P. Laurence Freeman OSB

Lunes de la tercera semana de Cuatesma: Lucas 1, 26-38

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Yo soy la esclava del Señor, dijo María, hágase en mí según su Palabra» y el ángel le dejó.

Para aquellos a quienes les gusta planificar anticipadamente, cuando celebramos la Fiesta de la Anunciación, la Navidad está a nueve meses de hoy, aquel momento escondido cuando la Palabra comenzó a hacerse carne. Tiene una significación para todos, creyentes o no creyentes igualmente. Para los incrédulos afirma el hecho de que la verdad crece en nosotros de una forma integrada. La verdad es más que una idea. Para la más rara raza de creyentes esto significa la apertura de una nueva era en la humanidad, cuando la Fuente trascendente del mundo material emerge con ella, en ella, a través de ella, como una persona humana particular, a quien sus padres llamaron Jesús. La Fuente de todo lo que existe, que dice simplemente «YO SOY» está revelada y escondida en este evento. Verdaderamente no podemos llamar a esta fuente él, ella, o ello, sino simplemente YO SOY.

Los ángeles vienen y van. La Biblia a menudo los presentan como «mensajeros», la traducción literal de la palabra. La palabra está llena de mensajes portadores de significado (la conexión de los mismos siempre conlleva una figura mayor) si nos damos el tiempo de escucharlos y ordenarlos. Pero, algunas veces, la Biblia también identifica los mensajes con la persona que los envía. Esto sería como la física cuántica en donde las dualidades usuales y los límites desaparecen. Pueden formarse y reformarse de acuerdo a la naturaleza de nuestros puntos de vista. La objetividad por lo tanto lleva a un significado más lúdico. Los prejuicios y la rigidez desaparecen y emerge una nueva forma de ver e interactuar en el mundo. La Anunciación significa que esto realmente ocurre. La Cuaresma nos ayuda a clarificar nuestra percepción de lo ocurrido dándonos una óptima distancia y la real longitud focal para verla influenciando en nuestra vida diaria.

Así como las partículas atómicas divididas por una gran distancia operan como una, esto puede ser un poco raro. Ayer caminé por los alrededores de Bonnevaux, tocado y movido por la forma en que ha sido transformado, sencilla y bellamente, con un inmenso esfuerzo y habilidad, pero produciendo un sentido de «lo justo»  que satisface profundamente el alma. Pensé en los 900 años que pasaron desde que la primera comunidad vino aquí para «buscar verdaderamente a Dios» y amar al mundo amando al otro. Me dio la rara sensación de que Bonneveaux estaba agradeciendo por haber sido salvado.

Pensé en las palabras de Isaías: Tu gente reconstruirá las antiguas ruinas y levantará los antiguos fundamentos; serán llamados los reconstructores de las paredes destruidas, restauradores de calles con moradas (58:12).

Si la Cuaresma es una época de reparación de la base espiritual, esta fiesta es sobre la restauración evolutiva de la humanidad. Es otra manera de ver las cosas – tal vez haya un tiempo de demoler y comenzar desde los despojos, pero una profunda verdad es la continuidad de cosas, reveladas al ver el tiempo de reconstruir y restaurar.

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción WWCM Paraguay – Marta Geymayr

P. Laurence Freeman OSB

Tercer domingo de Cuaresma: Lucas 13,1-9

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Recuerden, «arrepentirse» no significa sentirse culpables y convertirse en sumisos temblorosos, sino tener la fuerza y la determinación para cambiar la mente. Hay un dicho de Lao Tzu que evoca la parábola de la higuera que no daba frutos: si no cambias  el sentido puedes terminar en el mismo punto de partida. Esta descripción de las consecuencias de resistirse a cambiar no es una amenaza sino una simple advertencia. Y aun, es terriblemente difícil cambiar algo en lo cual hemos estado invirtiendo por largo tiempo.

En una mañana otoñal, salimos con algunos compañeros para un largo viaje de retorno a casa. Los caminos estaban vacíos y todavía no aclaraba. Nos dirigíamos al Este y yo pensaba que habíamos tomado esa dirección cuando llegamos a la autopista. Luego de treinta minutos aproximadamente, miré por el vidrio de atrás y observé los hermosos colores del amanecer. Yo lo manifesté y los demás miraron en la misma dirección, diciendo «guau, eso es hermoso». Luego descendió un incómodo silencio que nadie quería romper. «El sol despunta en el Este, verdad» preguntó algún valiente. Aun así, al comienzo, fue difícil digerir la verdad, y volvimos atrás.

