Bonnevaux, Noticias de la Comunidad

John Main Seminar 2023: Vino nuevo, odres nuevas.

Volvemos a celebrar el gran evento mundial anual de la WCCM, el John Main Seminar. Inauguramos este encuentro en 1984, hace casi 40 años, para honrar y difundir el legado de John Main. Durante estos años hemos contado con la presencia de Thomas Keating, el Dalai Lama, Bede Griffiths, Mary McAleese, Bernard McGinn, Richard Rohr, Charles Taylor, y Sarah Bachelard. 

El evento tendrá lugar en la maravillosa abadía de Bonnevaux, en Francia, al sur de Poitiers. Esta abadía se remonta al siglo XII y está situada en medio de la campiña francesa. Bonnevaux es nuestro centro espiritual. Click AQUÍ para acceder a la web de Bonnevaux.

El encuentro de este año está liderado por Cynthia Bourgeault, Andrew Harvey y Laurence Freeman. Durante estos días, este maravilloso trío nos abrirá las puertas a esa sabiduría contemplativa que ofrece una auténtica esperanza de que el mundo vaya engendrando un mayor nivel de conciencia con el que afrontar las múltiples crisis a las que hoy nos enfrentamos.

Pinchando AQUÍ pueden encontrar más información sobre el encuentro. Se trata de un evento en inglés y será accesible de manera presencial y virtualmente on line.

Noticias de la Comunidad

Metanoia serie online en español

A partir de la propuesta de WCCM Internacional para este año 2023, “Metanoia: permitamos que nuestras mentes sean transformadas”, se organiza esta serie de encuentros desde Meditatio Argentina. En este ciclo de dos encuentros mensuales entre julio y diciembre, varios representantes de nuestra comunidad de habla hispana abordarán, desde diferentes perspectivas, la transformación integral a la que somos llamados para vivir una vida plena, una vida en abundancia, en palabras de Jesús de Nazaret.

Laurence Freeman OSB nos dice: “Metanoia es una palabra griega que significa simplemente cambiar de opinión. Esto es algo que viene del corazón del Evangelio. La llamada de Jesús al inicio de su enseñanza pública es una llamada al arrepentimiento. Esta llamada apunta, precisamente, a la metanoia: cambia tu forma de mirar, no te castigues por los errores que has cometido sino entiende dónde estás y cambia de perspectiva”.

Para más información, contactarse con Meditatio Argentina en meditatioargentina@gmail.com

Noticias de la Comunidad, P. John Main O.S.B.

JOHN MAIN Y LA DIMENSIÓN CRISTIANA DE SU MEDITACIÓN

Agradecemos a WCCM-España esta nota, que ha sido preparada por Carlos Miramontes Sejía, sacerdote de la Arquidiócesis de Santiago de Compostela y Doctor en Teología Moral por la Pontificia Universita Lateranense de Roma. Publicó el año pasado el libro “John Main, Apatheia – Nirvana”.

La Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana fue fundada como institución por los discípulos y amigos de John Main OSB (1926-1982) para compartir la profunda experiencia de su vida. Si bien John Main no nos dejó una obra sistemática terminada, este no fue nunca su objetivo. Él no quería pavimentar caminos conocidos, sino buscar nuevas rutas[1]. Esto es algo esencial para John Main.

Por otro lado, quería caminar con los maestros y maestras que nos han precedido, y eso es algo esencial también para John Main. Sus referentes son el Evangelio, los Padres del Desierto, y San Benito, en primer lugar, aunque también valorase en gran medida a autores como Henri le Saux OSB, por ejemplo y explícitamente, o a muchos otros autores de otras confesiones o tradiciones religiosas, como por ejemplo a quien fue su maestro de meditación no ignaciana, Swami Satyananda. La apertura ecuménica e interreligiosa es otro aspecto esencial para John Main.

Para comprender la dimensión profundamente cristiana que encierra la práctica denominada por John Main como “meditación”, a cuyo cultivo y enseñanza dedicó en cierto modo su vida, podemos pensar en sus raíces históricas y en su contenido.

La dimensión histórica

Para John Main los Padres del Desierto fueron siempre una referencia, y fue importante por tanto para él descubrir en la X Conferencia de la obra Colaciones de Juan Casiano el famoso discurso en el cual el abad Isaac le explica al joven Casiano cómo ellos habrían recibido una enseñanza “de los padres más antiguos” y que consistía en recitar una breve frase bíblica solicitando la ayuda y presencia de Dios, con confianza, útil en toda circunstancia, y útil también para “centrar” la mente y el corazón en Dios.

