P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones del P. Laurence. Lunes Santo 2022.

Un centurión que estaba junto a la Cruz escuchó las últimas palabras de Jesús, el cual entregaba su espíritu a las manos de su Padre y exhalaba su último aliento. El centurión dijo: ‘este era un hombre grande y bueno’.

Es lo menos que podemos decir de Jesús. Su enseñanza y su forma de vivir y morir dan testimonio de una autenticidad muy rara en el ser humano. Miramos a Jesús y vemos un gran maestro de humanidad, un modelo de lo que significa la humanidad y un ejemplo de lo que podemos aspirar. Pero como nos parece ejemplar, y llegamos tarde al trabajo de aprender lo que enseña, es más fácil ponerlo en un pedestal y adorarlo desde lejos. Esto es malinterpretar radicalmente su enseñanza y su ejemplo. No los llamo siervos… los llamo amigos». Yo en ellos y ustedes en mí, que sean perfectamente uno». El que crea en mí hará las obras que yo he hecho,  harán hazañas aún mayores, porque yo voy al Padre».

La historia que leímos ayer y con la que entramos en la Semana Santa es -debería ser- muy inquietante para todos, especialmente para los que se consideran sus discípulos. Cambia la forma de vernos a nosotros mismos, nuestra vida, la muerte y el sentido último. Nos sacude bruscamente – tal como sacudió a los discípulos dormidos en Getsemaní- para despertarnos de la complacencia. Nos pregunta: «¿Quién dicen que soy? Si elegimos escuchar y considerar nuestra respuesta, caemos sobre el horizonte de todo lo que creemos que somos en  un autoconocimiento que se sumerge en Dios, el ser sin fin.

Pero esto ocurre sin perder nuestra humanidad. Pero nuestra humanidad debe ser entregada y transformada por completo. Nos volvemos inhumanos, menos humanos, cuando no vemos esta condición de nuestra existencia. Entonces somos capaces de crucificar a un inocente grande y bueno, de bombardear a mujeres y niños inocentes y de asesinar a los ciudadanos de Bucha. Sin conocernos a nosotros mismos no podemos ser lo que Jesús nos enseña que somos.

Dios está presente en todas partes y, sin embargo, es incognoscible. Pero, cuando nos deslizamos por el horizonte del ego, también lo está nuestro Ser. Conocer a Dios y a nuestro Ser significa entrar en un camino de desconocimiento en el que ver ocurre más allá del filtro de la división. 

Dios está siempre ausente, como objeto. Sólo se puede conocer a Dios participando en su propio autoconocimiento, lo que no significa enamorarse de Dios sino caer en el amor que es Dios. Por mi parte, el «yo» que pienso nunca es feliz ni se realiza porque es una obra en curso que puede cerrarse en cualquier momento por falta de fondos o ser invadida por fuerzas extrañas.

En la Semana Santa, el Espíritu que Jesús insufló en la humanidad nos guía a mirar el abismo que tememos. Nos enseña todo lo que encontramos a través de la pérdida.

Laurence

P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones del P. Laurence. Domingo de Ramos 2022.

Él ha ofrecido un único sacrificio por los pecados (Heb 10)

Al leer el relato de la Pasión en el evangelio de hoy, haremos un recorrido panorámico de la historia que volveremos a contar intensamente durante los tres días anteriores al Domingo de Resurrección. Durante la semana que viene nos zambulliremos en los detalles y cada año, siempre que estemos atentos, encontraremos nuevas percepciones que nos sorprenderán y deleitarán.

Para muchos de nosotros el lenguaje religioso relacionado con el sacrificio es un problema. Es difícil cuando se nos dice que tenemos que hacer sacrificios para ser seres espirituales. Particularmente, es difícil entender que Dios pida sacrificios. Parece muy duro, cruel y dualista. Para los contemplativos en desarrollo -como somos los meditadores- se forma un sentido muy diferente de Dios a través del trabajo de dejar de lado los pensamientos y las imágenes. No hablamos con Dios cuando decimos el mantra. No pedimos nada ni esperamos una recompensa. Nuestra comprensión de Dios se simplifica y purifica hasta el punto (como sabían los místicos) de que Dios parece estar a punto de desaparecer.

Sorpresivamente, con el tiempo se desarrolla un tipo de experiencia de Dios bastante nueva que se entrelaza con nosotros mismos pero de una manera no espacial: no hay distancia entre nosotros y Dios.