En el mito del pasaje a través del mar Rojo, los israelitas están escapando hacia tierras salvajes y a la libertad, pero son perseguidos por los egipcios, quienes habían cambiado de la idea de dejarles ir. Los israelitas entraron en pánico y culpaban a Moisés, no por primera vez, por guiarles hacia el desastre, y empezaron a hablar de volverse atrás. Luego el cúmulo de nubes, que les había estado guiando hasta ese momento, cambia de dirección yendo hacia la retaguardia de la caravana, escondiéndolos de sus perseguidores y preparando la gran señal de separar las aguas. Se observan muchos cambios en esta historia – los israelitas cambiando sus mentes, los egipcios la suya. Moisés considerando cambiar la suya y hasta Dios parece cambiar su idea de dónde poner las nubes.

El arrepentimiento, cambiar la forma en la que nosotros vivimos – metanoia – no es solamente tomar una decisión. Esto puede ser tremendamente doloroso si pensamos en todo lo que hay que cambiar. Pero detrás de la decisión de cambiar está el consentimiento, observar lo que es y consentirlo, diciendo: «Sí. Lo siento. Así es». Viendo lo que realmente está pasando, significa despojarnos y descartar nuestras ilusiones familiares bien justificadas. Es difícil de hacerlo en el mejor de los casos, y es aún más difícil en los peores momentos, cuando  tememos el cambio y anhelamos la seguridad de estar en lo cierto. Lleva tiempo, así como aprender a vivir la Cuaresma lleva tiempo. Es mejor tener el hábito de hacerlo regularmente cada día, de modo que las ideas falsas y las conductas que producen no tengan tiempo de solidificarse.

Viendo como es todo esto, experimentar la incontrovertible emisión de la verdad será la esencia del buen juzgamiento e increíblemente, nos dará la energía para elegirla.

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción Marta Geymayr, WCCM Paraguay

Foto: Iglesia del Santo Sepulcro, Jerusalén.

P. Laurence Freeman OSB

Sábado de la segunda semana de Cuaresma: Lucas 15, 1-32

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Estando todavía lejos, su padre lo vió y se conmovió con pena. Corrió hacia el muchacho, le apretó  fuertemente entre sus brazos y lo besó tiernamente.

Un concepto intrigante en cosmología moderna es la existencia de un incontable número de universos paralelos. Pero no hay evidencias o prueba de esto. Probablemente hay  más evidencia desde la propia ciencia, de una visible inteligencia creativa en la belleza de las matemáticas y la elegancia del universo en las escalas cósmica y microcósmica. Un orden implícito existe en la realidad, de armonía, belleza y conectividad – que es posible percibir a pesar de la existencia de caos, matanzas masivas y sufrimiento inocente.

‘Nunca podremos conocer a Dios por el pensamiento, solo por amor’. En esta característica afirmación de consciencia mística, el amor no solo significa una emoción o excitación contenida  en el rango del placer y dolor humano – aunque existe allí también. El amor significa la inteligencia del espíritu, ciertamente la mente misma de Dios, la cual solo puede ser conocida al compartir en su propio ser. Todos sabemos que cuando nos enamoramos el mundo se ve y se siente bastante diferente. Cuando profundizamos en el amor nuestro propio sentido del ser sufre una transformación masiva. No sabemos adónde nos llevará. (Los místicos dicen que nosotros eventualmente nos convertimos en Dios). Cualquier forma de amor verdadero, aun el más egocéntrico al principio, contiene un fragmento del todo, un sabor de la bella armonía de todas las cosas.

Muy a menudo los niveles más bajos de la consciencia humana intervienen en cruciales momentos de  transición. En lugar de profundizar el amor optamos – o somos arrastrados  – por la  posesividad, la tristeza y la ira. ‘Cada hombre mata el objeto que ama’.  Pero cuando el padre en la parábola de los dos hermanos (el hijo pródigo es uno, el hermano mayor poco acogedor es el otro) deja de lado su dignidad y su derecho a reprochar a su descarriado hijo y en cambio lo abraza con un beso, vislumbramos que todo el universo es amigable. ¿A quién le importa entonces si es uno o uno de muchos? A pesar del choque entre sí de las galaxias, las erupciones volcánicas y la maldad humana, cuando volvemos al hogar, siempre somos bienvenidos.

