Lecturas Semanales

Lectura 32, Ciclo 1

El Amor religioso” extracto de “The Way of Unknowing” de John Main, OSB, (Nueva York: Crossroad, 1990), págs. 115-116.

Uno de los principales problemas con que se enfrenta el cristianismo actualmente es que muchas teologías se basan exclusivamente en pensamientos sobre Dios que no se derivan de la experiencia. En realidad, estos pensamientos están con frecuencia muy distanciados de lo que es la experiencia de Dios por un rechazo al valor que tiene el conocimiento espiritual. Por supuesto, la solución no está en abolir la teología, sino en infundir la experiencia espiritual en ella, para que sea de nuevo una religión viva que nace más allá de las reflexiones teóricas sobre otras reflexiones. Además, la verdadera teología surge más allá de la reflexión de la experiencia que otras personas han tenido de Dios. El cristianismo actual necesita una teología robusta y contemplativa que atraiga a la inteligencia con todas las ideas, los problemas y los movimientos de la conciencia moderna. Debe ser Dios quien hable a través de la experiencia del hombre y esta experiencia está basada en la oración.

Al abrir nuestro corazón al amor, en el nivel más profundo y silencioso de nuestro ser, no estamos reprimiendo el conocimiento humano ni rechazando los valores humanos o las relaciones. Por el contrario, todos estos aspectos son iluminados: es decir, los vemos con una nueva luz, en una luz trascendente. Vemos una nueva luz en ellos. Lo maravilloso del mensaje cristiano es que esta luz no es menos que la luz de Cristo, la luz que es Cristo. La llamada a entrar en esta luz va dirigida a cada uno de nosotros para que la conozcamos a través de nuestra propia experiencia…para que sintamos que la luz de Cristo brilla en nuestros corazones y que la misión más importante de nuestra vida es abrirnos a ella, estar inmersos en ella y así, ver todo a través de esta luz.

La meditación es nuestro camino hacia esa luz. Para llegar a ella, tenemos que aprender a ser humildes, pacientes y fieles. Todo esto lo irás aprendiendo al volver fielmente a tu meditación cada mañana y cada noche. Pronunciando el mantra desde el principio hasta el final de tu sesión de meditación aprenderás a ser humilde. Por la gracia de Dios, aprenderás entonces de tu propia bondad, mientras compruebas que la luz brilla para ti. Aprenderás que la unión, la unidad, es para ti. Y así aprenderás que eres uno con todos. La meditación es tan importante porque nos conduce a un lugar del destino divino que está arraigado y fundado en Cristo. Encontramos a Cristo en nuestros corazones y así nos encontramos a nosotros mismos en Él y en toda la creación.

Carla Cooper

Traducido por WCCM España

Enseñanzas Semanales

Enseñanza 32, Ciclo 1

Es simple, pero no fácil

“Por ello os digo: No os preocupéis por lo que comeréis o beberéis y por la ropa con la que cubriréis vuestro cuerpo. Os aseguro que la vida es más que la comida, la bebida y la ropa” (Mateo 6,25).

Nuestro objetivo es permanecer quietos en el momento presente, que es el único momento real, el del encuentro con el Dios que es “Yo Soy”. Sin embargo, en cuestión de segundos, nos vienen pensamientos del pasado, planes para el mañana o nos encontramos tejiendo sueños y deseos que cumplir en el reino de la fantasía. “Fija tu mente en el Reino de Dios y en su justicia antes que en cualquier otra cosa, y todo lo demás vendrá a ti. Así, no te preocupes por el futuro: el mañana se cuidará a sí mismo” (Mateo 6,33).

La enseñanza de Jesús sobre la oración es simple y pura, extremadamente sabia y sensata. Sin embargo, parece estar más allá de nuestra capacidad para practicarla. ¿Realmente se dirigía Jesús, a la gente común?

El descubrimiento de nuestro nivel de distracciones resulta humillante. Por ello, puede ayudarnos recordar que se trata de un descubrimiento universal ¿por qué si no Juan Casiano recomendaba el mantra (al que llamó “fórmula”) hace mil seiscientos años? Además, en nuestra época, al problema de la distracción natural se añade la enorme cantidad de información y estímulos que nos invaden a diario, desde que encendemos la radio por la mañana, hasta que ponemos la televisión por la noche.

Con este descubrimiento es fácil desanimarse y alejarse de la meditación. “No es la clase de espiritualidad que busco. No soy el tipo de persona disciplinada. ¿No debería dedicar mi tiempo de oración al trabajo? A menudo, este desaliento enmascara un sentimiento recurrente de fracaso e incapacidad, el lado débil de nuestro ego herido y autorrechazado, “No soy bueno en nada, ni siquiera en la meditación”.

