P. Laurence Freeman OSB

Sábado de la segunda semana de Cuaresma: Lucas 15, 1-32

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Estando todavía lejos, su padre lo vió y se conmovió con pena. Corrió hacia el muchacho, le apretó  fuertemente entre sus brazos y lo besó tiernamente.

Un concepto intrigante en cosmología moderna es la existencia de un incontable número de universos paralelos. Pero no hay evidencias o prueba de esto. Probablemente hay  más evidencia desde la propia ciencia, de una visible inteligencia creativa en la belleza de las matemáticas y la elegancia del universo en las escalas cósmica y microcósmica. Un orden implícito existe en la realidad, de armonía, belleza y conectividad – que es posible percibir a pesar de la existencia de caos, matanzas masivas y sufrimiento inocente.

‘Nunca podremos conocer a Dios por el pensamiento, solo por amor’. En esta característica afirmación de consciencia mística, el amor no solo significa una emoción o excitación contenida  en el rango del placer y dolor humano – aunque existe allí también. El amor significa la inteligencia del espíritu, ciertamente la mente misma de Dios, la cual solo puede ser conocida al compartir en su propio ser. Todos sabemos que cuando nos enamoramos el mundo se ve y se siente bastante diferente. Cuando profundizamos en el amor nuestro propio sentido del ser sufre una transformación masiva. No sabemos adónde nos llevará. (Los místicos dicen que nosotros eventualmente nos convertimos en Dios). Cualquier forma de amor verdadero, aun el más egocéntrico al principio, contiene un fragmento del todo, un sabor de la bella armonía de todas las cosas.

Muy a menudo los niveles más bajos de la consciencia humana intervienen en cruciales momentos de  transición. En lugar de profundizar el amor optamos – o somos arrastrados  – por la  posesividad, la tristeza y la ira. ‘Cada hombre mata el objeto que ama’.  Pero cuando el padre en la parábola de los dos hermanos (el hijo pródigo es uno, el hermano mayor poco acogedor es el otro) deja de lado su dignidad y su derecho a reprochar a su descarriado hijo y en cambio lo abraza con un beso, vislumbramos que todo el universo es amigable. ¿A quién le importa entonces si es uno o uno de muchos? A pesar del choque entre sí de las galaxias, las erupciones volcánicas y la maldad humana, cuando volvemos al hogar, siempre somos bienvenidos.

Piensa en lo que sientes cuando vuelves a la meditación después de un tiempo sin practicarla. Tal vez has estado postergándola porque imaginaste que habría una sanción interior a pagar por haber renunciado o llegado tarde. En cambio,  hay un sentido maravilloso de ‘no culpa’ (como el I Ching lo expresa) y una bienvenida incondicional al llegar a casa para nuestro propio ser.

Es difícil de creer esto hasta que lo has sentido. Y es duro sacar algo de este sentimiento porque los seres humanos son solo raramente parecidos a Dios. ¿Cuán a menudo, entre nosotros, ocurren incondicionalmente el perdón y la reconciliación? Sin embargo, aun como niños tenemos un sentido innato de justicia e intuitivamente esperamos o creemos (lo cual, no podemos decir), que así es como es la realidad. Nuestro microcosmo interior de este modo refleja el todo. Lo sabríamos si tan solo  pudiéramos ser reales. Hasta entonces, Dios es tan imaginario, tan fuera de alcance, como los  universos paralelos.

Laurence Freeman OSB

Traducción: Jorge Rago (WCCM Venezuela)

P. Laurence Freeman OSB

Viernes de la segunda semana de Cuaresma: Génesis 37, 3-28.

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Aquí viene el soñador’ se dijeron unos a otros, Vamos, matémoslo y echémoslo en un pozo cualquiera; podemos decir que algún animal feroz lo devoró. Y entonces veremos qué habrá sido de sus sueños.’                    

Este pasaje viene de la historia de los hermanos de José; celosos porque él era el favorito de su padre, conspiraron para hacerlo desaparecer. Ellos no lo matarían – eso hubiera sido de mala suerte – pero planificaron dejarlo morir lentamente en el fondo de un pozo. Esto expone la oculta historia del mundo y mucho de nuestra vida familiar y religiosa y de las políticas civiles. Es inquietante cuán a menudo los celos operan como el factor decisivo en nuestro comportamiento. Hasta Dios es un ‘Dios celoso’.  Un entusiasta comentario, defendiendo el significado literal a todo costo, dice, ‘El celo de Dios es apropiado y bueno’.