Piensa en lo que sientes cuando vuelves a la meditación después de un tiempo sin practicarla. Tal vez has estado postergándola porque imaginaste que habría una sanción interior a pagar por haber renunciado o llegado tarde. En cambio,  hay un sentido maravilloso de ‘no culpa’ (como el I Ching lo expresa) y una bienvenida incondicional al llegar a casa para nuestro propio ser.

Es difícil de creer esto hasta que lo has sentido. Y es duro sacar algo de este sentimiento porque los seres humanos son solo raramente parecidos a Dios. ¿Cuán a menudo, entre nosotros, ocurren incondicionalmente el perdón y la reconciliación? Sin embargo, aun como niños tenemos un sentido innato de justicia e intuitivamente esperamos o creemos (lo cual, no podemos decir), que así es como es la realidad. Nuestro microcosmo interior de este modo refleja el todo. Lo sabríamos si tan solo  pudiéramos ser reales. Hasta entonces, Dios es tan imaginario, tan fuera de alcance, como los  universos paralelos.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Jorge Rago (WCCM Venezuela)

P. Laurence Freeman OSB

Viernes de la segunda semana de Cuaresma: Génesis 37, 3-28.

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Aquí viene el soñador’ se dijeron unos a otros, Vamos, matémoslo y echémoslo en un pozo cualquiera; podemos decir que algún animal feroz lo devoró. Y entonces veremos qué habrá sido de sus sueños.’                    

Este pasaje viene de la historia de los hermanos de José; celosos porque él era el favorito de su padre, conspiraron para hacerlo desaparecer. Ellos no lo matarían – eso hubiera sido de mala suerte – pero planificaron dejarlo morir lentamente en el fondo de un pozo. Esto expone la oculta historia del mundo y mucho de nuestra vida familiar y religiosa y de las políticas civiles. Es inquietante cuán a menudo los celos operan como el factor decisivo en nuestro comportamiento. Hasta Dios es un ‘Dios celoso’.  Un entusiasta comentario, defendiendo el significado literal a todo costo, dice, ‘El celo de Dios es apropiado y bueno’.

Los celos son una consecuencia inevitable del favoritismo: una raza escogida, el profeta que triunfa sobre todos los antecesores, los salvados, los elegidos en cualquier forma. Aún cuán duro es para el monoteísta, anhelando ser amado más que otros, creer (como San Pablo) que ‘Dios no tiene favoritos’.

Tú probablemente tienes un escáner de virus en tu computadora. Este protege contra el terrorismo digital escondido, individuos aislados que  probablemente han venido a sentir que se conectan a otros solo en línea. La persona ‘en línea’ es una apuesta arriesgada. Así, nosotros necesitamos un escáner interior, también – examen de consciencia, alerta espiritual, protección al corazón. Virus como celos, racismo o perfeccionismo acechan en oscuros archivos adjuntos en nuestros profundos discos duros. La meditación los busca. Tenemos que estar preparados para la lucha que darán antes de ser eliminados – o que su energía sea convertida de nuevo a nuestra bondad original. Cuaresma es un tiempo para esta clase de limpieza.

Las prósperas culturas modernas ponen gran atención a las opciones de estilos de vida y a las maneras de mejorar nuestro bienestar físico y psicológico. Cuántas conversaciones de temas de actualidad giran alrededor de la comida que es ‘buena para ti’, el último vegetal de las celebridades, las dietas que salvarán al mundo, las nuevas pepitas de sabiduría esotérica reveladas para todos. Estos ‘descubrimientos’ y las reacciones que provocan en el moderno consumidor de noticias se sienten como una bandada de pájaros elevándose juntos y desviándose en direcciones siempre cambiantes.

Mucha menos atención es dada a nuestro estado mental. Nos importa menos lo que permitimos a nuestras mentes absorber, concentrarse y volverse adictas. Así, el sano vividor y comedor puede parecerse a la ‘virgen orgullosa’ de siglos pasados. Podemos ser tan cuidadosos (y correctos) en un nivel y dañar todo en otro. El orgullo, como los celos, son nuestra común caída. Todo eso es necesitado para hacer de este doble estándar un oculto estilo de vida, de suficiente gente que está de acuerdo contigo.

¿Por qué amamos nuestros propios ‘sueños’ tanto, y tan a menudo despreciamos o ridiculizamos los sueños de otros? Compartir un sueño puede inspirar auto sacrificio y servicio. O puede desatar una pesadilla colectiva y victimizar a inocentes de los más vulnerables. Vigila tus sueños.

