P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones del P. Laurence. Miércoles de la Segunda Semana de Cuaresma 2022

La historia del Éxodo, el escape de los hebreos de la esclavitud en Egipto, sus cuarenta años vagando por el desierto y su eventual entrada a la «Tierra Prometida» es uno de los grandes mitos de la humanidad. Aunque no existe un registro histórico del hecho, fue una poderosa historia para muchas generaciones. Afianzó la fundación del estado de Israel después del Holocausto e inspiró muchas interpretaciones místicas de la fe cristiana. La Cuaresma es el momento en el que es recordada y reinterpretada a la luz de la experiencia presente.

Muchas veces, en su caminata por el desierto, los hebreos se rebelaron contra su líder Moisés. Se quejaban de las condiciones en las que vivían. ¿Por qué no nos dejaste en paz en la esclavitud, donde podíamos comer y beber y mirar Netflix cuando queríamos? No era perfecto, pero era mejor que esta libertad. Moisés respondió: bueno, no es mi culpa. Culpen al Señor su Dios. Fue su idea y ustedes accedieron.

Creeríamos que el Señor su Dios arrojaría un rayo sobre su pueblo por su falta de fe y su desobediencia. En cambio, le dijo a Moisés que llovería pan del cielo (el pan de cada día). Habría suficiente para todos y en el Shabat todos tendrían ración doble. El propósito de su generosidad, agregó, era (no mantenerlos callados) probarlos y ver si podían seguirlo de mejor manera en el futuro. Dios les dio lo que necesitaban – y una bonificación – no las herramientas para tratarlos como niños malcriados (que es cómo actuaban) sino para enseñarles. Se enseña mejor al sorprender con amor cuando esperamos y sentimos que merecemos ser castigados.

Nuestro ego no piensa de esta manera. Por lo tanto, nuestra imagen de Dios no actúa así, porque cada imagen o idea que tenemos de Dios es, en cierta medida, un dios falso. Tenemos que sorprendernos – y desilusionarnos – para ver la verdad.

En la historia (Éxodo 16), en ese momento, Dios arroja una porción diaria de carne en forma de codornices. Dios dice que cada persona debe recoger lo que necesita dependiendo del tamaño de su familia. Esto significaba que los que juntaban menos y los que juntaban más estaban igualmente satisfechos. Cualquier persona que sepa la historia de la alimentación de los cinco mil en los evangelios verá la repercusión en esta historia. Resalta a la comida eucarística como un símbolo de unidad y justicia para todos.

El principio de igualdad y equidad es el secreto de la alegría. Sin alegría perdemos la razón y la justicia y nos consumen las ilusiones de la codicia.

Laurence

P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones del P. Laurence. Martes de la segunda semana de Cuaresma 2022

¿Cómo cambiar la opinión de alguien? En general, no vale la pena el esfuerzo y solo generará más frustración y enojo. Si se lleva a cabo, puede ser solo un ajuste superficial, no una metanoia real.

Tocar el corazón de alguien que no puede cambiar de opinión porque su corazón se convirtió en piedra es el mejor enfoque. Si falla, puede causar tristeza, pero probablemente no cause enojo. Cuando la sensación de fracaso pase, la esperanza resurgirá y nos llevará en contra de nuestro sentido común para intentarlo de nuevo, incluso si nos hace parecer más tontos que antes.

Sin embargo, ¿cómo se toca el corazón de un tirano, un psicópata o un fanático? Que vean el sufrimiento que causan no será suficiente. Pero puede que la sorpresa sí. Como dije ayer, es como la sorpresa que acompaña toda manifestación de amor. Podemos haberla imaginado o anhelado, pero nunca estamos preparados. Este es uno de los aspectos de la pobreza del espíritu o del vacío que trabajamos en la meditación: la capacidad de ser inocente y genuinamente sorprendidos por la realidad.

Cuando enfrentamos a un oponente con el corazón cerrado, necesitamos abrir nuestro propio corazón. Es mucho más que un sentimiento o una buena intención. Es abrirse al rechazo y a hacer el ridículo. No pareceremos heroicos o nobles, por lo menos para nosotros mismos o la gente que nos rodea. En el momento de la confrontación, cuando el oponente este esperando que lancemos el siguiente puñetazo o mala pasada, en su lugar aceptaremos el sufrimiento que nos provoca. Nos atacará más y más esperando una respuesta de odio o violencia. Sin embargo, cuanto más sufre, más se abre el corazón. La única posibilidad de abrir un corazón cerrado es abriéndole nuestro propio corazón.

¿Ser práctico? ¿Quiere decir que los ucranianos deben darse la vuelta y no defenderse? No lo creo. Quiere decir que al defenderse en nombre del amor que tienen por su país, pero sin cerrar de sus corazones al odiar a los individuos que los lastiman, ellos están abriendo sus corazones de par en par. Y ver un corazón abierto en un oponente sorprende y puede convertirse en una ruptura en el corazón de piedra que no puede llenarse y la pared pedregosa que cubre el corazón podría empezar a desmoronarse.