Los celos son una consecuencia inevitable del favoritismo: una raza escogida, el profeta que triunfa sobre todos los antecesores, los salvados, los elegidos en cualquier forma. Aún cuán duro es para el monoteísta, anhelando ser amado más que otros, creer (como San Pablo) que ‘Dios no tiene favoritos’.

Tú probablemente tienes un escáner de virus en tu computadora. Este protege contra el terrorismo digital escondido, individuos aislados que  probablemente han venido a sentir que se conectan a otros solo en línea. La persona ‘en línea’ es una apuesta arriesgada. Así, nosotros necesitamos un escáner interior, también – examen de consciencia, alerta espiritual, protección al corazón. Virus como celos, racismo o perfeccionismo acechan en oscuros archivos adjuntos en nuestros profundos discos duros. La meditación los busca. Tenemos que estar preparados para la lucha que darán antes de ser eliminados – o que su energía sea convertida de nuevo a nuestra bondad original. Cuaresma es un tiempo para esta clase de limpieza.

Las prósperas culturas modernas ponen gran atención a las opciones de estilos de vida y a las maneras de mejorar nuestro bienestar físico y psicológico. Cuántas conversaciones de temas de actualidad giran alrededor de la comida que es ‘buena para ti’, el último vegetal de las celebridades, las dietas que salvarán al mundo, las nuevas pepitas de sabiduría esotérica reveladas para todos. Estos ‘descubrimientos’ y las reacciones que provocan en el moderno consumidor de noticias se sienten como una bandada de pájaros elevándose juntos y desviándose en direcciones siempre cambiantes.

Mucha menos atención es dada a nuestro estado mental. Nos importa menos lo que permitimos a nuestras mentes absorber, concentrarse y volverse adictas. Así, el sano vividor y comedor puede parecerse a la ‘virgen orgullosa’ de siglos pasados. Podemos ser tan cuidadosos (y correctos) en un nivel y dañar todo en otro. El orgullo, como los celos, son nuestra común caída. Todo eso es necesitado para hacer de este doble estándar un oculto estilo de vida, de suficiente gente que está de acuerdo contigo.

¿Por qué amamos nuestros propios ‘sueños’ tanto, y tan a menudo despreciamos o ridiculizamos los sueños de otros? Compartir un sueño puede inspirar auto sacrificio y servicio. O puede desatar una pesadilla colectiva y victimizar a inocentes de los más vulnerables. Vigila tus sueños.

Escanear nuestra mente profunda de posibles virus y probar el temple de nuestros sueños – este es el trabajo de la oración pura. El único examen seguro es dejar ir todas las representaciones de nuestras esperanzas y creencias – conceptuales, verbales o visuales. Lo que sea que sobreviva a esta limpieza radical de nuestra mente puede ser fiable (la mayoría de las veces).

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Jorge Rago (WCCM Venezuela)

P. Laurence Freeman OSB

Jueves de la segunda semana de Cuaresma: Lucas 16, 19-31.

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Había un hombre rico que solía vestirse de púrpura y lino fino y festejaba magníficamente cada día. Sigue leyendo.

Y allí en su puerta se ponía un pobre hombre llamado Lázaro, cubierto de llagas, quien ansiaba llenarse con las migajas que caían de la mesa del hombre rico. También los perros venían y le lamían las llagas.

Nuestro  bienestar físico y material es un tema sensible. Lo sentimos cada vez que pasamos a un mendigo  en el metro o en la calle. Conscientes de nuestro privilegio, por un momento, se nos olvidan nuestras quejas y problemas: todo podría ser mucho peor, pensamos. Si mantenemos ese pensamiento por más de unos segundos podríamos considerar el posible escenario en el cual nuestros roles podrían invertirse. Los poderosos algunas veces son derribados de sus tronos. Pero entonces: ¿nosotros damos algo (en una sociedad sin dinero efectivo)? ¿Por qué estamos en verdad haciendo esto? ¿Con quién estamos siendo bondadosos? ¿Estos breves encuentros con el otro lado de la sociedad tienen impactos duraderos en nuestra forma de vida, en nuestros  valores vividos?

Una vez en un hermoso día de verano salí de un edificio a la brillante luz del sol. Todo el mundo se veía feliz. También el joven hombre sentado en el pavimento pidiendo con su mano. Nuestros ojos se encontraron y sin pensar dije, ‘qué día encantador’. El asintió  entusiasmado con la cabeza y dijo, ‘si fantástico… espero que dure’.  Eso fue una momentánea confusión de roles, pero todavía parte del hermoso día.

