Lecturas Semanales

Lectura 15, Ciclo 1.

“Espacio para Ser”, del libro de John Main “Momento de Cristo”.
Para conocernos y entendernos a nosotros mismos y … para poner a nuestros problemas y a nosotros mismos en perspectiva, hemos de entrar en contacto con nuestro espíritu. Todo autoconocimiento surge de la comprensión de nosotros como seres espirituales. Sólo a través de nuestra conexión con el Espíritu Santo recibiremos la profundidad y amplitud para poder comprender… El camino no entraña dificultad. Es muy simple. Pero requiere de un fuerte compromiso por nuestra parte…

La maravillosa revelación que está ahí esperando a ser descubierta por todos nosotros cuando emprendemos el camino con disciplina es que nuestro espíritu ya está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino y un significado eterno. Este es el descubrimiento principal que cada uno de nosotros debe hacer, que nuestra naturaleza tiene un potencial infinito para desarrollarse y que este proceso sólo podrá llegar si realizamos la peregrinación a nuestro propio centro… Es sólo allí, en la profundidad de nuestro ser, dónde podremos descubrirnos enraizados en Dios.

La meditación es el camino que nos lleva a contactar con nuestro espíritu. En esa conexión encontramos la integración de todo nuestro ser, encontramos la armonía en todo cuanto experimentamos, y que toda nuestra existencia está alineada en Dios.

El camino de la meditación es muy sencillo. Todo lo que tenemos que hacer es permanecer tan quietos como podamos, en cuerpo y espíritu … Aprender a meditar es aprender a dejar atrás nuestros pensamientos, ideas e imaginación y descansar en la profundidad de nuestro propio ser. Recuerda siempre esto. No pienses, no utilices más palabras que la propia e única palabra, no imagines nada. Sólo escucha, pronuncia la palabra en la profundidad de tu espíritu y escúchala. Concéntrate en ella con toda tu atención.

¿Porqué es tan poderosa la meditación? Principalmente, porque nos facilita el espacio que el espíritu necesita para expandirse. Nos da el espacio que necesitamos para ser nosotros mismos. Cuando meditas no necesitas disculparte, ni justificarte. Todo lo que necesitas es ser tú mismo y aceptar de Dios el regalo de tu ser auténtico. Y es en esta aceptación de ti mismo y de tu creación cuando entras en armonía con el Creador… el Espíritu de Dios.

Carla Cooper
Traducido por WCCM España
Enseñanzas Semanales

Enseñanza 12 Ciclo 1


La importancia del grupo de meditación semanal

Los miles de pequeños grupos que se reúnen en casas, parroquias, escuelas, prisiones u hospitales, en al menos 100 países de todo el mundo, constituyen los cimientos de la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana. Reunirse en grupo es una parte importante del camino de la meditación. En primer lugar, el grupo es un lugar de aprendizaje donde se enseñan los principios fundamentales de la Meditación Cristiana transmitidos por John Main y Laurence Freeman y donde se refuerza su auténtica naturaleza cristiana. Además, el grupo constituye un espacio acogedor y propicio para recibir a los recién llegados.

En segundo lugar, es importante estar con personas afines cuando uno se embarca en un viaje espiritual. Si se está solo, no resulta una travesía fácil; el respaldo y el aliento de otros que recorren la misma senda resulta muy valioso. John Main insistió en la importancia de las reuniones semanales de Meditación. Además, él creía en que “la meditación crea comunidad”. Los seres humanos somos criaturas constitutivamente sociales y experimentamos, de modo muy sutil, la influencia de aquellos con quienes nos reunimos. Pero también se refería al efecto de la oración: “Porque donde se reúnen dos o tres en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”, dice Jesús en el evangelio de Mateo. Su presencia establece un lazo creciente entre las personas que rezan juntas. A partir de ese lazo, surge un sentido de comunión, un deseo de animar y alentar a los demás.

