Enseñanzas Semanales

La puerta estrecha

la puerta estrecha enseñanzas semanales

«La puerta que conduce a la vida es pequeña y el camino es estrecho, dijo Jesús. Es estrecha, porque es el producto de la concentración, el enfoque de todo nuestro ser, todas nuestras energías y facultades en un solo punto», dice John Main en De la palabra al silencio. Nos centramos en nuestra palabra-oración, nuestro mantra, y dejamos todo atrás, nuestra ensoñación, nuestras imágenes, nuestros pensamientos, incluso nuestros sistemas de creencias y dogmas cristianos. Pero todos sabemos que es fácil decir: “Di tu palabra», pero que no es tan fácil de hacer. Es muy agradable sentarse y seguir nuestros pensamientos y fantasías, lo cual no requiere esfuerzo alguno, porque nuestro cerebro está en su modo de funcionamiento habitual; todavía se puede relajar en su propio camino. Realmente es «la puerta amplia y la forma fácil que llevan a la perdición».

Somos conscientes de la facilidad de este camino, pero ¿por qué conduce a la destrucción? Porque de esa forma siempre vamos a permanecer en la superficie y nunca descubriremos la totalidad de nuestro ser que es, en gran parte de nuestro ser espiritual, nuestra conexión con lo Divino. Es nuestra fe, nuestra confianza, que crece con la experiencia de cada sesión de meditación la que nos anima a hacer el esfuerzo de prestar atención plena y amorosa a nuestra palabra oración. Se nos dice que nos lleva a nuestro centro, en el que el Espíritu de Cristo mora en nosotros, pero tenemos que considerar que en la confianza, es un salto hacia lo desconocido.

Si nos atrevemos, será dirigido por repetir el mantra «en una experiencia de libertad que reina en el centro de nuestro ser… porque nos ayuda a tener la mente enfocada fuera de nosotros mismos» (De la palabra al silencio).

La libertad viene de ser liberados de todas nuestras estructuras de pensamiento, de todos nuestros miedos y deseos, de nuestra necesidad de ser bien vistos, de nuestra necesidad de ajustarnos a lo que otras personas y nuestra sociedad esperan de nosotros.

Es maravilloso que se vayan todos esos pensamientos que giran en nuestra mente, todos ellos de una manera u otra tienen que ver con nuestra auto-preservación.

Una vez más estamos situados aquí en lo contracultural. La última cosa que nuestra cultura se anima es a «salir de sí mismo, dejando de lado al yo». Nuestra sociedad fomenta al ego a tener un firme control de la mente. Se hace hincapié en la autopromoción y la auto-presentación para asegurar no sólo sobrevivir, sino hacerlo mejor que nadie, con la presunta recompensa del poder y la autoestima.

«Dejar detrás de sí al yo» en la vida y la meditación es un concepto que algunas personas ven como una excusa para el abandono, presumiblemente realizado porque creemos que no somos lo suficientemente buenos para sobrevivir en la carrera de ratas. Sin embargo, John Main continúa  señalando en De la palabra al silencio, que la meditación no está huyendo de nada, no hay en ella ningún intento de eludir la responsabilidad de nuestro propio ser o la responsabilidad de nuestra vida y nuestras relaciones.

Estamos en efecto, dejando temporalmente nuestra consciencia de nosotros mismos, nuestro ego con todos sus deseos y necesidades de supervivencia. Pero eso nos permite descubrir en el silencio la totalidad de nuestro ser y de su centro, nuestro verdadero ser. De este modo permitimos que esta parte esencial de nuestro ser espiritual penetre e influya en la superficie de nuestro ser, en nuestro ego, a través de su don de darnos la verdadera idea de la situación donde nos encontramos y su sabiduría. De hecho, aceptamos más profundamente con sabiduría y entendimiento «la responsabilidad de nuestro propio ser o la responsabilidad de nuestra vida y las relaciones».

 

Escrito por: Kim Nataraja

Traducción: Marina Müller, Escuela de Meditación WCCM Argentina.