En la parábola de hoy  del hombre rico y Lázaro escuchamos de ‘un gran abismo que ha sido preparado para detener a cualquiera, si él quisiera cruzar de nuestro lado al de ustedes,  y detener cualquier cruce desde su lado al nuestro’. Esto se refiere a las kármicas consecuencias de auto-aislamiento, estando tan preocupados con mejorar o proteger nuestro propio bienestar que nosotros, en efecto, deliberadamente ignoramos la oportunidad de  mejorar la condición de aquellos en mayor necesidad o aun para relacionarnos con ellos. ‘La gran brecha’ en el Kármico reino (más allá) es visible y tangible cada día a aquellos que tienen un mínimo de sensibilidad. Es una causa mayor de la inestabilidad y agitación del mundo moderno – la protesta de los humillados. ‘Los pobres estarán siempre con ustedes’ Jesús dijo, pero el tamaño de la brecha se ha convertido en nuestro gran problema.

En nuestra práctica de Cuaresma – renunciando a algo y haciendo algo extra – esperamos re-sensibilizarnos a la realidad. Desafortunadamente, tendemos a ser selectivos acerca de los aspectos de realidad que reconocemos y con los que nos relacionamos. Destacamos y disfrutamos pequeñas partes. Otras las negamos o escogemos olvidarlas: ‘embrutecimiento deliberado’ (escoger no ver) es una frase de T. S. Eliot que expone nuestros juegos mentales  y expone la fragilidad de cualquier paz falsa edificada sobre ellos:

Serenidad: solo un deliberado embrutecimiento. Sabiduría: solo el conocimiento de secretos muertos. Inservibles en la oscuridad dentro de la que ellos se asomaron. O de la que ellos voltearon sus ojos.

No podemos ser selectivos acerca de la realidad sin comprometer todo. Esencialmente la ‘santidad’ a que aspiramos en la Cuaresma no es una virtud moral sino un asunto de percepción, es cómo vemos el todo al que pertenecemos. Y salvarnos no se trata de evitar el castigo del eterno fuego del infierno sino ahorrar tiempo ahora.

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Jorge Rago (WCCM Venezuela)

P. Laurence Freeman OSB

Miércoles de la segunda semana de Cuaresma: Mateo 20,17-28

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Entre los paganos los gobernantes dominan sobre ellos, y sus grandes hombres hacen que su autoridad sea sentida. Esto no ha de pasar entre ustedes´.

El evangelio imagina. Convoca ante nosotros una nueva, extraordinaria visión de humanidad y sociedad. Si no nos sentimos un poco confundidos por esto, no lo hemos imaginado. Ello nos deja perplejos porque suena por un lado correcto y por otro altamente improbable que alguna vez sea realizado. Aun si es irreal, si lo rechazamos, nos estamos disminuyendo a nosotros mismos. ¿En serio? ¿Un orden mundial en el cual aquellos que ocupan puestos de poder genuinamente actúan como servidores, donde aman al pueblo y no codician el poder?

Entre otras cosas, la Cuaresma es una oportunidad para todos nosotros de auditar nuestras maneras de usar cualquier poder que tengamos y revisar nuestro sentido de servicio para aquellos que no tienen ninguno.

No podemos empezar a imaginar en este nivel a menos que hayamos sido restringidos por los límites de lo que podemos ver y entender. La religión es acerca de hacer esto. Enfrentarnos con preguntas, sin forzar respuestas dentro de nuestras cabezas. Esto es el por qué los grandes genios religiosos tenían el genio de la simplicidad y nos hacen jadear con asombro más que con solo alegría en la victoria. Tomen las parábolas del Reino por ejemplo.

El reino de Dios es como alguien que encontró un tesoro enterrado en un campo. Ella lo enterró de nuevo y por pura alegría fue y vendió todo lo que tenía y compró el campo. Treinta y cinco  simples palabras que describen una clara secuencia de eventos que pueden mantener un grupo de gente inteligente hablando por horas y regresar el siguiente día por más. Interpretar los múltiples significados en los elementos de este pasaje es exponerte a ti mismo y, si estás dispuesto, es conocerte a ti mismo mejor que antes.

