P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones del P. Laurence. Miércoles de la primera semana de Cuaresma, 2022.

«La verdad es que somos Cristo». ¿Qué significa esto? ¿Qué diferencia supone? ¿Y cómo podemos desarrollar esta visión?

Desafía la autocracia de cualquier universo centrado en el ego. No necesitamos mirar muy lejos hoy en día para ver las consecuencias de la autocracia. Pero en la medida en que cada persona es un microcosmos de la humanidad, podemos ser gobernados por la creencia del ego en su absoluta individualidad. Ver al individuo como un cliente y no como un ciudadano es algo que nos inculca desde la infancia nuestro sistema de competencia y adquisición de riqueza y el consumismo que utiliza para lograrlo.

¿Qué significa ser ciudadano? Somos partes del todo: pero el todo es igualmente parte de nosotros y en esta realidad todos somos diversamente uno. Esta idea inundó las mentes de los primeros cristianos. Si lo que empezaban a entender sobre él era cierto, el mundo, tal y como lo conocían hasta entonces, había cambiado para siempre. En Cristo «no hay ni judío ni griego, ni esclavo ni amo, ni hombre ni mujer». Todas las distinciones de las que dependen la jerarquía y la autocracia se disuelven «en Cristo».

San Agustín vio esto examinando una línea del Salmo 60: «Te clamé desde los confines de la tierra mientras mi corazón estaba angustiado». Se pregunta si se trata de un individuo que habla. No, dice, ya no es una persona: o más bien es una en el sentido de que Cristo es uno y todos somos sus miembros. Es «esta unidad que somos» la que clama desde los confines de la tierra.

Este es el cambio de percepción que responde a la pregunta del escéptico, «¿cómo puede Dios permitir que todo esto ocurra?». No busques a Dios detrás del computador cósmico. Encuentra a Dios en el grito de los pobres, de los atribulados, de los que se resisten a la tiranía. La presencia de Dios es la gracia que actúa en el barro y el desorden que nos hacemos en las ilusiones de la individualidad.

La Cuaresma es un tiempo para concentrarse en los detalles y en la inmediatez de la calidad espiritual de nuestras vidas, más que en las grandes abstracciones. Basados en esa realidad, podemos ver mejor la gracia en acción, no en el juego geopolítico, sino en cada pequeño acto de bondad que expresa nuestra intuición de que «esta unidad es lo que realmente somos». Incluso cuando nuestras vidas o intereses individuales se ven amenazados, o simplemente atascados en nuestra tristeza, somos milagrosamente capaces de tales actos de bondad que dicen «eres mi pariente».

John Main dijo una vez que la mejor manera de prepararse para la meditación es realizando pequeños actos de bondad en la vida cotidiana. A través de ellos vemos el cuadro completo en el que existimos. 

Laurence

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