Enseñanzas Semanales – 3er.- ciclo

 

Lecturas Semanales

Enseñanzas Semanales 5.07.20

comunidad

 

Me parece fascinante cómo en los últimos años la ciencia cada vez más convalida con rigurosos experimentos lo que aquellos que están en el camino espiritual saben por experiencia personal. En la enseñanza de la semana pasada hablé de la importancia de la comunidad y cómo un grupo de meditación nos apoya en nuestro camino. Que esto es cierto en más de un sentido lo demuestra el siguiente experimento: un grupo de monjas franciscanas estaban conectados a una máquina de ondas cerebrales durante una sesión de oración. Mientras que en un primer momento cada una tenía su propio patrón individual de ondas cerebrales, después de orar juntas por unos 10 minutos, todos los patrones de ondas cerebrales eran idénticos.

 

La misma resonancia, inevitablemente, también juega un papel importante en nuestros grupos. Los meditadores a menudo me dicen que, sobre todo al principio, les resulta más fácil meditar en un grupo semanal que en casa, solos. El experimento anterior nos da la evidencia objetiva de que nos estamos apoyando y reforzando mutuamente. Por otra parte, estamos por lo tanto, durante el período de meditación, todos en sintonía con la misma longitud de onda – en términos cristianos, la longitud de onda del Espíritu. Ya sabemos que el Espíritu que hay en nuestro más profundo centro unifica nuestro propio ser y nos une a todos, como dice John Main en El Cristo presente: «hasta nuestro propio centro, nuestra conciencia objetivante, se está unificando. Todo esto, el proceso de unificación, es la obra del Espíritu.»

 

Dado que en nuestra vida ordinaria vivimos desde el ego, sólo vemos la separación, no la unidad fundamental e interconexión. Nos olvidamos de que estamos íntimamente vinculados. La meditación desempeña un papel esencial en el cambio de nuestra conciencia, nuestro prestar atención, de esta manera. Al meditar, al orar juntos, «experimentamos que la condición básica de la humanidad, del hombre y de la mujer, no es la separación, sino la comunión, ser-con, y como Dios es Amor, en la comunión directa «estar con» es «estar enamorado». (El Cristo presente).

 

¡Qué diferente sería nuestro mundo si todos fuéramos conscientes de nuestra unidad esencial!

En algún nivel sabemos cuánto nos influencian otros – los padres siempre están preocupados por la influencia de los amigos de sus hijos en su pensamiento y conducta; hablamos también de la importancia de los amigos de ideas afines. En un artículo sobre «Pequeños sistemas de neuronas” de Eric Kandel (revista Scientific American) el autor presenta sus conclusiones: “Incluso durante simples experiencias sociales como cuando dos personas hablan entre sí, la acción de la maquinaria neuronal en el cerebro de la persona es capaz de tener un efecto duradero directo y de largo plazo en las conexiones sinápticas modificables en el cerebro de otro».

 

Lo que descubrimos en el silencio, en el centro de nuestro ser, sobre la base de nuestra experiencia allí, es confiado y amante sentido de la relación, de comunión con los otros; de hecho, el verdadero significado de la fe. Laurence Freeman dice en “First sight, the experience of faith”, su libro más reciente: «la comunidad – como el matrimonio – es el resultado de la fe».

 

Escrito por: Kim Nataraja

Traducción: Marina Müller, Escuela de Meditación WCCM Argentina.

Enseñanzas Semanales – 3er.- ciclo

www.meditacioncristiana.net

Enseñanzas Semanales

El Ego Herido

LogoMailingEnseñanza600-3

weekly teachings 1

 

Con frecuencia, consideramos que aprender a entender el «ego herido» es un proceso «meramente psicológico» más que una necesidad esencial en nuestro camino espiritual. Sin embargo, es erróneo creer que la psicología y la espiritualidad son dos caminos bifurcados de la condición humana que tienen poco que ver entre sí. La psicología se ocupa del conocimiento de la psique, del alma. De hecho, los primeros cristianos consideraban que el espíritu es el punto más elevado del alma y que juntos forman un todo.

