P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones del P. Laurence. Segundo domingo de Cuaresma 2021

Segundo domingo de Cuaresma

Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan y los llevó a un monte alto donde podían estar solos (Mc 9,2-10).

En una ocasión se le describe “orando a solas en compañía de sus discípulos”. Los llevó a ellos, como a nosotros, a un lugar en el que estamos a la vez solos e irremediablemente unidos: solos y con otras personas. Por mucho que nos resistamos, no hay forma de evitar este destino.

Allí, en su presencia, se transfiguró: sus ropas se volvieron deslumbrantemente blancas, más blancas que cualquier blanqueador terrenal pudiera hacerlo.

No podía invitarles a una intimidad más profunda que ésta. Su forma física se les reveló, como él ya sabía que era, traslúcida con la luz del Padre. Desde este núcleo de su ser dice: “Yo soy la luz del mundo”.

Elías se les apareció con Moisés; y ellos hablabann con Jesús.

Esta es su herencia espiritual: la Ley y los Profetas. Hablan con él desde dentro de sí mismo como la Palabra, desde lo eterno a la historia. Cada uno de ellos se entiende porque son uno en el Verbo encarnado.

Entonces Pedro se dirigió a Jesús: “Rabi – dijo – es maravilloso que estemos aquí; así es que hagamos tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. No sabía que decir, estaban muy asustados.

Pedro vuelve a ser el portavoz de los Doce y muestra de nuevo que la roca sobre la que Jesús ha construído su Iglesia es fiable, temerosa, y sobre todo, fiel. El miedo es un signo de reconocimiento de que lo que se encuentra es el límite de su propia identidad.

Y vino una nube que los cubrió de sombra; y salió una voz de la nube: “Ëste es mi Hijo, el Amado. Escuchadle”

Desde detrás del velo, desde una nueva dimensión de la realidad, reciben la comprensión que no pueden entender, de dónde viene Jesús y a dónde nos lleva a través de los que le escuchan.

Entonces, de repente, cuando miraron a su alrededor, ya no vieron a nadie con ellos, solo a Jesús.

La vida se reanuda como antes, pero una vida transformada por lo que habían visto.

Cuando bajaron del monte les advirtió que no contaran a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del Hombre hubiera resucitado. Ellos observaron la advertencia, aunque entre ellos discutían lo que podía significar “resucitar de entre los muertos”.

¿Cómo no podían hablar de ello abiertamente todavía? Necesitaban la revelación completa, la Resurrección, que los transfiguraría a ellos y a toda la humanidad.

(La fiesta de la Transfiguración es el 6 de agosto, el día en que se produjo el destello cegador de Hiroshima en 1945).

Traducción WCCM Paraguay

P. Laurence Freeman OSB

Viernes de Cuaresma Semana 1

El Evangelio de hoy es: «Si vuestra virtud no es más profunda que la de los escribas  y fariseos, no entrarás en el reino de los cielos» Mateo 5,20-26.

Algunas personas me han preguntado recientemente cómo me ha influido el Año Covid personalmente. Creo que me encontraría en el diez por ciento de personas que, según sugieren las investigaciones, sacaron provecho de él, por muy vergonzoso que sea decirlo.

Aparentemente, el sesenta por ciento ha sido muy resistente, algunos con enfermedades mentales preexistentes han sufrido intensamente y otros han experimentado episodios de depresión y ansiedad. Por supuesto, se trata de un prolijo estudio estadístico que ignora el carácter sagrado de cada experiencia personal y la inmensidad de la tragedia que ha supuesto para algunos. La mayoría de nosotros a lo largo del año se ha movido del otro lado del espectro de respuesta. Una evaluación final puede no tener sentido dentro de algunos años. Conozco a personas que han muerto y a las que sufren un largo Covid. Y soy muy consciente de que aunque todos hemos sido azotados por la misma tormenta no hemos estado, ni mucho menos, en el mismo barco.

Cuando empezaron los paros, yo estaba en Bonnevaux en una cálida, animada y cariñosa comunidad. Es un lugar de gran belleza natural y una larga historia de contemplación ha impregnado la tierra y los edificios permitiendo que emita una energía continua de paz. A lo largo de los años he viajado mucho. Pero, cada vez que salía de viaje, a menudo esperaba por un momento, el día antes de la partida, que algo sucediera que lo cancelara. Algunas personas suponían que me había apegado a los viajes porque sí pero eso no era cierto. Sin embargo, una vez fuera, me sentía en casa en todas partes y muy bendecido por la gente y los lugares que visitaba. Cuando los viajes se detuvieron, no los eché de menos en absoluto y pasé nueve meses en Bonnevaux casi con total satisfacción. Entre el programa espiritual diario, la participación en lo que los demás vivían en comunidad y las sesenta y siete comunidades nacionales como familia ampliada, extendida, fue una vida plena, de hecho muy plena.