Debemos recordar que el lenguaje del sacrificio era común a la mente religiosa de la época porque, en su forma antigua y literal de sacrificar animales a los dioses, era una parte tan común de la vida diaria y una forma de lidiar con la ansiedad. Conociendo los detalles del sacrificio en el Templo de Jerusalén, probablemente sintamos repulsión. Comparar el sufrimiento y la muerte de Jesús con el degüello de ovejas, pollos, cabras y corderos -más de 250.000 veces al día- parece un inmenso error. 

De hecho, cuando los escritores cristianos hablaron del «sacrificio» que Jesús ofreció de sí mismo («como sacerdote y víctima») lo consideraron un momento decisivo, un punto de inflexión en la conciencia religiosa de la humanidad. Después de él, los sacrificios violentos que nos llenaban de miedo quedaron obsoletos. “Porque misericordia quiero y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos”  dice el Señor (Os. 6:6)

La mentalidad del sacrificio es el resultado de la carga del karma y del miedo al castigo inducido por la culpa. En la misma época que el profeta Oseas, las enseñanzas del budista Shantideva sobre el modo de vida del Bodhisattva, hacia el año 800 de la era cristiana, se hacen eco de los profetas y de Jesús: 

Si el sufrimiento de muchos desaparece por el sufrimiento de uno, entonces una persona compasiva debe inducir ese sufrimiento por su propio bien y por el de los demás (trans. Wallace: 106

La misericordia quema el karma dejando una radiación de amor de fondo.

Laurence

P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones del P. Laurence

Domingo de Pascua, 2021.

Evangelio: Todavía estaba oscuro cuando ella vino al sepulcro. Jn 20, 1-9.

Era muy temprano el primer día de la semana y aún oscuro, cuando María de Magdala vino al sepulcro. El verdadero significado de la Magdalena entre los discípulos se ha reevaluado en los últimos años. Entendemos cómo su cercanía a Jesús podría haberse convertido en un problema para los miembros de ese club de niños. Una forma de disminuir su papel era identificarla con la prostituta reformada de la que Jesús echa fuera demonios aunque no hay fundamento para ello. Pero incluso en el relato del evangelio de hoy, ella tiene una eminencia a pesar de que no es cardenal. Ella es la primera en llegar a la tumba vacía y luego se convierte en la apóstol de los Apóstoles.

Si la Resurrección va a voltear al mundo de adentro hacia afuera y exponer su falso sistema de valores, es apropiado que un miembro de un grupo desfavorecido, como las mujeres, sea el primero, como lo fue María, en decir ‘He visto al Señor’. Todavía está oscuro cuando María llega a la tumba. Viene tan pronto como se le permite.

¿Siguen durmiendo los otros discípulos? El reconocimiento y la comprensión de la Resurrección comienza aquí, pero aún está lejos de completarse. También nos lleva tiempo verlo. Todavía estamos en la oscuridad cuando la luz comienza a surgir. Vio que la piedra había sido quitada de la tumba. Las piedras pesadas que bloquean la entrada de la tumba simbolizan la separación de los muertos y los vivos y también los mantienen a salvo unos de otros. También en nosotros hay bloqueos y represiones que no tenemos la fuerza para mover por nosotros mismos.

Y llegó corriendo a Simón Pedro y al otro discípulo, el amado de Jesús. «Han sacado al Señor de la tumba», dijo, «y no sabemos dónde lo han puesto.» Corremos cuando estamos llenos de energía por una urgencia o esperanza que no podemos sentir hasta que algo lo desencadena, un tren que sale o la llegada de un amigo. Ella les dice lo que sabía en ese momento y nada más. Algo vasto puede estar a punto de aparecer, pero no debería, y aún no puede, expresarse con palabras hasta que la evidencia externa sea validada por la experiencia interna. Este conocimiento nacido de una nueva dimensión de nosotros mismos tiene un largo camino por recorrer antes de nacer.

Entonces Pedro se puso en camino con el otro discípulo para ir al sepulcro. Corrieron juntos, pero el otro discípulo, que corría más rápido que Pedro, llegó primero a la tumba; Pedro, el líder de los doce y Juan, el discípulo personalmente más cercano a Jesús a nivel humano. No sabemos cómo cumplieron estos roles, pero hace que la historia sea más convincente de que deberían existir en la comunidad. Los roles van juntos, aquí los dos corren juntos. Juan corre más rápido, ¿porque es más joven o porque está más energizado por un amor más fuerte? se inclinó y vio los lienzos tirados en el suelo, pero no entró. Simón Pedro, que lo seguía, se acercó, entró directamente en el sepulcro, vio los lienzos en el suelo y también el paño que había estado cubriendo su cabeza; esto no fue aventado aparte con los lienzos, sino enrollado en un lugar solo. Al mencionar los paños se refiere a afirmaciones posteriores de que se habían llevado el cuerpo. El hecho de que Juan permitiera que Pedro entrara primero quizás muestra su respeto por su posición. Incluso en los momentos más trascendentales de la vida, actúan impresiones momentáneas y preocupaciones menores. Entonces entró también el otro discípulo que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Hasta ese momento no habían entendido la enseñanza de la Escritura, que debía resucitar de entre los muertos. Juan creyó primero, pero todavía no entendía completamente lo que creía. Como nosotros. La luz del nuevo amanecer se hace más fuerte. Los dos hombres se van. María se queda en el sepulcro llorando y se convierte en la primera en encontrarse, ver y sobre todo en reconocer a Jesús resucitado. Ella se quedó en su dolor, en la oscuridad, pero trae la luz a los demás. Digámoslo juntos: “¡El Señor ha resucitado. Él ha resucitado. Aleluya»!

