P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones de Cuaresma 2020: sábado de la segunda semana de Cuaresma.

segunda semana cuaresma 2020

Ya no hay héroes, solo celebridades. De todos modos, así parece en una cultura donde proyectamos la perfección en aquellos a quienes colocamos sobre pedestales. Luego, la revelación de la debilidad humana, el pecado o el delito histórico, incita a la furia de la multitud por las redes sociales y a una ejecución pública en un patíbulo virtual. ¿Cómo han caído los poderosos y cómo en secreto, demostrado por las ventas de los medios, disfrutamos de sus desgracias, de sus caídas en desgracia?

Dejando a un lado el pecado personal por un momento, la culpa de esta situación social recae en ambos lados. Hay quienes crean dioses falsos y luego los idolatran. Y están los ídolos que explotan los privilegios que reciben – poder, atención, riqueza. Luego están los ídolos que no quieren los privilegios, sino que simplemente los aceptan pasivamente. Cualquiera que sienta que está siendo idolatrado tiene la responsabilidad de declarar y demostrar que solo son humanos. Cuando Cornelio cayó a los pies de Pedro y lo adoró, Pedro respondió «Levántate. Solo soy un ser humano como tú». Sus propias debilidades anteriores fueron, por supuesto, parte de la historia para entonces.

Hay mucho perdón, arrepentimiento y nuevos comienzos en las historias bíblicas. Pero no hay personajes perfectos. Bueno, diríamos que hay uno; pero santidad y autenticidad son mejores términos para describirlo que perfección, un término más matemático que humano. La perfección nos deshumaniza. La Integridad, la humanidad integral, la bondad amorosa, y la no violencia: estas son las cualidades que vemos en Él. No son sobrehumanos ni sobrenaturales, sino simplemente plenamente humanos, revelando nuestra propia naturaleza verdadera. 

Lo que podemos ser y lo que estamos llamados a ser es nuestra verdadera naturaleza. No somos perfectos, pero podemos aspirar a la integridad.

¿Y cuál es esta elusiva integridad a la que nos sentimos ineludiblemente atraídos por medio de la sanación constante de nuestras imperfecciones y fracasos, para llegar a ser nuestro verdadero yo? Libertad del autoengaño, libertad para amar a la máxima capacidad humana, claridad mental inquebrantable y una gentileza de corazón llevada al grado más vulnerable, y la humildad de intentarlo de nuevo.

A Moisés se le negó la entrada a la Tierra Prometida porque su fe había fallado una vez y había fallado como líder. El rey David codició a la esposa de otro hombre y mató al esposo para que pudiera salirse con la suya. Salomón el Sabio terminó sus días como un viejo lascivo con mil mujeres en su harén. El profeta Elías mató a 850 de sus oponentes religiosos después de haberles mostrado la superioridad de su Dios.

Y así sucesivamente, hasta nuestros tiempos salen las revelaciones del pecado endémico y la hipocresía en los líderes religiosos de muchas tradiciones. Líderes en quienes las personas pusieron su confianza y, tal vez inconscientemente, esperaban que fueran más perfectos de lo que eran. No es sorprendente que los únicos pecadores a quienes Jesús señaló con enojo no fueran los pecadores públicos sino aquellos que ocultaron su pecado bajo su personalidad religiosa.

La Cuaresma no es un momento para jugar a ser más religiosos, sino para purificar nuestra religiosidad hasta que se ajuste mejor a la verdad sobre nosotros mismos. Esto no se puede hacer primero en público, sino solo en nuestra habitación interior con las puertas cerradas.

 

Laurence Freeman O.S.B.

