P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones de Cuaresma 2020: Lunes de la tercera semana de Cuaresma.

tercera semana

El estado religioso o la influencia espiritual en cualquier estructura de poder es una fuente de tentación. La mayor parte del lado oscuro de la historia del cristianismo, desde el edicto de Milán en el año 313 D.C. (cuando el Imperio dejó de perseguir a los seguidores de Jesús), puede ser atribuida a esta tentación del poder.

Esta fue la ilusión que Jesús tan claramente vio y rechazó durante su Cuaresma. Me resulta difícil creer que Jean Vanier haya sido tentado por este tipo de poder.

No conozco su mundo interior, pero basado en su enseñanza y personalidad, me aventuraría a decir que su herida autoinfligida, que lo llevó a herir a otros, no fue un hambre cruda de poder, sino un autoengaño en torno a su propia discapacidad y hambre de intimidad. Claramente él tenía poder y lo usó mal con personas a las que debería haber estado cuidando, y no utilizando. Pero, supongo, no fue impulsado por el deseo de poder o fama. Estaba más cerca de lo que él a menudo hablaba: debilidad y desventajas. Cuando no se reconocen, se convierten en fuerzas oscuras.

¿Pero esto hace alguna diferencia? Lo que importa para aquellos a quienes lastimó no fue su motivación sino las consecuencias que sufrieron y la atención que ahora reciben. No estoy seguro; pero es incómodo para cualquiera reflexionar y hacerlo bien. Pero tratar de entenderlo nos ayuda a corregir los errores que cometemos sobre el importante significado de la santidad. Toda religión propone la idea de santidad, iluminación, el estado liberado de los individuos que se han sumergido más plenamente en los procesos de transformación humana. Podemos suponer que este proceso de santificación está completo cuando en alguien no esté terminado. ¿No tenemos todos lados buenos y malos, desinteresados y sacrificados, iluminados y sombríos? Cuando es obvio que nuestro proceso no está completo, nadie nos llama «santos». Si estamos más avanzados, la gente puede llegar a la conclusión de que hemos llegado. Y luego sube otro pedestal y nuestra arcilla humana se reutiliza para hacer un santo de yeso.

El único enfoque seguro es no llamar a nadie santo (ni siquiera al «Santo Padre», para el caso de los católicos). Jesús nos advirtió que no llamáramos a nadie «Padre» o «Maestro». Hay solo un Padre y un Maestro. Solo Dios es santo. Solo Dios es bueno. Su advertencia de «no juzgar» incluye juicios demasiado positivos de los demás, así como las condenas totales que nos gusta hacer. Es complicado cuando alguien de quien hemos aprendido y a quien vimos como amigo está expuesto y vemos cómo perjudicó a otros. La primera preocupación es cuidar a los heridos, el daño colateral humano. Segundo, es tener cuidado (por nuestro bien y el de la verdad) de cómo juzgamos al ofensor. Incluso si, relativamente hablando, tenemos solo una astilla en nuestro propio ojo, necesitamos sacarla antes de que podamos ver algo claramente.

Por ejemplo, ¿hasta qué punto estábamos, incluso inconscientemente, facilitando un deseo de poder o el juego del autoengaño, que se convirtió, en una persona básicamente buena, en una tentación irresistible?

Es difícil cuando los héroes, especialmente nuestros héroes espirituales, son avergonzados y degradados. Entonces quizás sea bueno que ya no haya héroes. O solo haya un héroe. Es mejor y más seguro para todos los interesados.

 

Laurence Freeman O.S.B.

Traducción: Eduardo De la Fuente, WCCM Argentina

P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones de Cuaresma 2020: Domingo de la terecera semana de Cuaresma.

tercera semana

El evangelio de hoy es sobre el encuentro de Jesús con la mujer samaritana. Ella era una persona marginada tanto en lo que se refiere a él como judío como a su propio pueblo debido a su historial matrimonial. Ella no lo puso a él ni a nadie en un pedestal. Quizás es por eso que se volvieron tan cercanos al decir la verdad sobre ellos mismos.

La primera vez que escuché enseñar a Jean Vanier, cuando dirigió el memorable seminario de John Main en 1990, se trataba de esta historia. Me sentí conmovido e iluminado por cuan profundamente él se identificó con la historia de la mujer samaritana y de cómo habló desde la humildad con una sabiduría espiritual. Fue un momento difícil en mi propia vida y en un par de reuniones personales me dio consejos profundos y sanadores que me ayudaron a continuar en mi camino.

