Noticias de la Comunidad

Meditaciones de Adviento

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Tres charlas dirigidas por el poeta y profesor de teología histórica, Mark Burrows.
En Inglés con interpretación simultánea al español  

Esta afirmación del apóstol Pablo – «llevamos este tesoro en recipientes de barro» (2 Cor. 4: 7) – es una que necesitamos en tiempos como estos. Es una promesa de Adviento, y una que parece apta en una temporada de pandemia, ya que –como el apóstol continúa diciendo– esto nos recuerda «que este extraordinario poder pertenece a Dios y no viene de nosotros». Las charlas que darán forma a esta serie de tres partes exploran la profunda sabiduría del místico del siglo XIV, Meister Eckhart, un pensador radical que escribió al margen de las convenciones teológicas de su época.
El tema se centra en los poemas meditativos publicados en dos libros recientes: Meister Eckhart’s Book of the Heart: Meditations for the Restless Soul (2017) y Meister Eckhart’s Book of Secrets: Meditations on Letting Go and Finding True Freedom (2019), ambos co-escritos con Jon M. Sweeney.   
Fecha: Miércoles 2, 9 y 16 de diciembre, 2020.  
Hora
2 PM CDMX       
3 PM Bogotá/Lima/Quito        
4 PM Caracas        
5 PM Buenos Aires/Montevideo/Asunción        
9 PM Madrid
Vía Zoom
Gratuito con inscripción previa y aporte voluntario.
Inscríbete aquí: http://tiny.cc/adv20  
Este evento es posible gracias al apoyo de las comunidades de México y Colombia.
Aporte voluntario  
Informes:  gparrodi@wccm-mexico.org
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Mark S. Burrows es un erudito en teología histórica, enseñó en escuelas teológicas de postgrado en los EE.UU. durante 25 años antes de aceptar una cátedra de religión y literatura en una universidad alemana en 2012. Es oblato de la Abadía de Glastonbury, un monasterio benedictino cerca de Boston, Massachusetts, y fue ordenado al ministerio de la enseñanza en la Iglesia Unida de Cristo.
También es poeta y traductor premiado de literatura alemana. Recientemente se ha retirado de la enseñanza universitaria y actualmente enseña en la Escuela Watershed en Camden, Maine, donde vive con su esposa y su cachorro Springer Spaniel. Sus volúmenes más recientes de poemas, The Chance of Home, fueron publicados en 2018 por Paraclete Press. En la última década ha dirigido eventos en el Centro Meditatio de la WCCM en Londres y recientemente dirigió un retiro de cinco días sobre Eckhart para la comunidad en Bonnevaux en junio de 2020.
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Meister Eckhart’s Book of Secrets: Meditations on Letting Go and Finding True Freedom Jon M. Sweeney, Mark S. Burrows, et al.  
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Meister Eckhart’s Book of the Heart: Meditations for the Restless Soul Jon M. Sweeney y Mark S. Burrows   
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The Chance of Home: Poems (Paraclete Poetry) Mark S. Burrows 
Enseñanzas Semanales

Enseñanza 22, ciclo 5

Meditación y Comunidad

Hemos visto en lecturas anteriores la influencia que tuvieron sobre John Main las enseñanzas de los Padres y Madres del Desierto, particularmente las de Evagrio Póntico y Juan Casiano, la espiritualidad céltica, San Benito y los escritos de San Pablo.

Juan Casiano destacó los riesgos de recorrer el camino espiritual en soledad. En relación con ello, me gustaría subrayar otro elemento clave de las enseñanzas de John Main, como es la importancia de la meditación en grupo. Laurence Freeman señala que: “John Main vio este desarrollo moderno de la vida contemplativa como originario de las comunidades de fe y liturgia de la primera iglesia. Los primeros cristianos también se reunían en pequeños grupos en las casas de unos y otros. Estas reuniones de oración constituyeron lo que se denominó como “koinonia”, o interacción social y comunión que fue el elemento más distintivo y poderoso de la primera iglesia.

Estos pequeños grupos se juntaron para orar y ofrecerse apoyo y ánimo los unos a los otros, en una fe común”. Ésta es una descripción exacta de nuestras meditaciones grupales a lo largo del mundo. Cuando meditamos, instintivamente nos damos cuenta de que este es un camino complicado para recorrer en soledad. Es más fácil si lo recorremos acompañados. Es cierto que ningún otro puede meditar por nosotros; meditamos en soledad todos los días pero al mismo tiempo nos damos cuenta de que reunirse en un peregrinaje común puede proporcionarnos el apoyo y la enseñanza que necesitamos para el viaje.