Curiosamente, lo cierto es que John Main llega hasta esa forma de oración a través de un monje hindú, Swami Satyananda. Como creyentes podemos considerar esto como algo providente. Y es que este tipo de oración de recitación de una palabra sagrada[2] no es algo exclusivo del cristianismo. Hoy en día está presente de uno u otro modo en todas las grandes religiones del mundo. En la Antigüedad sabemos que estaba ya presente en el mundo de la India, y probablemente también en el mundo mediterráneo. John Main quiso ver esta forma de oración incluso en Jesús de Nazaret[3].

Sobre el por qué esa forma de oración se hallaba ya en la Antigüedad diseminada por el mundo, hay tres explicaciones posibles, y son complementarias entre sí: Se corresponde con la forma de ser del ser humano.Gracias a Dios que guía a todos los pueblos y cuyas “huellas” Justino en el siglo II denominó ya como “semillas del Verbo”. Por contactos interculturales, que sabemos que ya en la Antigüedad eran muy frecuentes.
La dimensión de los contenidos

A nivel de contenidos, podemos distinguir dos niveles: Es una práctica que nos ayuda a referirnos a un Tú, al Tú de Dios, dejando atrás al “yo”; nos abre pues a la escucha de la realidad, esto es, a la contemplación.En su nivel más profundo, la meditación cristiana de John Main es esencialmente confianza en Dios en sí misma, porque “dejar atrás el yo” realmente conlleva un “salto” de confianza, de fe. 
Recordemos lo que decía John Main:

“Creo que una de las cosas que nosotros, como personas modernas, tenemos que aceptar es que si vamos a entender el misterio de nuestra propia existencia, tenemos que entenderlo en términos de hacer contacto con el misterio supremo, lanzándonos a las profundidades, a ese nivel de profundidad en el que podemos hacer contacto con la fuente de la maravilla de la vida misma.

Podemos encontrar todo tipo de anestésicos, podemos encontrar todo tipo de banalidades sobre las cuales tratar de vivir nuestras vidas, pero ninguna puede satisfacernos en un sentido profundo, y en términos teológicos cristianos, esa fuente de maravilla de nuestro ser con la que debemos de hacer contacto es Dios; y como sabes al aprender a decir tu mantra con absoluta sencillez, le encomendamos todo nuestro ser.

Meditar es en muchos sentidos un acto sacrificial, asumimos el riesgo, nos ofrecemos a Dios, abandonando a Dios todo lo que somos, y todo por lo cual sabemos que somos, y simplemente decimos nuestro mantra; y ese es tanto el desafío como el poder de esto, y requiere confianza, confianza absoluta, y no puedes ser cristiano a menos que aprendas a confiar absolutamente, y lo que cada uno de nosotros puede descubrir de nuestra propia experiencia es que en el momento de la confianza el goteo de la vida se convierte en un torrente”[4]

Por ese motivo, John Main insistió en que la meditación de la que hablaba no debía de ser comprendida como una técnica, porque en la técnica no hay confianza ya que es hacer algo para producir otra cosa. Es más, decía que la meditación de la que hablaba debería de liberarnos de nuestra mentalidad “mecanicista” y abrirnos al misterio de la realidad[5].

La confianza en Dios, la fe, como ha sido reconocido ecuménicamente, es la base del actuar cristiano[6]. John Main decía, por eso, que solo podías comprobar si “estabas meditando bien” si amabas más a tu vecino[7]. Carlos Miramontes Seijas    
[1] “un líder [es uno] que siempre está señalando el camino a seguir hacia lo que está más allá” J. Main, Community of love, Medio Media, Singapore 2010, versión e-book, posición 725 [traducción propia del inglés].

[2] Esto es literalmente lo que significa la palabra sánscrita mantra, popularizada por el mismo John Main en ámbito cristiano; simplemente “palabra o frase sagrada, oración o canto de alabanza” [Cf. M. M. Williams, A Sanskrit – English Dictionary, Motilal Banarsidass, Delhi 1986, 785; 810].

[3] «se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras» Mt 26, 44; referencia tomada de J. Main, Word into silence, Paulist Press, Ramsey 1981, 52-53 con texto castellano de Biblia de Jerusalén, Desclée de Brouwer, Bilbao 1999.

[4] J. Main, «The way of salvation», en el CD In the beginning (05:18-08:28) [transcripción y traducción propia del inglés].
[5] “La enseñanza de Jesús sobre la oración en el evangelio es la enseñanza básica que subyace a la meditación. Por ejemplo, el espíritu de confianza fiel implícito en el mantra es lo que encontramos en su mandato de ‘Pon tu mente en el reino de Dios y su justicia antes que todo lo demás y todo lo demás vendrá a ti también’ […] Uno no puede, en nuestra sociedad tan materialista, sino preguntarse, ¿qué saco yo de esto? ¿Si sigo el camino espiritual, qué voy a sacar de ello? Basta con considerar los conceptos básicos de la vida que tenemos en nuestra sociedad. El modelo básico con el que operamos es esencialmente mecanicista y la vida se convierte fácilmente en una operación mecánica. Pensamos que estamos aprendiendo a lidiar con la vida dominando los procedimientos y como resultado perdemos la vitalidad de la experiencia en sí […] La meditación es importante porque debemos liberarnos de esa visión mecanicista de nosotros mismos y de la sociedad. Espiritualmente es de suma importancia porque es el paso más práctico que cualquiera puede dar para redescubrirse a sí mismo, no como una máquina o como un engranaje mecánico en una vasta línea de montaje; esto es, para llegar a conocernos a nosotros mismos como poseedores de una profundidad de misterio infinita” J. Main, The way of unknowing, Darton Longman & Todd, London 1989, 73-74 [traducción propia del inglés].

