Sabiduría Diaria

Sabiduría diaria 27.08.18

Abraham foto Laurence Rusia

(Foto: Laurence Freeman, Rusia)

El cristiano cartesiano que pretende ser salvado mientras excluye a otros niega la mayor gracia y maravilla de Cristo, así como el corazón cáildo, humano e inclusivo del Evangelio. El cristianismo frecuentemente vira entre la condenación y la exculpación. El perdón, corazón del Evangelio, es más que esto. No es simplemente absolver o dar una reprimenda. Abraza la herida y la sombra misma. Cristo es más constante que nosotros. La misericordia precede al arrepentimiento. El amor supera al juicio y el ego humano queda sin habla ante la gracia de la verdadera divinidad.

( Boletín de Meditación Cristiana, junio 2005 )

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Sabiduría diaria 03.08.18

colinas Bere Island

(Foto: Laurence Freeman, Bere Island, Irlanda)

El camino espiritual no es meramente una parte de la vida para la que tenemos que encontrar tiempo. La vida es el camino espiritual. A veces, aunque infrecuentemente, una práctica espiritual seria como la meditación, nos conduce a una crisis interior especial y atemorizadora. En ella nos enfrentamos a una percepción del universo como nada más que lo que es, lo que vemos, cómo funciona. Expresado de esta manera, parece ser inofensivo, incluso lleno de paz. Pero por momentos, el ángulo de esta percepción nos muestra un universo sin otro sentido  que su propia existencia eterna y cíclica. Puede ser vasto y asombroso pero su falta de profundidad y sentido o de toda conexión personal puede también ser terrible.

(Boletín Meditatio, julio 2018)

Sabiduría Diaria

Sabiduría Diaria 26.07.18

árboles sin hojas con cielos celeste Laurence Australia

(FOTO: LAURENCE FREEMAN, AUSTRALIA)

El Reino trasciende las dualidades. Está en nosotros y entre nosotros. Los frutos del espíritu, que son los frutos de la meditación, aparecen tanto a través de la transformación en nosotros mismos como en nuestra forma de relacionarnos con los demás. Ver a los  otros como un milagro creado por Dios es un signo del Reino. Experimentamos el Reino en atisbos porque aunque está continuamente presente, nosotros no lo estamos.  A medida que nos acercamos al umbral de la quietud en la meditación, esos momentos de presencia –siempre presencia recíproca–  pueden profundizarse y aumentar su frecuencia. Los reconocemos por su gozo puro, un gozo que no depende de las pre-condiciones habituales de la mente para la felicidad. Los momentos de gracia son momentos donde no hay regateos ni arrepentimientos. En un cierto sentido son momentos de pura receptividad porque ‘el amor del que hablamos no es nuestro amor por Dios sino el amor de Dios por nosotros. Dios nos amó primero’.  Y sin embargo, receptividad no es pasividad. Ser receptivo en este nivel de conciencia requiere una profunda y sostenida donación de sí mismo, que procede del trabajo contemplativo continuo de renunciación e integración.

                                         ( Boletín de Meditación Cristiana, Diciembre de 2006 )

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Sabiduría Diaria 7.7.18

Atardecer con árboles, Irlanda

                                                                                                 (Foto: Laurence Freeman, Irlanda)

El conocimiento contemplativo surge primero que nada de la conciencia no dualista del corazón en la cual no estamos pensando en Dios ni tratando de conocer a Dios como a un objeto, sino que simplemente estamos abiertos a la experiencia. Una idea, tres palabras centrales de la tradición cristiana: Dios es Amor. Es una de las definiciones más frecuentemente citadas en la tradición cristiana, pero sólo son tres monosílabos. Luego un día pueden explotar de significado para ti. Y ya no son una idea sino que expresan, inadecuadamente, pero expresan un conocimiento personal, una comprensión.

                         La Dimensión Contemplativa de la Fe. Series Meditatio 2012B.

Sabiduría Diaria

Sabiduría diaria 6.07.18

pichón en la rama

(Foto: Laurence Freeman, Irlanda)

Podemos hablar sobre Dios. Podemos decir cosas sobre el misterio último. Pero al final del día, sabemos que Dios no es lo que pensamos. Como dice La Nube del No Saber, no podemos conocer a Dios por el pensamiento sino por el amor. Así que necesitamos esas dos lentes, esos dos enfoques, la palabra y el silencio. Desde el silencio volvemos a la palabra para intercambiar unos con otros nuestras visiones, nuestras intuiciones y nuestra experiencia, pero luego también esas palabras deben ser acalladas mientras retornamos al silencio.

(La Dimensión Contemplativa de la Fe, Series Meditatio 2012B)