Gracias por la compañía en estas reflexiones por el desierto de Cuaresma.

Gracias por sus muchos comentarios que me ayudaron a mantenerme en mi tarea diaria.

Y gracias muy especialmente a los equipos de traductores por su paciencia con mis entregas a veces de último minuto y el fiel don de sus habilidades y por ayudar a profundizar la comunidad de peregrinos que hemos formado durante las últimas seis semanas.

¡Felices Pascuas!

Laurence

Traducción Enrique Lavín WCCM México

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P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones del P.Laurence. Sábado Santo 2021

Selección de algunas estaciones de la cruz. Para la presentación completa de las estaciones con fotos y música, buscar en www.wccm.org

Jesús es condenado a morir

Jesús es inocente y está lleno de verdad. Es víctima de la injusticia institucional. El proceso judicial que lo condena es el culpable. Es un forastero sin derechos ni respeto. No tiene ningún recurso contra el sistema de poder al que amenazó simplemente por la fuerza de su propia inocencia y por decir la verdad. Está solo, burlado, humillado. Rodeado de una multitud que se alimenta de sed de sangre. En sí mismo alberga a las víctimas de la inhumanidad y la injusticia a lo largo de la historia, a los injustamente acusados, a los torturados, a los desaparecidos, a los calumniados y exterminados. Por sus heridas la humanidad, pasada y futura, es sanada.

Jesús se ve obligado a llevar su cruz

En su cruz se acumula todo el sufrimiento humano. Es el árbol del dolor del mundo. La soledad. La vergüenza. La pérdida. El amor no correspondido. La negligencia y el abuso. ¿Puedo encontrar mi sufrimiento tocado por su cruz? “Lleven mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, porque soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”. ¿He aceptado la Cruz que debo llevar? ¿Se ha convertido en su yugo?

Jesús cae por primera vez

Cuando un presidente tropieza en una escalera, el mundo se queda boquiabierto. Cuando una persona se derrumba bajo el peso de su sufrimiento, ¿miramos hacia otro lado? Cuando las personas con las que trabajamos se agotan o pierden los estribos con nosotros o dicen que no pueden soportarlo más, ¿sentimos y entendemos el peso bajo el que están colapsando? Caer no es su culpa. Es simplemente humano. ¿Me siento avergonzado y acusado cuando fallo? ¿Finjo que soy más fuerte de lo que realmente soy? ¿He descubierto ya que el poder de Dios se manifiesta en la debilidad humana?

Jesús se encuentra con su madre

Una madre recuerda cada momento de la existencia de su hijo. Verlo terminar antes que ella es la pérdida más extrema. Guardemos en nuestro corazón a todos los padres que han perdido a sus hijos. Y a todos los niños separados de sus padres por la pobreza, la guerra o el abuso. Oremos para que en el dolor de la angustia de María en el camino de la cruz todos puedan encontrar una compañía y una compasión sanadora.

Verónica enjuga el rostro de Jesús

Cuando sufrimos una aflicción intensa, nuestra identidad se destruye. Nos volvemos anónimos, irreconocibles. Es un grado de dolor más allá del rechazo. Mirar lo invisible, escuchar a los que no tienen voz, restaura la identidad en el don de la compasión. Y nos deja una marca, ya que se dice que el rostro de Jesús se imprimió en la tela con la que ella le limpió la cabeza.

Jesús muere y es colocado en la tumba

El dragón ruge en un árbol vacío. No se puede lograr el vacío final. Solo puede aceptarse, entregarse como la entrega final y el dejar ir. Entonces, el último aliento es una ofrenda perfecta de uno mismo sin esperanza de recompensa ni de que nadie atestigüe, incluso si están al pie de la Cruz.

Traducción WCCM México

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