[6] “Juntos confesamos: Sólo por gracia, en la fe en la obra salvadora de Cristo y no por ningún mérito de nuestra parte, somos aceptados por Dios y recibimos el Espíritu Santo, que renueva nuestros corazones mientras nos equipa y nos llama a las buenas obras” Lutheran World Federation and the Catholic Church, Joint Declaration on the Doctrine of Justification, 1999, n. 15 [texto inglés consultable en la siguiente dirección online de manera abierta:  https://www.lutheranworld.org/sites/default/files/Joint%20Declaration%20on%20the%20Doctrine%20of%20Justification.pdf] [traducción literal propia del inglés].
[7] “¿Cuál es la gran prueba de que tu meditación está funcionando y estás progresando? No te aconsejo que te califiques a ti mismo, la gran prueba es: ¿Estás creciendo en el amor? ¿Estás creciendo en paciencia? ¿Estás creciendo en comprensión y compasión?” J. Main, Door to silence, Canterbury Press Norwich, London 2008, versión ebook, posición 1099 [traducción propia del inglés].    
Noticias de la Comunidad

Sobre el fundamento cristiano de nuestra práctica: nota de Ignacio Gallego Cubiles, Sevilla.

El carácter polisémico del término meditación es evidente ante la multiplicidad de acepciones a las que hace referencia, tanto desde la perspectiva de la actividad mental como de las diferentes formas de orar en las religiones.  
En realidad, y en honor a la verdad, la meditación, en sí, aunque suponga una búsqueda de unión con nuestro espíritu, no es cristiana ni pagana; todo depende de cómo y para qué la utilicemos. En este caso, queremos referirnos a la meditación cristiana como oración contemplativa; aquella que requiere del aquietamiento de la mente para poder conectar con lo más profundo del ser humano y percibir a Dios en nuestro interior.  
Paralelamente a la creciente búsqueda espiritual contemplativa, podemos observar también miedo o rechazo a la meditación por ser considerada en ciertos ambientes ajena a la tradición cristiana. Algunos llegan a tacharla como moda invasora procedente de oriente o, incluso, como una manifestación de la New Age de los años 70 que podría comportar esoterismo u ocultismo. Nada más lejano a la realidad.  
Para saber qué es la meditación cristiana, basta con leer en el capítulo 6 del Evangelio de Mateo lo que dice Jesús de la oración: Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.  
Quienes hayan estado en Israel saben, porque lo han podido ver en los restos arqueológicos de las viviendas que, en tiempos de Jesús, la inmensa mayoría de personas a quienes se dirigía no contaban con una habitación en la que encerrarse y menos una llave para hacerlo. La misma casa de la suegra de Pedro en Cafarnaúm, a la que Jesús se retiraba a veces a descansar, se conserva aún como un muro bajo, circular de apenas tres o cuatro metros de diámetro, en el que se apoyaba una cubierta efímera.  
En sus “Colaciones”, Juan Casiano, monje del siglo V, comenta que oramos en nuestros cuartos cuando retiramos nuestros corazones completamente del parloteo de cada pensamiento y preocupación y ofrecemos nuestras oraciones al Señor en secreto e íntimamente… Oramos con la puerta cerrada cuando, con los labios cerrados y en total silencio, oramos al buscador no de voces sino de corazones.  
Jesús hablaba pedagógicamente, como en sus parábolas, para que pudieran entenderlo todos. Queda claro la necesidad de cerrar la puerta al ruido mental; ahí, en el centro del ser, podemos percibir a Dios que nos habita, como también lo recuerda San Pablo: ¿No sabéis que sois templo de Dios, que el Espíritu Santo habita en vosotros?  Hoy día, se constata un aumento considerable de la práctica de la meditación como oración contemplativa, partiendo del silenciamiento de la mente, por medio de la repetición constante de una palabra o jaculatoria (mantra) que amortigüe el parloteo incesante de la mente y haga posible la percepción de lo divino en lo más hondo de nuestro ser.  
Ya en los años 70, el benedictino John Main, el trapense Thomas Keating, y el franciscano Richard Rohr, entre otros, habían iniciado un proceso de hacer saltar la tapia de los monasterios a la dimensión contemplativa del cristianismo para que llegase a impregnar la espiritualidad de los laicos.  
¿Estamos hablando de algo que tenga que ver con la New Age o el budismo? En absoluto. Estamos hablando de lo que el Catecismo de la Iglesia Católica (1992) recoge como Meditación u Oración contemplativas, desde el Punto 2.709 al 2.724 en el que se dice: La oración contemplativa es la expresión sencilla del misterio de la oración. Es una mirada de fe, fijada en Jesús, una escucha de la palabra de Dios, un silencioso amor. Realiza la unión con la oración de Cristo en la medida en que nos hace participar de su misterio.  
La tradición cristiana contiene tres importantes expresiones de la vida de oración: la oración vocal, la meditación y la oración contemplativa. Las tres tienen en común el recogimiento del corazón (2.721). La oración contemplativa es una forma de meditación basada en la quietud del cuerpo y el silencio de la mente, sin necesidad de imágenes de ningún tipo.  
Santa Teresa, en su castellano del siglo XVI, identifica la oración mental con la contemplación: No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama (2.709).  
La meditación, como oración contemplativa hacia la percepción de Dios en nosotros, se fundamenta en el aspecto espiritual del cristianismo que parece haber sido olvidado en gran medida. Sin embargo, es esencial recuperar esta dimensión espiritual: “Si la cristiandad no consigue recuperar su tradición mística y enseñarla, ya puede darse la vuelta y abandonar su actividad, porque no tiene nada que decir” (Bede Griffiths, citado en el libro “Danzar con tu Sombra. Integrar el ego y el yo en el sendero espiritual”, de Kim Nataraja).              

