P. Laurence Freeman OSB

Reflexiones de Cuaresma 2020: jueves después del Miércoles de Cenizas.

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Hace poco estuve en peregrinación en Tierra Santa. Como los próximos cuarenta días se pueden ver como una especie de viaje interior al tiempo sagrado de Pascua, pensé que podríamos comenzar estas reflexiones de Cuaresma con un enlace a los lugares sagrados asociados con la vida de Jesús de Nazaret.

La meditación, tal como una peregrinación física que implica viajes, compañeros variados y una combinación de cambio constante y propósito constante, es un viaje dentro de un viaje. De hecho, el camino de la vida se compone de caminos innumerables, a veces cruzados, a veces bloqueados, a veces entusiastas, otras veces frustrantes. Siempre sorprendentes. Como todo siempre está pasando, aprendemos a ser buenos peregrinos adaptándonos a la realidad, despojándonos de las ilusiones a medias con las que a menudo tratamos de hacer frente al cambio. Las primeras ilusiones en caer son sobre Dios.

Normalmente imaginamos a Dios como muy por encima del cambio, como un extraterrestre fuera del flujo de tráfico de la historia humana. Si Dios alguna vez baja al nivel humano, viaja como una persona poderosa con una escolta de motocicletas (por ejemplo, el clero), mientras que la gente común se detiene para dejarlo pasar. Para desengañarnos de esta idea, Dios sucedió de una manera única e inexplicable a través de una joven llamada María en una aldea de unos 150 habitantes, llamada Nazaret, un remanso de un remanso de una tierra con habitantes siempre luchando entre sí y ocupados por un poder pagano despiadado. La broma judía es que si un judío quedara varado en una isla desierta, construiría dos sinagogas para poder tener una a la cual se negara a asistir. Dios fue traducido al ser humano en un lugar demasiado humano. Una tierra santa de disputas territoriales inmemoriales.

Jesús de Nazaret nació en una clase artesanal. Trabajó con sus manos. Sus enseñanzas sobre el más profundo de los misterios se expresaron en el lenguaje de la agricultura y la vida del pueblo. No habló en sutras abstractos tratando de verbalizar las sutilezas de lo divino. Solía emplear símbolos sencillos como un tesoro enterrado en un campo o un hijo rebelde que llega a casa con la cola entre las piernas. En lugar de conceptualizar la verdad, trató, generalmente sin éxito, de ayudar a las personas a descubrirla por sí mismas, permitiendo que emerja a través de sus propias vidas ordinarias. Más tarde, algunas personas se dieron cuenta de que no estaba dando una respuesta, sino que encarnaba la verdad. El medio fue el mensaje.

En Nazaret hay una placa de bronce en el suelo de la casa de María donde (créanlo o no) Gabriel se le presentó y ella dijo que sí. La placa dice «Y la Palabra se hizo carne». Ese es un buen sentido de dirección para comenzar con la Cuaresma. El lenguaje sagrado del cristianismo es el cuerpo. El mío, el tuyo, el cuerpo de todos. Igual y único.

Laurence Freeman O.S.B.

 

Traducción: Marina Müller, WCCM Argentina

Sabiduría Diaria

Sabiduría Diaria 12/02/2020

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(PHOTO: LAURENCE FREEMAN, MYANMAR)

Si algo te cuesta todo, ¿con qué te quedas? Con nada. En las dos parábolas que Jesús usa para describir el reino de los cielos — el Tesoro que el hombre encuentra enterrado en el campo. La perla de gran valor que encuentra el Mercader — en ambos casos las personas venden todo lo que tienen para comprar esta perla o este tesoro. Hay esta relación directa entre no tener nada y tenerlo todo. Y es por eso que en todas las grandes tradiciones místicas encontramos términos como la nada, el vacío, la pobreza, para describir aquello que atravesamos o a lo que entramos en este viaje. ‘¡Nada! ¡Nada! ¡Nada!’ dice San Juan de la Cruz; o Casiano: ‘Por la continua repetición de este único verso, renuncias a todas las riquezas de pensamiento y de imaginación, y llegas con pronta facilidad a la primera de las Beatitudes, la pobreza de espíritu’. Así que nuestra meditación está en esta longitud de onda de sabiduría mística, de sabiduría spiritual, de nuestra tradición.

(Health & Wholeness, Laurence Freeman OSB )

Enseñanzas Semanales

El Ego Herido

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Con frecuencia, consideramos que aprender a entender el «ego herido» es un proceso «meramente psicológico» más que una necesidad esencial en nuestro camino espiritual. Sin embargo, es erróneo creer que la psicología y la espiritualidad son dos caminos bifurcados de la condición humana que tienen poco que ver entre sí. La psicología se ocupa del conocimiento de la psique, del alma. De hecho, los primeros cristianos consideraban que el espíritu es el punto más elevado del alma y que juntos forman un todo.

