar, orar y mantenerse despiertos es ser “bautizado con el Espíritu y el fuego”. La evidencia es que nos quemará.

Laurence Freeman OSB

 

Traducción: WCCM Paraguay

P. Laurence Freeman OSB

Segunda semana de Adviento 2018. Reflexión del P. Laurence.

Lucas 3, 1-6

El llamado de Juan el Bautista

«Era el año quince del reinado del emperador Tiberio. Poncio Pilato era gobernador de Judea, Herodes gobernaba en Galilea, su hermano Filipo en Iturea y Traconítide, y Lisanias en Abilene; Anás y Caifás eran los jefes de los sacerdotes. En este tiempo la palabra de Dios le fue dirigida a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. Juan empezó a recorrer toda la región del río Jordán, predicando bautismo y conversión, para obtener el perdón de los pecados. Esto ya estaba escrito en el libro del profeta Isaías:

Oigan ese grito en el desierto:

Preparen el camino del Señor,

enderecen sus senderos.

Las quebradas serán rellenadas

y los montes y cerros allanados.

Lo torcido será enderezado,

y serán suavizadas las asperezas de los caminos.

Todo mortal entonces verá la salvación de Dios.»

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Puede no parecer demasiado importante saber que Lisanias era tetrarca de Abilene cuando Juan el Bautista comenzó a predicar el arrepentimiento. Pero puede que sí nos ayude a recordar la historicidad de nuestra tradición y la necesidad universal de profetas. El profeta salvaje del desierto del Jordán es un arquetipo de todos aquellos que nos llaman a entrar en razón, desafiando el statu quo social, denunciando las negaciones y evasivas oficiales, simplemente diciendo las cosas como son aun cuando sean condenados por las autoridades como enemigos del pueblo y sean asesinados como chivos expiatorios.

Juan es una figura del Adviento, preparando el camino para la aparición de Jesús en el escenario público. Adviento significa literalmente un “venir hacia”. El viene hacia nosotros y, a medida que percibimos ese acercamiento, quizás comenzamos a salir a su encuentro. Esta es una imagen espacial usada para describir un evento espiritual no limitado por espacio ni el tiempo, sino que aún está sucediendo en la geografía humana y en tiempo real.

¿Qué hay en el corazón del mensaje del profeta?  Un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados. Para muchos hoy, estos términos tienen tanto significado como el lenguaje de programación de computadoras.  Pero evocan una necesidad humana, importante y atemporal de sentido, ritual y transformación.   El pecado es endémico. El mundo está devastado por el pecado, personal y colectivo, en familias, en directorios corporativos, en la polución del planeta o contra las mentes de los jóvenes.

Podríamos usar culpa, vergüenza, tristeza, o remordimiento como sinónimos de ‘arrepentimiento’. No son malas reacciones, al menos por un tiempo, cuando reconocemos nuestros pecados y el daño que hemos hecho a otros. Sin embargo, deberíamos hacer más que encogernos de hombros y decir ‘sigamos adelante’. El significado esencial del arrepentimiento (metanoia) no es solo lo que hacemos sino un cambio de la mente, literalmente ‘más allá de la mente’. Frente al horror del miedo y al estar atrapados en patrones destructivos de comportamiento, solamente un cambio en el propio sistema operativo de nuestra atención podrá funcionar. No es un cambio de creencias lo que necesitamos sino un cambio de percepción, no de ideología sino de cómo y qué vemos.

Esto inicia el proceso de perdón dentro y hacia nosotros mismos. Nunca es fácil ver qué tan perdidos, engañados o auto-centrados estábamos. Reconocer esto requiere la reconciliación con el ser verdadero que habíamos rechazado. No podemos perdonar a otros el daño que nos hicieron hasta haber entendido lo que significa perdonarnos a nosotros mismos. “¿Porqué habría de perdonarme a mí mismo? ¡Es el quien me ha lastimado!” Quizás – y ciertamente debe hacerse justicia. Pero si hemos de volvernos completos, no alcanza con ser una víctima. Necesitamos ser sanados por un cambio de perspectiva, por una nueva forma de ver toda la situación.

Arrepentimiento va con ‘bautismo’, un signo visible de lo que sucede dentro de la conciencia.  Esto puede tener un significado religioso explícito como una iniciación en una nueva comunidad, lo que ayuda a mantener en movimiento el cambio de mentalidad. Pero la meditación también es un bautismo, una inmersión en la corriente de la conciencia. Y tiene una forma externa, signos visibles. Como nos sentamos, manifestamos quietud y silencio exterior, nuestro ritmo diario de mañana y tarde, son rituales que expresan y fortalecen el proceso de cambiar nuestra mente, expandiendo nuestra conciencia. La meditación también expresa el suavizar y rellenar que describía Isaías, mostrándonos que somos librados del horror a un nuevo estado de salud y florecimiento.