Sentíamos la necesidad de llegar a los que estaban menos seguros y satisfechos que nosotros. Así que desarrollamos un programa en línea de enseñanza y apoyo a la meditación, ofreciendo retiros y cursos y muchos oradores y diálogos destinados a ayudar a la gente a dar un sentido contemplativo a la crisis. Por los comentarios recibidos, creemos que esto merece la pena y que fue, sin duda, un tiempo intenso pero creativo. Descubrí el potencial espiritual de Internet y también cómo puede ser más exigente en tiempo y energía que la dimensión física. También me clarificó sobre el papel que Bonnevaux estaba cumpliendo para servir.

Luego, cuando la comunidad decidió tomarse un tiempo de descanso a finales de año, me vine a una ermita en la isla de Bere y he pasado varias semanas en soledad.

Aunque seguí dando clases en línea, la vida ha sido muy diferente. He podido establecer mi propio horario y meditar durante más tiempo. Ha sido, no sólo un tiempo menos intenso que antes, sino que también ha revivido capacidades personales de paz y vida contemplativa que se habían debilitado sin que me diera cuenta.

Covid no ha sido fácil, pero he sufrido mucho menos que muchos. Espero que las gracias que han surgido inesperadamente me ayuden a servir mejor en nuestra comunidad a quienes buscan sentido en este caos, paz en sus miedos y a Dios en sus corazones.

P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones de Cuaresma 2021

Primer Domingo de Cuaresma  
 
«¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? » (Mateo 9: 14-15)
El viernes, una integrante de nuestro grupo de meditación semanal de Bonnevaux hizo un hermoso relato personal de su vida, aterrador y divertido al mismo tiempo. Hasta los cuarenta -dijo- se había centrado por completo en lograr el éxito y divertirse. Su ambición de ser la pareja de baile de John McEnroe en Wimbledon no se cumplió, pero todas las demás, sí.
Cuando a su madre le diagnosticaron un cáncer severo, su vida comenzó a desintegrarse. Su cuerpo fue el mensajero de lo que le estaba sucediendo mientras perdía el control. Los dolores articulares y musculares, el insomnio, los problemas respiratorios, las pérdidas de memoria y los ataques de pánico cada vez fueron más frecuentes. El cuerpo nunca miente. Finalmente, y tras un terrible incidente de amnesia estando con sus hijos en un centro comercial, aceptó que «Necesitaba ayuda».
La ineludible humildad para llegar a esta aceptación fue el punto de inflexión en su vida, que la llevó a un proceso gradual de centrarse en el prójimo. Actualmente, presta ayuda a otras personas para que reconozcan y lidien con estos síntomas a tiempo.
Nos contó que cuando comenzó a dedicarle tiempo a la quietud y al silencio, lo que nunca había hecho antes en su ajetreada vida, comenzó a descubrir realmente a las otras personas. Sentada en el parque, mirando a la gente pasar, pudo ver, por primera vez, no sólo un desfile de rostros sino también expresiones, sentimientos y signos comunicativos. La meditación es ahora un pilar de su nueva vida, mucho más alegre y con mayor sentido. Todos los directivos estresados a los que ayuda también acaban meditando.
Muchas historias del evangelio muestran a Jesús en comidas o en bodas. A menudo aprovecha estos eventos para ilustrar su enseñanza como en el evangelio de hoy. No es posible imaginar que Jesús hubiera estado triste o mustio en una celebración donde los invitados se estaban divirtiendo y que no se hubiera unido a bailar con los demás. Sin embargo, su breve enseñanza de hoy reconoce que la vida no es sólo diversión y juego.
Todo cuanto podemos percibir es una mezcla de luz y sombra. Negarlo es reprimir lo que tememos afrontar. La represión acaba estallando a través de nuestro cuerpo o de nuestro comportamiento. La verdad saldrá a la luz. Si nos damos cuenta de que nos atraen morbosamente las noticias o las películas sobre lo que tememos, deberíamos preguntarnos por qué es inconscientemente catártico para nosotros.
La palabra griega para «luto» es “penthos”: el espíritu de lamentación en la mitología y un elemento importante de la teología mística. En su principal enseñanza sobre las Bienaventuranzas, Jesús dice: «Dichosos los que lloran porque serán consolados». No debemos tener miedo si a veces la meditación nos produce un sentimiento de tristeza o de duelo. La Cuaresma puede ser un momento en el que reconozcamos esta tristeza como un aspecto saludable del avance de nuestro trabajo (como esta mujer describe su vida ahora). Un progreso hacia la plenitud del ser y la verdadera felicidad.
Una de las primeras señales de nuestro recorrido es la capacidad para descubrir la expresión en los rostros de otras personas y para prestar atención receptiva a lo que están comunicando. Para Isaías, en la primera lectura de hoy, esta compasión activa es el significado de la justicia. Sin ella, el ayuno, la limosna y todos los sacrificios materiales son sólo sombras de aquello para lo que verdaderamente deben servir.
Traducido por WCCM España

Enseñanzas Semanales

Enseñanza 32, Ciclo 5.