Traducido por Mary Meyer,  WCCM Paraguay

P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones de Cuaresma 2020: miércoles de la segunda semana de Cuaresma.

segunda semana cuaresma 2020

¿Cuándo fue la última vez que leíste una novela? ¿O viste una serie de Netflix, que está reemplazando a las novelas para satisfacer nuestras necesidades de contar historias? Se podría decir que la literatura occidental se origina en la imaginación que se aplica a todas las cosas que llenan el paso de la vida, desde las tareas y rutinas diarias hasta las tragedias y los tiempos de dicha. En la reflexión de ayer, pensé en cómo la mente, especialmente en tiempos de gran angustia, salta de escena en escena imaginaria probando diferentes versiones de la realidad. Un gran escritor selecciona entre esta abrumadora elección de universos paralelos y se enfoca en crear una versión convincente de uno de ellos. Un gran escritor también deja un rastro de la mente abarrotada en el orden que crea, una idea de todas las otras formas posibles en que los personajes y la historia podrían haberse desarrollado. Esto, curiosamente, es lo que hace que una buena historia parezca «real» y, por lo tanto, nos satisface. Para muchos escritores modernos, la historia y el poner en orden el caos parecen secundarios a retratar la realidad de la imaginación inquieta. Nos dejan con una sensación de fluir sin final. Esto también es vanidad, la búsqueda del viento, como dice el Eclesiastés. Incluso las historias que no satisfacen nuestras expectativas de un comienzo, un medio y un fin, nos ayudan a dar sentido a la vida. Los poemas y la fotografía también son formas de hacer esto e incluso la música cuenta una historia sin palabras o imágenes.

Vivir en el momento puede no ser bueno para los novelistas. Necesitan flotar y deambular entre diferentes presentes posibles. Sin embargo, ellos también necesitan la disciplina de sentarse regularmente y domesticar la mente. Como nosotros, meditadores.

 

A pesar de la rápida globalización económica y el contagio de la cultura de Hollywood, el mundo sigue siendo un mosaico enigmático, irritante y maravilloso. Si nuestras mentes y nuestras vidas están llenas, ¿qué pasa con el planeta? Entonces, a pesar de la occidentalización del «Este», la erosión de sus culturas de sabiduría por el materialismo y el colapso cultural del «Oeste», todavía podemos hablar de estos dos hemisferios y agregarles las manifestaciones de la humanidad Norte y Sur. La mente y la cultura occidentales están formadas por la narración de historias, desde Homero y la Biblia en adelante, como una forma de conocer lo incognoscible y expresar lo inefable. Sin historias estaríamos tan solos como Adán sin animales.

En muchas ocasiones y en diferentes niveles, compartimos nuestra historia personal con otros como un signo de confianza y amor crecientes. El evangelio es la historia de una persona en quien lo interno y lo externo se convirtieron o siempre fueron extraordinariamente uno. Esa unidad, su Espíritu, continúa moviéndose entre nosotros en nuestros universos internos y externos. Abarca a la humanidad, ofreciéndose sin fuerza ni culpa. Si reconocemos esto, estamos caminando nuestra vida en sus pasos, y él en los nuestros, en una sabiduría siempre entrelazada con el amor. Su espíritu nos enseña a aceptar lo que sea, ahora, para separar la fantasía de la realidad. Ser fiel y no huir de nosotros mismos.

 

Laurence Freeman O.S.B.

Traducido por Mary Meyer, WCCM Paraguay

P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones de Cuaresma: martes de la primera semana de Cuaresma

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La Cuaresma se entiende mejor como el aprendizaje no sólo de aquello que queremos sino de lo que realmente queremos. A veces, es difícil saber lo que es. A menudo conseguimos lo que queremos y descubrimos que no es lo que pensábamos y que nos hemos dejado engañar por una falsa voluntad, un deseo débil. Podemos pasar muchas décadas adictos a cosas que realmente no queremos. Tenemos miedo de que el deseo (por ejemplo, de seguridad, riqueza, estatus, o aprobación) desaparezca.  

 Saber lo que realmente queremos se logra al soltar todo deseo, al menos por unas cuantas respiraciones durante la meditación. En estos tiempos no queremos nada excepto decir la palabra (o mantra) con pura y generosa atención. La práctica externa de la Cuaresma también apoya esto: porque la Cuaresma nos invita, no a castigarnos por nuestros malos actos o fracasos, sino, en cambio, a hacer un esfuerzo para hacer algo que realmente queremos hacer y a desprendernos (o disminuir la influencia) de algo que realmente no queremos hacer. Es bastante fácil identificar esto en algunos de los pequeños elementos de nuestra vida cotidiana. Deberíamos entonces tomar una actitud bastante divertida para poner en práctica estos (verdaderos) deseos.