John Main vio claramente que la regularidad de la meditación en grupo fortalece nuestro compromiso individual para la disciplina espiritual de la meditación: “En contacto con otros se nos despierta la verdad profunda de nuestro ser que estamos llamados a descubrir y así aprendemos a ir más allá de nosotros mismos. Y esto es por lo que la meditación periódica, ya sea diaria o semanal, con el mismo grupo o comunidad es un sustento muy valioso para nuestro peregrinaje. Esta presencia tan física y espiritual de los que nos acompañan nos recuerda el compromiso más profundamente personal que tenemos con la quietud, el silencio y la fidelidad… El grupo o comunidad igualmente muestran el fin de todo falso heroísmo y dramatización propios. Estar en contacto con los defectos y limitaciones de los demás pone nuestros recursos y fidelidad en perspectiva, lo que necesitamos para alcanzar el equilibrio y la armonía en nuestra vida”. (Extracto del libro “El Cristo Presente”).

La importante razón por la que nos reunimos en meditación grupal semanalmente está pues clara: nos permite darnos cuenta de la esencia y trasfondo de nuestra disciplina para meditar y promueve un vínculo espiritual entre los participantes y un mutuo afecto entre aquellos que han partido en peregrinaje común. El padre William Johnston SJ comenta en su libro “El Ojo Interior del Amor”: “Por ejemplo podemos sentarnos juntos en meditación silenciosa y sin palabras. Y en esa situación podemos sentir no sólo el silencio en nuestros corazones sino el silencio de todo el grupo. A veces tal silencio será casi palpable y puede unir a las personas más fuertemente que cualquier palabra”. Este compartir el silencio es el núcleo de los encuentros de meditación grupal. El poder y la fuerza de la meditación conjunta proviene de las palabras de Jesús, “Dónde dos o tres estén reunidos en mi Nombre, allí estaré Yo en medio de ellos” (Mt 18:20).

Kim Nataraja

Traducido por WCCM España

Lecturas Semanales

Lectura 22, Ciclo 5


“Queridos Amigos”
extracto de “Noticias Internacionales”
Laurence Freeman OSB (Invierno 2001)
Es difícil encontrar la paz interior en tiempos de conflicto y miedo. Nos resulta complicado estar sentados en quietud cuando nuestra mente y nuestras emociones se encuentran agitadas. Es muy fácil renunciar entonces a la meditación pero es precisamente en esos momentos cuando más necesaria se hace. Podría ayudarnos el ver la meditación como una disciplina que nos lleva mas allá de nuestro propio beneficio. El significado de la contemplación se encuentra precisamente en sus frutos, especialmente en los del amor y el servicio a los demás. Cuando tenemos paz interior, nos dirigimos al prójimo con compasión y evitamos que una falta de apertura hacia los demás se convierta en objeto de deseo, en ira o en competitividad de nuestro ego. Dios es el amor que expulsa el miedo para con nuestro prójimo porque, cuando verdaderamente hemos descubierto ese amor en nuestro interior, ya no podemos hacer daño. La paz no se alcanza erradicando y destruyendo el mal. Cuando nos hacemos conscientes de nuestros vicios – ira, orgullo, avaricia, o lujuria – el intento por eliminarlos rápidamente degenera en odio hacia uno mismo. En lugar de esforzarnos por destruir nuestras faltas y defectos debemos trabajar pacientemente en desarrollar las virtudes – un trabajo mucho más lento y menos radical pero mucho más efectivo. El primer paso en el desarrollo de la virtud que eventualmente dominará sobre el vicio es germinar la principal virtud de la oración profunda. A través del ritmo silencioso de la oración, la sabiduría penetra lentamente en nuestra mente y en nuestro mundo. Es el poder universal que extrae el bien, en lugar del mal. Como dice el Libro de la Sabiduría, “la esperanza para la salvación del mundo yace en un mayor número de personas sabias”. El sabio conoce la diferencia entre el conocerse a uno mismo y el estar obcecado con uno mismo, entre el desapego y la dureza de corazón, entre la corrección y la crueldad. No existen reglas para la sabiduría. Las reglas nunca son universales. Pero la virtud sí.
Carla Cooper
Traducido por WCCM España  