P. Laurence Freeman OSB

1ra. Semana de Adviento 2018. Reflexión del P. Laurence

Lucas 21, 25-28; 34-36. Ese día caerá sobre tí de repente, como una trampa.adviento 1

Jesús dijo a sus discípulos:

«Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas; en las naciones de la tierra en agonía, desconcertados por el clamor del océano y sus olas; los hombres se mueren de miedo mientras esperan lo que amenaza al mundo, porque los poderes del cielo serán sacudidos. Entonces verán al Hijo del Hombre venir en una nube con poder y gran gloria. Cuando estas cosas comiencen a ocurrir, manténganse erguidos, mantengan la cabeza en alto, porque su liberación está cerca.

«Cuídense, o sus corazones se endurecerán con el libertinaje y la embriaguez y las preocupaciones de la vida, y ese día se lanzará sobre ustedes de repente, como una trampa. Porque caerá sobre toda persona viviente sobre la faz de la tierra. Permanece despierto, reza en todo momento para tener la fuerza para sobrevivir a todo lo que va a suceder y para estar de pie ante el Hijo del Hombre».

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Para aquellos que son, no solo admiradores, sino también discípulos, Jesús es el sadguru, el maestro, raíz de la búsqueda humana. La fe es relación. Una compañía única en el viaje de la vida, que nos rescata del aislamiento y nos libera de la asfixia de la multitud. Como cualquier relación fiel, el discipulado evoluciona, tomando muchas formas, convirtiéndose en una unión más profunda, llevándonos a través de lo peor que nos puede ocurrir.

Como nuestro centro de gravedad, Jesús nos identifica, a nosotros mismos, como «discípulos». Del latín discere, para aprender. A menudo vemos a Jesús hablando directa e íntimamente a sus discípulos de manera diferente a su voz pública. Él desea compartir con nosotros todo lo que ha aprendido como discípulo del Padre. Su anhelo de que entendamos nos trae una revolución religiosa histórica al discipulado y a nuestro sentido de Dios: «Ya no los llamo siervos sino amigos, porque he compartido con ustedes todo lo que he aprendido para el Padre». No puedes temer a un amigo.

Comenzamos la búsqueda del Adviento escuchando lo que dice sobre el fin del mundo: nuestro mundo privado, el mundo planetario, todo tipo de mundo. Es apocalíptico. Acabo de ver la película icónica sobre la guerra de Vietnam: El Apocalipsis ahora de Coppola. Basada en la novela Heart of Darkness (El corazón de las tinieblas) de Joseph Conrad, la película culmina con la representación del remoto asentamiento río arriba en Camboya, donde el renegado coronel estadounidense Kurtz preside locamente sobre un desquiciado ejército gobernado por el miedo. Tiene un profundo dolor psíquico, pero su mente es terriblemente clara. El horror y las atrocidades de la guerra lo empujaron al límite. El horror se volvió hacia adentro contra sí mismo y hacia el exterior. Marlon Brando dice las famosas palabras «el horror, el horror» con una convicción escalofriante peor que cualquier película de terror.

Jesús advierte a sus discípulos que estén preparados para el horror. Su lenguaje debe evocar nuestro miedo a un apocalipsis ecológico, cuyos primeros signos se ven en los incendios de California, las inundaciones, la deforestación, los océanos contaminados con plásticos, el cambio de estaciones y el deshielo.

La negación es la primera reacción al miedo a la muerte. Pero el miedo ineludible se acumulará, interrumpiendo todas las relaciones. Detrás de cada manifestación de miedo está el horror de la pérdida, la muerte provocada por cada pérdida que sufrimos. Los hombres mueren de miedo, dice Jesús. Porque el miedo nos priva de la capacidad de amar.

A sus discípulos imparte su orden liberadora. Él no dice que los pecadores tienen mucho que temer. Él dice «no temas». Sé recto, dignificado en tu divina humanidad. Y ´espera´. Esta es una enseñanza fundamental del Adviento: aprender a esperar. La espera es una práctica aprendida, como la meditación.

La mejor respuesta al «horror» del miedo es esperar, ya que esto libera el recurso oculto de la esperanza. Esperar es autocontrol, cuidar de nuestra salud mental y ecuanimidad, evitar el exceso, la adicción y la ansiedad: la espera consciente y esperanzada del discípulo, no la frenética impaciencia del consumidor. Mantente consciente, nos dice, y reza en todo momento. Este es el otro tema central de Adviento: estar en el estado de oración continua. Los tiempos diarios de meditación desarrollan este estado.