A lo largo de los años, la amistad de Jean con la comunidad de meditación continuó y hace solo unos años él dio su segundo seminario desde Trosly. Jean Vanier fue el fundador de las comunidades El Arca  y durante los últimos años de su vida vivió en uno de los hogares de Trosly-Breuil, en Francia. No puedo negar ni reescribir la historia de la gracia de esta conexión ni del bien que hizo. Él tenía un sentido profundo de que la religión no es acerca de control, sino de sanación y de llevar a las personas a la plenitud de la vida; y que cada persona, por marginal que fuera, era plenamente valiosa. Su tema era la herida humana. Cuanto más lo explicaba, más personas lo llamaban santo. No creo que quisiera que lo pusieran en un pedestal, aunque la gente podría haberse preguntado cuáles eran sus propias discapacidades y heridas. Se le consideraba mejor que la mayoría de las personas. Esto hizo que su caída póstuma de la gracia fuera una sorpresa aún más terrible.

Cuando escuché la verdad sobre el patrón de sus relaciones sexuales con varias mujeres a las que orientaba, no lo creí. Pero la evidencia y las conclusiones que se sacaron son ahora, duras y contundentes. El Arca Internacional (una federación de más de 150 comunidades de espiritualidad católica en las que conviven, crecen y trabajan personas con discapacidad intelectuales junto a otras que carecen de ellas) debe ser elogiada por la investigación independiente que realizó sobre estos casos en que se hizo un daño de por vida a mujeres vulnerables. Al parecer, él no solo era un herido, sino un sanador herido. La forma en que los líderes del Arca Internacional han manejado esta revelación sobre su fundador refleja los mejores aspectos de su propia enseñanza, aunque no de su comportamiento personal. Con el tiempo siento que El Arca será más fuerte y más sabio.

Recientemente le pregunté a un amigo budista su perspectiva sobre esta ruptura de un símbolo religioso. El mencionó el número de maestros en su propia tradición que también habían estado expuestos de manera similar. En uno de esos casos, el Dalai Lama se pronunció por tener una conexión personal. Dijo cuán fácilmente el poder y la influencia dada a los gurús en su tradición podrían corromperse, ya que cualquier tipo de poder corre el riesgo de hacerlo. Pero, agregó, que decepcionante e inexcusable es el fracaso, cuando este poder le otorga a quien lo posee una sensación de privilegios y derechos excepcionales y los exime de los estándares normales de decencia e integridad.

Antes de mañana, cuando concluya esta triste reflexión, les pediría a ustedes que reflexionen sobre el tema en sí mismo. Y también sobre el lenguaje que usamos para pensar y hablar sobre ello. ¿Cómo podemos responder a la revelación de la pecaminosidad de aquellos hermanos y hermanas en quienes una vez ingenuamente solo vimos la gracia?

 

Laurence Freeman O.S.B.

Traducido por Mary Meyer, WCCM Paraguay

 

P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones de Cuaresma 2020: sábado de la segunda semana de Cuaresma.

segunda semana cuaresma 2020

Ya no hay héroes, solo celebridades. De todos modos, así parece en una cultura donde proyectamos la perfección en aquellos a quienes colocamos sobre pedestales. Luego, la revelación de la debilidad humana, el pecado o el delito histórico, incita a la furia de la multitud por las redes sociales y a una ejecución pública en un patíbulo virtual. ¿Cómo han caído los poderosos y cómo en secreto, demostrado por las ventas de los medios, disfrutamos de sus desgracias, de sus caídas en desgracia?

Dejando a un lado el pecado personal por un momento, la culpa de esta situación social recae en ambos lados. Hay quienes crean dioses falsos y luego los idolatran. Y están los ídolos que explotan los privilegios que reciben – poder, atención, riqueza. Luego están los ídolos que no quieren los privilegios, sino que simplemente los aceptan pasivamente. Cualquiera que sienta que está siendo idolatrado tiene la responsabilidad de declarar y demostrar que solo son humanos. Cuando Cornelio cayó a los pies de Pedro y lo adoró, Pedro respondió «Levántate. Solo soy un ser humano como tú». Sus propias debilidades anteriores fueron, por supuesto, parte de la historia para entonces.

Hay mucho perdón, arrepentimiento y nuevos comienzos en las historias bíblicas. Pero no hay personajes perfectos. Bueno, diríamos que hay uno; pero santidad y autenticidad son mejores términos para describirlo que perfección, un término más matemático que humano. La perfección nos deshumaniza. La Integridad, la humanidad integral, la bondad amorosa, y la no violencia: estas son las cualidades que vemos en Él. No son sobrehumanos ni sobrenaturales, sino simplemente plenamente humanos, revelando nuestra propia naturaleza verdadera. 