La Cambiante Visión del Mundo
Aunque Descartes vio la percepción como algo divinamente inspirado, cualquier acontecimiento basado en la experiencia subjetiva o transpersonal fue ignorado durante los siguientes cuatro siglos por carecer de evidencia científica o por no poderse expresar mediante una ecuación matemática.

Con Albert Einstein nació una nueva era de pensamiento sobre el Cosmos. Se le atribuyen las siguientes palabras: “La mente intuitiva es un don sagrado y la mente racional es un sirviente fiel. Hemos creado una sociedad que honra al servidor y se ha olvidado del regalo”. Él mismo se sintió guiado por ideas intuitivas, a igual que otros científicos. El ejemplo más sorprendente es el descubrimiento que hizo el químico orgánico alemán Kekule de la estructura anular del benceno en un «sueño diurno» en el que vio una serpiente agarrándose la cola con la boca. Posteriormente, Niels Bohr, Werner Heisenberg y Paul Dirac desarrollaron la Teoría Cuántica siguiendo la Teoría General de la Relatividad de Einstein y su visión del espacio-tiempo como un campo. Estas teorías dieron paso a una concepción del mundo totalmente diferente de la concepción tradicional dualista y material cartesiana / newtoniana.  La nueva perspectiva es que todo está conectado a través de campos: «En esta nueva física no hay lugar para el campo y la materia porque el campo es la única realidad».

Este planteamiento permite un enfoque holístico que incluye una perspectiva transpersonal/espiritual. La belleza del mundo subatómico, como se muestra en la teoría cuántica, es que nada tiene significado o sustancia en sí mismo. Todos, incluida la mente, el cuerpo y el espíritu humanos, son parte de un océano infinito de energía, patrones dentro de patrones, relaciones dentro de relaciones. Todos están integralmente relacionados y apoyados por un inmenso océano de energía subyacente.
En 1931, George Lemaitre, un joven sacerdote belga, destacado físico y cosmólogo, propuso la teoría de que este campo cuántico, este océano de energía, surgió como resultado de un acontecimiento trascendental. Un solo átomo muy denso y comprimido – él lo llamó un átomo primitivo – hace unos 13.700 millones de años estalló en un enorme campo de creatividad que se ha estado expandiendo y creando continuamente desde entonces. Lemaitre le dio el nombre de «teoría del Big Bang». Ahora se acepta generalmente como la teoría estándar, probada, en la medida de lo posible, por muchos descubrimientos en la investigación cosmológica. Estudios recientes incluso han postulado que este átomo muy denso y caliente que explotó y creó el Universo tal como lo conocemos era parte de un campo de realidad desconocido.

Surge así la tentación de equiparar estos hallazgos científicos con la teología y considerar el Big Bang como el acto creativo del Génesis y el campo del que formaba parte como la Fuente del Todo, la Realidad Divina. Pero debemos tener en cuenta que tanto los científicos como los teólogos están tratando de captar y expresar lo que es incomprensible para nuestra mente. Realmente hemos alcanzado los límites de nuestra comprensión racional. Todo lo que realmente sabemos es que no sabemos, parafraseando a Sócrates.
Lo que está demostrado de manera incontestable es que todo y todos están interconectados y son interdependientes, con toda la humanidad involucrada de manera integral. Esto se pone de manifiesto sorprendentemente en experimentos que demostraron que la conciencia del observador influye en el resultado de un experimento. Sólo hay energía y conciencia relacionándose e interactuando. La dificultad es que parece que todo está regido por la probabilidad; no hay resultados y conclusiones fijos y ciertos en esta teoría. Este «principio de incertidumbre» hizo que incluso Albert Einstein se sintiera inseguro y que, por ello, quizá dijera la frase que se le atribuye: «¡Dios no juega a los dados!»