Al comienzo de nuestra preparación para la Navidad, al menos hemos aprendido que no estamos esperando a Papá Noel.

 

Laurence Freeman OSB

 

Traducción WCCM Argentina

 

P. Laurence Freeman OSB

Las cuatro semanas de Adviento 2018

F. Laurence 1

Adviento es una palabra que sugiere un viaje y, de hecho, una aventura. Si la vida no es una aventura, moriríamos de aburrimiento o de tristeza.

Al igual que en las grandes búsquedas en los mitos de todas las culturas, el héroe de Adviento está buscando algo, a menudo su verdadero hogar u «origen paterno». Hay pruebas que se deben soportar y conocimientos que se pueden ganar al ponernos a prueba en los límites extremos de lo conocido. Los fracasos son parte del proceso e importantes maestros que nos capacitan para pensar en el éxito de una manera cósmica y menos egocéntrica.

Lo extraño de la búsqueda de aventuras cristianas es la no dualidad de la historia. ¿Somos nosotros buscando a Dios o es Dios buscándonos? ¿Es el Hijo «viniendo a lo suyo» y no siendo bienvenido o nos dirigimos a través de los espacios interestelares hacia el momento primordial de la creación? La respuesta a esta paradoja, aunque las paradojas no tienen respuestas, es dicha cuando Dios vierte una plenitud infinita en el receptáculo limitado de un contenedor humano. Esta es la Encarnación, Jesús.

Como una aventura cristiana, la temporada de Navidad abre el ciclo anual del Año Nuevo espiritual. Ajusta el círculo del tiempo cíclico y lineal: lo que gira y lo que pasa a través de la mortalidad de la dimensión humana es como una flecha que se dispara a la muerte. La meditación diaria hace lo mismo, permitiéndonos tanto vivir en tiempo espiritual como lavar la ropa.

El tiempo litúrgico contiene: Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y el Tiempo Ordinario y muchas Fiestas y alguna Solemnidad ocasional. Para quien medita, uno de los beneficios de seguir la temporada litúrgica es que ayuda a incrustar y nutrir nuestra práctica diaria personal en el rico suelo de una transmisión viva de sabiduría.

Las reflexiones de Adviento de este año girarán en torno al evangelio del domingo de cada semana. También pueden proporcionar algunos recursos para la aventura de cada día laborable que conecta los siguientes cuatro domingos.

Usar el Adviento sabiamente podría ayudarnos a celebrar, no el festival consumista falso en que se ha convertido, sino la verdadera Fiesta de Navidad. Esta fiesta se celebra anualmente, pero cada vez marca una nueva etapa en el vuelo de la flecha de nuestras vidas. Espero que nuestras reflexiones semanales te ayuden a prepararte y celebrar este festival que arroja tanta luz sobre el amor que fluye entre Dios y nosotros mismos, la historia de amor más larga del cosmos.

 

Laurence Freeman

 

 

Noticias de la Comunidad, P. Laurence Freeman OSB

Visita del P. Laurence a Montevideo 10.8.2018

 

El P. Laurence llegó a Montevideo el pasado 10 de agosto en su quinta visita a Montevideo que duró tres días.  Luego de un encuentro privado con líderes y sacerdotes amigos de la Comunidad fue entrevistado el viernes por ICMTV para el programa Abriendo Puertas. Por la tarde disfrutó de un cálido encuentro en la P. San Alejandro con los líderes de grupos que trabajan en Uruguay y luego con niños meditadores de Montevideo y de varias localidades del interior, con sus maestros y catequistas. Meditamos y compartimos allí los testimonios de los niños y de los adultos que meditan con ellos en una sesión llena de paz y del amor de Jesús.

El sábado y domingo el P. Laurence condujo un retiro de silencio en el Centro de Espiritualidad de Las Esclavas en Pocitos que se tituló Luz y Sombra. Fue una oportunidad de profundización comunitaria y personal en la oración del corazón y de reflexión sobre la integración ecuánime de la luz y la sombra en la vida cristiana.   En la tarde del domingo, con una Iglesia de Punta Carretas llena, se presentó la conferencia “La necesidad de silencio en un mundo ruidoso”. Fue recibida con gran entusiasmo por parte de los participantes.

Fueron tres días intensos para la Comunidad y para el P. Laurence, llenos del Espíritu Santo. Nos dejaron con el corazón colmado y avanzando en el compromiso con la práctica personal y la difusión del regalo de la meditación cristiana en nuestro país. Damos gracias por eso al P. Laurence, a todos los que de una manera u otra colaboraron generosamente con estas actividades y por encima de todos a nuestro Señor que nos reúne en su oración.

foto grupal retiro 2018