Escanear nuestra mente profunda de posibles virus y probar el temple de nuestros sueños – este es el trabajo de la oración pura. El único examen seguro es dejar ir todas las representaciones de nuestras esperanzas y creencias – conceptuales, verbales o visuales. Lo que sea que sobreviva a esta limpieza radical de nuestra mente puede ser fiable (la mayoría de las veces).

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Jorge Rago (WCCM Venezuela)

P. Laurence Freeman OSB

Jueves de la segunda semana de Cuaresma: Lucas 16, 19-31.

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Había un hombre rico que solía vestirse de púrpura y lino fino y festejaba magníficamente cada día. Sigue leyendo.

Y allí en su puerta se ponía un pobre hombre llamado Lázaro, cubierto de llagas, quien ansiaba llenarse con las migajas que caían de la mesa del hombre rico. También los perros venían y le lamían las llagas.

Nuestro  bienestar físico y material es un tema sensible. Lo sentimos cada vez que pasamos a un mendigo  en el metro o en la calle. Conscientes de nuestro privilegio, por un momento, se nos olvidan nuestras quejas y problemas: todo podría ser mucho peor, pensamos. Si mantenemos ese pensamiento por más de unos segundos podríamos considerar el posible escenario en el cual nuestros roles podrían invertirse. Los poderosos algunas veces son derribados de sus tronos. Pero entonces: ¿nosotros damos algo (en una sociedad sin dinero efectivo)? ¿Por qué estamos en verdad haciendo esto? ¿Con quién estamos siendo bondadosos? ¿Estos breves encuentros con el otro lado de la sociedad tienen impactos duraderos en nuestra forma de vida, en nuestros  valores vividos?

Una vez en un hermoso día de verano salí de un edificio a la brillante luz del sol. Todo el mundo se veía feliz. También el joven hombre sentado en el pavimento pidiendo con su mano. Nuestros ojos se encontraron y sin pensar dije, ‘qué día encantador’. El asintió  entusiasmado con la cabeza y dijo, ‘si fantástico… espero que dure’.  Eso fue una momentánea confusión de roles, pero todavía parte del hermoso día.

En la parábola de hoy  del hombre rico y Lázaro escuchamos de ‘un gran abismo que ha sido preparado para detener a cualquiera, si él quisiera cruzar de nuestro lado al de ustedes,  y detener cualquier cruce desde su lado al nuestro’. Esto se refiere a las kármicas consecuencias de auto-aislamiento, estando tan preocupados con mejorar o proteger nuestro propio bienestar que nosotros, en efecto, deliberadamente ignoramos la oportunidad de  mejorar la condición de aquellos en mayor necesidad o aun para relacionarnos con ellos. ‘La gran brecha’ en el Kármico reino (más allá) es visible y tangible cada día a aquellos que tienen un mínimo de sensibilidad. Es una causa mayor de la inestabilidad y agitación del mundo moderno – la protesta de los humillados. ‘Los pobres estarán siempre con ustedes’ Jesús dijo, pero el tamaño de la brecha se ha convertido en nuestro gran problema.

En nuestra práctica de Cuaresma – renunciando a algo y haciendo algo extra – esperamos re-sensibilizarnos a la realidad. Desafortunadamente, tendemos a ser selectivos acerca de los aspectos de realidad que reconocemos y con los que nos relacionamos. Destacamos y disfrutamos pequeñas partes. Otras las negamos o escogemos olvidarlas: ‘embrutecimiento deliberado’ (escoger no ver) es una frase de T. S. Eliot que expone nuestros juegos mentales  y expone la fragilidad de cualquier paz falsa edificada sobre ellos:

Serenidad: solo un deliberado embrutecimiento. Sabiduría: solo el conocimiento de secretos muertos. Inservibles en la oscuridad dentro de la que ellos se asomaron. O de la que ellos voltearon sus ojos.

No podemos ser selectivos acerca de la realidad sin comprometer todo. Esencialmente la ‘santidad’ a que aspiramos en la Cuaresma no es una virtud moral sino un asunto de percepción, es cómo vemos el todo al que pertenecemos. Y salvarnos no se trata de evitar el castigo del eterno fuego del infierno sino ahorrar tiempo ahora.

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Jorge Rago (WCCM Venezuela)