Ésta es también la razón por la que todo en su conjunto aún se trata de manera mecanicista y reduccionista. Muchos científicos se sienten incómodos con el «principio de incertidumbre» y tienen dificultades para comprender los complicados principios que subyacen a la teoría cuántica expresados en sus ecuaciones. Por lo tanto, o desconocen sus implicaciones más amplias para la ciencia o están luchando por incorporar estas nuevas ideas en un marco convencional existente. Los experimentos habían probado la existencia de este principio de conexión, este campo de fuerza vital autogenerado, desde el principio pero fue ignorado como irrelevante para las aplicaciones prácticas de la ciencia y se dejó fuera de las ecuaciones. Ahora los científicos interesados en las implicaciones filosóficas de la teoría cuántica están llamando la atención sobre ella.

Incluso antes de que los hallazgos de la nueva visión del mundo se filtraran en nuestra conciencia, muchos de nosotros sentimos instintivamente que había algo que faltaba en esta forma dualista, mecanicista y determinista de ver al ser humano. Nos hizo sentir incompletos, con un vacío interior. Muchos miraron sin éxito al mundo en busca de cosas y personas para llenar ese vacío, para que pudiéramos estar completos. La visión cuántica de la realidad nos hizo darnos cuenta de que no nos falta nada; somos una parte integral del todo, tanto con nuestra mente racional como con la parte intuitiva y espiritual de nuestro ser cuya existencia pretendían que olvidáramos.
Por ello, la meditación es tan importante a este respecto. La meditación nos ofrece una vía para experimentar realmente esta integridad y conexión. Se convierte en una realidad experimentada y no sólo en una suposición intelectual. Nos damos cuenta de la verdad del dicho de San Pablo de que «nos movemos y tenemos nuestro ser» en este mar de energía que llamamos Cristo. A través de Él, la humanidad y sus acciones están íntimamente relacionadas y son corresponsables de todo el Cosmos. Esta cosmovisión nos hace profundamente conscientes de que también nosotros tenemos un significado, un profundo sentido.

Kim Nataraja (Adaptado del libro “Bailando con tu sombra”).
Traducido por WCCM España  
Lecturas Semanales

Lectura 30, Ciclo 5


“Perdón y Compasión”
Texto extraído del libro de Laurence Freeman OSB “Aspectos del Amor”.
(Londres: Arthur James, 1997), págs. 72-74.
La única manera de lidiar con la complejidad de las relaciones humanas es aprendiendo simplemente a amar. Aprendemos que el amor es la fuerza unificadora en toda relación humana tanto si se trata de una relación con aquellos que nos son más cercanos como si se trata de aquellos que nos han herido … o, simplemente, como si se trata de la manera en que nos relacionamos con la humanidad en general, hasta con los más desfavorecidos en la calle o con el sufrimiento que vemos a diario en los medios. Aprendemos que es el mismo amor el que nos relaciona con todos ellos.
La única manera de lidiar con la complejidad de las relaciones humanas es la simplicidad del amor. En el amor no juzgamos, no competimos. Aceptamos, reverenciamos, y aprendemos a vivir con compasión. Al aprender a amar a los demás, dejamos salir la alegría interna que irradiamos hacia fuera y que llega a los demás a través de nuestras relaciones. Ésta es la razón por la cual las comunidades, las familias, y los matrimonios no existen exclusivamente para la perfección de las personas involucradas la relación. Existen también para irradiar amor más allá de sí mismos … una alegría radiante y una simplicidad del amor más allá de sí mismos para alcanzar a todos aquellos que entran en contacto con ellos.
Ésta es la visión que tenía John Main de la comunidad. La comunidad se hace posible gracias al compromiso que cada uno hacemos, en soledad, con la más profunda relación de nuestras vidas, que es nuestra relación con Dios. Por esta razón, al aprender a amar a los demás vislumbramos un nuevo entendimiento de la unidad de la creación y de la simplicidad básica de la vida. Vemos qué significa decir que el amor cubre una multitud de pecados.
El perdón es el poder más revolucionario y transformador del que somos capaces. Nos enseña que el amor es la dinámica esencial de cada relación, la más íntima, la más antagónica así como la más casual. El mismo carácter ordinario de nuestra meditación diaria nos revela cuán universal es el camino del amor.

Tras la Meditación:
De el Camino de la Luz
de David Adam SPCK 2009, pág. 102. Escrito en Lindisfarne

En el interior de cada elemento de la creación,
en el interior de cada persona,
el Dios que está escondido espera
sorprendernos con su gloria.  

En cada momento de tiempo,
en cada día y hora,
el Dios que está escondido se nos aproxima
llamándonos por nuestro nombre para hacernos suyos.  

En el interior de cada corazón humano,
en nuestro interior más íntimo,
el Dios que está escondido nos toca
para despertarnos y revelarnos su amor.  

Todo, todos, están en el interior de Dios,
todo espacio, todo tiempo y cada persona.
El Dios que está escondido nos pide abrir
nuestros corazones y nuestros ojos a su presencia.  

Carla Cooper
Traducido por WCCM España