Este sentimiento de comunidad surge especialmente con la oración del silencio. El silencio constituye la esencia de cada encuentro de un grupo de Meditación. Repetir fielmente nuestra palabra sagrada nos conduce a un silencio profundo en el centro de nuestro ser, donde habita Cristo. En ese silencio descubrimos nuestro propio y auténtico “yo” y al hacerlo tomamos conciencia de que no somos seres aislados e individuales sino que estamos interconectados con todos, con la Creación y con la Divinidad. Por tanto, se trata de un silencio que no es solitario, sino compartido; es el silencio que verdaderamente nos une. Es más, el recuerdo de este silencio compartido nos sostiene y nos mantiene fieles a nuestra práctica individual, dos veces al día, en nuestras casas, o nos ayuda a comenzar de nuevo cuando hemos flaqueado.

La persona que ha sentido la llamada de guiar un grupo tiene un importante papel de apoyo. Él o ella puede contribuir a crear el ambiente apropiado para que el silencio eche raíces; además, su constancia al estar presente cada semana sirve de ejemplo para los demás.

En muchos sentidos, la meditación cristiana nos conecta con la vida de los primeros cristianos en los primeros siglos de nuestra era. No se trata sólo de que John Main redescubriera en los escritos de esos tiempos la oración del silencio que utiliza una única palabra de oración. También el ambiente en el que los primeros cristianos se reunían para orar era semejante: se reunían igualmente en pequeños grupos, en las casas o en lugares de reunión.

En nuestra página web, en el epígrafe “Grupos de Meditación Cristiana”, puedes encontrar material de apoyo en relación con la constitución y acompañamiento de grupos. Este material ha sido extraído del libro Una perla de gran valor, de Laurence Freeman, que también puedes descargarte en pdf.

Kim Nataraja

Traducido por WCCM España
Lecturas Semanales

Lectura 11, Ciclo 1

“De la Soledad al Amor”
extracto del libro de John Main “El Camino de lo Desconocido”
(New York: Crossroad, 1990), págs. 44-46.

Meditamos porque sabemos con absoluta certeza que debemos trascender más allá de nuestra propia esterilidad. Debemos trascender la esterilidad del sistema cerrado y puramente introspectivo de nuestra mente. Sabemos con una claridad cada vez mayor que debemos pasar del aislamiento al amor. Es curioso cómo en la introspección, la mente vuelve sobre sí misma y nos conduce a tal esterilidad. ¿Por qué la conciencia centrada en sí misma es tan estéril?

Supongamos, por ejemplo, que intentamos analizar alguna experiencia reciente. La consecuencia casi inevitable es que acabemos observándonos a nosotros mismos en el momento de esa observación. Cuanto más profundo es el grado en que nos replegamos sobre nosotros mismos, mayor la obsesión con nuestra autoconciencia. El resultado es parecido a estar atrapado en una sala de espejos donde constantemente confundimos la realidad con la imagen. Y todas las imágenes que obtenemos son las de nosotros mismos.

Éste es un buen momento para preguntarnos porqué la meditación es tan diferente… Cuando comenzamos en la meditación, todos nos preguntamos “¿qué estoy consiguiendo?” “¿qué me aporta?” (…). En esta fase necesitamos hacer un acto de fe. Podría parecer que la fe es la que entra en la oscuridad y abraza la esterilidad, pero no hay otra forma de entrar sino través del total abandono de nosotros mismos. Tiene que ser un acto total de fe. En otras palabras, nos comprometemos a la meditación y al mantra como el camino para renunciar a nuestra propia conciencia. En efecto, nos comprometemos a abandonar nuestra propia esterilidad.

Es entonces cuando experimentamos que la esterilidad se transforma en pobreza –una pobreza que abrazamos totalmente. Y ello nos lleva a esa declaración de nuestra propia pobreza que nos revela la existencia de un Dios único y de que en Dios se encuentran todas las riquezas y todo el amor… La esterilidad se convierte en pobreza –un estado de absoluta simplicidad, vulnerabilidad y de un total abandono en Dios y en su amor. La autoconciencia nos lleva a la verdadera conciencia. Despertamos al conocimiento de lo que existe más allá de nuestros horizontes, de lo que es Dios: Amor.