Lo que podemos ser y lo que estamos llamados a ser es nuestra verdadera naturaleza. No somos perfectos, pero podemos aspirar a la integridad.

¿Y cuál es esta elusiva integridad a la que nos sentimos ineludiblemente atraídos por medio de la sanación constante de nuestras imperfecciones y fracasos, para llegar a ser nuestro verdadero yo? Libertad del autoengaño, libertad para amar a la máxima capacidad humana, claridad mental inquebrantable y una gentileza de corazón llevada al grado más vulnerable, y la humildad de intentarlo de nuevo.

A Moisés se le negó la entrada a la Tierra Prometida porque su fe había fallado una vez y había fallado como líder. El rey David codició a la esposa de otro hombre y mató al esposo para que pudiera salirse con la suya. Salomón el Sabio terminó sus días como un viejo lascivo con mil mujeres en su harén. El profeta Elías mató a 850 de sus oponentes religiosos después de haberles mostrado la superioridad de su Dios.

Y así sucesivamente, hasta nuestros tiempos salen las revelaciones del pecado endémico y la hipocresía en los líderes religiosos de muchas tradiciones. Líderes en quienes las personas pusieron su confianza y, tal vez inconscientemente, esperaban que fueran más perfectos de lo que eran. No es sorprendente que los únicos pecadores a quienes Jesús señaló con enojo no fueran los pecadores públicos sino aquellos que ocultaron su pecado bajo su personalidad religiosa.

La Cuaresma no es un momento para jugar a ser más religiosos, sino para purificar nuestra religiosidad hasta que se ajuste mejor a la verdad sobre nosotros mismos. Esto no se puede hacer primero en público, sino solo en nuestra habitación interior con las puertas cerradas.

 

Laurence Freeman O.S.B.

Traducido por Mary Meyer,  WCCM Paraguay

P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones de Cuaresma 2020: viernes de la segunda semana de Cuaresma.

segunda semana cuaresma 2020

Alegría en las garras de la desesperación: una contradicción. Las paradojas son contradicciones positivas por las cuales la verdad se escapa de nuestras ideas preconcebidas selladas y del pensamiento empaquetado. La palabra griega para «verdad» (aletheia) significa divulgación o esclarecimiento. Cada vez que tenemos la verdad envuelta nos encontramos con una sorpresa, a veces agradable, a veces difícil. Dios siempre nos toma por sorpresa cuando lo vemos a Él o a Ella suceder. Vislumbramos la presencia imperceptible que, aunque no cumple nuestros deseos, nos hace saber que está allí.

Hace algunos años, una joven me contó cómo había sentido esto de una manera tan ordinaria que parecía tonto nombrar a Dios en absoluto. Estaba en una profunda tristeza y se sentía bastante desesperada. Una relación en la que ella dio todo de sí misma había pasado por un colapso y parecía destruida.

Estaba aturdida por las ondas emocionales que la mareaban con una sensación de irrealidad. Sintió culpa, ira y abandono, dardos de negación, tontas negociaciones mentales y profundo dolor. Fue una agonía mortal. Morir realmente mientras aún se está vivo es tan horrible que, comprensiblemente, surgieron pensamientos de elegir terminar con todo. ¿Por qué no morir ahora en lugar de colgar en una cruz sin poder esperar nada más que la muerte?

Un día, camino al trabajo, se dio cuenta de que su suéter estaba lleno de agujeros y decidió comprar uno nuevo. En una tienda vio una variedad de suéteres que le gustaban. Mientras miraba, apareció una asistente de ventas. Se sintió irritada por su presencia justo en un momento que ella estaba logrando un respiro de sus pesadas emociones al mirar los colores y estilos. Pero la asistente no se fue y resultó ser realmente servicial y preocupada por ella, y tenía buen gusto. Entre ambas hicieron una elección.

Señalando los agujeros en su viejo suéter, la joven dijo que usaría el nuevo inmediatamente. Mientras iba a pagar, la asistente, una mujer extranjera mayor, le dijo que, si tenía veinte minutos, le repararía el viejo suéter sin cargo. La tomó de sorpresa, la dejó sin palabras. Menos de veinte minutos después, el suéter estaba reparado tan bien que no se podía ver dónde habían estado los agujeros. Ella le ofreció dinero a la asistente, pero esta lo rechazó fuertemente. Mientras buscaba palabras para agradecer a la mujer mayor, sus propias emociones surgieron descontroladamente y comenzó a llorar. Miró a la mujer mayor, presionó su mano y salió rápidamente de la tienda.