El proceso de transformación que ocurre en el viaje de la meditación se produce espiritualmente tanto a nivel consciente como inconsciente. Las percepciones que nos llegan a través de nuestro verdadero «yo», el Cristo interior, conducen a un proceso psicológico de autoconocimiento cada vez mayor y, en consecuencia, al aumento de la conciencia de nuestro ser espiritual esencial, nuestro vínculo con lo Divino. Por esta razón, el Maestro Eckhart, al igual que otros sabios y místicos, señaló que “la realidad que llamamos Dios tiene que ser descubierta primero en el corazón humano. No puedo llegar a conocer a Dios a menos que me conozca a mí mismo”. La espiritualidad y la psicología, por tanto, van de la mano.

Si ignoramos la dimensión psicológica, la meditación puede generar una paz ilusoria, una paz que impedirá que alcancemos un verdadero crecimiento espiritual. Así es como podríamos interpretar la siguiente enseñanza de Jesús: ‘Si alguno desea seguirme, primero debe dejarse atrás a sí mismo; deberá tomar su cruz cada día y venir conmigo» (Lucas 9:23).» Tomamos nuestra cruz «cuando afrontamos el sufrimiento diario de nuestras heridas y, así, morimos al dominio del ego. Al pasar lentamente del egocentrismo a centrarnos en los demás, “seguimos a Jesús” y renacemos. De este modo, dejamos de actuar desde nuestras necesidades centradas en el ego y lo hacemos desde nuestro centro espiritual, desde nuestro verdadero «yo» en Cristo.

Revisemos otro aspecto psicológico del viaje espiritual. Vimos en lecturas previas cómo nuestras imágenes, ya sean de nosotros mismos o de Dios, pueden suponer un bloqueo importante en el camino de la meditación. Estas imágenes «falsas» ocultaran nuestro verdadero ser y, también, la Realidad Divina. En el Evangelio de Tomás, Jesús nos llama «ciegos» y «borrachos» cuando solamente actuamos desde el nivel del «ego» herido. El filósofo griego Heráclito lo describió de la siguiente manera: «La humanidad es tan inconsciente de lo que hacen cuando están despiertos como de lo que hacen cuando están dormidos». Tenemos que despertar. Tenemos que abandonar la prisión del «ego» herido. Necesitamos tomar conciencia de quiénes somos realmente: Somos hijos de Dios y templos del Espíritu Santo.

Enfrentarse a los impulsos inconscientes y a las emociones reprimidas realmente significa cargar «nuestra cruz», puesto que es un paso difícil y doloroso. Aquí existe el peligro de quedarnos demasiado cautivados por nuestra «historia». Si no estamos atentos, el «ego» alentará nuestra fascinación y detendrá nuestro crecimiento en la verdadera conciencia para asegurarse de que no abandonemos su esfera de influencia. Así, olvidaremos cuál es la razón por la que estamos recorriendo este camino: nos hallamos en la peregrinación de la mente al corazón, donde habita Cristo. John Main lo expresa sucintamente en su libro “La Puerta del Silencio”:

“Hay muchas personas a las que les interesa la meditación por lo que puede enseñarles sobre sí mismas. Es fácil verlo sólo como un proceso psicológico, en términos de superación personal, autoterapia y autocomprensión. Esta parte del camino es muy valiosa pero la auto-fascinación puede ser perjudicial para nuestro viaje espiritual.

Existe el riesgo de que la comprensión de nosotros mismos que nos facilita la meditación acabe desviándonos de la auto-transcendencia y dejándonos en la auto-fijación. Quedamos tan fascinados por este conocimiento mental y limitado que olvidamos que estamos en una peregrinación al misterio de Dios. La esencia del evangelio es la esencia de la meditación: no se trata de un proceso de autoanálisis sino de auto trascendencia. «Si alguno desea seguirme, niéguese a sí mismo» (Lucas 9:23). Es un camino arduo y exigente que requiere mucho coraje para retirar la atención de nosotros mismos. (págs. 29/30)

Kim Nataraja

Traducido por WCCM España