Enseñanzas Semanales

Enseñanza 21, Ciclo 5

La Conversión Interior del Corazón
Ya hemos hablado anteriormente del voto benedictino de la Conversión, la esencia del camino espiritual. Este voto desencadena el cambio que se produce en nosotros mismos como resultado del cambio en nuestra forma de ver la realidad ordinaria y despertar a la realidad más profunda en la que se asienta. Recientemente he vuelto a leer la explicación que hace John Main sobre la conversión y me gustaría compartirla con vosotros. “Existen dos niveles de conversión: uno a nivel externo, que se produce sobre los aspectos externos de nuestras vidas, y otro interno, que se produce en un nivel más profundo que podríamos llamar la conversión del corazón. Si nuestra vida sólo transcurre en el nivel externo, sin que pueda producirse la conversión interna más profunda del corazón, corremos el peligro de que nuestra vida espiritual sea simplemente externa, estéril y formalista. El lugar en el que te encuentres en tu vida exterior depende en última instancia de lo que esté sucediendo en el nivel más profundo, de si estás realmente abierto a la maravilla y al misterio de Dios… La conversión de la que estamos hablando aquí es un compromiso continuo y cada vez más profundo con ese nivel fundamental de nuestro espíritu que responde constantemente al espíritu que Cristo ha puesto en nuestro corazón. Podemos dejar que la religión sólo sea el cumplimiento de ritos externos, sacrificios y preceptos mientras nuestro corazón, donde reside el verdadero conocimiento de Dios, permanece dormido … Si realmente pudiéramos saber quién es Dios, si realmente pudiéramos tener esa experiencia de la realidad de su presencia, entonces nuestra propia falta de compromiso religioso quedaría expuesta y nos sentiríamos destrozados. Volverse al Señor, al conocimiento de Dios, conlleva un profundo silencio. Una vez que hemos encontrado el Espíritu del Dios vivo, la única respuesta auténtica posible es un silencio profundo y reverencial. Aceptar el desafío de la conversión implica aceptar que estamos dispuestos a cambiar. Nos gusta creer que podemos cambiarnos a nosotros mismos cuando queramos y a nuestro propio ritmo. Sin embargo, la esencia de la conversión es que, al volvernos hacia Dios, Él nos transforma. En realidad, la mayoría de nosotros no esta verdaderamente interesada en ser cambiada. Preferimos llevar el espectáculo a nuestro propio ritmo. Nos gusta tomar todas las decisiones y creer que tenemos las riendas de nuestra vidas bajo nuestro control. La esencia de la conversión es que el Señor va a tomar las decisiones y vamos a ser transformados por Él, según su voluntad. Mientras continúas diciendo el mantra y profundizas en el silencio de la oración, no te sorprendas si te encuentras con fuertes resistencias, con algún tipo de malestar e, incluso, con sentimientos de rabia o enfado. Lo que se nos revela a medida que experimentamos más plenamente la pobreza de espíritu es que la oración del Padrenuestro ahora es literalmente la oración del Padre y ya no es la nuestra … Cuando despertamos a esta nueva realidad, la mayoría de nosotros nos sentiremos angustiados pues realmente no queremos cambiar. Queremos tener nuestra religión bajo control, de la misma manera que queremos tener la mayoría de las cosas y a los demás bajo nuestro propio control. Lo que deseo resaltar con ello es que todos los signos externos de nuestra vida -nuestras ceremonias religiosas, nuestra oración y ayuno, nuestras nuevas intenciones para vivir mejor- son en sí todas buenas pero todas ellas no significan nada, o muy poco, a menos que se produzca esta conversión interior del corazón, esa pobreza interior de espíritu. Éste es el secreto que encierra la frase: “Bienaventurados los pobres de espíritu…”
Kim Nataraja Adaptado de “Despertando” – Retiro con John Main
Traducido por WCCM España  
Lecturas Semanales

Lectura 21, ciclo 5

“Cuarta Carta”, extracto de “La Web del Silencio” escrito de Laurence Freeman OSB (Londres: DLT, 1996), págs. 38-39. A medida que meditamos, ya sea solos o en grupo, vamos haciéndonos más conscientes de la profunda relación que existe entre la meditación y el mundo en el que vivimos. De esta conciencia surge una experiencia de integracion con la base del ser en la que todos estamos arraigados y que se expresa en un mayor sentido de responsabilidad. Nuestra conciencia natural entonces nos guía a actuar de forma responsable en cada dimensión de nuestras vidas y, en ello, celebramos la unión de la contemplación y la acción. El poder que impulsa este proceso es el amor. La compasión es el amor que une a los que sufren. Es energía redentora porque, contra toda expectativa, ilumina la más oscura profundidad y libera la alegría de estar en el corazón aún en la peor de las tragedias. La reacción colectiva a una tragedia nacional puede revelar la capacidad universal de compasión que tiene la naturaleza humana. Mientras se exprese esta capacidad, podremos ver la vida con esperanza y perspectiva. Los valores verdaderos desplazan a los falsos. La impaciencia y la intolerancia que surgen del miedo entre los pueblos se apaga y, en esos momentos de gracia, nos tratamos unos a otros con empatía y respeto. El reino, dirían los cristianos, está cerca. Su interioridad se ha manifestado en las relaciones humanas. Desgraciadamente, y como sabemos con tristeza, esos momentos de paz no suelen durar mucho … Un significado del sufrimiento y el mal es seguramente que nos lleva, aunque sea brevemente, a la conciencia compartida de la realidad de nuestra comunión. Vemos así que el “reino” no es un producto para ser producido y consumido sino la base eterna e ilimitada del ser. Mientras que no nos hayamos vuelto insensibles al dolor, podremos vislumbrar en el sufrimiento cuán cerca está Dios de nosotros.
Carla Cooper
Traducido por WCCM España