¿Por qué la persona enterró el tesoro de nuevo? (Para prevenir que otros se enteraran. Para mantenerlo seguro. Porque pertenece al campo. Porque ella quiso que otros vinieran y lo disfrutaran. Porque necesita estar allí para crecer) ¿Por qué ella sintió tanta alegría? ¿Por qué la alegría llevó a la imprudencia de venderlo todo? ¿Qué significa ‘comprar’ el campo? ¿Son algunas respuestas correctas y algunas equivocadas? ¿Algunas son más correctas o equivocadas que otras?

Después de la meditación de la mañana saltamos y entramos en el mundo con una mente abierta, no para imponer respuestas pre-establecidas en cada situación, convirtiendo enérgicamente a otros a nuestra visión, sino sintiendo una búsqueda por la verdad, inteligencia espiritual. Por la tarde, interiormente más desaliñados de lo que estábamos en la mañana, nos sentamos y dejamos que el espacio interno se organice, no solamente evaluando el día como bueno o malo sino probando sus significados. En este ritmo, nos reponemos del poder de imaginación y restringimos la tendencia perenne de la fantasía a llevarnos por camino extraviado.

 

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Jorge Rago (WCCM Venezuela)

P. Laurence Freeman OSB

Martes de la segunda semana de Cuaresma: Lucas 2, 41-51

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Él respondió: ‘¿Por qué me estuvieron buscando? ¿No sabían que yo debo estar ocupado con los asuntos de mi Padre?’ Pero ellos no comprendieron lo que él les dijo.

Todavía hay mucho de lo que Jesús dijo que no entendemos. Podemos afrontar este fracaso

  1. i) Al pensar que él no está diciendo cosa alguna relevante para nosotros porque a nosotros no nos gusta que nos lleven a los límites de  nuestro entendimiento,
  2. ii) o,  reducimos su significado a lo que podemos manejar fácilmente – ignorando el significado más profundo al asentarlo en blanco y negro como mensaje moralista.

 

Cualquiera de estos dos enfoques que tomemos hacia la dimensión espiritual será reflejado en cómo encontramos significado en los eventos de nuestras vidas.

Hace pocos días un supremacista blanco atacó cometiendo una insana, espantosa masacre de hombres y mujeres temerosos de Dios en oración, en una tranquila ciudad civilizada, en un país decente, social y responsable. Por un momento el mundo entero se siente uno, uno con las familias de las víctimas, con todo el pueblo de Christchurch y con Nueva Zelanda en su traumatizado dolor. Una vez más, nos es recordada la necesidad de afirmar el suelo común de la humanidad por un estallido de odio inhumano. Recordamos que lo que une es más significativo de lo que separa. Entonces, de alguna manera – esta es la paradoja – lo peor evoca lo mejor.

La oscuridad puede invadir y anegar al ser humano, en forma singular o en masas. Lo llamamos oscuridad porque produce comportamientos que nos hace querer cerrar nuestros ojos. Preferiríamos no verlo. La oscuridad se vuelve visible y lo demoníaco tangible: una pesadilla. Peor aun, ello degrada a la humanidad en todas partes. Así como la virtud heroica o la santidad levanta nuestra autoestima al recordarnos de lo que somos capaces, así la inhumanidad nos hace preguntar si tal vez nosotros realmente no poseemos la naturaleza buddha, no estamos creados a la imagen de Dios, no podemos ser ‘otros Cristos’.

A menos que escojamos ver de otra manera. ‘Ver la oscuridad’ implica la presencia de alguna oscura luz invisible. No podemos ver sin luz porque ver – consciencia – es luz. Así como el universo está cargado con energía oscura misteriosa que no entendemos, asimismo una cierta clase de luz que no podemos entender brilla en la más densa oscuridad y lo oscuro no la puede apagar.

Si nosotros odiamos a aquellos que nos odian ¿qué recompensa podemos esperar que no sea otra que una escalada de odio, la orgía de autodestrucción que eventualmente concluye cada triunfo del mal? Cuando la gente en oración es segada por un demente, el inocente es encarcelado o el pobre es rutinariamente explotado, deberíamos sentir la ira pura de los profetas. Pero si la ira  lleva a odio más profundo y a violencia, la oscuridad simplemente se espesa. Cuando en el corto formal ritual preventivo, el juez llamó al hombre arrestado ‘Señor’, se opuso a deshumanizar aun a gente que niega la humanidad a otros. La luz brilla en la oscuridad. Vemos, a través de lágrimas, cómo el triunfo del mal puede ser revertido al humanizar el perdón, la última carta ganadora.

firma Laurence

Laurence Freeman OSB

Traducción: Jorge Rago (WCCM Venezuela)