En términos de Cuaresma, esto nos lleva directamente al Viernes Santo. No se trata de una estrategia política o militar, sino de una estrategia mística que nace de la profunda fe en la bondad de la naturaleza humana. Es un arma poderosa, la única que a largo plazo no se queda sin munición.

Laurence

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Reflexiones del P. Laurence. Lunes de la segunda semana de Cuaresma 2022.

Si hay una cosa que esta particular Cuaresma debe hacer es comprobar la condición de nuestro corazón. Tenemos suficientes pruebas de estrés en nuestra vida cotidiana y respuesta a la crisis mundial.

En todas las tradiciones místicas, se entiende al corazón como el portal entre este mundo y el siguiente, de modo que puedan combinarse y convertirse en uno. Sin embargo, la puerta del corazón necesita abrirse, y abrirse de par en par para que esto suceda. Las consecuencias de cerrarle el corazón a otros causan estragos en el interior y, a largo plazo, también en el exterior. Ayer estaba leyendo una evaluación geopolítica de la crisis de Ucrania y comprendí cómo una situación de sufrimiento humano excesivamente racionalizadora golpea la puerta del corazón y la cierra con llave. La abstracción nos hace crueles y la crueldad empeora cualquier situación. No hay duda que diplomáticos y estrategas de algunos países desestiman los bombardeos a escuelas para niños pequeños y hospitales para concentrarse solo en las metas estratégicas a largo plazo de China, de los E.E.U.U. y la EU. Como consecuencia directa, más niños y refugiados morirán. 

Calentó los corazones de muchos ver cómo países que en el pasado cerraron sus corazones y fronteras a refugiados sirios, como Polonia y Hungría, le abren los brazos a los ucranianos que huyen de la muerte y la destrucción. Uno espera que sea una muestra de conversión permanente. Sin embargo, la capacidad de desarrollar y defender un corazón de piedra está poderosamente arraigada en la psique humana. El espíritu humano clama por la liberación de este encarcelamiento. Desearlo es en sí mismo ir hacia Dios:

Y os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. (Ez 36:26)

Existen momentos de debilidad en un corazón de piedra cuando bajamos la guardia y echamos un vistazo a lo que nos hacemos a nosotros mismos y a los demás al mantener una posición de cabeza dura. Pero son ocurrencias raras y las reservas del ego aparecen al instante para hacernos cambiar de opinión nuevamente. Reconocen la resistencia para cambiar nuestro punto de vista en nosotros mismos y hace más fácil entender qué sucede en la mente de los estrategas geopolíticos cuyos corazones se cerraron y abandonaron sus mentes a merced de sus egos. La crueldad del tirano y su resistencia a la discusión son una horrible versión magnificada de nuestra propia resistencia a ceder en conflictos domésticos o locales.

Hace cuatrocientos años el filósofo Francis Bacon dijo, “el entendimiento humano, una vez que ha adoptado una opinión (ya sea como algo que le gusta o como algo generalmente aceptado), dibuja todo lo demás para apoyar y mostrar conformidad con ella.”

No podemos cambiar la forma de pensar de una persona sin tocarle el corazón.

No puedes ir a una fiesta diciendo: «Me enamoraré de alguien». Enamorarse es otra manera de abrir el corazón y siempre nos sorprende. Estamos alterados pero felices de que nos sorprendan así. Pero, ¿Cómo sorprendemos al tirano cuyo corazón se convirtió en piedra?

Laurence

P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones del P. Laurence. Domingo de la segunda semana de Cuaresma, 2022.

mientras oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.(Lc 9:28)

La fiesta de la transfiguración es el 6 de agosto, fecha en la que, en 1945, cayó la primera bomba atómica en Hiroshima, creando una luz cegadora: éstos son los polos opuestos del potencial humano.

Ayer escribí sobre el poderoso proceso del perdón y cómo debemos prepararnos para entrar en él de manera inmediata si somos víctimas de la injusticia. La alternativa es mucho peor: ser aspirados y convertirnos en la injusticia que sufrimos. Al luchar contra la injusticia, que es nuestra labor, a veces perdemos nuestra inocencia y cometemos injusticias nosotros mismos. Para prevenir o moderar este efecto dominó de maldad – que refleja contra qué estamos luchando – debemos luchar, heroicamente, contra todas las probabilidades, amar a nuestro enemigo incluso mientras luchamos contra él. Estar del lado correcto no conlleva superioridad moral.

La demonización de los «hunos» por parte de los Aliados en la Primera Guerra Mundial motivaron los horrores de las trincheras y las muertes de diez millones de soldados y diez millones de civiles. La demonización del Dalai Lama por parte de China fue tan absurda y mendaz como la justificación de Putin para su ataque contra Ucrania, que justifica la violación y la contaminación de Tíbet. Hace años fui al cine a ver una película El Señor de los Anillos. En las escenas digitalizadas de batalla, hordas de feos Orcos se derramaban contra los buenos y muchos de ellos eran abatidos para deleitar a los niños a mi alrededor. Esto se repitió en varias escenas hasta que finalmente tuve que salir a tomar aire. Las series de Netflix utilizan maneras incluso más retorcidas para entretener a la audiencia, violencia sádica que impacta y crea una adicción en el espectador.