La introspección se transforma en una visión de autotrascendencia porque todo lo que vemos ahora, lo vemos con la luz divina, ampliado en la eternidad. Vemos todo bañado por el infinito amor de Dios.

Carla Cooper
Traducido por WCCM España

Noticias de la Comunidad, P. Laurence Freeman OSB

Charla para Jóvenes Adultos con Laurence Freeman – 17 de julio

ACTIVIDAD SIN COSTO PARA PERSONAS DE 18 A 40 AÑOS.

REGISTRO GRATUITO:  https://wccm.org/la-vida-sabia-y-la-alegria-de-la-conexion-registro-gratuito/

Para unirse al grupo de jóvenes meditadores del WCCM (de 18 a 40 años) en Whatsapp: https://chat.whatsapp.com/CC41lVgBeZVGBcOyAkd2LW

Lecturas Semanales

Lectura 30, Ciclo 5


“Perdón y Compasión”
Texto extraído del libro de Laurence Freeman OSB “Aspectos del Amor”.
(Londres: Arthur James, 1997), págs. 72-74.
La única manera de lidiar con la complejidad de las relaciones humanas es aprendiendo simplemente a amar. Aprendemos que el amor es la fuerza unificadora en toda relación humana tanto si se trata de una relación con aquellos que nos son más cercanos como si se trata de aquellos que nos han herido … o, simplemente, como si se trata de la manera en que nos relacionamos con la humanidad en general, hasta con los más desfavorecidos en la calle o con el sufrimiento que vemos a diario en los medios. Aprendemos que es el mismo amor el que nos relaciona con todos ellos.
La única manera de lidiar con la complejidad de las relaciones humanas es la simplicidad del amor. En el amor no juzgamos, no competimos. Aceptamos, reverenciamos, y aprendemos a vivir con compasión. Al aprender a amar a los demás, dejamos salir la alegría interna que irradiamos hacia fuera y que llega a los demás a través de nuestras relaciones. Ésta es la razón por la cual las comunidades, las familias, y los matrimonios no existen exclusivamente para la perfección de las personas involucradas la relación. Existen también para irradiar amor más allá de sí mismos … una alegría radiante y una simplicidad del amor más allá de sí mismos para alcanzar a todos aquellos que entran en contacto con ellos.
Ésta es la visión que tenía John Main de la comunidad. La comunidad se hace posible gracias al compromiso que cada uno hacemos, en soledad, con la más profunda relación de nuestras vidas, que es nuestra relación con Dios. Por esta razón, al aprender a amar a los demás vislumbramos un nuevo entendimiento de la unidad de la creación y de la simplicidad básica de la vida. Vemos qué significa decir que el amor cubre una multitud de pecados.
El perdón es el poder más revolucionario y transformador del que somos capaces. Nos enseña que el amor es la dinámica esencial de cada relación, la más íntima, la más antagónica así como la más casual. El mismo carácter ordinario de nuestra meditación diaria nos revela cuán universal es el camino del amor.

Tras la Meditación:
De el Camino de la Luz
de David Adam SPCK 2009, pág. 102. Escrito en Lindisfarne

En el interior de cada elemento de la creación,
en el interior de cada persona,
el Dios que está escondido espera
sorprendernos con su gloria.  

En cada momento de tiempo,
en cada día y hora,
el Dios que está escondido se nos aproxima
llamándonos por nuestro nombre para hacernos suyos.  

En el interior de cada corazón humano,
en nuestro interior más íntimo,
el Dios que está escondido nos toca
para despertarnos y revelarnos su amor.  

Todo, todos, están en el interior de Dios,
todo espacio, todo tiempo y cada persona.
El Dios que está escondido nos pide abrir
nuestros corazones y nuestros ojos a su presencia.  

Carla Cooper
Traducido por WCCM España