Lo que más necesitamos en esta fase inicial de nuestro camino es introducirnos en el significado de la meditación y sentir la sed que brota de un nivel de conciencia más profundo de aquel en el que parecemos estar estancados. Es aquí, desde el principio, donde nos encontramos —aunque no lo reconozcamos— con el impulso de la gracia. Nos viene de fuera en forma de enseñanza, tradición, guía espiritual e inspiración. Desde el interior, surge como una sed intuitiva de una experiencia más profunda. Cristo, como Espíritu que se halla tanto fuera como dentro de nosotros, parece empujarnos desde el exterior y tirar de nosotros desde dentro.

Esto ayuda a comprender con claridad desde el principio cuál es el significado y propósito del mantra. No es un varita mágica que nos deja la mente en blanco, ni un interruptor que conecta con Dios, sino una disciplina “que comienza en la fe y termina en el amor”, que nos conduce a la pobreza de espíritu. No pronunciamos el mantra para luchar contra las distracciones sino para ayudarnos a quitar nuestra atención de ellas. El simple descubrimiento de que — aun pobremente — somos capaces de llevar nuestra atención a otro lugar es el primer gran despertar. Este es el comienzo de la profundización de la conciencia que nos permite abandonar las distracciones superficiales, como las olas desaparecen en la superficie del océano. Incluso en esta etapa inicial de nuestro viaje, aprendemos la verdad más profunda cuando abandonamos nuestros pensamientos religiosos o de otro tipo; no es nuestra oración, sino la oración de Cristo la que obra en nosotros.

Kim Nataraja

Traducido por WCCM España

Bonnevaux

Misas de Nochebuena y Navidad en Bonnevaux

Estás invitado / invitada a unirte al P. Laurence, a la Comunidad Bonnevaux y a meditadores de todo el mundo para celebrar la Navidad de forma silenciosa y reflexiva.

El primer momento que compartiremos será la Misa de la Vigilia el 24 de diciembre a las 22.00 horas hora francesa (18:00 horas en Uruguay). Esto comenzará con un breve canto de villancicos e incluirá, como de costumbre, meditación después de la comunión. Habrá menos comentarios sobre las lecturas.

 

Luego, a las 12:00 del mediodía hora francesa (8 am en Uruguay) del sábado 25, la Misa del día de Navidad celebrará el Verbo hecho carne en silencio, música y lecturas sagradas con la meditación integrada como es habitual en la liturgia.

 

Todo con traducción simultánea al español. 

Enlace zoom para las misas: http://tiny.cc/bvxmass

Para más información:
https://wccm.org/…/the-word-leapt-down-celebrating…/

P. Laurence Freeman OSB

Lectio Divina – Tocando lo Sagrado

P.Laurence Freeman OSB

Estadios de Contemplación, Catedral de Chartres

Por medio de la Lectio Divina aprendemos a conocer el corazón de Dios, a través de las Palabras de Dios (San Gregorio Magno)

“Se presentaban tus palabras, y yo las devoraba;

 era tu palabra para mí un gozo

y alegría de corazón” (Jer 15, 16).

Cuando nos abrimos y nos mostramos receptivos a la Palabra de Dios tiene lugar la conversión. Es una revolución en las estructuras profundas de la personalidad que, si es genuina, continúa durante el resto de nuestra vida. La Palabra es verdaderamente un instrumento afilado para separar la verdad de la ilusión y para penetrar los lugares secretos del corazón” (Laurence Freeman, OSB).

La experiencia de la Lectio Divina

Lectio Divina significa lectura profunda. Permite que un texto sagrado despliegue su riqueza en ti. De él fluyen sanación, sabiduría, gozo, paz y fortaleza. Es una manera específica de oración y, por eso, necesita su propio tiempo reservado para ello. Este tiempo puede ser corto o largo y puede preceder o seguir a un tiempo de meditación en el que todos los pensamientos y palabras se entregan al silencio.

Para describir la experiencia de Lectio normalmente se utiliza una serie tradicional de pasos. Pero estos son simplemente un esbozo de los elementos de la práctica de la Lectio, que es un proceso sutil, libre y dinámico, por lo que no tenemos que ‘seguir’ estos pasos mecánicamente.

  1. Preparación

Puedes proceder de manera similar a como te prepararías para un tiempo de meditación. Dedica un momento o dos para desconectar de los pensamientos o actividades que te han estado ocupando inmediatamente antes: una breve sesión de estiramientos, un paseo al aire libre, escuchar música o simplemente observar tu respiración.

  • Lectura

Habitualmente, leemos rápidamente con los ojos y el cerebro piensa en lo que el ojo lee. La lectura de la Lectio se hace con el ojo del corazón y se escucha con el oído del corazón. El ‘corazón’ en este sentido significa un punto de integración, no de análisis, y de percepción, no de ideas. Tómate tu tiempo. Evita los juicios, explicaciones o conclusiones sobre lo que significa el texto. Ábrete. Déjate sorprender. Procede lentamente.

  • Repetición.