Una rusa en Francia que se opone a la guerra me dijo que fue atacada y rechazada no solo por compatriotas rusos que la llamaron antipatria, sino que también por no-rusos que asumían que todos los rusos eran seguidores de Putin. Algunas orquestas sinfónicas quitaron a Tchaikovsky de su repertorio.

En las declaraciones de la resistencia ucraniana no oigo una denuncia globalmente racista sobre Rusia. Me doy cuenta de que su motivación no es el odio, sino el amor valeroso por su patria. En su sufrimiento frente a la brutalidad abrumadora y surrealista vemos cómo se manifiesta el amor y el perdón hacia el enemigo. No se trata de rendirse o de imitar a la Bestia, sino de expresar amor y fidelidad: mantener la atención en el Bien, incluso cuando nos azota el Mal.

Esto es lo que transforma el «aspecto» del rostro humano, al convertir el odio en la luz de Dios, incluso en el sufrimiento intenso y desamparado. Entonces podemos ver dónde está Dios en estos momentos en los que la humanidad se vuelve inhumana. Dios comparte el sufrimiento y Dios es incapaz de ser otra cosa que Dios. Esto transforma al sufrimiento mismo. Es lo que Blaise Pascale entendió cuando dijo: «Jesús estará en agonía hasta el fin del mundo».

Laurence

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Reflxiones del P. Laurence. Sábado de la primera semana de Cuaresma 2022.

El largo y profundo proceso del perdón debe comenzar tan pronto como se produzca el daño. No es una cuestión de voluntad, sino de estar preparado. John Main dijo una vez que el objetivo de la educación cristiana es preparar a los jóvenes para la experiencia de la traición que encontrarán en sus vidas.

En el primer instante en que vemos un daño dirigido deliberadamente a nosotros, nos sentimos conmocionados y tristes. ‘Enfadado y triste’ como lo estuvo Caín cuando sintió que estaba siendo maltratado por Dios. Dios le dijo que esperara y procesara estos sentimientos. De lo contrario, la bestia de la violencia saldría de las sombras y lo abrumaría.

Nos enfadamos, en primer lugar, porque cualquier acto de injusticia atenta contra el delicado equilibrio del universo. El efecto dominó de nuestra justificada indignación se extiende a lo largo y ancho y a través de generaciones. Esto es visceral, antes de que racionalicemos y culpemos. La propia bestia es visceral y está profundamente manchada en nuestra psique. Vladimir Putin se describió a sí mismo en su infancia como un rufián callejero que había aprendido que si sentías que iba a haber una pelea, asegúrate de dar el primer golpe. Nuestra tendencia a dejarnos avasallar por la bestia, como la predisposición al alcoholismo, reside en lo más profundo de nuestra memoria celular, incluso antes de que se haya formado nuestra personalidad.

Podemos estar preparados para ello. Al igual que tantos y tantos virus, puede permanecer latente en los asuntos humanos, pero no se puede erradicar. Nuestra indignación visceral contra la violencia injustificada permite que el proceso de perdón se inicie de inmediato, incluso cuando nos resistimos y nos defendemos como lo están haciendo los ucranianos. Nadie espera que digan lo simpáticos que son los rusos. Pero ellos, como nosotros en situaciones cotidianas menos extremas, pueden aprender a no convertir al enemigo en un objeto demonizado.

Por eso es importante que escuchemos y admiremos los numerosos casos de oposición rusa a esta guerra, que están siendo brutalmente castigados y reprimidos. Nos recuerdan que por miedo a uno mismo o porque le han lavado el cerebro puede obedecer órdenes inhumanas. Y horriblemente, en el auto-odio de saber que hemos sido «convertidos» podemos empezar a disfrutar de ello. Ninguno de nosotros puede asegurar que no encontraríamos una forma de justificar que hiciéramos lo mismo si nuestra vida o la de nuestra familia estuvieran amenazadas.

Del mismo modo, en la vida cotidiana, cuando alguien nos traiciona o traiciona nuestra confianza debemos recordar las cosas buenas que ha hecho en el pasado. Entonces estamos tratando con un ser humano débil y poco fiable, no con una figura malvada en un videojuego de nuestra fantasía a la que podemos hacer desaparecer de la pantalla. Muchos de los jóvenes reclutas rusos tiemblan en el filo de la navaja de la conciencia cuando deciden obedecer y luchar o ser castigados como ejemplo para los demás. Las trincheras de la Primera Guerra Mundial mostraron muchos ejemplos de ello. La guerra propaga la injusticia como una pandemia en plena efervescencia. Todos estamos contaminados por ella.

Una vez que el equilibrio del universo se ha roto con un acto de injusticia, muchas personas inocentes y ordinarias se ven obligadas a hacer cosas en contra de su conciencia. La injusticia nubla nuestra visión moral. Pero el proceso del perdón libera la visión, la sabiduría y la compasión que son las únicas que pueden restaurar la claridad de la caridad. No hay mayor maestro de esto que Jesús.

Laurence