El proceso de transformación que ocurre en el viaje de la meditación se produce espiritualmente tanto a nivel consciente como inconsciente. Las percepciones que nos llegan a través de nuestro verdadero «yo», el Cristo interior, conducen a un proceso psicológico de autoconocimiento cada vez mayor y, en consecuencia, al aumento de la conciencia de nuestro ser espiritual esencial, nuestro vínculo con lo Divino. Por esta razón, el Maestro Eckhart, al igual que otros sabios y místicos, señaló que “la realidad que llamamos Dios tiene que ser descubierta primero en el corazón humano. No puedo llegar a conocer a Dios a menos que me conozca a mí mismo”. La espiritualidad y la psicología, por tanto, van de la mano.

Si ignoramos la dimensión psicológica, la meditación puede generar una paz ilusoria, una paz que impedirá que alcancemos un verdadero crecimiento espiritual. Así es como podríamos interpretar la siguiente enseñanza de Jesús: ‘Si alguno desea seguirme, primero debe dejarse atrás a sí mismo; deberá tomar su cruz cada día y venir conmigo» (Lucas 9:23).» Tomamos nuestra cruz «cuando afrontamos el sufrimiento diario de nuestras heridas y, así, morimos al dominio del ego. Al pasar lentamente del egocentrismo a centrarnos en los demás, “seguimos a Jesús” y renacemos. De este modo, dejamos de actuar desde nuestras necesidades centradas en el ego y lo hacemos desde nuestro centro espiritual, desde nuestro verdadero «yo» en Cristo.

Revisemos otro aspecto psicológico del viaje espiritual. Vimos en lecturas previas cómo nuestras imágenes, ya sean de nosotros mismos o de Dios, pueden suponer un bloqueo importante en el camino de la meditación. Estas imágenes «falsas» ocultaran nuestro verdadero ser y, también, la Realidad Divina. En el Evangelio de Tomás, Jesús nos llama «ciegos» y «borrachos» cuando solamente actuamos desde el nivel del «ego» herido. El filósofo griego Heráclito lo describió de la siguiente manera: «La humanidad es tan inconsciente de lo que hacen cuando están despiertos como de lo que hacen cuando están dormidos». Tenemos que despertar. Tenemos que abandonar la prisión del «ego» herido. Necesitamos tomar conciencia de quiénes somos realmente: Somos hijos de Dios y templos del Espíritu Santo.

Enfrentarse a los impulsos inconscientes y a las emociones reprimidas realmente significa cargar «nuestra cruz», puesto que es un paso difícil y doloroso. Aquí existe el peligro de quedarnos demasiado cautivados por nuestra «historia». Si no estamos atentos, el «ego» alentará nuestra fascinación y detendrá nuestro crecimiento en la verdadera conciencia para asegurarse de que no abandonemos su esfera de influencia. Así, olvidaremos cuál es la razón por la que estamos recorriendo este camino: nos hallamos en la peregrinación de la mente al corazón, donde habita Cristo. John Main lo expresa sucintamente en su libro “La Puerta del Silencio”:

“Hay muchas personas a las que les interesa la meditación por lo que puede enseñarles sobre sí mismas. Es fácil verlo sólo como un proceso psicológico, en términos de superación personal, autoterapia y autocomprensión. Esta parte del camino es muy valiosa pero la auto-fascinación puede ser perjudicial para nuestro viaje espiritual.

Existe el riesgo de que la comprensión de nosotros mismos que nos facilita la meditación acabe desviándonos de la auto-transcendencia y dejándonos en la auto-fijación. Quedamos tan fascinados por este conocimiento mental y limitado que olvidamos que estamos en una peregrinación al misterio de Dios. La esencia del evangelio es la esencia de la meditación: no se trata de un proceso de autoanálisis sino de auto trascendencia. «Si alguno desea seguirme, niéguese a sí mismo» (Lucas 9:23). Es un camino arduo y exigente que requiere mucho coraje para retirar la atención de nosotros mismos. (págs. 29/30)

Kim Nataraja

Traducido por WCCM España

 

Sabiduría Diaria

Sabiduría diaria 24/10/19

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(FOTO: LAURENCE FREEMAN, FRANCIA)

La meditación obviamente no sustituye otras formas de oración. Todo lo contrario. Las realza, las profundiza, las enriquece. La lectura de las escrituras, la celebración de los sacramentos, todo se volverá más significativo. Pero también necesitamos cambiar como iglesia. Necesitamos ser discípulos que han comprendido al Cristo que vive en nuestro interior y que han encontrado una transformación personal. Hay esta hambre de contemplación que requiere ser nutrida, necesita ser enseñada.  Necesita ser compartida con niños en las parroquias, en toda clase de lugares. Una forma en que podemos descubrir que la meditación crea comunidad es dándonos cuenta de que necesitamos a la comunidad para meditar, para ayudarnos a aprender a perseverar. Como en todo arte, necesitamos aprender.

( Christian Life in the Light of Christian Meditation 1 – Discipleship, Laurence Freeman OSB )

Noticias de la Comunidad

Retiro 2019: Juntos andemos Señor

Con el apasionado testimonio de Claudia Gamarra sobre la experiencia mística de Santa Teresa de Ávila y alimentados por las enseñanzas de John Main, vivimos un retiro de silencio profundamente restaurador. Ciertamente esta experiencia compartida alimenta nuestro camino de encuentro con Cristo y con nuestros hermanos y nos anima a perseverar en la oración continua.