Observa atentamente si hay alguna palabra o frase que te invita de manera especial. Repítela con amabilidad, despacio, rumiándola, saboreándola. ¿A qué te sabe? Procura que esto tenga lugar en el corazón más que en la cabeza. Con paciencia, deja que se hunda en tu corazón y que actúe ahí. No pienses que tienes que llegar a alguna conclusión o encontrar una explicación. Deja que surja cualquier sentimiento, pensamiento o duda, y no los juzgues.

  • Escucha y conexión.

Escucha la forma en que el Espíritu te guía, inspira, sana o llama a través de esta Lectio. Mira a ver si conecta con algún asunto en tu vida que ahora sea de particular importancia -un problema, sufrimiento, decisión o relación. Permanece en quietud con aquello que se vaya revelando y confía en ello. La palabra es mensajera de amor. Permítete recibir el mensaje y sentirte amado. Permite que la Palabra de ahora te lea.

  • Ser.

Ahora pasa del texto al silencio, del pensamiento sutil a la quietud de la mente. Permite que emerja el mantra y dilo, pronúncialo, escúchalo. Deja ir todo pensamiento e imaginación. Haz esto durante una sesión de meditación completa, como siempre, o incluso durante unos momentos, dependiendo del tiempo de que dispongas.

Oración final

“Tu Palabra está viva y activa. Tamiza los propósitos y pensamientos del corazón. Ve todo y perdona todo. Que tu Palabra se encarne en mí. Amén”.

Sugerencias prácticas

Gregory Ryan, en su libro El Corazón Ardiente, ofrece las siguientes sugerencias prácticas:

  • Lee despacio y con atención amorosa, deteniéndote siempre que las palabras te lleven al silencio.
  • Cierra los ojos y percibe el significado que las palabras tienen para ti ahora. Más aún, percibe la Presencia que se encuentra en ellas. Deja que la realidad de las palabras se vaya convirtiendo cada vez más en una parte de tu ser.
  • Durante el tiempo de lectio, el contexto histórico del pasaje no es tan importante como el lugar que ocupa ahora en tu vida. Realmente, tú no eres la misma persona que hace diez años, ni cinco, ni siquiera que hace un año. Y ya que siempre eres una ‘persona nueva’ tu respuesta a la Palabra nunca será la misma.
  • Puede ser que un día descanses en una paz profunda. Otro día podrás ser consciente de que estás sintiendo tensión, enfado o pena. Estos sentimientos no deben causarte ninguna ansiedad porque todos ellos son parte de la acción sanadora de Dios que está obrando en ti.
  • Con el tiempo aprenderás a aceptarte como una obra en construcción. Tu aprecio creciente por la Palabra Viva de Dios te conducirá a una vida en constante asombro, gratitud y amor.

Traducción: WCCM España

Lecturas Semanales

Lectura 15, Ciclo 1.

“Espacio para Ser”, del libro de John Main “Momento de Cristo”.
Para conocernos y entendernos a nosotros mismos y … para poner a nuestros problemas y a nosotros mismos en perspectiva, hemos de entrar en contacto con nuestro espíritu. Todo autoconocimiento surge de la comprensión de nosotros como seres espirituales. Sólo a través de nuestra conexión con el Espíritu Santo recibiremos la profundidad y amplitud para poder comprender… El camino no entraña dificultad. Es muy simple. Pero requiere de un fuerte compromiso por nuestra parte…

La maravillosa revelación que está ahí esperando a ser descubierta por todos nosotros cuando emprendemos el camino con disciplina es que nuestro espíritu ya está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino y un significado eterno. Este es el descubrimiento principal que cada uno de nosotros debe hacer, que nuestra naturaleza tiene un potencial infinito para desarrollarse y que este proceso sólo podrá llegar si realizamos la peregrinación a nuestro propio centro… Es sólo allí, en la profundidad de nuestro ser, dónde podremos descubrirnos enraizados en Dios.

La meditación es el camino que nos lleva a contactar con nuestro espíritu. En esa conexión encontramos la integración de todo nuestro ser, encontramos la armonía en todo cuanto experimentamos, y que toda nuestra existencia está alineada en Dios.

El camino de la meditación es muy sencillo. Todo lo que tenemos que hacer es permanecer tan quietos como podamos, en cuerpo y espíritu … Aprender a meditar es aprender a dejar atrás nuestros pensamientos, ideas e imaginación y descansar en la profundidad de nuestro propio ser. Recuerda siempre esto. No pienses, no utilices más palabras que la propia e única palabra, no imagines nada. Sólo escucha, pronuncia la palabra en la profundidad de tu espíritu y escúchala. Concéntrate en ella con toda tu atención.

¿Porqué es tan poderosa la meditación? Principalmente, porque nos facilita el espacio que el espíritu necesita para expandirse. Nos da el espacio que necesitamos para ser nosotros mismos. Cuando meditas no necesitas disculparte, ni justificarte. Todo lo que necesitas es ser tú mismo y aceptar de Dios el regalo de tu ser auténtico. Y es en esta aceptación de ti mismo y de tu creación cuando entras en armonía con el Creador… el Espíritu de Dios.

Carla Cooper
Traducido por WCCM España