TESTIMONIO DE LAS ESCRITURAS   En el Apéndice I de su libro “Danzar con tu Sombra”, Kim Nataraja recoge una serie de citas que contienen la esencia de la meditación cristiana. Esta esencia está ahí visible para todos y cada uno de nosotros: el silencio, la quietud, la interioridad, la ausencia de pensamientos, el énfasis en pocas palabras, la repetición, la soledad, la vigilancia, el mantenerse en el momento presente, y la atención en un solo punto y unión.    
Importancia del silencio
-Salmo 46,10: Basta ya; sabed que yo soy Dios.
-Salmo 131,1-2: Mantengo mi alma en paz y silencio, como niño destetado en el regazo de su madre. ¡Como niño destetado está mi alma en mí!
-Zacarías 2,14-15.17: ¡Silencio, toda carne, delante de Yahveh, porque él se despierta de su santa Morada!  
1 Reyes 19,12: El susurro de una brisa suave.
Interioridad. Habitados por el Espíritu
Mateo 6,6: Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Lucas 17, 20-21: El Reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: «Vedlo aquí o allá», porque el Reino de Dios ya está entre vosotros.
1 Corintios 3,16: ¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?
Efesios 1,17-18: Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerle perfectamente; iluminando los ojos de vuestro corazón.
Efesios 3,16-17: Para que os conceda, según la riqueza de su gloria, que seáis fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones.  
Pocas palabras. Pobreza de Espíritu
Mateo 6,7-8: Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados.
Lucas 18,10-14: Oración del publicano: «¡Oh, Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!.  
Incesante oración
1 Tesalonicenses 5,17: Orad constantemente.
Romanos 12,12: Perseverantes en la oración.
Lucas 18: Están clamando a él día y noche (también Mateo 11,5-11).  
Importancia de la soledad
Lucas 6,12: Por aquellos días se fue él al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios.  
Vigilancia
Marcos 13,33: Estad atentos y vigilad.
Mateo 25,1-13: Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora…Manteneos en el momento presente.
Mateo 6,25: Por eso os digo: No andéis preocupados por vuetsra vida, qué comeréis, ni por vuesytro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?  
Aquietar los pensamientos. Dejar atrás el ego
Lucas 9:23: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.  
Humildad y confianza
Mateo 18,1-4: Si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.  
Unidad con Dios y con los demás. Integridad
Juan 17,21: Que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros.
Juan 10,10-11: Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.  
Centrar la atención en un solo punto, en la «presencia» de Dios
Mateo 6,33: Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.
Salmo 116,9: Caminaré en la presencia de Yahveh por la tierra de los vivos.
Mateo 5,3: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los Cielos.
Mateo 5,8: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.  

Fuerte abrazo para todos,  
Ignacio Gallego Cubiles  
Doctor en Derecho Canónico y Ciencias de la Educación por la Universidad de Navarra. Coordinador de la Comunidad Mundial de la Meditación Cristiana, Sevilla, y miembro del Consejo Rector en España.  

El ABC de Sevilla publicó el 25 de Marzo de 2023 la primera parte de esta nota bajo el título “Cristianismo, Meditación Cristiana, y “New Age”.     7 de junio de 2023