 La dificultad surge cuando nuestro lado oscuro y autorrechazado se engancha a un pequeño ejercicio ascético. Si la comprensión religiosa está involucrada, esto puede llegar a ser muy desequilibrado. Sería como si alguien que decide ir al gimnasio regularmente para mantenerse en forma, luego se vuelve maniáticamente compulsivo con respecto a su tamaño o peso muscular. En una buena actitud cuaresmal, hacemos lo que realmente queremos (es decir desarrollamos buenos hábitos) y no hacemos lo que no queremos hacer (o  reducimos los malos hábitos) con un esfuerzo serio pero ligero. No se trata de pagar las deudas que hemos acumulado. Tampoco se trata de intentar ser perfectos.  O de compensar los fracasos.

 Las culturas materialistas se equivocan en cuanto a la espiritualidad. La convierten en un estilo de vida preferencial condicionado comercialmente. O bien, exponen la espiritualidad al contagioso estado de ánimo del perfeccionismo compulsivo y el hambre de aprobación que llaman éxito o a veces incluso «bienestar». El falso ascetismo de la religión puede entonces mutar, por ejemplo, y convertirse en la autodestrucción que está creciendo entre los jóvenes de hoy en día. En el pasado, los perfeccionistas religiosos usaban cinturones que los hacían sangrar. Hoy en día muchos se cortan o se queman. Ambas aberraciones son desesperadamente autodestructivas. Son intentos de sentir algo donde nos sentimos sólo entumecidos o muertos o fundamentalmente desconectados. Estos comportamientos están enraizados en falsas ideas sobre el pecado y la gracia, y una extrema separación de la sabiduría de la moderación. 

 Así que las pequeñas cosas que «hacemos en Cuaresma» tienen una buena influencia en el despertar de los valores fundamentales que necesitamos recuperar. Una vida equilibrada, por ejemplo, es esencial para un buen desarrollo humano. No obstante, no puede sostenerse sin el ascetismo, el esfuerzo moderado que hacemos para mantenernos en contacto con nuestra bondad esencial y separar los verdaderos deseos de los falsos. Cuando John Main describió la meditación como «oración pura», dijo que el ascetismo esencial de la vida cristiana es la oración. Él estaba entregando una visión de gran valor para la cultura moderna, que brinda un gran alivio a aquellos que ven lo que eso significa.

 Laurence Freeman O.S.B.

 Traducción: Elba Rodríguez (WCCM Colombia)

P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones de Cuaresma 2020: lunes de la primera semana de Cuaresma.

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«Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.»

 Subimos a la montaña de la Transfiguración, compitiendo por los autobuses con otros peregrinos tan amablemente como pudimos. De regreso, mientras esperábamos un largo tiempo para que la furgoneta nos recogiera, mis pies se habían enfriado mucho. Me recordaron los envolventes fríos de mi infancia londinense, esperando un autobús mientras mi cara, manos y pies se congelaban. El glorioso cuerpo humano es propenso a muchas aflicciones y limitaciones. Puede transfigurarse en luz, convertirse en un arco iris, incluso resucitar de la muerte y aún así tener escalofríos, dolores y molestias. Puede florecer,  prolongar su vida y puede tristemente desfallecer. 

 La salud y el estado físico son un filo de navaja, una cuerda floja de la que podemos caer fácil y rápidamente. Por primera vez en cien años la esperanza de vida en el Reino Unido está disminuyendo de manera dramática, especialmente entre las mujeres de los grupos sociales más pobres, después de diez años de austeridad muy injustamente distribuida. Sin embargo, el cuerpo humano, a pesar de todas sus fragilidades, sigue siendo el idioma sagrado de la fe cristiana, al igual que el sánscrito, el pali, el hebreo y el árabe lo son para otras comunidades. El latín, el griego y el arameo no fueron el idioma al que se tradujo la Palabra de Dios en Nazaret o lo que explotó como energía pura de luz en la montaña. Es el cuerpo el que conoce los pies fríos, los granos y el éxtasis.