Pensé en esta historia hace unas semanas caminando con los peregrinos temprano en la mañana por la Vía Dolorosa. Jesús cayó tres veces, camino a la cruz. Fue física y emocionalmente demasiado. En la primera caída, se le exigió a un transeúnte, Simón de Cirene, quien recién entró en la historia ese día, ayudarlo a llevar la Cruz. Su ayuda no evitó la crucifixión, pero lo recordamos dos milenios después.

Enterrada en su desesperación, ¿qué habrá sentido la joven, sorprendida por la gracia extraordinaria de la vendedora? Una desconocida, quien percibió la abrumadora tristeza de su cliente y se sintió conmovida no a entrometerse, sino a manifestar una presencia mayor que ella en un acto de bondad desinteresada.

 

Laurence Freeman, O.S.B.

Traducido por Mary Meyer, WCCM Paraguay

P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones de Cuaresma 2020: jueves de la segunda semana de Cuaresma.

segunda semana cuaresma 2020

Un intelectual ateo que conocí me dijo una vez: «Ojalá fuera un católico que pudiera creer que encender una vela para alguien en problemas pudiera servir de algo». Es una actitud de fe que muchos no creyentes tienen, deseando ser menos inteligentes y menos libres de ilusión para que pudieran tener el consuelo falso de creer en una ilusión.

¿Qué diferencia hace encender una vela? ¿O la eucaristía? O cualquiera de los tipos de oración que parecieran aliviar nuestra ansiedad o soledad, pero que no hacen ninguna diferencia en la causa del problema. Al igual que comprar un boleto de lotería, sabemos que no ganaremos, pero igual lo compramos.

«Pide y recibirás, busca y encontrarás, llama y la puerta se abrirá». En tiempos de angustia, especialmente, estas palabras pueden malinterpretarse fatalmente. Lo que realmente quieren decir solo se puede entender cuando hemos descubierto lo que no quieren decir. Descubrir su verdad sacude nuestra idea de Dios hasta las raíces, y disuelve las ilusiones que tanto tiempo hemos tenido y atesorado sobre nosotros mismos como hijos de Dios. Los niños tienen fuertes expectativas. Por ejemplo, clamas en tu valle de oscuridad pidiendo el fin del dolor, el alivio o un buen resultado de todo lo que estás pasando. Durante la Primera Guerra Mundial, los soldados en las trincheras escuchaban toda la noche cómo sus compañeros heridos morían solos en esa tierra de nadie. Al principio, clamaban a Dios para que les salve. Pero justo antes de morir, simplemente llamaban a sus madres.

Apelar a Dios, desde un corazón sincero, para cambiar las cosas cuando se vuelven insoportables puede traer alivio. Pero cuando la oración regresa sin respuesta, «regresa al remitente» y las cosas continúan empeorando, el alivio cambia a desconcierto y desesperación.  ¿Cómo puede Dios ser tan cruel, tan insensible a sus hijos? Es entonces cuando nuestra versión de Dios comienza a morir.

Los dioses del mundo antiguo, quienes dependían de la devoción y credulidad humana, comenzaron a desaparecer cuando la gente dejó de creer en ellos y transfirieron su lealtad a nuevos dioses. Los dioses falsos siempre mueren y nuevos nacen. Pero es muy difícil descubrir y aceptar que el Dios al que rezamos con tan sincera esperanza está en silencio porque no existe. 

Sin embargo, ese mismo silencio terrible y negativo puede convertirse en el verdadero silencio del Dios viviente. Tenemos que soportarlo, sentarnos en él, aprender a esperar sin esperanza porque la esperanza sería esperar lo equivocado. El vacío estéril del espacio muerto de nuestra antigua fe queda preñado, cómo o cuándo no lo sabemos. A medida que el Dios recién nacido y verdadero crece en nosotros, sentimos esperanza y alegría al sentir el movimiento de vida. Esta es la espiritualidad del desierto de la Cuaresma – permitir que lo recién concebido se forme mientras aguantamos, esperando, sin contar con eso que consideramos esperanza. Y encontrando, a pesar de todo, el gozo en medio del sufrimiento. 

Laurence Freeman O.S.B. 

Traducción: Mary Meyer (WCCM Paraguay)