 En su capítulo sobre la observancia de la Cuaresma y en muchos otros lugares de la Regla, San Benito describe la atención y la disciplina, el respeto y el cuidado que el cuerpo merece. A diferencia de otros maestros espirituales, él no denigra el cuerpo ni sugiere que se deba inducir el sufrimiento para acercarnos a Dios. El cuerpo es un compañero siempre cambiante y un instrumento del viaje espiritual. Si lo tratamos mal, si somos demasiado indulgentes o demasiado severos, no podremos tocar la música para la que ha sido creado. Al final del viaje tratamos al cuerpo físico con honor porque nos ha servido tan bien como podría y porque ahora estamos vestidos con otro cuerpo. El Espíritu, dijo Teillhard de Chardin, es materia incandescente.

 Cuando lleguemos al final de la Cuaresma esperamos estar listos para entrar en los misterios de la Resurrección y ver cómo el cuerpo de Jesús se manifiesta en diferentes formas, una de las cuales es la nuestra. La Transfiguración nos recuerda que somos, incluso ahora, en esta forma física, vasijas de barro que llevan la luz de Dios que, con el tiempo, nos transformará completamente en sí mismo.

 Laurence Freeman O.S.B.

 Traducción: Elba Rodríguez (WCCM Colombia)

P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones de Cuaresma 2020: sábado después del Miércoles de Cenizas.

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En el espíritu de peregrinación – ya sea en meditación o en una búsqueda de la vida -, repetimos las cosas para comprender mejor el significado de lo que recordamos. Al hacerlo, representamos el pasado como una dimensión del ahora en el que estamos. El tiempo se vuelve telescópico y la paz que sentimos al hacerlo demuestra que, al menos por el momento, hemos pasado más allá del miedo al tiempo que es esencialmente siempre el miedo a la muerte.

Al tratar de seguir a Jesús en todos los aspectos de nuestra vida, como maestro, amigo y encarnación de la verdad, recordamos momentos clave de su vida. Esto no es para fijarse en el Jesús histórico: «qué haría Jesús si estuviera aquí» no es realmente una cuestión de fe. La fe nos dice que está aquí. Recordamos al Jesús histórico para ser más conscientes de su presencia en la resurrección. Así nos sentimos una mañana, cuando renovamos nuestras promesas bautismales en el río Jordán.

Como Mark Twain señaló rápidamente, el Jordán no es el Mississippi. Es un pequeño río muy modesto, que tiene una presencia imaginativa en muchas historias bíblicas mucho más allá de su tamaño real.

Del mismo modo, el campo de Armagedón, que forma parte de la política de Oriente Medio de la derecha cristiana estadounidense, donde la batalla final del bien y el mal tendrá lugar cuando todos los judíos hayan regresado a Israel, es aproximadamente del tamaño de un campo de fútbol.

Cuando regresé a una casa de la infancia después de muchos años, estaba desorientado por lo pequeña que era, como si fuera un gigante en una casa de muñecas.

La imaginación religiosa necesita ser controlada, razón por la cual un tipo de oración apofática, sin imágenes, es una ascesis esencial en una religión sana.

El hecho de que Jesús fue bautizado por Juan parece haber sido difícil de explicar para algunos cristianos primitivos. ¿Cómo podría el Mesías, el Hijo de Dios, necesitar ser bautizado? Para nosotros es obvio por qué, cuando renovamos las antiguas promesas e inclinamos la cabeza para dejar que otra persona vierta agua sobre nosotros. Porque necesitamos a otros. Que Jesús inclinó su cabeza como lo hacemos nosotros, refuerza su humanidad e ilumina la nuestra.

La peregrinación física, que es una forma dramática de lectio, nos recuerda lo que significa la Palabra que se hace carne. No es solo el descenso de lo divino a lo humano, sino una revelación de lo que la humanidad es capaz y a lo que está destinada. Dios se hizo humano, como los padres de la Iglesia solían repetir, para que los seres humanos se convirtieran en Dios.

Que esto no requiere una batalla cósmica o la destrucción de nuestros enemigos es evidente en la gloriosa rutina de la vida de Jesús. Aquel en cuyos pasos caminamos conocía la vida de un pueblo, disfrutó de la compañía de amigos y familiares, fue a una fiesta de bodas. El significado de su signo es que lo divino está completamente vivo dentro de toda la experiencia humana de la vida desde el nacimiento hasta la muerte y todo lo demás.

Laurence Freeman O.S.B.

Traducción: Marina Müller, WCCM Argentina